¿Los gerifaltes políticos, palimpsestos?

¿LOS GERIFALTES POLÍTICOS, PALIMPSESTOS?
 
   Pues sí; ésa es la sensación tenaz que a uno le queda; o eso, al menos, es lo que parece que ocurre, habitualmente, en todos los partidos políticos (que se  contagia por doquier, sin hacer salvedades, el extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hide); en el seno y en la cúpula de... (tras los puntos suspensivos se oculta la formación equis -tras la equis se esconde cualquiera de los partidos registrados en el Ministerio del Interior-, que no es una excepción a la pauta apuntada) también.
 
   No sólo los celos merecieron el baldón o el sambenito de pésimos asesores; la codicia, la envidia y las prisas tampoco fueron consideradas nunca por alguien que gozara del predicamento o la reputación de tener, al menos, dos dedos de frente mejores consejeras.
 
   Voy a ver si con el cuento o conseja que sigue, apoyado/a en la realidad más actual, consigo clarificar un poco las dos tesis que acabo de exponer escuetamente arriba.
 
   Un artista (con los pinceles -nada que ver con los del hambre y el trapecio, que ideara, hace poco más o menos un siglo, el caletre de Franz Kafka-) tuvo la genial idea de hacerles sendos retratos a quienes se habían propuesto las colosales e ingentes tareas de gobernar cierto ayuntamiento y determinada Comunidad Autónoma, de ser los mandamases local y autonómico de turno. Durante plurales sesiones llenó los dos lienzos de variopintos colores y de mil y un matices y otras tantas veladuras. Tras hacerles los últimos retoques y antes de ponerles la firma y la rúbrica a sus obras (que no sus sobras), al mover y girar los caballetes y darles de lleno a ambos la luz, que entraba reverberante por la ventana abierta, reparó en lo insólito, los cuadros, sus cuadros, cuales palimpsestos, escondían, bajo los aparentes rostros de los retratados titulares, las caras caras de sus segundos, o sea, los retratos de dos conmilitones y correligionarios suyos, sus manos derechas, otros gerifaltes de su partido, que habían ido pintando (averiguó luego) sus dos discípulos más aventajados y venales, maestros en falsear tonalidades, en las mismas telas.
 
   E. S. O., un andoba de Cornago
   esounandobadeco@tudela.com
 
   Ángel Sáez García
   angelsaezgarcia@tudela.com

Escrito por: esounandobadeco 0 comentarios 29 Abr 2007 URL Permanente

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Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago

Detrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo –no como un aseo- de grande): “Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura”, Lawrence Durrell, si no marro.

Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos

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