Son tribales los socialistas españoles. Les encanta aparentar en público. Llenar los estadios de aplausos fáciles. Primero fue la vicepresidenta a la que sólo faltó ponerse un aro en la nariz. Ahora llega el presidente y se coloca al cuello el paño palestino, aquel de la Intifada, ese que ciertos agit prop castellanos se plantan cuando deciden desahogarse por las calles de nuestro rancio pais. Es la moda de la boutique de la izquierda. El jersey de tricotosa de Evo Morales en el punto de mira, no sé a qué espera Pepe Blanco para lucirlo. Posters del Che Guevara ( puro negocio capitalista lo del icono revolucionario ), estrellas rojas y llamadas al desorden desde el puro bienestar burgués de los quince cocineros de la Moncloa. La paz floja, calamitosa, frágil y falsaria se hace un hueco en nuestra geografía gracias a la indigencia intelectual del casposo burgúes que aparcó la pana en beneficio de Hugo Boss. Engañan al pueblo clamando por la paz y la libertad. La misma que persigue la legalización de la marihuana por una cara, mientras en la cruz nos prohibe fumar. La misma que ensalza a tristes bufones arcaicos como Castro ó Chavez y por el otro lado nos predica la democracia. La misma que omite valorar las amenazas y por el otro lado quiere trasmitirnos la sensación de libertad. Son tribales los socialistas españoles y desde esa izquierda que algún columnista de Vocento calificó de izquierda de Atapuerca, nos intentan vender lo que a estas alturas sólo los necios pueden creer.






