Yo soy "el destripador de Ipswich"

YO SOY "EL DESTRIPADOR DE IPSWICH"

 

(¿CONFESIÓN VERDADERA O MERO EJERCICIO DE ESTILO?)

 

   A mediodía, desocupado lector, he recibido el siguiente correo, una "bomba" de relojería en toda la regla, del único amigo auténtico que tengo en la pérfida Albión, G. C. I. Si no me cree, continúe leyendo:

 

   Dilecto E. S. O., un andoba de Cornago:

 

   Te escribo este "emilio" aterrado, con los pelos como escarpias. Conforme vayas leyendo, entenderás el motivo concreto de mi cerval miedo, la razón (si no exacta) aproximada de mi pánico.

 

   Esta mañana, como el ascensor estaba estropeado (aunque ése es su estado natural, porque, a ver, tras ser arreglado, cabe preguntar(se) ¿cuánto dura en perfecto uso?; ¿será exagerado hablar de horas dos, en dual, que no en plural?), he tenido que bajar los tres pisos andando, lo normal, como vengo haciendo desde que estoy instalado aquí, hace justo mes y medio. En el suelo del rellano de la escalera del edificio donde comparto piso con José Luis Á. S. y José Carlos B. H., otros dos jóvenes españoles "transterrados", como servidor, al Reino Unido de la Gran Bretaña para mejorar nuestro paupérrimo inglés, he hallado un folio escrito con ordenador y doblado dos veces, en cuatro partes semejantes. De vuelta a casa, con el único ánimo u objet(iv)o de hacer una simple traducción del mismo, como ejercicio autoimpuesto, he ido vertiendo del inglés al castellano lo que decía sin sentir ningún divertimento, sino (muy) al contrario, incrementando con cada nuevo renglón o frase mi canguelo.

 

   La traducción literal del papel dice esto:

 

"AL SUPERINTENDENTE DE LA POLICÍA DE SUFFOLK

 

"(Y, ASIMISMO, AL DIRECTOR DE "NEWS OF THE WORLD")

 

   "Yo, X. X. X. (guardaré, por el momento, en secreto el nombre y los apellidos del sujeto en cuestión, vecino nuestro tal vez, familiar o amigo acaso de alguno de los inquilinos del inmueble), soy el asesino en serie que andan buscando.

 

   "Yo soy el único responsable las muertes de las cinco prostitutas de Ipswich, de las que habla todo el mundo.

 

   "Dígale a Steward Gull, el inspector que está al frente de la investigación, que esta información, como recoge el subtítulo que he escogido para este texto, también se la remito por correo electrónico al director de News of the World, básicamente, por la recompensa del cuarto de millón de libras que ofrecen y me merezco (porque serán legión, supongo, los que, ante tan codiciados y suculentos dineros, 375.000 euros nada menos, se me habrán adelantado a la hora de confesar el quíntuple asesinato), por supuesto, aunque den con mis huesos en la cárcel.

 

   "Repito. Soy X. X. X., y les escribo esta confesión desde el cibercafé "Roma", a cien metros escasos de mi casa. Para echarles una mano, por si hay otras personas que se llamen y apelliden como yo, les confirmo que tengo 33 años y vivo solo, al sur. Las cinco prostitutas que he asesinado (por avenirse a fornicar conmigo sin usar el preceptivo preservativo) son la venganza que he tomado por mi cuenta y riesgo de y contra la meretriz que me contagió el Sida.

 

   "X. X. X., "el destripador de Ipswich"".

 

   E. S. O., ¿qué harías tú (si estuvieras) en mi caso? Desde luego, no quisiera hacer el ridículo. Estoy hecho un lío, porque también nosotros vivimos al sur, pero ¿se tratará en verdad de una confesión cierta o de un simple ejercicio literario?

 

   Aguardo impaciente tu respuesta, que será, como siempre, ponderada, moderada, y me vendrá, amén de como alianza al anular, como agua de mayo.

 

   Recibe el abrazo fraternal y el vagón colmado de anhelos de salud que te remite tu amigo

 

   G. C. I.

 

   Quizás le extrañe a usted, discreto lector, mi demora tanto como me resulta raro a mí mismo que tarde en contestar tanto tiempo; porque lo cierto es que hace dos horas que he recibido el correo de G. C. I. y aún sigo dándole vueltas al asunto de marras sin haberme decidido o decantado por qué vertiente descender, si por la del cine o por la de la sardina, si por la del deseo o por la de la realidad.

 

   E. S. O., un andoba de Cornago

   esounandobadeco@tudela.com

  

 

Escrito por: esounandobadeco 0 comentarios 15 Dic 2006 URL Permanente

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Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago

Detrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo –no como un aseo- de grande): “Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura”, Lawrence Durrell, si no marro.

Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos

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