¿Lo mejor? Recordar unos casos (o cosas) y olvidar otros

¿LO MEJOR? RECORDAR UNOS CASOS (O COSAS) Y OLVIDAR OTROS

(Breve nota aclaratoria: Ayer no pude acceder a un ordenador. Ergo, me fue imposible incluir la presente urdidura. Espero y deseo que le sirva para algo.)

A mi dilecto amigo y hermano mayor (me peta y place agregar, recordando una de las dos célebres frases de Demetrio de Falera) Miguel Salinas, como modesto regalo de cumpleaños. ¡Plurales felicidades!

Muchas personas pierden las pequeñas alegrías esperando la gran felicidad”.

Pearl Sydenstricker Buck

Hoy, domingo, seis de enero, día de la Epifanía, fiesta que celebra la Iglesia católica en conmemoración de la, seguramente apócrifa, Adoración de los Reyes Magos; nada más levantarme, habiendo hallado el folio que le había dejado encima de mi escritorio a Ezequiel (por si se dejaba caer por él), mi ángel profético, en su mismo y proverbial blanco impoluto, me he sorprendido formulándome a mí mismo, sin conocer ni la razón de ser ni el objeto de la misma, la siguiente pregunta: ¿qué arte le conviene dominar más a quien pretende ser feliz, el de la memoria o el del olvido?

Después de haber ocupado buena parte de las horas de la sacrosanta mañana en darle vueltas y más vueltas al asunto de marras, sin poder echarle una sola vez el guante, mientras el tema iba describiendo ora bucles y más bucles, ora elípticas o espirales, en torno al tarro de mis (quinta)esencias, mofándose de mi buena fe, tomándome impunemente el pelo, esta tarde, tras comer, recoger la mesa, fregar y haberme recostado en el sofá, me he quedado traspuesto, en duermevela; bueno, pues, mientras cabeceaba, alguien, el estro (de un maestro, sin duda) que ha conseguido dar vida en breves segundos mi inconsciente o subconsciente, supongo, ha argumentado de esta guisa:

¿Memorioso u olvidadizo? ¡Qué más da (cuando todos, unos antes, otros después, velis nolis, vamos a abismarnos indefectiblemente en la enfermedad que describió Alois Alzheimer)!, si ambos coinciden en el inconveniente; enfadarse, indignarse o irritarse muchas veces por parecidos ascos o casos, por semejantes sacos o cosas”.

E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com

Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com

Escrito por: esounandobadeco 0 comentarios 07 Ene 2008 URL Permanente

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Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago

Detrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo –no como un aseo- de grande): “Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura”, Lawrence Durrell, si no marro.

Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos

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