¿Florentina? Una señora

¿FLORENTINA? UNA SEÑORA

(¿LA BALDAMERO? SEÑERA)

Omnímoda e insegura,

Fiel, atenta y cariñosa,

Descontenta y caprichosa,

Hecha carne la dulzura,

Así es Tina, mi locura.

En el acto y la potencia,

Florentina es la decencia.

Modelo de calidad

Y de solidaridad,

Es isla, por su conciencia.

E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com

Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com

Escrito por: esounandobadeco 8 comentarios 05 Jun 2008 URL Permanente

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Maribel

Maribel dijo

Hermoso poema. La destinataria debe sentirse muy honrada.

esounandobadeco dijo

Dilecta Maribel (si es que eres ella -ya sabes, Internet, la red de redes, el medio, que a veces da hasta miedo, se brinda al alquiler de disfraces y al baile de máscaras-):

Celebro que la décima te haya gustado.

Ésa (y no otra, honrar a Florentina Baldamero, la madre, maestra -por su perito manejo del estro- y musa de mis textos presentes -ojalá lo sea también de todas mis urdiduras o "urdiblandas" futuras-) fue mi pretensión al trenzar los versos que componen el poema.

Parafraseando a Baltasar Gracián y Morales ("unos honran los puestos; a otros los puestos los honran"), cabe hilar que Tina, la mejor mujer, honra las décimas; a otras féminas las décimas las honran.

Te agradece el comentario, desea dicha y manda saludos

Ángel.

Luisa

Luisa dijo

Dilecto Ángel, los triples (por ser escueta) sentidos, que le das a los vocablos y ese difícil trenzar de palabras y palabros, te hace a veces ser malpensado y tu desconfianza te lleva a entrever mala intención donde no la hay, te lo digo por las rosas que marchitaste.

Si me dices que Tina existe ¡me matas!, prefiero pensar que las décimas nos honran, todas queremos ser ella.
Estaba convencida de que tu Tina era "como la luz de un sueño, que no raya en el mundo pero existe", de García Montero.

Felicitarte es poco y admirarte es mucho,
pero aquí tienes a una lectora fiel y a una fiel lectora.

Luisa Ormod

Luisa

Luisa dijo

Se me olvidaba, ¿por qué has interrogado el nombre y el apellido?

Luisa Ormond

esounandobadeco dijo

Dilecta Luisa:

No creo que yo marchitara la singular (¿por doble?) rosa, pues, convendrás conmigo en que la susodicha es inmarcesible. La rosa no deja de ser rosa, medie quien medie, intervenga quien intervenga; porque, retomando (y acaso complementando) una idea de Rainer María Rilke, la de su propio epitafio, la mentada puede ser la ilusión de muchos, independientemente de que sólo fuera una pareja de párpados la que asistió a su oloroso, lene e indeleble espectáculo.

Lo siento, pero debo reconocer sin ambages que Tina existe. Se llama en la realidad Cristina y gusta presentarse como oriental (de la República Oriental del Uruguay). Espero que nadie me achaque (mucho menos tú -evidentemente, urdo estos vocablos con zumba-) tu muerte apócrifa.

Te agradezco sobremanera la horquilla, los hitos entre los que me ubicas (felicitación y admiración).

Mi propósito no fue otro que el de especificar, concretar (y jugar con la cercanía fónica de los términos, claro).

Te agradece tus parágrafos y espera haber contestado a tus preguntas quien desea, de veras, que, a pesar de la confesión (verdadera -pero no faltarán quienes la reputarán a todas luces fingida-), sigas considerándote Tina,

Ángel.

Luisa

Luisa dijo

Dilecto y cautivo Ángel, ¿quién se puede negar a una muerte tan digna?.
Seguiré siendo testigo y cómplice de las originales, rebuscadas y hermosas declaraciones de amor, a pesar de la dificultad inicial que a veces me encuentro al leerlas, por lo que lo soluciono repitiendo la lectura.

No lo dudes, seguiré siendo Tina, con su permiso y el tuyo, que intuyo lo lo tengo.

Luisa Ormond

Valeria

Valeria dijo

Eres tu... Me recordó a la estupenda canción de Mocedades. Un poema que no deja indiferente. Felicitaciones.

Val

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Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago

Detrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo –no como un aseo- de grande): “Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura”, Lawrence Durrell, si no marro.

Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos

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