Algunas lagunas que no agradan a Granada

ALGUNAS LAGUNAS QUE NO AGRADAN A GRANADA

(¿DOS DOSIS DE DIOS O SEMIDIOSES EN LA MISMA DIÓCESIS?)

Homo sum, humani nihil a me alienum puto” (“Soy hombre; considero que nada de lo humano me es ajeno”).

Publio Terencio Africano

Seguramente, nada más leer el título y el subtítulo que he escogido y colocado a esta urdidura (o “urdiblanda”), usted, desocupado lector, ya habrá advertido de qué va, cuál es el asunto sobre el que versa la presente: las presuntas calumnias, injurias, acoso moral, lesiones y coacciones que Francisco Javier Martínez, sacerdote de la diócesis de Granada, achaca, como si el susodicho fuera o se tratara de un moderno Heautontimorumenos o hubiera lanzado una ídem de mano contra el otro (el mismo –¿él mismo?-), a quien con sus actos propició la denuncia o querella de éste contra aquél, su sosias nominal Francisco Javier Martínez, el arzobispo de Granada.

Al juez Miguel Ángel Torres, famoso, a su pesar, por haber tenido que vérselas con los imputados en el caso o la “Operación Malaya”, titular del Juzgado de lo Penal número 5 de los de Granada, le ha tocado en suerte o correspondido conocer la causa y resolver el caso.

El prelado, que estuvo en su papel, se escudó en un razonamiento propio de su dignidad: “Tengo que defenderme de una persona cuyo bien deseo con toda mi alma”.

El sacerdote, tras ser destituido como canónigo, archivero y profesor de Teología por su tocayo, (brin)dando éste el solo argumento de la pérdida de confianza en aquél, entendió que el daño ocasionado a su persona y dignidad humana por el arzobispo no podía quedar impune.

Aunque la Fiscalía pidió la absolución del prelado, por no haber quedado acreditado que éste actuara de mala fe, el juez Torres, teniendo en cuenta que todos los seres humanos erramos (incluso él y los sacerdotes –sean éstos superiores eclesiásticos o no-) deberá hilar muy fino. Hará bien en escudriñar al máximo qué verdad/es hay detrás de la razón, “pérdida de confianza”, aducida por el arzobispo.

E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com

Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com

Escrito por: esounandobadeco 0 comentarios 20 Nov 2007 URL Permanente

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Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago

Detrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo –no como un aseo- de grande): “Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura”, Lawrence Durrell, si no marro.

Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos

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