Te mando besos vespertinos, Tina

TE MANDO BESOS VESPERTINOS, TINA

Con su(pre)mo cariño, a mi dilecta sobrina Natalia, porque hoy, viernes, dieciséis de mayo de 2008, cumple años. Ergo, querida, recibe, de corazón, amén de una pequeña cantidad de pasta o plata, contante y sonante, mis ¡muchas felicidades!

Mi vida:

Hoy, en Algaso, la capital de la ribera ibera de Navarra, hace una tarde inmejorable (la temperatura es ideal para pasear por una de sus playas imaginarias; ¿te apetece?; ¿nos acompañamos?), espléndida.

A mí, como (supongo) a ti y al resto, también me molesta que me manden mal, quiero decir, quienes no saben. Aceptaré, de buen grado, que, de cuando en vez, lo hagas tú (por ser vos quien sois; es broma), pues sueles llevar a cabo dicho verbo con cierta solvencia. Y es que hay mucho ignorante en el arte de ordenar. Hay que mandar de tal manera que el que recibe la orden se sienta útil, orgulloso de cumplir lo sugerido, propuesto o recomendado por otro.

Tranquilízate, Tina. Tómate un mate y reinicia la tarea. Ya verás qué bien encaja todo.

Lo lamento, de veras. Te suplico que me perdones. No olvides esto, que, si me molesta alguno de tus comentarios, acaso sea porque te amo como un crío al primer y definitivo Amor de su vida.

Muchas veces te comparo y cotejo (buscando semejanzas y diferencias) con mi madre (otra buenaza, y muy trabajadora, como tú; siempre dispuesta a echar una mano). Está bien enseñar al que no sabe, pero cuando es siempre la misma persona la que limpia la escalera y demás zonas comunes y nadie te toma por modelo o arquetipo, mejor ocuparte de lo tuyo y disfrutar, como hace el resto, de su tiempo de ocio o asueto.

Pasa de los chismes, dimes y diretes de tus vecinos. Haz el bien (que sé que lo haces, sin esperar nada a cambio) sin mirar a quién.

A mí (que otrora me plugo) ahora me disgusta trasnochar (pero no te dejaré sola en ningún sitio, para, así, poder defenderte; porque hoy la vida se está poniendo muy insegura en cualesquiera “cronotopos”).

Escucho o leo que me amas y me (brin)das días de vida. Yo te amo como nunca antes amé a nadie, como a ninguna otra mujer (ni hombre) jamás (de los jamases) amaré.

Coincido contigo. La distancia propicia algunos errores, tuyos y míos. Sé que tú, con el ensalmo de una única frase y un par de besos, mis predilectos, borrarás en un pispás o santiamén, quiero decir, de un plumazo, mis absurdas conjeturas.

Celebro que seas paciente y tengas tanta mano izquierda conmigo. Puedes estar segura de que te amaré aun después de haber finado mis días en la tierra y nunca te fallaré con ninguna otra mujer (ergo, mucho menos aún con hombre). Encontré (bueno, corrijo la presunción; Dios quiso que hallara) a la mejor mujer para mí, tú, Tina. No perderé, por culpa de una idiota tentación, el mayor tesoro concentrado que hay en este mundo, repleto de diamantes, que admiro y adoro, tu persona arrebatadora, tu personalidad atrayente.

Te agradezco los besos matutinos y te mando otros, vespertinos, con parecidas virtudes a los tuyos, palingenésicos.

Se alegra de que estés siempre a su lado y lo ames quien te admira y adora y quiere lamerte con arte la anatomía y mimarte y mirarte hasta extasiarse y dormirse entre tus brazos, tu

Félix Unamuno.

E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com

Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com

Escrito por: esounandobadeco 0 comentarios 16 May 2008 URL Permanente

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login

Sobre este blog

Avatar de esounandobadeco

Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago

Detrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo –no como un aseo- de grande): “Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura”, Lawrence Durrell, si no marro.

Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos

ver perfil »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):