Sapientium octavus

SAPIENTIUM OCTAVUS

(EL OCTAVO DE LOS SABIOS)

Sapiens, audiens, sapientior erit”.

(“El sabio, oyendo, será más sabio”.)

Proverbios de Salomón, 1, 5.

Hoy, sábado, 6 de octubre de 2007, me apetece un montón trenzar, sin ironía, por supuesto, unas cuantas líneas a propósito de quien conozco más de oídas que de roce y trato directo, aunque, en verdad, éstos, esporádicos, nunca han faltado, Ignacio (“Natxo”), que hoy, precisamente, se (nos) casa (por lo tanto, a ambas familias, mi más sentida y sincera ¡enhorabuena!).

Tengo para mí que, de cuanta información he acopiado sobre el hodierno contrayente por el momento, se colige, sin esfuerzo, que a “Natxo” podría considerársele el octavo sabio (itero, sin ironía), pues lo tomo por lo que los demás lo tienen, un humanista que cura a sus pacientes (y es que Ignacio ejerce como médico de familia, la carrera que estudió, Medicina General y Cirugía) más por el excelente trato que dispensa a cuantas personas acuden a su consulta en el centro de salud que por la posología de los principios activos que tienen los fármacos que les prescribe y receta y ellos toman.

Ergo, a los célebres y consabidos siete sabios de la antigua Grecia, cuyos nombres aparecían escritos en el templo de Apolo en Delfos (y que, si no marro, eran Bías, de Priene; Cleóbulo, de Lindos; Periandro, de Corinto; Pítaco, de Mitilene, Quilón, de Lacedemonia; Solón, de Atenas; y Tales, de Mileto), si nadie aduce razones en contra que vengan a refutar la tesis que sigue, habría que agregar, sin demora, el nombre de Ignacio y su patria chica, Algaso (trasunto de Tudela). Y es que, como le escuché decir en cierta ocasión a Félix Unamuno, los conocimientos que posee de Medicina no vienen a entorpecer los muchos que tiene en otros campos del saber, que son, básicamente, los que pone en práctica para sanar a sus pacientes.

Nota bene (Observa bien):

Seguramente, quienes opinan que los renglones torcidos, urdidos por servidor, son un panegírico hiperbólico en toda la regla no desconocen que todo ello tiene que ver bastante con el hecho de que el otro día me topé en la Plaza Nueva (o de los Fueros) y crucé algunas palabras con Javier, un deudo o familiar cercano del contrayente, que no comete ningún delito ni a nadie daña por poner y/o tener a su hermano “Natxo” en un altar.

E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com

Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com

Escrito por: esounandobadeco 0 comentarios 06 Oct 2007 URL Permanente

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Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago

Detrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo –no como un aseo- de grande): “Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura”, Lawrence Durrell, si no marro.

Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos

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