Tamaña pequeñez o extravagante felicitación navideña

TAMAÑA PEQUEÑEZ O EXTRAVAGANTE FELICITACIÓN NAVIDEÑA

 

   A Iluminada y Jorge, dilecta madre y apreciado sobrino, respectivamente, de uno de mis mejores amigos, Ángel Sáez García, porque hoy, lunes, 18 de diciembre, ambos cumplen años. Ergo, a los dos ¡muchas felicidades! ¡Feliz aniversario!

 

   El fulano que firma abajo, disfrazado o, aún mejor tal vez, metamorfoseado en el cínico Diógenes de Sínope, cierra su tonel. Y, acompañado por la soledad nocturna y el silencio nocherniego, asiduos y provectos compañeros de viaje en buena parte de mis innumerables idas y venidas por el lato territorio de Creación (o Recreación), mi ingenio, de lento talento, da rienda suelta a ésta, tamaña pequeñez o extravagante felicitación navideña.

 

   Hoy, lunes, 18 de diciembre de 2006, a una semana cabal de que se cumpla el vigésimo octavo aniversario de la inmolación inopinada e involuntaria de uno de los seres más amables, memorables y memorandos del siglo pasado, José Javier, el Gran Hermano de mi amigo del alma, el menda lerenda, "Otramotro", y el de su segundo belén, pues Ángel también viajaba aquella absurda, amarga, fría, nebulosa y trágica madrugada de Navidad en aquel funesto coche; aquí dentro, donde el Supremo Hacedor siempre podrá disponer del alias, heterónimo, seudónimo o trasunto que más pete de servidor, un andoba de Cornago; ahora, la bruja hora, cuando su influjo esponja las hojas, su flujo afloja los flejes y su lujo refulge en los ojos; sólo pensar que esta péñola, su péndola (que no pendona, y mucho menos desorejada), pueda dejarse arrastrar, así como así (sin arrostrarse apenas un poco), hasta el rastro y vencer y convencer (sin hallar la menor objeción) por la corriente tentación de acudir al socorrido desagüe por el suelen girar y sumirse las breves y vanas conversaciones de ascensor (y/o descensor) me exaspera tanto como al director (si quiere, desocupado lector, puede partir el vocablo en dos, y decir, si le apetece, "di rector", y quedarse tan campante) de un edénico colegio el recalcitrante recelo refractario de un postulante neófito o pipiolo al supuesto súcubo que, según sus cien veces trastos y traviesos y otras tantas amonestados compañeros veteranos, se cuela, noche tras noche, por las rendijas de las puertas de las habitaciones y los pliegues de los lienzos de los lechos con el propósito avieso de yacer pérfidamente, uno tras otro, con todos ellos.

 

   Se sube el telón. Y, créame, discreto lector, comienza de nuevo otra selecta y señera representación (y usted puede asistir, si ése es su deseo, en directo, a la misma) del día de la palingenesia o jornada del renacimiento (que, como no me gusta, y vuestra merced ya sabe, no miento).

 

   E. S. O., un andoba de Cornago

   esounandobadeco@tudela.com

Escrito por: esounandobadeco 0 comentarios 18 Dic 2006 URL Permanente

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Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago

Detrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo –no como un aseo- de grande): “Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura”, Lawrence Durrell, si no marro.

Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos

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