El viajero y las "fanatidades" (fanáticas santidades, tal vez)

 

EL VIAJERO Y LAS "FANATIDADES" (FANÁTICAS SANTIDADES, TAL VEZ)


El viajero, dependiendo de las expectativas que levanta o suscita el viaje, la romería o el peregrinaje (la experiencia, madre de la ciencia, aconseja ser cauto, o sea, recomienda quedarse corto en la enumeración o el sumatorio de las tales, quiero decir, ser modesto en lo tocante a las conquistas o rendiciones, porque, cada vez que uno se atiborra o harta de esperanzas, el batacazo que le aguarda y/o el vapuleo que se le viene encima al sujeto iluso suele ser de los que hacen época, morrocotudo, de los de aúpa u órdago a la grande, a la chica, a pares y a juego, abreviando, de los de aquí te espero, Juana), regresa eufórico o deprimido del mismo. Quien va a la búsqueda de un relicario (sea éste del jaez que sea) acostumbra a volver como el gigante Atlas, cargando una pesada mole de nombre profético, decepción, que apoya sobre la primera vértebra cervical, atlas, de su raquis.


Los sanctasanctórums, una vez debelados, desvelados, escudriñados, se muestran, ora en el mejor, ora en el peor (como aquí) de los casos, cuales son, cuerpos y almas inanes, espacios sin chispa ni (quinta)esencia, cuando no, directa y sencillamente, teatros frustrantes, ridículos, siniestros y hasta sin estros.


Hace un mes largo, servidor (E. S. O., un andoba de Cornago para unos, para otros Otramotro), verbigracia, peregrinó a Pandemónium para ver qué había de cierto en cuanto había soñado. Pudo comprobar y darse cuenta de que todo había devenido un cuento diabólico, de que nada había resultado como esperaba, nada como había previsto, proyectado o visualizado, en definitiva, que una cosa es la realidad y otra (muy distinta) fue el deseo. Poco más o menos, como aquello de Shakespeare (en "Macbeth"): "¡La vida no es más que una sombra que pasa, un pobre cómico que se pavonea y agita una hora sobre la escena y después ya no se le oye más...; un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada!".


E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com


Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com






Escrito por: esounandobadeco 0 comentarios 21 Abr 2007 URL Permanente

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Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago

Detrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo –no como un aseo- de grande): “Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura”, Lawrence Durrell, si no marro.

Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos

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