Gracias, por intentar complacerme en todo momento y lugar, Tina

GRACIAS, POR INTENTAR COMPLACERME EN TODO MOMENTO Y LUGAR, TINA

Mi vida:

Debo darte muchas, bueno, más, dejémoslo en muchísimas, gracias, porque, en todo “cronotopos”, espacio-tiempo, procuras complacerme.

Puedes estar segura, Tina, de ello, de que siempre, a todas las horas del día y de la noche, donde me halle, allí estás o vas, porque te llevo conmigo.

A mí también me encantan nuestras variopintas y luengas charlas telefónicas, cariño. Por las noches (me ocurre a menudo), estando sacándole el máximo partido o rendimiento (que no miento) al invento de Bell, mientras le damos a la mui, te veo reflejada en el cristal de la puerta del balcón de la cocina de mi casa. Puedes interrumpirme cuando lo consideres conveniente, porque dices verdades como puños. Además, tus pareceres los tengo y tomo por, amén de certeros y ecuánimes, oportunos.

Me gustará que, de cuando en vez, en la intimidad de nuestra habitación, te muestres libidinosa, lasciva, impúdica, mi bien. Así que, nada tengo que perdonarte. ¡Anda; pues, claro!; puedes creerme a pies juntillas, con los ojos cerrados. Seguro que eres capaz de hacerte una idea bastante aproximada de cómo y cuánto me pone fantasear que, tras habernos magreado mutuamente las carnes de nuestros respectivos cuerpos, eres tú la que propone que nos vayamos a la cama con la pregunta asidua, “¿Te apetece, Félix?”. Yo sé que voy a recorrer tu cuerpo enteramente y a aprendérmelo de memoria; y que me petará un montón, o sea, sobremanera, agrupar mis ósculos en torno a tu válvula de escape, por donde sueles dar rienda suelta a tu placer, cerca de donde, aún hoy en día, para cierta gente, radica, asimismo, el hito bajo el que se halla el sanctasanctórum de la honra. Aunque lo reputes escolio burdo, soez, me agradará otro acervo o rimero escuchar cómo coronas u hollas la cumbre del gusto. Quiero asistir, en primera fila, al susodicho espectáculo, pues todo un tal debe ser, sin ninguna hesitación, ver el rastro que deja el orgasmo en tu rostro. Esa cara de felicidad no me la pierdo por nada del mundo. Escribiré una décima al respecto; seguro. ¡Qué menos!

Hoy, la presión arterial, estupenda: 12,5/7,5. ¿Y tú? No me extrañaría nada (de nada), pues somos almas gemelas, medias naranjas, que tuvieras los mismos valores que yo.

No te preocupes. Todavía me tienes que escribir un sinfín de correos. Habrá, entre ellos, muchos que superen el que me estabas urdiendo y se perdió, esfumó o difuminó por... (la/s causa/s que fuera/n).

Celebro que hayas podido llevar a cabo todo lo que te habías propuesto fin(aliz)ar hoy.

A mí no me molesta un ápice reconocer lo obvio, que tu existencia es condición sine qua non para que la mía marche bien, o vaya viento en popa, esto es, que te necesito, porque preciso tus llamadas de teléfono, que me remozan, renuevan o resucitan; el tono y el timbre de tu voz, que me transportan al paraíso o edén. Creo que, una vez haya saboreado las mieles y los saberes que contiene la piel de tu cuerpo, ya no podré vivir, durante mucho tiempo, alejado de ella.

Te ama con toda su alma quien vive ilusionado con poder convivir contigo cuanto antes, donde sea, como dos tortolitos, tu

Félix Unamuno.

E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com

Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com

Escrito por: esounandobadeco 1 comentario 11 Jun 2008 URL Permanente

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login

Sobre este blog

Avatar de esounandobadeco

Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago

Detrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo –no como un aseo- de grande): “Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura”, Lawrence Durrell, si no marro.

Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos

ver perfil »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):