La Rioja
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Categoría: exquisita rioja
 VIVA INIESTA Y OLÉ POR LOS VINOS DE CATILLA-LA MANCHA

Conocidos los datos y las cifras de vértigo del contrato de Andrés Iniesta con gerifaltes chinos por el cual jugará al futbol en China, uno no puede por menos que alegrarse por esa lluvia de millones de euros que van a caer en tierras albaceteñas en el negocio del vino.

Ello no es baladí, todos saldrán ganando; de hecho será un óptimo negocio para todas las partes: para los chinos que podrán disfrutar viendo en directo a uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol… y de paso algunos conocerán las bondades de los vinos castellano-manchegos.  Y lo que es mejor, en el contrato, en el cual se estipula que la bodega de la familia Iniesta venderá en China 36 millones de euros sus vinos, estará pero que muy bien que una botella de vino de Albacete, Castilla-La Mancha, con la marca CORAZÓN LOCO se venda a casi 6 euros, que es el precio medio por el que se venden las botellas francesas (mientras que el precio medio de las españolas no llega a dos euros botella y el de la DOC Rioja no llega a los 3 euros).

El impulso internacional que supondrá para los viñedos de la zona de Fuentelalbilla -y en general para los vinos manchegos- es de aúpa y, por una vez, la magia del vino se unirá a la magia del grandísimo jugador para superar los viejos atavismos y estigmas que se arrastran desde que por La Mancha se paseara la figura quijotesca creada por Cervantes.villamanrique-2010-394

Desde una gran zona de referencia mundial como es Rioja, se suele considerar que los vinos de la meseta sur española… son lo que son. Mas en verdad, toda esa zona suroriental de contrastes de la altiplanicie manchega, allá donde se encuentra el ambiente mediterráneo de Murcia y Alicante con el duro y extremo clima estepario manchego, es a todas luces interesante para las cepas de la vid; en esas condiciones a veces bellas a veces desabridas, en parajes muy hermosos por lo demás, parajes sanos, abiertos a todos los vientos, de una luminosidad cegadora… ¿qué más pueden pedir las cepas para dar racimos sabrosos?  Hay que pasearse por esas tierras en cualquier estación del año para vivirlo.  En fin, si ya en algunas bodegas de Manchuela (como la de Ponce) o en Vinos de Pago (como los de los Altos del Bonillo) ya se están haciendo grandes vinos, ahora además, con Iniesta, los chinos se van a enterar.villamanrique-2010-167PAISAJES MANCHEGOS, Fotos by Alfredo Selas

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    VITICULTORES DE LA RIOJA

Uno de los factores que marca diferencias en la DOC Rioja con respecto a otras zonas, que incide en la calidad diferenciada de sus vinos y que apenas se conoce o se tiene en cuenta es el hecho de que, para unas 63.000 ha de viñedo, hay más de veinte mil viticultores; algunos con sus minúsculas viñas. Haber llegado a estas alturas de modernidad y que aún se mantengan estas prácticas familiares de trabajar pequeñas viñas es sin duda algo muy de resaltar; que habla de lo arraigado del ser riojano y su relación con la viña.

Veamos dos ejemplos –alejados entre sí en sus enfoques- de cómo se practica, se trabaja y se vive la vitivinicultura. Andrés Cayuelas en Cuzcurrita y Pedro Balda en San Vicente.

Andrés es es un amigo y compañero ciclista de quien esto escribe (corrimos en competición juntos en Miranda de Ebro, allá por los años setenta del pasado siglo) En su día se casó con una chica de Cuzcurrita y desde entonces pasó a trabajar  viñas de su suegro. Viticultor de fin de semana para vender las uvas a la Cooperativa de Tirgo Bodega Tarón. Hoy en día –como él y su mujer- hay muchos que continúan con estas labores del campo para mantener los vínculos con el territorio, luchando contra el abandono de los pueblos, practicando una viticultura “sentimental” manteniendo las viñas (y no arrancarlas o venderlas a grandes bodegas)

Desde la cooperativa, su gerente me dice que los pequeños viticultores son importantes, aunque no sean profesionales dedicados; y que a medio plazo puede ser un problema si llegaran a faltar. Gracias a la trazabilidad que ahora se practica, se puede seguir el origen de los vinos que se ensamblan (característica genuina de los grandes vinos de Rioja clásicos). La tendencia es cada vez ir menos al campo, pero por otra parte están saliendo personas entregadas a sus viñas, a su pueblo (como es el ejemplo de Berta Valgañón y su muy meritoria apuesta PRETIUM) Con ella colaboro, llevando a turistas del vino que vienen de todas partes a extasiarse con las viñas de más de 90 años; y degustando vinos singulares realmente expresivos.catando

En el pueblo de San Vicente (y de otra guisa interpretativa en viña y en bodega) está Pedro Balda, vitivinicultor a tiempo parcial (y antes Doctor por la Universidad de La Rioja).  Pedro sí ha viajado, conocido  y aprendido en otras zonas muy lejanas para tomar el testigo de sus ancestros; pero trabajando viñas y elaborando vinos prácticamente de forma natural. Comparte bodega con Abel Mendoza, adonde acudo para catar vinos de sus seis barricas (las tiene selladas con un emplasto de metabisulfito); y no realiza trasiegas. Su agricultura es ecológica; laboreo y aclareo de racimos los precisos; selección de racimos y granos; fermentaciones espontáneas y la maloláctica llega cuando llega y tarda lo suyo (a 23 de abril 2018 aún no se ha iniciado en la cosecha de 2017) Maceraciones postfermentativas y sin raspón (él dice que no para los tempranillos de rioja).

En su concepción de lo que es un vino actual: características de una viña, de un paisaje, de un clima y una forma de interpretarlos, lo que resultan son expresiones máximas con mínimas actuaciones.

Los vinos. Tarón reserva 2008, DOC Rioja Alta. Color vivo,  apenas muestra signos de evolución. Limpio en nariz, con aromas intensos de frutos rojos, especiados de buena crianza (pimienta, clavo) notas de monte bajo con ecos balsámicos, regaliz y, al fondo, licorosos. En boca es sedoso, delineado, de cuerpo medio, acidez compensada con finos toques frutales, envolvente y final gustoso con retronasal media. De trago fácil, es un vino que gana en la copa. Excelente ejemplo del espíritu riojalteño.

Pedro Balda Majuelo de la Nava Cosecha 2014, DOC Rioja. Color cereza intenso, de gran capa. Muy limpio en nariz, con aromas profundos que tardan en mostrarse (frutos silvestres, matorral, terrosos) sobre un fondo denso a la vez que de finura. Boca amable, con taninos en fase de pulirse; dúctil en el paso de boca y muy buen peso de fruta; posgusto impecable y retronasal dominada por la expresión frutal. Vino regalo de todo un ambiente geoclimático único, de una variedad aclimatada al mismo y de una tradición vitivinicultora de siglos.

Foto de Alfredo Selas: Pedro Balda catando con compañeros enólogos

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  LLEGA LA PRIMAVERA A RIOJA ( Y VINOS CON SUPERTANINOS )

Un reciente trabajo de investigación realizado por científicos italianos y publicado por el Journal of the American Society for Mass Spectometry, pone de relieve –o presenta el hallazgo- de ciertos compuestos antioxidantes recién identificados que se encuentran en los vinos de calidad y a los que llaman “supertaninos”.

El hecho de que estas sustancias químicas presentes en uvas tintas (además de en otros frutos negros y con un nombre tan realmente complejo como el de su propia estructura molecular: proantocianidinas cíclicas hexaméricas) se encuentren en el vino resulta fascinante, sobre todo por las relaciones que ello pueda tener en el campo de la medicina y también con sus efectos salutíferos.

Sin embargo lo realmente enjundioso aquí, lo que hemos de tener en cuenta para entender de donde vienen los vinos de calidad, es tomar conciencia de que el mundo vegetal es inacabablemente sorprendente, mágico, original; terriblemente lleno de vida en sus increíbles formas, que muestra interminables capacidades adaptativas con evidente éxito evolutivo. O sea, todo un festín de vida y -últimamente para nosotros las personas que gustamos de los vinos- auténticos festines de placer sensorial.aceite

El sumiller que esto escribe ya lo hace con las personas que realizan un WINE TOUR con Exquisite Rioja; aún así no es suficientemente explicado a quienes vienen a La Rioja, ávidos por descubrir y disfrutar la magia que hay en el vino, cual es la sencilla génesis de este, que no es otra que las cepas de la vitis vinífera y las uvas que estas producen. Dicho de otra manera más realista: el clima afecta a los suelos, el tipo y calidad de suelos influye en la planta de la vid y, en función de la variedad genética con su éxito de aclimatación al ambiente geoclimático y otras circunstancias sobrevenidas en  los procesos de vinificación, se obtendrán unos vinos u otros, más o menos ricos en compuestos polifenólicos (llámense proantocianidinas, resveratrol, etc.)

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Lo sustancioso pues, en estos días gloriosos en que finalmente la primavera se muestra aquí en Rioja, es embelesarse con el pronto lloro de las cepas, con el verde que ya se muestra por doquier, con los cielos preñados de nubes galopantes,  mientras en la Sierra de la Demanda un manto de inmaculada blancura se enseñorea del horizonte. ¿Qué más podemos pedirle a esta tierra con nombre de vino?

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HACEDORES DE RIOJA  IX. MARCOS EGUREN, DE LA TIERRA AL OLIMPO DE LOS DIOSES DEL VINO

Si hubiera que reescribir mitos y leyendas del mundo griego en clave del mundo del vino hoy en día, Hermes –ese dios polifacético- bien podría representar la figura del enólogo desempeñando distintas tareas para lograr ese vino “de dioses”. Es lo que hace Marcos Eguren en las bodegas de la familia.

Probablemente el factor más significativo que –en Rioja- evidencia lo que significan las bodegas de la familia Eguren de San Vicente de la Sonsierra es haber alcanzado ese punto donde confluyen calidad de los vinos y número de botellas producidas. Es decir, se puede producir un gran vino, pero normalmente suelen ser unas cuantas barricas; y, según dice Pedro Ballesteros MW, la enjundia del asunto consiste en hacer un gran vino pero de un número importante de botellas. Esto también lo hace Marcos Eguren; para gozo y disfrute de una cantidad importante de personas.

 

Sin embargo Marcos no se arroga méritos; es todo humildad y sencillez de razonamiento; solo dice que nació en la bodega, pasó la juventud en las viñas y asumió como evidente lo que le transmitieron en casa, los valores de su padre: honradez, familia y mucho trabajo. Añade después que, con el tiempo, se aprende a amar y respetar los viñedos; a entender cómo unas viñas transmiten energía, cariño; otras emociones encontradas e incluso algunas hay que te dejan indiferente; y todo ello de alguna manera se transmite luego a los vinos.

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Su padre siempre elaboró los tintos de maceración carbónica típicos de la Sonsierra riojana, además de algo de vino criado en roble. Cuando Marcos tomó las riendas y empezó a elaborar vino su meta era hacer un gran vino joven, pues ya era consciente de que los vinos, añada tras añada, se hacían de forma empírica y por ello adolecían de regularidad. Aún así, afirma que su Murmurón es un vino poco tecnológico. Pero es que además, en su apuesta por la calidad y los vinos de viña, Marcos Eguren elabora ahora mayor número de vinos con menor cantidad de kilos de uva que cuando empezó, hace más de treinta años:  he aquí el “milagro” de limitar las producciones reduciendo el ratio kilos/hectárea.

El punto de inflexión fue –cuando su padre y su tío tomaron caminos distintos- que,  por una parte el vino de maceración carbónica no era apreciado, fuera del País Vasco y zonas aledañas; y por otra la llegada de grandes grupos a Rioja (con lo que ello supuso de arranque de viejas viñas, de las cuales el agricultor seleccionaba los clones más productivos para replantar en nuevas parcelas) Entonces decidió (con el apoyo de la familia, que nunca le ha faltado) que su bodega, Sierra Cantabria, tenía que crecer para sobrevivir y eso no podía hacerlo a base de volumen ni tampoco compitiendo con los grandes vinos clásicos de Haro. Por tanto, con las viñas de la familia y otras que compró más la experiencia ganada en Burdeos y Borgoña más el sentido común, hizo de la necesidad virtud y se empeñó en hacer vinos de viñedos. Con humildad y quizá sin pretenderlo, lo cierto es que se adelantó a su tiempo (parece ser que los dioses siempre juegan con ventaja)

Las consecuencias ya las hemos visto (y las estamos disfrutando) San Vicente y toda la Sonsierra ha revolucionado Rioja con vinos muy específicos, vinos que maman de su origen, vinos que expresan las particularidades de las parcelas y del ambiente geoclimático (se puede percibir cómo la zona de San Vicente a Briñas está más abierta al oeste, es más atlántica, con lo que ello significa) Me dice Marcos que siempre busca el vino más natural posible que exprese la energía brutal de los viejos tempranillos, la rotundidad y pureza de la zona. E incluso va más allá: tiene una viña de 100 años donde cohabitan nueve variedades; siempre vinificó el tempranillo de la misma separadamente, pero en 2010 decidió –con la tecnología actual- elaborar todas las uvas juntas, como hacían quienes hincaron las cepas; el resultado le sorprendió y emocionó.

A VUELTAS CON LOS NUEVOS RIOJAS Y EL CAMBIO DE CICLO

No más que para dejarlo claro, Marcos Eguren asegura que hubo un tiempo de vinos con más color, más estructura, más contundencia, a veces incluso provenientes de  uvas de cepas plantadas en terrenos deslocalizados, fértiles; había que seguir la moda. Y ahora, llegan las nuevas reglamentaciones como la de vinos singulares cuyo valor, asegura, no puede fiarse principalmente al hecho de que la viña tenga más de 35 años. Marcos pone de relieve que en Rioja hay, habrá, dos viticulturas: una para producir “riojas genéricos” y otra que trabaja a conciencia y con precisión absoluta hasta la vendimia, para dar así vinos importantes, con carácter.  Vinos de tempranillos adaptados a los suelos pobres y climas duros de la Sonsierra; vinos que transmiten nervio, frescura.

La importancia de la figura de Marcos Eguren está aún insuficientemente resaltada. El sumiller que esto escribe recuerda el acierto grandísimo que fue en su día realizar junto a Andrés Proensa –entonces en la revista Vinos de España- el seguimiento completo y exahustivo del nacimiento de un gran vino como  Finca el Bosque ¡y además la añada 2001! No es solamente lo que ha aportado a lo que es hoy Rioja en sus vinos de culto sino igualmente hacerlo desde la sencillez, la honradez y el respeto al trabajar las viñas; y crecer pausadamente creando bodega tras bodega, vino tras vino; con el broche de las bodegas de Toro.

Como quien esto escribe está diseñando y sirviendo experiencias de enoturismo con Exquisite Rioja, en última instancia le pregunto acerca de cómo ve el futuro de este nuevo foco de negocio para las bodegas y me dice que efectivamente es muy interesante, está trayendo gentes de todas partes a Rioja, seguirá creciendo y, particularmente en su caso, pronto estarán terminadas las nuevas instalaciones tanto en Viñedos de Paganos (impresionante calao) como la nueva bodega en Sierra Cantabria (en un enclave espectacular en San Vicente de la Sonsierra) con la intención de realizar experiencias exclusivas y hacer las cosas también en clave de excelencia; como sus vinos.

 

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VINOS, INFORMACIÓN, GUSTOS INDUCIDOS Y COSTUMBRES SOCIALES

Enero 2018. El frío aprieta en Nueva York y en el noreste de los Estados Unidos (en La Rioja y Haro –¡ay!- también) mientras que en el sur de Texas, donde me encuentro, el clima es primaveral.

Mientras (esperemos) las cepas van haciendo acopio de agua para ver si este año dan mejores frutos que en la vendimia pasada, hagamos unas consideraciones acerca del consumo de vinos por estas tierras americanas.

Desde mi experiencia como sumiller profesional -y ahora realizando wine tours  principalmente para americanos que nos visitan en Rioja-  ya no me sorprende que cada persona decide elegir un vino para tomárselo en la creencia de que lo hace de acuerdo consigo misma. Expliquémonos.

Se han de tener en cuenta algunas premisas para entender lo que voy a decir: casi todas nuestras decisiones son tomadas por nuestro subconsciente; y también: cuán definitivo es el trabajo de nuestra sensorialidad a la hora de operar con esas decisiones (que necesariamente implican una percepción sensorial previa)

Las personas que aquí en EE. UU. compran vinos, no necesariamente tienen en cuenta conceptos como origen, autenticidad, identidad, etc. Más bien compran botellas de vino en función de gustos inducidos y/o información muy escasa (en botellas que he degustado de Sonoma en California, Oregón, Columbia Valley en Washington, estas tienen nombres digamos “curiosos”) supongo que para atraer a quienes compran.

Cuando miramos distintas etiquetas de botellas de vino, podemos encontrar todo un universo unívoco que pretende enfatizar diversos factores -¿cada cual más interesado?- Digo esto porque normalmente, cuanto más historiada es la etiqueta, más probabilidades hay de que el vino no tenga historia. Ojo, siempre hay excepciones; acabo de tomar un vino cuyo nombre es EDUCATED GUESS, de Napa en California y en donde, en la contraetiqueta se razona el porqué del nombre.

Quizá sea que en el llamado “nuevo mundo” no hay esa cultura de vino que creemos tener en Europa. No lo tengo claro. Aquí en EE. UU. el pan tampoco tiene la estimación (ni el precio) de producto de primera necesidad. Ni ante el acto de comer en sí ni los platos que ofrecen en restaurantes parece que se pretenda algo más que “cubrir el expediente” mientras que se hace otra cosa. Probablemente sean unas costumbres sociales que difieren de las que se dan a orillas del Mediterráneo.

Finalmente añado otra premisa que definitivamente retrata a compradores/consumidores de vinos en relación al país en donde viven y a su estatus social: no hay engaño posible: tanto tienes, tales botellas de vino compras.  Aún así y por eso, en este inmenso país, hay  personas conocedoras y muy amantes de los vinos, otras que toman vino por tomar; otras que piden un vaso de “el vino de la casa” y otras que (en restaurantes que se precien) utilizan inteligencia y preguntan al sumiller, o bien tienen criterio al comprar en las vinotecas… y luego están las que van a tiro fijo de marcas conocidas (para ellos, claro) Finalmente se encuentran aquellas personas a quienes sus bolsillos les permiten elegir  igual un vino de ochenta dólares; o de doscientos cincuenta.

Bueno, lo importante es que todos los disfruten. Y así es (tanto en América como en otras partes) pues las preferencias, las decisiones personales, si no son objetivas, están marcadas por percepciones que generalmente son moldeadas por esas variables intangibles que mencionaba en el título.

 

 

 

 

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  AGARRAR AL TORO (AMERICANO) POR LOS CUERNOS

Mucho tiempo después, el sumiller que escribe este blog, está realizando su primer viaje a  América. Para exorcizar posibles clichés mentales. Para superar circunstancias personales. Para disfrutar experiencias sensoriales. También para dar unos cuantas catas de vinos.

Desde que en 1495 (según se ha documentado recientemente) hacia América salieran las primeras 420 arrobas de “vino mosto” procedentes del pueblo onubense Villalba del Arcor… muchos intercambios vitivinícolas han ocurrido entre Europa y América. ¿Cómo sería aquel primer vino que legó al nuevo continente desde el puerto de Sevilla?  Casi es fácil saberlo:  probablemente vino blanco de un cierto grado alcohólico (¿y puede también que encabezado con alcohol?)

Quien esto escribe se ha concedido la oportunidad de contribuir en ese intercambio impartiendo catas de vino en Nueva York y en Texas;   no más que para abrir ventanas –riojanas y españolas- a las personas que en Norteamérica gustan del vino y su cultura relacionada; además de cómo forma de colaboración para que adquieran claves y estrategias de apreciación sensorial del vino.

¿Cómo resultan están resultando estas experiencias?  Muy gratificantes en verdad. Entiendo que es un éxito personal, una forma de “agarrar al toro por los cuernos” (al de Wall Street, me refiero)  Llegar a la increíble metrópoli neoyorkina y directamente dar catas de vinos riojanos y españoles  -con tapas españolas además- en Broadway Av. y Park Av. para jóvenes empresas del mundo de la comunicación, el marketing e internet… pues congratula y me produce satisfacción poder presentar, dar a conocer aquí en estas tierras americanas  nuestros vinos.

¿Y qué hay de la presencia de vinos de Rioja en Nueva York, sobre todo en relación a homólogos suyos franceses e italianos?  Uno huye por naturaleza del chauvinismo (los tres países producen muchos y muy buenos vinos) pero -comparando precios y calidades- España ofrece mucho, mucho más; sin embargo la cosa es frustrante. Los vinos riojanos y españoles en general se encuentran muy relegados en una  tercera posición apenas presencial en cartas de vinos de restaurantes y en vinotecas.

Lo siento de verdad por las bodegas españolas: los vinos que presento dejan a las personas de acá fascinadas por los atributos organolépticos, la calidad global final y el placer que les produce degustarlos. Luego –como digo- vas a  restaurantes, vinotecas y supermercados y se encuentran unos pocos vinos ibéricos que apenas representan toda la riqueza y variedad de vinos que disfrutamos en España. Eso sí, acabo de leer que el Consejo Regulador de la DOC Rioja aprueba otro presupuesto millonario en euros para invertir en promoción de los vinos riojanos en EE. UU.  Alguien se gastará ese dinero, sin duda; la pregunta es en qué. A ver cuándo se deciden -con criterio, sentido común y éxitos ciertos- a agarrar al toro (del poderoso mercado americano) por los cuernos. Por lo menos para que a los americanos que gustan de sensaciones auténticas en vinos puedan comprarlos fácilmente.

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Sobre el autor alfredoselasescrib
Sólida formación como docente en Cursos de Análisis Sensorial de vinos y otros productos agroalimentarios; dilatada experiencia en servicios de alta gastronomía; disfruta transmitiendo su pasión por el mundo del vino y su cultura. Desde 2001 colabora en ayudar a descubrir lo fascinante del uso de los sentidos para gozar plenamente del los vinos y gastronomía en La Rioja. Director de www.exquisiterioja.com