Eruditos a la violeta
ERUDITOS A LA VIOLETA
Hoy, jueves, 25 de octubre de 2007, en la página 101 de Diario de Navarra puede leerse, bajo el rótulo de El dicho, el hodierno, Eruditos a la violeta, y su lacónica explicación: “Se refiere a los que, a pesar de aparentar gran cultura, sólo tienen culturilla y demuestran cursilería en sus comportamientos. Procede del título de una obra de José Cadalso: ‘los (sic) eruditos a la violeta o curso completo (sic) dividido en 7 (sic) lecciones para 7 (sic) días. Publícase en obsequio a (sic) los que pretende (sic) saber mucho (sic) estudiando poco’”.
Como gozo de una inmensa suerte, al poder tener ante mí una edición de la susodicha obra, impresa por Antonio Sancha en 1772, urdiré, desocupado lector, lo que leo en su portada: “Los eruditos a la violeta, ó (sic; hoy sobra la tilde) curso completo de todas las ciencias, dividido en siete lecciones para los siete días de la semana. Compuesto por don Joseph Vázquez, quien lo publica en obsequio de los que pretenden saber mucho, estudiando poco. Con licencia. Madrid. En la imprenta de don Antonio Sancha. MDCCLXXII”.
Antes de la dedicatoria a los filósofos griegos Demócrito y Heráclito, Cadalso coloca la siguiente advertencia:
“En todos los siglos y países del mundo han pretendido introducirse en la república literaria unos hombres ineptos, que fundan su pretensión en cierto aparato artificioso de literatura. Este exterior de sabios puede alucinar a los que no saben lo arduo que es poseer una ciencia, lo difícil que es entender varias a un tiempo, lo imposible que es abrazarlas todas, y lo ridículo que es tratarlas con magisterio, satisfacción propia, y deseo de ser tenido por sabio universal.
“Ni nuestra era, ni nuestra patria esta (sic; hoy falta la tilde) libre de pseudoeruditos, (si se me permite esta voz). A ellos va dirigido este papel irónico, con el fin de que los ignorantes no los confundan con los verdaderos sabios, en desprecio y atraso de las ciencias, atribuyendo a la esencia de una facultad las ridículas ideas, que dan de ella los que pretenden poseerla, cuando apenas han saludado sus principios”.
Pues eso, que, salvo las limitaciones hechas, servidor secunda todo lo que trenzó José Cadalso.
Félix Unamuno
E. S. O., un andoba de Cornago
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Ángel Sáez García
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Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago
esounandobadecoDetrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo no como un aseo- de grande): Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura, Lawrence Durrell, si no marro.
Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos
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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Una lectora suya dijo
Ángel, creo que se le despistó una, si no marro
“y los (sic) ridículo que es tratarlas con magisterio”
Siempre se aprende leyéndole.
Una lectora suya
esounandobadeco dijo
Dilecta "Una lectora suya":
No, no marra, usted.
Ahora bien, debo comentarle que no sólo se me escapó el error/horror que usted me indicó ayer, sino otro más, una coma (tras "desocupado lector"), necesaria, de cuya falta me he dado cuenta esta misma mañana. No obstante leo mis textos tres veces, otras tantas leí mal el segundo que urdí ayer, pues en ninguna de las tres sobredichas ocasiones advertí los yerros señalados.
La verdad es que me ha halagado sobremanera leer su lacónico ditirambo.
Sin embargo, le agradece más su reprensión que su panegírico (o el mentado sobrenombre de Dioniso)
Ángel.
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