27 Jun 2007

Absurdos políticos y políticos absurdos

 

ABSURDOS POLÍTICOS Y POLÍTICOS ABSURDOS


El lector habitual de las urdiduras (o "urdiblandas") que servidor tiene a bien firmar y rubricar conoce bien, a las claras, cuáles son mis intenciones creativas-literarias durante el período estival. Me ratifico en lo trenzado. Siguen siendo las aducidas y desgranadas. Así que este escrito será o supondrá una excepción a las pretensiones que di e indiqué otrora.


Hoy (ayer, para algunos lectores) el maestro Manuel Alcántara se pregunta, al final de su columna hodierna, "¿qué habremos hecho nosotros (los españoles) para merecer estos líderes (políticos -de pacotilla o de tres al cuarto, se sobreentiende, por supuesto-)?". De buena gana y mejor grado le contesto. No denunciar todos los desmanes que, un día sí y otro también, cometen, evidentemente; y no concienciar (o sea, abrir los ojos) a nuestros conciudadanos de la realidad, que, desde los tiempos de la Transición, los mandamases de las formaciones políticas patrias han ido degenerando, quiero decir, perdiendo enteros, sin remedio ni remisión, pero hasta unos límites inopinados.


Hoy, verbigracia, en Navarra seguimos con el rosario de absurdos. En un edificio de Villanovilla, población cuyo nombre da mucho juego, pues, además de negar ser tal, afirma serlo, mas de villano/novilla, sita en el Pirineo oscense, conformada por decena y media de casas, donde sólo vive de manera permanente un matrimonio, tuvo lugar, según informa hoy en su portada y se extiende en la página 19 Diario de Navarra, el encuentro ¿secreto? entre dirigentes del PSN y de Nafarroa Bai.


A servidor, le brotan, a bote pronto, sin madurar lo apetecido, algunas preguntas. ¿Acaso PSN y NaBai consideran que en el Parlamento foral hay instalados micrófonos de tapadillo? Seguramente; porque, si no, no se entiende un encuentro entre ambas delegaciones a más de 100 kilómetros de la capital navarra. ¿De quién partió la idea de dar el chivatazo a Diario de Navarra? Porque, descartada la ciencia infusa, sospecho que Javier Sesma, el fotógrafo que firma las instantáneas, fue avisado. ¿A quién le cupo el marrón o deshonor de irse de la mui? ¿Por qué Alfonso Arroyo, asesor de Puras, negó que hubiera existido la reunión, cuando él fue, precisamente, uno de los que asistió a la misma? ¿Qué quieren nuestros políticos que lleguemos a pensar los ciudadanos navarros?


E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com


Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com







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23 Jun 2007

Fruto de un desliz, sin duda

 

FRUTO DE UN DESLIZ, SIN DUDA


Tras seis meses de noviazgo y otros diez de convivencia edénica en nuestro acogedor nido de alquiler, hoy, sábado, 23 de junio de 2007, mi media naranja me ha asestado, involuntariamente, por supuesto, una puñalada trapera por la espalda. Nada más llegar del instituto, cuando me disponía a darle el primer trago a una cerveza helada y darme una ducha relajante, antes de ponerme a despachar la cena que me había dejado preparada con primor mi cielo y, a renglón seguido, a corregir los exámenes de la última evaluación de mis alumnos de COU, mi núbil compañera sentimental me ha llamado por teléfono desde el hospital para comunicarme una estupenda (para ella), mas nefasta (para mí) noticia, que está embarazada. Se ha dado cuenta al momento de que a mí la nueva me ha dejado para el arrastre, hecho trizas o polvo, quiero decir que no me ha deparado gracia alguna.


Acaban de dar las tres de la madrugada en el reloj de la seo y en toda la noche no he hecho otra cosa que llorar como una Magdalena. No creo que, a todo lo largo y ancho de mi vida, en ninguna otra ocasión haya vertido tantas lágrimas seguidas; ni siquiera cuando murió mi piadoso padre, Eusebio, que me pasé toda la misa de su funeral plañendo desconsoladamente. Cuántas veces me habré preguntado por qué, por qué. Por qué no tuve los redaños de decírselo, sin ambages, la primera vez que se presentó la oportunidad y debí comentárselo sin falta. Por qué. Ahora creo estar pagando a un precio altísimo, desorbitado, excesivo, aquel déficit de confianza que demostré o puse de manifiesto al no colocar todas las cartas, todas, sin excepción, boca arriba.


Mi dilecta amada y musa, excelente enfermera, lo habría entendido a la primera. Le hubiera costado, no digo que no, pero, maldiciendo el error de bulto, ajeno, habría asumido la situación, que lo acaecido no había sido más que una fatalidad y que yo, evidentemente, estaba y había quedado libre de culpa de todo aquel desagradable equívoco. La coincidencia con mi compañero en la edad, en la perilla, en el nombre, Ángel, y, casi, casi, en el primer apellido, Sáez, Sanz, y el hecho de habernos correspondido o tocado en suerte a ambos compartir la misma habitación contribuyeron, pongámosle o no lleguemos a ponerle objeciones a la hesitación, al yerro, mayúsculo.


Empero, ahora me aguarda un aprieto sin efugio o evasiva. ¿Cómo le digo a Clodia que yo no puedo ser el padre de la criatura que crece en sus entrañas? ¿Cómo le cuento, a estas alturas del guión, lo del garrafal fallo médico que varios cirujanos cometieron hace ahora, poco más o menos, cuatro años, cuando a mí me hicieron la vasectomía que debieron practicarle a mi sosias y a él, menos mal, advertido el horror ciclópeo, no le operaron de almorranas?


E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com


Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com







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21 Jun 2007

Y llegó el mo(nu)mento del adiós (...)

 

Y LLEGÓ EL MO(NU)MENTO DEL ADIÓS (MEJOR, DEL HASTA LUEGO)


A mis sobrinas Lucía y Alba, que cumplen años hoy, jueves, 21 de junio, y el próximo lunes, 25, respectivamente.


Uno, que pretendió mudar su microcosmos, para, de esta guisa, poder darle luego la vuelta al orbe entero, se ha dado cuenta de que no se consigue sino aquello que las circunstancias y los demás te dejan lograr.


Si alguna vez, por la/s razon/es que fuera/n, usted, desocupado lector de estos renglones torcidos, se sintió ninguneado por alguna de las urdiduras (o "urdiblandas") de servidor, aprovecho la ocasión de estas palabras de despedida (al menos, hasta el otoño) para decirle que nunca, o sea, nunca, fue mi propósito menoscabarle un ápice o pizca su dignidad ni molestarle (ergo, mucho menos, agraviarle voluntariamente).


Durante la estación estival, dedicaré mi tiempo y denuedo a leer Literatura (me refiero, en concreto, a la que usa como soporte el libro) y, si no se toma por intento vanidoso ni vano, a crearla, o sea, a urdir relatos y trenzar poemas. Le acerco la primera muestra, una décima, de mi nueva andadura (o "andablanda"), recién estrenada etapa.


EL ALGODÓN, QUE NO ENGAÑA


El poeta es una araña

que fabrica su entramado

con aquello que ha pescado

con la ayuda de su caña,

el algún don, que no engaña.


El poeta es abundancia,

en perfecta consonancia

con su tiempo y con su gente,

mas la sirve éticamente,

con exquisita elegancia.


E. S. O. un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com


Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com










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20 Jun 2007

La primera (¿y única?) vez

 

LA PRIMERA (¿Y ÚNICA?) VEZ


"El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad".


Victor Hugo



No conozco ámbito o entorno más atrayente ni morada más encantadora para el espíritu solitario de un lobo de mar que un puerto, porque sólo en dicho lugar, ahíto y aun exhausto de luchar a brazo partido con Eolo y con las olas, aquél consigue ponerse morado, o sea, hallar la llave de su paz más bella. Tampoco sé de pantalán más acogedor que el pecho henchido y desnudo de Marisol, mi amada dama y musa, con sus areolas y pezones tintos.


Las hebras nigérrimas de su vedeja, las líneas esculturales de sus apetentes labios, el color canela en rama de su piel y su sabor semejante a la vainilla, el centelleo de sus pupilas ledas, más, evidentemente, un luengo etcétera, componen y conforman la amalgama pintiparada para distraer los ojos sin cansar nunca la vista.


De la primera (¿y única?) cita que tuve y/o vez que supe de los numerosos atributos físicos (estoy en disposición de asegurar que los espirituales, que no le van a la zaga, los superan, amén de en calidad, en cantidad) que acarreaba Marisol Ríos, recuerdo, sobre todo, mi nerviosismo. Cuando, desde la ventana, por fin, la vi descender del taxi, me solidaricé con cualquier fiera enjaulada. Sentí que algo golpeaba las paredes de la habitación del hotel. Era mi propio corazón, que latía de Amor y espanto, y parecía cabalgar a lomos de un corcel que galopara desbocado, mi deseo. Cuando ella llamó con los nudillos de los dedos de su diestra, abrí la puerta. Quien "adobeneraré" (reunión y fusión de adobaré, adoraré y veneraré) mientras viva o alguien lea estos renglones heteróclitos, "la quíntuple", cruzó el umbral como una exhalación, diciéndoles a los enseres que allí estaba ella, hermosa, sí, trémula, también, y, asimismo, radiante y dichosa, pero con el gaznate seco. Le di un beso de tornillo que me retrotrajo, como si se tratara de un déjà vu, a un "cronotopos" insospechado, el siglo primero antes de Cristo, en Roma, cuando ella se llamaba Clodia (para mí y mis lectores, siempre será Lesbia) y servidor firmaba Catulo.


E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com


Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com









Escrito por: esounandobadeco 0 comentarios 20 Jun 2007 URL Permanente

19 Jun 2007

Espacio y tiempo para la meditación y el análisis

 

ESPACIO Y TIEMPO PARA LA MEDITACIÓN Y EL ANÁLISIS


"Los cuarenta son la edad madura de la juventud; los cincuenta la juventud de la edad madura".


Victor Hugo



Quienes hemos alcanzado (y aun sobrepasado -de largo-) la mitad de nuestra existencia haríamos bien en empezar a trenzar, mutatis mutandis, lo que Friedrich Wilhelm Nietzsche urdió con ocasión de haber superado lo que él entendió que podía tomar por el ecuador de la suya (como todo hijo de vecino, marró morrocotudamente), un no tan breve, sino más bien detallado, recorrido biográfico-filosófico-literario sobre lo hilado por uno, quiero decir nuestro particular y personal "Ecce homo". Y es que quienes hemos cumplido ya cuarenta y cinco primaveras necesitamos un mínimo de espacio para pensar las cosas despacio y otro mínimo de tiempo para analizarlas a su debida hora de vida. O sea, cuantos ciudadanos cumplimos a rajatabla (con) la susodicha condición sine qua non o edad intentamos dar (aunque a veces nos quedemos a mitad de camino y, por lo tanto, no lo consigamos) muestras bastantes de prudencia, responsabilidad, sensatez y solidaridad. Solamente la masa informe e innominada, rebaño o grey, esa "(E-ho)rrorteca", esa agrupación plagada de errores y horrores, (con)formada por demagogos, políticos huecos, sin escrúpulos, sin ética ni estética, porta(v-c)oces hueros, paniaguados, y chiquilicuatros de tres al cuarto o mercachifles de la nada, sigue siendo arrastrada y tragada por el sumidero con la clara dirección, intención o vocación de llegar cuanto antes al pintiparado destino que le corresponde o cuadra divinamente, el albañal.


Meditar y analizar, dos estupendos verbos para conjugar en todas sus formas personales, dos magníficos argumentos o razones (con corazón) y obsequios para hacer y hacerse cualquiera, también (o verbigracia) servidor, cualquier día del año y, así, poder recorrer a la manera del bustrófedon y remover íntegramente la conciencia y coronar los fines, que deberemos aceptar sin objeciones ni ambages retardatarios, con decoro evidente y determinación palmaria.


Al parecer, algunos demontres o energúmenos siguen encabezando la confabulación satánica para que el hombre deje o desista cuanto antes de serlo (hombre, se sobreentiende), esto es, no se resista ni exista, no medite o reflexione, no pueda estar nunca a la altura de las circunstancias. Ciertos conductores, directores, guionistas, presentadores y/o productores de determinados programas de televisión no sólo son expertos colocadores de trampantojos o señuelos para atrapar a quienes, incautos, se dejan llevar por la corriente tentación del halago más ramplón y/o simplón, sino también versados hacedores de frivolidades, obscenidades y torturas sin cuento para el ciudadano sagaz e independiente de criterio, quien sólo acierta a atisbar en ellos a los avarientos generadores y amasadores de dinero, excremento del diablo (excepto o salvo si éste es destinado a paliar tantas desgracias ajenas, a propiciar tantos casos altruistas, empáticos y necesarios como hay o surgen cada dos por tres en este mundo tan inmundo), que son.


Ahora bien, si meditar sobre esto, eso o aquello pasa por ser un lujo que queda fuera del alcance de la inmensa mayoría, analizar se ha convertido en angulas, caviar y ostras regadas con champán, delicadezas y exquisiteces exclusivas para paladares de sibaritas, quiero decir caletres de superdotados, seres marginales o marginados, que, eso sí, contribuyen con lo que pueden a mitigar cuantos desastres ocurren en la aldea global que es nuestro orbe.


E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com


Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com










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18 Jun 2007

Certámenes restringidos de mentiras y sandeces

 

CERTÁMENES RESTRINGIDOS DE MENTIRAS Y SANDECES


Al parecer, hace algún tiempo, en el entorno de las direcciones de tres (y quien dice tres quiere decir, efectivamente, diez y aun más) partidos políticos, V, X y Z (por favor, si quiere echarme una mano y no le supone ninguna molestia o no hay inconveniente alguno por su parte, le rogaría con especial encarecimiento que fuera usted mismo, desocupado lector, quien pusiera los nombres concretos, correctos y correspondientes a los mismos, porque uno, en estos momentos, de mucho ajetreo, carece del tiempo preciso para ello), alguien tuvo la genial y magnífica idea de convocar, acotados o reservados sólo para afiliados y simpatizantes con pedigrí dentro de las mentadas formaciones políticas elididas, sendos certámenes con el señero objeto de ver y premiar quién era el/la guapo/a, ora con cargo dentro del partido, ora en alguna de las diversas instituciones, que tenía los dídimos o los ovarios, quiero decir los arrestos, de decir el mayor embuste o la más brutal burrada.


El plazo para poder participar en los citados concursos, que quedó abierto el mismo día que tuvo lugar la presentación de la triple convocatoria, a lo que se ve (más bien, por lo que servidor colige -de cuanto escucha y lee-) no ha terminado todavía. Pues, de otra forma, no se entienden muchas de las últimas necedades aireadas o bastantes de los postreros embelecos proferidos por estos botarates, esos chiquilicuatros o aquellos mequetrefes de turno. Única y exclusivamente, teniendo en cuenta y presentes las férreas bases de los certámenes mencionados y las dinámicas propias de concursos tan apócrifos, cabe comprender las recientes declaraciones torticeras de Fulano de Tal o Zutano de Cual, y de Mengano o Perengano, porque a unos y a otros les ha dado por mezclar churras con merinas y así, de ese dual tótum revolútum, no me extraña que hayan salido sendos bodrios engañosos o insensatos.


Reconozco, sin ambages, mi absoluta incapacidad para alcanzar a penetrar y desentrañar las más frescas, hodiernas y tiernas boutades (que han soltado por sus respectivas muis determinados sujetos), en las que, verbigracia, sostienen las apuestas de sus partidos (nada que objetar -cada quien es muy libre de echarse los faroles que le vengan en gana y de compartirlos o no con muchos/as o pocos/as- en este punto) y de la sociedad (aquí sí que habrá que especificar el porcentaje, conjeturo, digo y escribo yo) por este dislate o aquel disparate, apoyados sin fisuras ni salvedades (ja, ja, ja -voy a agarrarme los cartílagos para no desternillarme de la risa-), si se examinan con detenimiento y toman (¡claro está!, como toman la y el torpe el rábano, por las hojas, o a ojo de cubero alevín o pipiolo) en consideración los resultados de los comicios municipales y autonómicos celebrados el pasado 27-M.


E. S. O., un andoba de Cornago

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Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com

 

 






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17 Jun 2007

La segunda muerte de "el campano"

 

LA SEGUNDA MUERTE DE "EL CAMPANO"


Martín Martín Martín (anda, que no gastaba guasa su padre, don Fidel), según los más ancianos del lugar, quienes oyeron contar a sus mayores cómo se las hizo pasar ("las de Caín") el sujeto en cuestión, era la ambición personificada, un ser hiperbólico y hasta sanguinario. Muerto don Fidel de un "cólico miserere", él, hijo único, se hizo cargo de la boyante hacienda. Nunca reparó en medios ni en gastos para conseguir lo que pretendía.


De Martín, "el campano", sobrenombre que le adjudicó y puso el mejor maestro que ha pasado hasta la fecha por la escuela pública de Algaso, don Ezequiel J. Sánchez, todavía hoy, un siglo cabal después de su óbito, se dice que era el resentimiento hecho carne; pero también se narra que era una llaga y aun una llama viva del Amor más puro. Como todo algasiano ha oído contar alguna vez a sus padres, tíos o abuelos, "el campano" murió sentado en su proverbial balancín, esperando que pasara, camino del camposanto, el féretro que contenía los restos mortales de su Soledad, la razón de su vida y el motivo de su muerte. Ella fue la causa de que tanto horror quedara fijado en las dos pizarras de miel que semejaban las retinas de sus ojos.


No fue a la ciudad más cercana, Ponente, en busca de Soledad Ríos, su amada, hasta que Algaso fue enteramente suya.


Cuando se hizo dueño y señor de su ciudad, cuando todos los demás deseos habían sido satisfechos, se fijó en el que aún se le resistía y enfiló las punteras de sus zapatos hacia Ponente. Nada más llegar a la casa donde vivía, felizmente casada, Soledad, hizo sonar la aldaba de su puerta y su amada salió vestida de luto (por la muerte de su padre), con delantal, una toquilla sobre los hombros y el pelo recogido en un moño muy gracioso.


-Soledad, soy Martín. Hace diez años, cuando, por San Roque, me diste calabazas en el baile, te dije que en cuanto Algaso fuera mía, vendría a buscarte para llevarte conmigo. Hoy es ese día. Así que coge lo que precises, que nos vamos a escape.


Soledad, aunque quería a su marido y a sus hijos, de corta edad, tenía un jardín secreto en el que todos los días reservaba unos minutos para estar (sin estar presencialmente) a solas con "el campano", que todas las semanas, todas, desde hacía una década justa, por medios reservados, le hacía llegar su notoria y luenga epístola, que, por los mismos medios, ella aprovechaba para contestarle.


El Amor de Martín por Soledad era el de Soledad por Martín, mutuo, recíproco.


Pero, nada más llegar a Algaso, el Amor de Soledad flaqueó. Martín le exigió entonces que le correspondiera con la misma fidelidad que él le había guardado, tenido y/o tributado a ella. Soledad se negó. La negativa, que desató la ira contenida de Martín, le condenó a una muerte violentísima, inaudita, inédita, insólita. "El campano" fue condenado de por vida a recordar el horror de ver cómo hería el cuchillo que empuñaba su diestra el cuerpo sacrosanto de su amada. Ningún día del resto de su existencia dejó de revivir tres momentos que quedaron fijados, sellados, urdidos con hilo inmarcesible, indeleble: el acuchillamiento (cuarenta veces, según el forense, hundió el arma blanca en el cuerpo/blanco de aquella alma blanca), la sentencia del jurado (treinta años de cárcel -cumplió algo más de la mitad-) y la ausencia al sepelio de su amada. Él, una vez recuperada la libertad, se impuso, como penitencia propia, la obligación de asistir a todos los entierros, al menos, desde el quicio del portal de su casa, sentado en su consabido balancín o tumbado en su hamaca.


Cuentan que Martín, estando las mujeres de la casa adecentando su cuerpo muerto, antes de meterlo en el ataúd, resucitó, le mandó un ósculo (entre casto y libidinoso) a su amada y le dio las gracias por la compañía, antes de volver a morir.


E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com


Ángel Sáez García

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16 Jun 2007

"Infligir" no es "infringir"

 

"INFLIGIR" NO ES "INFRINGIR"


Siguiendo el consejo o la recomendación popular de decir el error, la falta o el horror, pero callar, guardar o mantener en el anonimato, para no herir susceptibilidades, el nombre de quien lo/a propició, hoy, sábado, 16 de junio de 2007, debo darle cuenta, desocupado lector, de que en la página 80, última y/o contraportada de un periódico "pluscuancentenario" he hallado uno/a de bulto (cada día que pasa veo con más serenidad y sopeso con más seriedad -y es que me voy convenciendo poco a poco, paulatinamente, con- la posibilidad de llevar a cabo el proyecto, factible, de agavillar todos los gazapos que he ido advirtiendo en los diarios que he comprado y/o leído hasta formar con ellos un libro). Releo una vez más y transcribo el arranque del párrafo en el que aparece el yerro mayúsculo: "Más de cuarenta años han sido necesarios para resolver uno de los casos que alimentó el fantasma del racismo en Estados Unidos. James Ford Seale, un ex alguacil de 71 años, ha sufrido en sus propias carnes el suplicio infringido (sic) a dos jóvenes negros allá por 1964 (...)". Y, en verdad, el entonces verdugo y ahora reo, Seale, quebrantó leyes o normas (que eso significa precisamente "infringir"; razones por las que ha sido juzgado), pero lo que ha querido decir el autor de la noticia es que el sujeto "infligió", o sea, causó sendos castigos o daños irreparables a ambos "chicos de color".


Convendría que todo autor invirtiera cinco minutos, al menos, en releer lo que acaba de urdir. Lo digo porque en el suplemento literario del elidido periódico, en un artículo muy interesante a propósito del elogio (matizado) del plagio, he advertido dos faltas de ortografía:"desrregularizado" y "avoca".


Servidor dirige el siguiente ruego a los periodistas: ojalá nunca más ningún otro contador de cosas con el título de Licenciado en Ciencias de la Información vuelva a cometer el grave error y/u horror que es confundir "infligir" con "infringir". Amén.


E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com


Ángel Sáez García

angelsaezgarcia@tudela.com






Escrito por: esounandobadeco 0 comentarios 16 Jun 2007 URL Permanente

Maldiciendo mi idiotez suprema

 

MALDICIENDO MI IDIOTEZ SUPREMA


"Si a uno le llaman idiota, se comporta como un idiota y hace cosas de idiota, tiene altas probabilidades de ser idiota".


G. Walter Laplace



Ángel, ¿serás idiota?, me reprocho interrogándome, mientras aprovecho la ocasión para seguir formulándome otras preguntas de más enjundia todavía, por qué he dejado que pasara la ocasión (que ya van... ni se sabe, pues he perdido la cuenta) sin haberme decidido, quién es el culpable (sólo yo) de que hoy tampoco haya conseguido decírselo, que me tiene embelesado, enamoradísimo, sorbido el seso, además de como lo hago cada mañana, con los ojos y con toda el alma, con lo que cuadra, corresponde, cuenta y toca, con la boca.


He ensayado, ¿cuántas veces?; empecé a contarlas, pero, como me ocurre con otros muchos cómputos de cosas, en este caso también he llegado a perder la cuenta; sumarán más de cincuenta, más, seguro, sólo las que lo he hecho frente al espejo de medio cuerpo del recibidor de mi casa; he ensayado, repito, más de medio centenar de veces lo que deseo y debo decirle (si no quiero volverme un orate cualquier día de éstos), mas siempre, o sea, siempre, tiene que hacer acto de presencia alguna circunstancia imprevista que viene a joder la marrana, quiero decir, que me corta el rollo, esto es, que me clausura el parlamento que preparé con sumo esmero antes incluso de que lo haya inaugurado, de que haya pulsado el botón rojo que acaso ponga el mecanismo de su fluencia oral en marcha


Cada vez que, tras darme los buenos días, Ángel, me preguntas si quiero (sobreentendiendo una interrogación anterior, qué quieres, o una suposición, que tiene que ver con el qué anhelas) lo de siempre, la baguette hodierna, ardo en deseos de contestarte (con arte) lo que no me sale ni a la de tres, ni a la de diez, ni a la de cien, que no, que la recién horneada podrías dársela a otro/a (y yo me quedaría tan campante), y hasta mandarla a hacer puñetas (si tal hecho te agradara), que lo señero de siempre eres tú, Marisol, mi amada dama y musa, que me muero por tus huesos, por tus carnes, por tu guedeja nigérrima y por tu piel, del mismísimo color de la canela en rama y sabor semejante a la vainilla, que tú eres el único pan que compraría aquí a diario (si estuvieras en venta, claro) y devoraría con verdadera fruición. Empero, lo que hago es asentir, pagarte, desearte que pases una buena jornada, salir a escape de la panadería con unas ganas irrefrenables, tremendas, de darme unos cuantos "baguettazos" en la cocorota y andar mascullando, durante todo el camino, hasta llegar a casa, mi falta de arrojo, y maldiciendo mi idiotez suprema.


E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com


Ángel Sáez García

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15 Jun 2007

Y, por fin, Simon Peres venció

Y, POR FIN, SIMON PERES VENCIÓ


Sonia, la esposa de Simon Peres ("el eterno perdedor electoral"), quien se casó con un granjero, ahora es la señora del presidente del Estado de Israel. Pues no, no está nada mal.


El cursus honorum (la carrera política) de Peres, Premio Nobel de la Paz 1994, que arrancó en la década de los cincuenta, bajo la égida del dirigente laboralista David Ben Gurion acabó (se supone) anteayer al ser elegido presidente israelí. Después de ocho amargas derrotas electorales, Peres ha saboreado las mieles del triunfo, pasando a ser el noveno presidente del país.


Con la inestimable ayuda del Jefe del Gobierno, Ehud Olmert, en Israel, al parecer, ocurre tres cuartas partes de lo mismo que en España, donde, según urdió Camilo José Cela, Premio Nobel de Literatura 1989, en la introducción al número cien de Papeles de Son Armadans, dedicado a Juan Bautista Amorós Vázquez de Figueroa, más conocido por "Silverio Lanza", su seudónimo literario, "el que la sigue la mata; el que resiste gana; y el que no se pone nervioso se come al mundo por los pies". Simon Peres, asimismo, ha venido a reforzar la autoridad de Winston Churchill, Premio Nobel de Literatura 1953, pues el primer ministro británico dio de lleno en el blanco o centro de la diana, quiero decir que acertó al definir el éxito de esta guisa: "aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse".


E. S. O., un andoba de Cornago

esounandobadeco@tudela.com


Ángel Sáez García

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Sobre este blog

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Mendalerendadas de E. S. O., un andoba de Cornago

Detrás o al lado del heterónimo o seudónimo E. S. O., un andoba de Cornago (con el que pretendo hacer un pequeño homenaje a mi señor padre, finado, del que escogí o tomé prestadas las iniciales de su nombre y apellidos reales, Eusebio Sáez Ovejas, y su lugar de nacimiento, Cornago, La Rioja) se encuentra el filólogo y escritor Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), que parece seguir al pie de la letra los tres pasos que diera quien urdiera esta verdad (como una seo –no como un aseo- de grande): “Tres cosas puedes hacer con una mujer: quererla, sufrir por ella y, finalmente, convertirla en literatura”, Lawrence Durrell, si no marro.

Otra manera (coincidente o discrepante, semejante o distinta) de ver las cosas y/o los casos en las casas y en los cosos

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