Una apostilla al blog de Bernarda Ocaso
UNA APOSTILLA AL BLOG DE BERNARDA OCASO
(¡A LA MIERDA –CON PERDÓN PARA LA TAL- !)
“Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos”.
Confucio
Parafraseando el razonamiento, o sea, plagiando la idea que adujiste en el prólogo que colocaste a la primera versión editada (de la que tuvo noticia el menda, si he de ser fiel a la más exacta explicación) de uno de tus relatos, en el que te mofabas a gusto, con ganas, de mi persona, debo trenzar que este escolio que urdo aquí y ahora es íntegramente apócrifo. Tanto el argumento como sus personajes son corolarios de la pura y dura invención del pesquis extravagante y calenturiento de servidor, su hacedor. Cualquier parecido con la realidad es pura “serendipia” o “serendipidad”, que, para los más memos, los menos avisados (según unos) o pedantes (según otros), quiere decir, amén de otras muchas cosas, casualidad, chiripa. Así que va para y por ti, mi alumna más aventajada, pero, asimismo, catedrática (y hasta decana) en enredos (pues los tales acaecieron, sin hesitación, en la red de redes y demás predios) varios, de diverso jaez, porque fuiste capaz de interpretar a la perfección los papeles de la mujer más pía del mundo y el ente de mente más demente y malévolo que pisó el orbe, peor incluso que el pus, y, además, pongamos (por un acaso, acoso, acuse de recibo o nuevo “yo acuso”, en la línea del de Émile Zola) que te llamas como la autora del blog que comento, Bernarda. De quien, por fin, estoy persuadido, de manera proba, de que debí pasar, hace mucho tiempo, olímpicamente, y me siento muy contento de hacerlo ahora, pues me importas un bledo o comino, como prefieras, pero a quien otrora (lo reconozco sin ambages) amé como nunca antes amé a ninguna otra fémina, con toda mi alma, sin fisuras, mas, habiendo alargado Cronos sus brazos un año cabal, desde que te conocí, he llegado a detestarte y hasta maldecirte, con todas las fuerzas de mi ser, por la mala leche que agregaste a mi existencia y la peor uva todavía que extrajiste de mí o la atrabilis que me legaste para el resto de mis días.
Todo un acierto (hilados estos vocablos con suprema ironía, por supuesto), de veras, lo de llamarle a tu blog así, de esta guisa, “El pantalán empantanado de Bernarda Ocaso” (dando el mar y el sol de lleno en la garita que allí se halla), pues fue una verdad como un templo, una realidad incontrovertible, que a tus alumnos (si no marro de persona, que puede, pero esa cara con papada –semejante a la de Rodrigo de Borgia/Borja, el Papa Alejandro VI-, el rostro de la fotografía que has colocado en tu blog, es el calco, la copia o el vivo retrato de la “potra” o “prota”, nada agonista, de mis pesadillas, tú) nos diste a probar las razones trigonométricas de nuestras sinrazones, tus senos, cosenos, tangentes y cotangentes, pero no dejaste que ninguno de nosotros pudiera catar lo que más anhelábamos, tu altar, hontanar u oasis, a la sazón, según tú, profesora de Matemáticas (y también, solapadamente, de asesinos de auténticas almas gemelas o “matamitos”) y maestra en hacer glúteos “apanderados” (para unos) o abanderados (para mí) y muslos amantecados y urdir y enviar mentecatos SMS, impracticable, seco.
En representación de toda la clase, firma la presente apostilla (portando una peluca pelirroja, disfrazado del difunto y genial Fernando Fernán Gómez)
Félix Unamuno
E. S. O., un andoba de Cornago
esounandobadeco@tudela.com
Ángel Sáez García
angelsaezgarcia@tudela.com
Sobre este blog
Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago
esounandobadecoDetrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo no como un aseo- de grande): Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura, Lawrence Durrell, si no marro.
Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos
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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Yoli dijo
¿Comes ajos o te ha picado algo?
esounandobadeco dijo
Dilecta “Yoli”:
No voy a hacer aquí una defensa a ultranza de los numerosos beneficios que comporta y reporta el ajo a quien lo toda con cierta asiduidad, pero sí le (ur)diré que a la edad que el alacrán suele picar a las niñas (quiero decir, cuando acostumbran a tener su primera menstruación), el menda fue picado por el escorpión de la literatura, inoculándole su veneno probo, total (y es que, como urdiera Jean-Paul Sartre, “si la literatura no lo es todo, no merece la pena perder una hora con ella. Eso es lo que significa “engagement”, compromiso. Si cada frase escrita no haya resonancias en todos los niveles del hombre y de la sociedad, no significa nada. La literatura de una época es la época digerida por su propia literatura”).
Ángel.
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