La Rioja
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Categoría: bodegas
COMPETITIVIDAD Y VINOS. DE LO RELATIVO A LO ABSOLUTO

Me ha dado mucho gusto saber que al vino Las Beatas 2015, de Telmo Rodríguez (junto a su socio Pablo Eguzkiza) Luis Gutiérrez le ha dado 100 puntos Parker en The Wine Advocate. Conozco a Telmo (y a Pablo)  de hace muchos años: tengo muy vivo en el recuerdo cuando allá por 2005, Telmo (que solía venir a mi restaurante de Ollauri con Olivier Riviere –su empleado entonces-) durante la vendimia me llevó a ver cómo desgranaban a mano los racimos en la bodega sita –junto al resto de calaos- en la parte alta de Ollauri. Probablemente algunos de esos racimos eran de “las beatas” Pero entonces serían para elaborar su otro vino “top” Altos de Lanzaga.

Telmo es un tipo inquieto hasta decir basta. Prueba de ello es la panoplia de vinos que elabora (a modo de puntas de lanza) en zonas de la península ibérica que él ha recuperado del olvido. Es por esto que el hecho de que “Las Beatas” sea ahora uno de los vinos más inaccesibles de España (150 euros o más, junto a Contador y sus 280 euros o Viña el Pisón y sus 300) está muy bien. ¿Por qué? Bueno, otros grandes vinos tintos del mundo (Borgoña, Burdeos, California, Toscana) cuestan muchísimo más. Y no están precisamente mejor. La finura, la complejidad, la sedosidad, la elegancia floral y especiada que puedan tener estos vinos es, cuando menos, similar. Pero, claro, no es lo mismo pagar 200 que 2.000 por prestaciones organolépticas parecidas.

Porque estamos en Rioja; y en Rioja ya se ha abierto la veda para establecer jerarquías, es decir, para delimitar procedencia de las uvas; cepas de viñas muy especiales que perviven imbricadas en territorios con microclimas singulares (cuando paso con mi bici de montaña por la zona donde está “las beatas” – junto a lagares rupestres y necrópolis –dsc03969 sea primavera o invierno siento que respiro un ambiente prácticamente igual al de hace 900 años) Y eso marca; eso es único.  O, dicho de otra manera, “Las Beatas” a más de 150 euros es un vino terriblemente competitivo (que se dice ahora) porque es Rioja; y aunque se elaboren cuatro o cinco barricas. Pero es que en Rioja tenemos unos cuantos puñados de vinos de entre 15-30 euros y cuyas producciones son de más de 10.000 botellas, vinos donde realmente lo espectacular no solo es la calidad sino también el precio, por accesible.

No lo olvidemos: el precio es algo relativo pero la calidad solo puede ser absoluta.dsc03824

fotos de   www.exquisiterioja.com

 

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RENOVACIÓN

El pasado lunes 4 de Junio, quienes componemos la Asociación Cultural de Sumilleres de la Rioja, disfrutamos en Bodegas Miguel Merino a donde fuimos invitados con motivo de la presentación de los dos nuevos vinos de la bodega. Miguel Merino hijo presentó las nuevas añadas y especialmente las nuevas marcas: un novedoso blanco y La Loma 2015. Y ha acertado; aunque el fundador sigue al pie del cañón en la comercialización, Miguel hijo ya ha puesto en el vino el sello de lo que son los nuevos riojas de parcelas especiales, donde la finura, la delicadeza se conjugan en un ejercicio de estilo donde la fruta expresa, sugiere, emociona mientras que la madera toca la música de fondo.  Renovación con sentido y objetivos.merino

Y, hablando de renovación y objetivos y cambiando de protagonismio, nuestra Asociación de sumilleres aglutina a una serie de personas comprometidas con su profesión, profesionales que trabajan bien sea a pie de mesa en restaurantes, o en bodegas, o detrás de la barra en bares y cafeterías, o en vinotecas y otros establecimientos. Profesionales expertos con vocación de servicio y afán de superación, prestando mejores servicios de prescripción, asesoramiento y venta, no sólo por lo que respecta a los vinos sino al resto de productos agroalimentarios, especialmente los de nuestra Comunidad Autónoma.merino-2

Con la invitación por parte de Miguel Merino a este evento en su bodega de Briones, la Asociación de Sumilleres se embarca en un proceso de renovación para revitalizarla y seguir sirviendo de referencia en todo lo relativo al mundo del vino, su prescripción y servicio, trabajar en pos de la cultura del vino en La Rioja, promocionar y vender los vinos de la DOC Rioja, formar a sus miembros (y a quienes tengan interés) por medio de actividades diversas, promover, organizar y realizar cursos de capacitación profesional –tanto de  análisis sensorial  y de protocolo y servicio del vino como también para mejorar las prestaciones del personal de Sala en los restaurantes- La intención es abrir la Asociación a todas aquellas personas con inquietudes o intereses en servicios de restauración hotelera, enoturismo, etc; para ello se van a posibilitar sinergias y buscar colaboraciones.

Larga vida al nuevo empeño y queda todo el mundo invitado a sumar fuerzas y mejorar los servicios que La Rioja ofrece.

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 VIVA INIESTA Y OLÉ POR LOS VINOS DE CATILLA-LA MANCHA

Conocidos los datos y las cifras de vértigo del contrato de Andrés Iniesta con gerifaltes chinos por el cual jugará al futbol en China, uno no puede por menos que alegrarse por esa lluvia de millones de euros que van a caer en tierras albaceteñas en el negocio del vino.

Ello no es baladí, todos saldrán ganando; de hecho será un óptimo negocio para todas las partes: para los chinos que podrán disfrutar viendo en directo a uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol… y de paso algunos conocerán las bondades de los vinos castellano-manchegos.  Y lo que es mejor, en el contrato, en el cual se estipula que la bodega de la familia Iniesta venderá en China 36 millones de euros sus vinos, estará pero que muy bien que una botella de vino de Albacete, Castilla-La Mancha, con la marca CORAZÓN LOCO se venda a casi 6 euros, que es el precio medio por el que se venden las botellas francesas (mientras que el precio medio de las españolas no llega a dos euros botella y el de la DOC Rioja no llega a los 3 euros).

El impulso internacional que supondrá para los viñedos de la zona de Fuentelalbilla -y en general para los vinos manchegos- es de aúpa y, por una vez, la magia del vino se unirá a la magia del grandísimo jugador para superar los viejos atavismos y estigmas que se arrastran desde que por La Mancha se paseara la figura quijotesca creada por Cervantes.villamanrique-2010-394

Desde una gran zona de referencia mundial como es Rioja, se suele considerar que los vinos de la meseta sur española… son lo que son. Mas en verdad, toda esa zona suroriental de contrastes de la altiplanicie manchega, allá donde se encuentra el ambiente mediterráneo de Murcia y Alicante con el duro y extremo clima estepario manchego, es a todas luces interesante para las cepas de la vid; en esas condiciones a veces bellas a veces desabridas, en parajes muy hermosos por lo demás, parajes sanos, abiertos a todos los vientos, de una luminosidad cegadora… ¿qué más pueden pedir las cepas para dar racimos sabrosos?  Hay que pasearse por esas tierras en cualquier estación del año para vivirlo.  En fin, si ya en algunas bodegas de Manchuela (como la de Ponce) o en Vinos de Pago (como los de los Altos del Bonillo) ya se están haciendo grandes vinos, ahora además, con Iniesta, los chinos se van a enterar.villamanrique-2010-167PAISAJES MANCHEGOS, Fotos by Alfredo Selas

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HACEDORES DE RIOJA  IX. MARCOS EGUREN, DE LA TIERRA AL OLIMPO DE LOS DIOSES DEL VINO

Si hubiera que reescribir mitos y leyendas del mundo griego en clave del mundo del vino hoy en día, Hermes –ese dios polifacético- bien podría representar la figura del enólogo desempeñando distintas tareas para lograr ese vino “de dioses”. Es lo que hace Marcos Eguren en las bodegas de la familia.

Probablemente el factor más significativo que –en Rioja- evidencia lo que significan las bodegas de la familia Eguren de San Vicente de la Sonsierra es haber alcanzado ese punto donde confluyen calidad de los vinos y número de botellas producidas. Es decir, se puede producir un gran vino, pero normalmente suelen ser unas cuantas barricas; y, según dice Pedro Ballesteros MW, la enjundia del asunto consiste en hacer un gran vino pero de un número importante de botellas. Esto también lo hace Marcos Eguren; para gozo y disfrute de una cantidad importante de personas.

 

Sin embargo Marcos no se arroga méritos; es todo humildad y sencillez de razonamiento; solo dice que nació en la bodega, pasó la juventud en las viñas y asumió como evidente lo que le transmitieron en casa, los valores de su padre: honradez, familia y mucho trabajo. Añade después que, con el tiempo, se aprende a amar y respetar los viñedos; a entender cómo unas viñas transmiten energía, cariño; otras emociones encontradas e incluso algunas hay que te dejan indiferente; y todo ello de alguna manera se transmite luego a los vinos.

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Su padre siempre elaboró los tintos de maceración carbónica típicos de la Sonsierra riojana, además de algo de vino criado en roble. Cuando Marcos tomó las riendas y empezó a elaborar vino su meta era hacer un gran vino joven, pues ya era consciente de que los vinos, añada tras añada, se hacían de forma empírica y por ello adolecían de regularidad. Aún así, afirma que su Murmurón es un vino poco tecnológico. Pero es que además, en su apuesta por la calidad y los vinos de viña, Marcos Eguren elabora ahora mayor número de vinos con menor cantidad de kilos de uva que cuando empezó, hace más de treinta años:  he aquí el “milagro” de limitar las producciones reduciendo el ratio kilos/hectárea.

El punto de inflexión fue –cuando su padre y su tío tomaron caminos distintos- que,  por una parte el vino de maceración carbónica no era apreciado, fuera del País Vasco y zonas aledañas; y por otra la llegada de grandes grupos a Rioja (con lo que ello supuso de arranque de viejas viñas, de las cuales el agricultor seleccionaba los clones más productivos para replantar en nuevas parcelas) Entonces decidió (con el apoyo de la familia, que nunca le ha faltado) que su bodega, Sierra Cantabria, tenía que crecer para sobrevivir y eso no podía hacerlo a base de volumen ni tampoco compitiendo con los grandes vinos clásicos de Haro. Por tanto, con las viñas de la familia y otras que compró más la experiencia ganada en Burdeos y Borgoña más el sentido común, hizo de la necesidad virtud y se empeñó en hacer vinos de viñedos. Con humildad y quizá sin pretenderlo, lo cierto es que se adelantó a su tiempo (parece ser que los dioses siempre juegan con ventaja)

Las consecuencias ya las hemos visto (y las estamos disfrutando) San Vicente y toda la Sonsierra ha revolucionado Rioja con vinos muy específicos, vinos que maman de su origen, vinos que expresan las particularidades de las parcelas y del ambiente geoclimático (se puede percibir cómo la zona de San Vicente a Briñas está más abierta al oeste, es más atlántica, con lo que ello significa) Me dice Marcos que siempre busca el vino más natural posible que exprese la energía brutal de los viejos tempranillos, la rotundidad y pureza de la zona. E incluso va más allá: tiene una viña de 100 años donde cohabitan nueve variedades; siempre vinificó el tempranillo de la misma separadamente, pero en 2010 decidió –con la tecnología actual- elaborar todas las uvas juntas, como hacían quienes hincaron las cepas; el resultado le sorprendió y emocionó.

A VUELTAS CON LOS NUEVOS RIOJAS Y EL CAMBIO DE CICLO

No más que para dejarlo claro, Marcos Eguren asegura que hubo un tiempo de vinos con más color, más estructura, más contundencia, a veces incluso provenientes de  uvas de cepas plantadas en terrenos deslocalizados, fértiles; había que seguir la moda. Y ahora, llegan las nuevas reglamentaciones como la de vinos singulares cuyo valor, asegura, no puede fiarse principalmente al hecho de que la viña tenga más de 35 años. Marcos pone de relieve que en Rioja hay, habrá, dos viticulturas: una para producir “riojas genéricos” y otra que trabaja a conciencia y con precisión absoluta hasta la vendimia, para dar así vinos importantes, con carácter.  Vinos de tempranillos adaptados a los suelos pobres y climas duros de la Sonsierra; vinos que transmiten nervio, frescura.

La importancia de la figura de Marcos Eguren está aún insuficientemente resaltada. El sumiller que esto escribe recuerda el acierto grandísimo que fue en su día realizar junto a Andrés Proensa –entonces en la revista Vinos de España- el seguimiento completo y exahustivo del nacimiento de un gran vino como  Finca el Bosque ¡y además la añada 2001! No es solamente lo que ha aportado a lo que es hoy Rioja en sus vinos de culto sino igualmente hacerlo desde la sencillez, la honradez y el respeto al trabajar las viñas; y crecer pausadamente creando bodega tras bodega, vino tras vino; con el broche de las bodegas de Toro.

Como quien esto escribe está diseñando y sirviendo experiencias de enoturismo con Exquisite Rioja, en última instancia le pregunto acerca de cómo ve el futuro de este nuevo foco de negocio para las bodegas y me dice que efectivamente es muy interesante, está trayendo gentes de todas partes a Rioja, seguirá creciendo y, particularmente en su caso, pronto estarán terminadas las nuevas instalaciones tanto en Viñedos de Paganos (impresionante calao) como la nueva bodega en Sierra Cantabria (en un enclave espectacular en San Vicente de la Sonsierra) con la intención de realizar experiencias exclusivas y hacer las cosas también en clave de excelencia; como sus vinos.

 

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  AGARRAR AL TORO (AMERICANO) POR LOS CUERNOS

Mucho tiempo después, el sumiller que escribe este blog, está realizando su primer viaje a  América. Para exorcizar posibles clichés mentales. Para superar circunstancias personales. Para disfrutar experiencias sensoriales. También para dar unos cuantas catas de vinos.

Desde que en 1495 (según se ha documentado recientemente) hacia América salieran las primeras 420 arrobas de “vino mosto” procedentes del pueblo onubense Villalba del Arcor… muchos intercambios vitivinícolas han ocurrido entre Europa y América. ¿Cómo sería aquel primer vino que legó al nuevo continente desde el puerto de Sevilla?  Casi es fácil saberlo:  probablemente vino blanco de un cierto grado alcohólico (¿y puede también que encabezado con alcohol?)

Quien esto escribe se ha concedido la oportunidad de contribuir en ese intercambio impartiendo catas de vino en Nueva York y en Texas;   no más que para abrir ventanas –riojanas y españolas- a las personas que en Norteamérica gustan del vino y su cultura relacionada; además de cómo forma de colaboración para que adquieran claves y estrategias de apreciación sensorial del vino.

¿Cómo resultan están resultando estas experiencias?  Muy gratificantes en verdad. Entiendo que es un éxito personal, una forma de “agarrar al toro por los cuernos” (al de Wall Street, me refiero)  Llegar a la increíble metrópoli neoyorkina y directamente dar catas de vinos riojanos y españoles  -con tapas españolas además- en Broadway Av. y Park Av. para jóvenes empresas del mundo de la comunicación, el marketing e internet… pues congratula y me produce satisfacción poder presentar, dar a conocer aquí en estas tierras americanas  nuestros vinos.

¿Y qué hay de la presencia de vinos de Rioja en Nueva York, sobre todo en relación a homólogos suyos franceses e italianos?  Uno huye por naturaleza del chauvinismo (los tres países producen muchos y muy buenos vinos) pero -comparando precios y calidades- España ofrece mucho, mucho más; sin embargo la cosa es frustrante. Los vinos riojanos y españoles en general se encuentran muy relegados en una  tercera posición apenas presencial en cartas de vinos de restaurantes y en vinotecas.

Lo siento de verdad por las bodegas españolas: los vinos que presento dejan a las personas de acá fascinadas por los atributos organolépticos, la calidad global final y el placer que les produce degustarlos. Luego –como digo- vas a  restaurantes, vinotecas y supermercados y se encuentran unos pocos vinos ibéricos que apenas representan toda la riqueza y variedad de vinos que disfrutamos en España. Eso sí, acabo de leer que el Consejo Regulador de la DOC Rioja aprueba otro presupuesto millonario en euros para invertir en promoción de los vinos riojanos en EE. UU.  Alguien se gastará ese dinero, sin duda; la pregunta es en qué. A ver cuándo se deciden -con criterio, sentido común y éxitos ciertos- a agarrar al toro (del poderoso mercado americano) por los cuernos. Por lo menos para que a los americanos que gustan de sensaciones auténticas en vinos puedan comprarlos fácilmente.

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 BAJO UN SOL ABRASADOR, EL FONDILLÓN

Prácticamente finaliza la vendimia aquí en Rioja, adelantada por mor de estos climas alterados que estamos viviendo desde hace un tiempo ya. Sin embargo, en otras zonas de la península ibérica donde el sol sí calienta de verdad, hace ya semanas que recolectaron las uvas.  Como sucede a orillas del Mediterráneo, Alicante por ejemplo.  Allí, cerca de del territorio murciano donde las cepas de MONASTRELL encuentran su edén, se dan vinos también interesantes; vinos cargados de sol; vinos que siempre fueron apetecidos por su carga frutal, especiada y alcohólica. Como los vinos FONDILLÓN, vinos únicos, muy especiales por diversas razones. El fondillón es un vino propio  de otros tiempos, el cual no parece ser entendido por los gustos actuales “globalizados”  ¿Quién puede o sabe disfrutar de un vino que, teniendo vocación de generoso y dulce, no termina siendo ni una cosa ni la otra?

Pero bueno, entendamos primero que las cepas de monastrell aman el sol que abrasa sus racimos; y que el fondillón se vinifica con uvas sobremaduradas en las viñas. ¿Por qué?  Junto con mi amiga de toda la vida, tras recorrer el territorio de la DO Yecla, de seguido, ya en los viñedos de la DO Vinos de Alicante, hemos tenido el privilegio de descubrir en Monóvar,  la bodega de Primitivo Quiles, cuna ancestral de los viejos y nobles –rancios llaman algunos- vinos fondillón. Nos reciben Primitivo Quiles padre e hijo, el primero derrama sabiduría y bonhomía, el segundo además añade la pasión de transmitir el qué y el por qué de sus vinos fondillón.

Ya desde tiempos prerromanos, pero sobre todo desde el siglo XII los vinos de Alicante eran transportados allende el mar Mediterráneo. A orillas del mare nostrum, en las tierras alicantinas más interiores y debido a sus condiciones climáticas, las uvas pueden llegar a mantenerse sanas en las cepas hasta la Navidad.  Para conocer los orígenes remotos y únicos de los vinos fondillón añadamos la palabra enfiteusis; ¿qué es tal rémora?

Enfiteusis es un régimen especial de arrendamiento de tierras derivado del Derecho Romano por el cual se cedían a perpetuidad tierras a los campesinos. Estas formas de explotación agrícola -con pagos en diezmos- fueron comunes a lo largo de la Edad Media, pero en algunos casos -como el de las vides- tenían rasgos propios: para que no pudiera redimirse el contrato por parte del señor, el campesino tenía que mantener viva la planta; así iban replantando cepas para mantener la tierra; y como las mejores uvas (por supuesto de la viñas viejas) tenían que ser antes que nada para el pago del diezmo, estas se vendimiaban antes, dejando para lo último los majuelos con cepas nuevas. Si al hecho de que en esta zona la vendimia se puede dejar hasta el otoño si quieres buscar graduación y concentración, le añades la necesidad de los campesinos de recoger sus uvas las últimas, ya sobremaduradas en las cepas, no resulta extraño que salieran vinos muy ricos en alcohol y con una cierta concentración de dulzor.

Es obvio por otra parte que, en similares -aunque distintas- circunstancias como es el caso de los vinos del Marco de Jerez o los ví del racó tarraconenses, la unión del azar y la necesidad vinieron a dar vinos con unas características únicas, necesariamente derivadas del mantenimiento de esos vinos en recipientes en los cellers y/o en toneles de roble para su transporte marítimo.

MAGIA Y PROBLEMÁTICA DEL FONDILLÓN

Primitivo Quiles padre me dice que el fondillón es un vino por descubrir; y Primitivo Quiles hijo pone de manifiesto que a estos vinos se les debe atribuir un valor económico, y que este ha de ser relevante sobre todo en función de su calidad intrínseca (además de por el método de elaboración, único en el mundo, añado yo). Uno no puede por menos que estar de acuerdo, teniendo en cuenta tanto el proceso de añejamiento durante tantos años como las características organolépticas adquiridas durante el mismo. Señalemos algunos factores pertinentes.

El fondillón se hace con uvas sobremaduradas (recordemos: por ello dan vinos nuevos que no tienen matices violeta sino rojos)  Su grado alcohólico adquirido (+- 16º) es natural, e igualmente el dulzor (entre 40 y 100 gramos/litro de azúcares) es natural. El proceso de añejamiento requiere un “saber hacer” absolutamente artesanal;  su muy especial escala de criaderas y soleras (se embotella cada año solo un 10% del vino que reposa en los “toneles monoveros” de unos 1.800 litros); se han de rellenar escalonadamente y se respeta escrupulosamente la generosidad de la solera.

Experimentar el ambiente donde se encuentran los toneles, su vetustez, su taponaje con corcho, enea y yeso… es como un viaje en el tiempo, cuando la honradez y el paso del tiempo quedo se vivían como valores absolutos. Hay que agradecer pues a esta familia el haber resistido los embates (no precisamente provenientes del Mar Mediterráneo) sino de los gustos “globalizados” que se dan en nuestro tiempo y preservar las esencias de estos vinos que, como decimos, tienen que lidiar con las circunstancias excepcionales de su añejamiento donde pierden exuberantes aromas terpénicos procedentes de uvas sabrosas de monastrell en aras de adquirir matices especiados muy complejos propios de la larga estancia en viejísimos envases de madera con solera.

En fin, a quienes mandan en la DOP alicantina, si quieren subirse al carro de los tiempos actuales y dar lustre a estos vinos especiales, no debería escapárseles que ser más flexibles, modificar estereotipos mentales (y por ende legislaciones obsoletas) bien podría ser el revulsivo para  penetrar esos gustos que no se dejan querer por lo complejo; así venderían más. Como bien dice mi docente en el curso de Sumiller que en su día atendí en Marbella Paco del Castillo: permitir que se vinifiquen otras variedades de la zona, permitir que se puedan también pasificar los racimos en recintos cerrados al abrigo del sol, reducir el mínimo de graduación alcohólica permitida.  Todo ello seguro daría resultados interesantes para todos.

PRIMITIVO QUILES FONDILLÓN SOLERA 1948 TIRAJE 2015, DO Alicante,  la cata.

El vino se presenta en una impecable botella negra jerezana, vestida con etiqueta clásica y elegante, donde resalta el dorado sobre fondo también negro.

A la vista muestra un cromatismo conceptualmente clásico: cobrizo con tonos leonados en capa fina; limpio y brillante.

En nariz despliega aromas intensos donde predominan los amaderados (mueble viejo, caja de puros) junto a notas etéreas o de frutos secos (nueces) y apuntes de yodo. Igualmente se perciben atisbos de uvas pasas, girlache, medicinales, más recuerdos de hoja de laurel, helechos; todo ello apenas insinuado, lo cual está en consonancia con el ambiente en la copa que rezuma sutileza y distinción.

La entrada en boca es mistificadora: el dulce contacto es muy delicado, que a la vez imprime una fuerte presencia. Paso de boca ligero con sensaciones gustativas y táctiles perfectamente ubicadas en la boca, redondas, mientras que al tiempo el impacto de la retronasal es instantáneo: inunda toda la boca con impresiones sensoriales potentes, plenas y de recorrido largo.

En suma, el trago es sentido y deja tal impronta que pide repetirlo ya que el alcohol –perfectamente integrado- apenas parece sentirse.  Sin duda es un vino que provoca el juego de los sentidos.

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Sobre el autor alfredoselasescrib
Sólida formación como docente en Cursos de Análisis Sensorial de vinos y otros productos agroalimentarios; dilatada experiencia en servicios de alta gastronomía; disfruta transmitiendo su pasión por el mundo del vino y su cultura. Desde 2001 colabora en ayudar a descubrir lo fascinante del uso de los sentidos para gozar plenamente del los vinos y gastronomía en La Rioja. Director de www.exquisiterioja.com