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2007
Mayo
- Wolfowitz o el, al menos, dos veces golfo
- Esther L. Palomera, ¡chapeau! (¡sombrerazo!)
- En todas partes cuecen habas
- A la búsqueda del dato que beneficie y no perjudique
- Ave, Chávez, los guillotinados hemos advertido tu cojera
- Lo de Méntrida me parece de mentira
- Una breve estancia onírica en Canópolis
- Un día aciago en la vida de Santiago, sin duda
- Algunos portavoces no dan una a derechas
- Gallardón, en el punto de mira
- Mutatis mutandis, lo que a Manuel Godoy
- ¿Por qué y para qué escribo?
- Cantilena o cantinela
- El edén de Margarita
- ¿Constancia o contumacia?
- Cuando Fernández de la Vega se quedó en paños menores
- Toda persona (...) es templo del Espíritu Santo
- 50 talentos, 50
- Lo de ANV es un continuo suma y sigue
- Va de aspirantes a alcalde/sa o presidente/a de Comunidad
- Errorres horrorrosos
- Extraña maña (bis) en la extremeña Mérida
- Realidades reveladas
- Una reunión denigrante
- ¿La ética?, con la estética
- Adenda
- Tres veces me anegué, tres
- Y Julián finó la huelga
- España, un albañal
- Breve tesis sobre las venganzas de las cucarachas
- A Nadie, votante de... (en blanco)
- (Dios quiera que sea, de verdad) El último timo del mito
- ¿Se lee lo que se escribe?
- ¿Cándido, cándido?
- Eterno retorno a la auténtica égida
- La Fortuna suele echar una mano a los audaces
- ¿"El Pantojo", en huelga de hambre?
- Breve teoría sobre el tararí (que te vi)
- Prontuario de una oportunidad desaprovechada
- La prisión de La Pantoja
- Etc., entre ellas, una E. T. S.
- Breve noticia sobre mis heterónimos
- De cómo alcanzar las más altas cotas del "share"
Sobre este blog
Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago
esounandobadecoDetrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo no como un aseo- de grande): Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura, Lawrence Durrell, si no marro.
Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos
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