Perspectivas para una legión de "simprisados"

PERSPECTIVAS PARA UNA LEGIÓN DE "SIMPRISADOS"


"Lo revelador es comprobar que el impacto del talento, del carisma, de la individualidad y hasta de la genialidad depende del medio que le dé cobijo. Sin medio, la genialidad se difumina y oscurece. El escritor sin la gran editorial, el político sin el partido de masas, el músico sin la sala de conciertos, el columnista sin el periódico de referencia, pueden volverse como el violinista de la esquina del Metro, socialmente insignificantes, irreconocibles y vulgares. La distancia entre el brillo de su figura y su decadencia es casi siempre la misma que separa el teatro de la estación del Metro".


Edurne Uriarte



La tesis susodicha (coincidente, grosso modo, con la que el pasado domingo sostuvo y vertió -también en la contraportada de ABC- Irene Lozano -por cierto, qué acierto el del periódico "pluscuancentenario", al contar entre sus páginas con las urdiduras perspicaces trenzadas por dos de los y las mejores columnistas del momento-), seguramente, es la regla. Ahora bien, abajo va, para su consideración, lo que tengo y tomo por una plausible (y aun posible) excepción. Usted (deci)dirá.


En la calle Gaztambide/Carrera, proverbial rúa peatonal tudelana, el artista dejó el petate (en el que llevaba todos sus enseres o pertenencias) recostado sobre una de las patas del banco de granito, abrió su caja de pinturas (que, debidamente erogadas por el firme, devendrían imágenes sorpresivas) y empezó a dibujar en el suelo uno de los dos epatantes cuadros con perspectiva que coronaría aquel día con generalizados sombrerazos, enhorabuenas y bravos por parte del anonadado y respetable público. "Cuando reparto los colores sobre esa superficie (harta de tanto tacón y suela), tengo la sensación de ser un bululú o moderno cuentacuentos, mutatis mutandis, mi abuelo paterno José, el Pato, que, estando la familia entera de vacaciones en el pueblo de mi padre, Cornago (La Rioja), nos contaba a mis hermanos y a mí, sus nietos, historias increíbles en torno a la lumbre del hogar de su casa", me confesó cuando le pregunté qué sentía, una vez terminó su segunda obra maestra (que representaba a un demonio que emergía del subsuelo por el hueco que había dejado y quedado expedito tras desplazar la tapa de una alcantarilla) y accedió a que le hiciera una interviú para la revista en la que servidor colabora(ba), Portal.


Aunque fueron muchos los "comprisados", que, urgidos por llevar a cabo cuanto antes sus tareas, recados, encargos, gestiones o compras, pasaron de largo, sin advertir ni pararse unos segundos a contemplar aquellas inconcusas maravillas, pude comprobar in situ que no fueron pocos los transeúntes (jubilados empujando sillas de bebés, sobre todo) que, finiquitada la primera de las perspectivas (tras una puerta, podía verse cómo Saturno devoraba a sus hijos), asistieron pasmados, de principio a fin, a la realización íntegra de la segunda.


Que alrededor de los dos milagros se formara un doble corro o hilera de embelesados espectadores dice mucho de la innegable calidad estética del hacedor, o sea, del ingenio de su creador, pero también de la sensibilidad a ras de poro y alto grado de instrucción de mis paisanos, que apreciaron ipso facto las excelentes capacidades artísticas del genial pintor.


Servidor, hechizado por tanta aptitud junta para el arte en un solo sujeto, llamó a su amigo del alma, Emilio González, "Metomentodo", para que no se perdiera aquel festival ocular y le prestara una de sus grabadoras, pues había decidido hacerle una interviú al artista.


E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com


Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com











Escrito por: esounandobadeco 0 comentarios 17 Abr 2007 URL Permanente

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Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago

Detrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo –no como un aseo- de grande): “Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura”, Lawrence Durrell, si no marro.

Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos

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