Buenos días, mejores tardes y óptimas noches, Tina

BUENOS DÍAS, MEJORES TARDES Y ÓPTIMAS NOCHES, TINA

“Una buena conversación debe agotar el tema, no a los interlocutores”.

Winston Churchill

Mi vida:

Te deseo hoy, mañana y siempre buenos días, mejores tardes y óptimas noches, Tina.

Tras coronar las dos primeras partes o tareas de mi sabrosa liturgia matinal (que son y consisten en leer tu correo mañanero y volver a contemplar la media docena de fotos, risueñas y serias, que me remitiste en uno de tus postreros adjuntos y me agradan e inspiran sobremanera, que me espolean a realizar eficazmente las labores habituales, diarias), procedo a cumplimentar la tercera, contestar tu último e-mail.

Pues yo también coincido, en lo sustancial, con ese anhelo tuyo. Y, así, ansío hablar por los codos, de lo divino y lo humano, contigo, irme a la cama contigo, hacer el Amor contigo, dormir entre tus brazos y despertarme con los míos aferrados a tu anatomía, como si tu cuerpo semejara mi leño salvador, tras haber zozobrado e irse a pique el velero en el que navegaba.

Celebro que te tocaran en suerte dos funcionarias, amén de simpáticas y jóvenes, competentes. A ver si el agravio, baldón o tuerto (yerro imputable a un torpe compañero de las susodichas) se resuelve cuanto antes, a tu favor (como cabe colegir y esperar) y el fisco te deja en paz.

Ayer (te lo confieso por si tuviste la sensación de haber estado en un spa, acrónimo latino de salus per acquam –salud a través del agua-), mientras estabas dándote la relajante ducha nocturna, contribuí con los suaves y reiterativos movimientos circulares de las yemas de los dedos de mis manos a distender los músculos de tu cuello y espalda. Espero que los sintieras y que aún duren sus beneficios.

Me alegra sobremanera que la migraña que padeciste ayer durante buena parte del día, rayando la medianoche, a punto de irte a la cama a conciliar el sueño, atenuara su dolor; y que te gustaran las mejoras que efectuó este andóbal a las dos décimas que, igualmente, urdió en tu honor. Servidor opina lo mutuo, que tu voz es melosa. En la misma línea, el menda, recíprocamente, también te extrañó y echó mucho de menos la víspera (de hoy).

Te ama y envía otras caricias, asimismo palingenésicas, mas distintas, pues son complementarias de las que sueles remitirle, tu

Félix Unamuno.

E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com

Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com

Escrito por: esounandobadeco 1 comentario 10 Jul 2008 URL Permanente

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ares

ares dijo

Cierto, una buena conversación no puede agotar a los conversadores, sinó, mal andamos.
un saludo

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Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago

Detrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo –no como un aseo- de grande): “Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura”, Lawrence Durrell, si no marro.

Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos

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