El cachondeo de la Justicia (Parte II) o la Niña de mis ojos

Imitando a Carlos Emparan y su exitosa saga sobre la sanidad afgana, rescato un post previo sobre el penoso estado de la Administración de Justicia. El caso de Mari Luz Cortés, más allá de la colección de errores y negligencias judiciales, ha provocado una discusión sobre posibles reformas y cambios legales. Se ha abierto, particularmente, un debate sobre la cadena perpetua. Para algunos, sería inconstitucional porque interpretan que el artículo 25.2 al imponer que “Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social” hace imposible este tipo de condena en nuestro ordenamiento. Esta ha sido la opinión del portavoz “in pectore” del Grupo Parlamentario Socialista, el ex magistrado y ministro José Antonio Alonso, así como de “El País” que fijaba su postura contraria en un editorial publicado este fin de semana.

Otros juristas, en cambio, pertenecientes al sector más conservador como el actual portavoz del CGPJ, Enrique López y el vocal del propio Consejo, José Luís Manzanares, se han mostrado partidarios de estudiar esta medida.

No sé si es constitucional o no; aunque desde luego que no parece que la cadena perpetua impida cumplir el mandato constitucional, siempre y cuando pudieran acogerse a aquellas medidas que atenúan la intensidad de las medidas de privación de libertad.

En nuestro sistema penitenciario, se clasifican a los penados en diferentes grados, incluyendo un régimen abierto para los clasificados en tercer grado, que pueden cumplir tanto en cumplir en centros abiertos o de inserción social, en secciones abiertas de un centro penitenciario o en unidades dependientes, situadas fuera de los recintos penitenciarios.

Hasta donde yo sé, UPyD no ha fijado una postura en este tema, así que las siguientes líneas son simplemente mi punto de vista particular sobre el tema, que podría ser discrepante del mayoritario en mi partido. Un punto de vista completamente profano en este tema.

En mi modesta opinión, deberíamos valorar la inclusión de la cadena perpetua en el Código Penal para determinados delitos especialmente execrables, como casos graves de abusos sexuales, terrorismo o crímenes contra la Humanidad. Esta pena figura en la legislación de numerosos países de nuestro entorno, como Francia, Bélgica, Inglaterra, Canadá o los Estados Unidos.

No quiere decir que una persona a la que el juez condene a cadena perpetua tenga necesariamente que permanecer en la cárcel hasta su muerte, pero si que se pueda mantener en prisión mientras persista el riesgo de reincidencia en este tipo de conducta criminal grave. Esta medida podría ser revisada al cabo de unos años, de forma que al igual que otros penados, se beneficien de permisos penitenciarios o incluso de pasar a tercer grado, que como hemos visto comporta un régimen abierto.

Con esta medida se podría mantener la vigilancia policial o sufrir determinadas restricciones en sus derechos, como por ejemplo la limitación a acceder a determinados puestos de trabajo (escuelas, hospitales, etc.) o incluso que les estuvieran vedados determinados espacios públicos.

Lo que si me parece rechazable es la afirmación de la Vicepresidenta del Gobierno sobre la inconveniencia de realizar cambios legislativos en caliente. Es de una hipocresía extraordinaria, ya que cualquier modificación legal necesita meses de largos trámites para ser incorporada nuestra legislación, aparte de informes de numerosos organismos del Estado que hacen casi imposible que se tomen decisiones a la ligera. Y en otras ocasiones, particularmente en el caso de la llamada violencia de género, la contemplación de crímenes execrables y la posterior indignación ciudadana han impulsado cambios legislativos necesarios. Y esto no solo ocurre en España; en Inglaterra y EEUU, hay leyes contra la pederastia que son conocidas por el nombre de las víctimas que provocaron cambios legislativos.

Lo que no se puede tolerar es permanecer impasibles ante determinadas situaciones. No basta solo con buscar al culpable o los culpables de que un delincuente con sentencia firme esté en la calle. Hay que impulsar cambios que impidan este tipo de errores. De momento, la modificación de la legislación que ha propuesto el antiguo fiscal José Maria Mena con el fin de que se pueda crear una base de ADN de condenados por delitos sexuales o la creación de bases de datos que permitan acceder a los jueces a personas condenadas por pederastia, parecen razonables aunque nazcan al calor de la indignación popular.

Mientras tanto, hoy el Ministro Bermejo ha hecho las primeras declaraciones ante este tema, en las que se limita a señalar que la cadena de fallos es una anomalía y "no se suele encadenar tal sucesión de despropósitos, pero ocurre de vez en cuando". Si después de una semana, esto es todo lo que puede aportar el Señor Ministro, no me extraña la situación de la Justicia.

Y, para acabar, una duda inquietante. En estas semanas de parálisis de la Justicia, que tardará unos seis meses en recuperarse según la estimación del Sr. Bermejo, ¿ha habido retrasos en la ejecución de sentencias? Porque si la baja laboral de una funcionaria o la negligencia de un juez ha tenido esta consecuencia…

Consituyendo el Congreso o lo queda por hacer
(por Rosa Díez)

35 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jcuatrecasas

jcuatrecasas dijo

Estimado Alfredo : es más de lo mismo. Ya sabe : lo IN, lo políticamente correcto es oponerse a la cadena perpetua. Porque a los ignorantes les suena a "facha". Pobres delincuentes...
El modelo francés ó el holandés ó el canadiense la contemplan con diferentes acepciones y sistemas. Y a nadie se le ocurre decir que los franceses, holandeses y canadienses sean neo nazis.

Complejillos, complejillos tiene la izquierda...

Saludos.

Jose Francisco Gutiérrez Lazpita dijo

Muchos estamos hartos de comulgar con la rueda de molino de que hay que ser políticamente correcto en todos los ámbitos, no sólo de la política, sino incluso de la vida.

En la pasada legislatura cada partido político de convencer de que cualquier idea que tenga el otro ya es intrínsecamente mala.

Por pura Estadística, es imposible que todas las ideas de uno sean buenas, como también lo es el que todas sean malas. Aunque se esté de acuerdo en que su labor global haya sido mala para la Humanidad, hasta el peor de los dictadores ha hecho alguna cosa buena. Pero eso no se puede decir por que no es políticamente correcto.

Es verdad que la cadena perpetua es una pena inhumana, ¿pero se merece algún respeto humano quien viola a un niño, quien mata a sangre fría con un tiro en la nuca, quien trae a una joven engañada de su país de origen y una vez aquí le obliga a prostituirse, quien rapta a un niño para asesinarle y vender sus órganos, quien embarca a un enemigo político en un helicóptero y lo deja caer al mar...

La Justicia debe ser todo lo dura que sea necesario para que la Humanidad se sienta lo más feliz, (o lo menos desgraciada) que sea posible, y lo políticamente correcto debería coincidir con lo éticamente correcto.

Desde luego, ante el dolor de un padre al que han matado a su hija o el dolor de un malnacido que se esté pudriendo en la carcel, yo no tengo dudas sobre hacia dónde se tiene que inclinar la balanza.

Rafael José

Rafael José dijo

Primer hay que analizar por que se producen estos errores en el Sistema de Justicia y podemos llegar a la conclusión de que esta mania que existe de que no se pueden compartir las Bases de datos de Justicia, Policia y Guardia Civil, lleva a estos casos, por que si las Bases de Datos estuvieran compartidas, cuando se le detuvo, se hubiera sabido lo que tenia y no se le hubiera dejado libre, pero todavia se arrastran complejos y hay gente (sobre todo de la Izquierda) que piensa que no se puede uno fiar de la Policia o la Guardia Civil por que son Fachas o personas afectas al antiguo regimen y por lo tanto no se puede uno fiar de lo que harian si por ejemplo existiera esa Base de Datos sobre personas que han cometido Delitos Sexuales y que no tiene por que ser pública pero si que deberian tener acceso a esos datos las personas que estan encargadas de velar por nuestra seguridad, personas de las cuales se supone que nos debemos fiar y no mirar con recelo.

Respecto a la Cadena Perpetua, hay que recordar hasta hace pocos años todavia existia la Pena de Muerte en el Codigo Penal Militar y esa creo que no es una pena encaminada a la reinserción, pero aparte de esto en varios paises de nuestro entorno existe y el Tribunal de Derechos Humanos creo que no ha dicho que vulnere estos Derechos, ya que se pueden establecer metodos como bien dices que permitan esta reinserción en la Sociedad, no hay que olvidarse de que los delincuentes tienen Derechos pero no más que las victimas y si para velar por los Derechos de las victimas hay que coartar los Derechos de algún delincuente yo no tengo dudas.

Alfonso Pérez García

Alfonso Pérez García dijo

Ya que Alfredo nos tiende este trapo, voy a entrar desde mi equivocado punto de vista... y voy a abusar de la libertad de uso de este espacio. Perdón por adelantado.

Si la Justicia falla, falla uno de los pilares de nuestra sociedad. La cantidad de acontecimientos siniestros que se vienen sucediendo en una sociedad cada vez más empobrecida, está provocando la preocupación del ciudadano de a pie y la exaltación de los políticos, cuya única respuesta es generar leyes y más leyes... pero ¿dónde se encuentra el problema?

Las leyes existen desde antiguo. El que matare a otro será castigado, como reo de homicidio, con la pena de prisión de diez a quince años. Es una redacción sencilla y clara. Describe un hecho, lo conceptúa y establece una obligación de castigar por un tiempo determinado. No añade nada más. No he visto ninguna sentencia que castigue a nadie como reo de homicidio. Esto no es alarmante pues es difícil que se dé la circunstancia concreta regulada por el precepto. Siempre hay algún condicionante, alguna circunstancia añadida a los hechos, que merece ser tenida en cuenta a la hora de aplicar el castigo. Así, existe también desde antiguo, un precepto que dice que la pena se agravará cuando concurra alevosía, precio, recompensa, promesa, ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido. A esto se le llama asesinato. Por tanto, creo que el problema no es que existan hechos que no están tipificados, el problema es la interpretación de los preceptos que regulan hechos ya tipificados.
La interpretación, qué gran palabra. La interpretación es un arma que se utiliza a discreción y de forma desigual. Cuando en una intervención policial por alcoholemia el detenido, dado su estado de embriaguez, se rebela y algún agente resulta herido en un meñique con un corte de menos de un centímetro (caso real), la Justicia no duda en calificar los hechos como atentado, dejando caer todo su peso sobre el justiciable. Ahora bien, si se trata de droga o de otro tipo de atentados como los cometidos habitualmente por los terroristas de ETA, la cosa cambia. Empiezan a aparecer teorías sobre la autoría, la cooperación para cometer el delito, la legítima defensa, el respeto de derechos, el método en la obtención de pruebas, el empleo de fuerza bastante para producir daño, etc., etc.
Como la interpretación de las leyes ha dado lugar a que determinadas conductas salgan impunes, se ha comenzado a regular el caso concreto. Así, tenemos la ley de violencia de género como ejemplo más claro. Con ello se consigue tranquilizar a la ciudadanía, pero, pienso, ello no hace más que agrandar el problema pues si cada caso concreto necesita su regulación específica, siempre pueden darse conductas que no se encuadren dentro de la concreta ley especial y se escapen a la acción de la Justicia.

Esto que sucede en el ámbito penal, ocurre también en otros campos. Ejemplo. Dentro de las relaciones de pareja, existe gente que considera que, para convivir, no es necesario firmar un contrato, así llaman al matrimonio y, en “interpretación literal” de sus términos, no es más que eso, un contrato, entendido como acuerdo de voluntades. Bien. El respeto a la decisión personal de cada uno, siempre que no vaya contra las leyes, es un derecho inalienable. Surgen luego situaciones en las que, tras una larga convivencia, una de las partes fallece o surge una ruptura. Es entonces cuando se reclaman derechos y obligaciones y es en ese momento cuando se deniegan por no cumplir el requisito de estar casado (salvo honrosas excepciones de sentencias favorables). Esto genera una protesta social evidente y el político rápidamente reacciona regulando una nueva situación, la de las parejas de hecho. Se crea así un registro de parejas de hecho y un reconocimiento de derechos para quienes se inscriben en dicho registro.
La cuestión es que, si existe el divorcio, en el que no se exige culpabilidad, sino únicamente la desaparición del vínculo afectivo entre las partes, la convivencia entre un casado y un no casado, en nada se diferencia. Es en el momento de ruptura cuando surge la distinción. La regulación del matrimonio existe para establecer unas normas que rijan la institución. Quien quiere verse protegido y obligado por esas normas, aceptará la institución. Quien no quiere someterse a esa regulación, puede libremente optar por no casarse, establecer una convivencia de hecho y, entre la pareja, unas normas propias y privadas que les sirvan para convivir... y para el momento de la ruptura. Lo que pasa es que, cuando surge la ruptura, nadie quiere reconocer aquellas idílicas normas que privadamente habían establecido, se olvidan de todo aquello. Por eso, la ley está para que se cumpla lo que no cumplirían voluntariamente los implicados.
Volviendo al tema, si ya existe una norma que regula el matrimonio y los casos de ruptura, para qué crear una ley de parejas de hecho que viene a establecer un régimen semejante. (Estoy viendo el aluvión de críticas).

Existen multitud de supuestos en los que se está regulando el caso concreto por un defecto en la interpretación de la regulación ya existente (otro ejemplo, para mí, el de los delitos informáticos).

En el caso concreto de la niña asesinada por el pederasta no creo necesario establecer nuevas normas, sino la aplicación y cumplimiento de las que ya existen.

Hablar de cadena perpetua es otro caso igual. La regulación penal establece que nadie cumplirá más de treinta años de cárcel. Si se analiza fríamente, es toda una vida. Qué ocurre, que luego, no se cumplen los treinta años. Siempre habrá reducciones de pena por buena conducta, por servicios a la comunidad, etc. No creo que la cárcel sea un lugar en el que se pueda reeducar o reinsertar al reo. Quien está dispuesto a reinsertarse, lo está en el momento mismo de recibir la sentencia condenatoria. Quien no lo está, no lo estará tampoco por dedicarse a barrer la celda o llevar una conducta intachable dentro del centro penitenciario, siendo, además, utilizados estos beneficios para reducir la pena y salir cuanto antes a volver a delinquir (excepciones habrá).

Hay que educar a la gente. Los medios de comunicación son un instrumento ideal para ello. Pero existe hoy en día una situación difícil de corregir. Cuando se da una noticia y se habla del “presunto asesino”, se está violando un Derecho Fundamental como es la presunción de inocencia. Si alguien está en prisión preventiva o detenido en espera de juicio, no cabe hablar de presunto asesino, cabe hablar de un imputado por unos hechos de los que resultan indicios suficientes para destruir la presunción de inocencia. Así, yo diría “el detenido como autor del asesinato, del que se presume su inocencia hasta que se resuelva el juicio al que será sometido...” Comprendo que no es práctico en un medio de comunicación, pero es más respetuoso con lo que es, porque luego se producen situaciones como que resulta absuelto en la sentencia o no se reúnen las pruebas suficientes para inculparle y la noticia que sobresale es que “el presunto asesino quedó libre”. Asimismo, cuando se habla de la víctima, es corriente oír y ver escrito “los padres del presunto asesinado o la presunta víctima de asesinato...” ¿Cómo que presunto asesinado? ¿Es que su hijo no está ya enterrado? El fallecido fue asesinado sin ningún género de dudas, lo que ocurre es que quizás no haya nadie a quien imputar el asesinato. La corrección dialéctica es fundamental para evitar la frase del “entran por una puerta y salen por la otra”. Cuando comenzó todo el asunto de Mario Conde, sucedió precisamente esto, se hablaba de él como presunto culpable, dando a entender a la opinión pública que lo era. Luego salió de la situación de prisión preventiva en la que estaba y se dijo lo de “entran por una puerta y salen por la otra”. Si hubieran explicado bien la situación judicial en la que se encontraba, no habría habido confusión en la opinión pública, porque lo cierto es que, finalmente, acabó en la cárcel.

En fin, son temas difíciles de tratar en tan corto espacio y desde un punto de vista, el mío, tan peculiar.

Empresario Circense

Empresario Circense dijo

Estoy de acuerdo contigo, Alfonso, en la profusión legislativa, pero no acabo de ver la pertinencia de tu razonamiento para negar la cadena perpetua.

La cadena perpetua sugiere inmediatamente una serie de ideas en nosotros que no le son consustanciales:

-La idea de condena que no puede ser revisada o incluso revocada. Parece como si se encerrara a alguien y se “tirara la llave”. Pero eso no es cierto, sino que podría ser objeto de apelación igual que una condena menor, o de atenuación con el paso de los años.

- La idea de lo terrible que sería equivocarse con un inocente. Pero, si se aplica el principio de revisión, apelación y atenuación de la condena, no sé por qué es peor que 30 años. La injusticia se estaría cometiendo igual, el inocente tendría las mismas oportunidades de redimir su pena, y sería difícil que si en 30 años nadie es capaz de demostrar su inocencia, lo consiga en el 31 (sé que esto puede parecer algo cínico, pero con ello quiero decir que 30 años para un inocente ya son demasiados).

-La idea punitiva. No se busca la reinserción sino el castigo. No hay una sola pena en el código penal que no busque castigar. Si no fuera así, habría muchos delitos en los que el reo quedaría absuelto por arrepentimiento aun antes de entrar en prisión. Sin embargo, se considera que debe cumplir un mínimo como reparación por el delito cometido. Hay delitos, y sobre todo delincuentes, que merecen estar para siempre en prisión (asesinos en serie, genocidas, asesinos con especial brutalidad, terroristas, o casos de difícil reinserción con crímenes repugnantes a sus espaldas).

-La idea de que es una condena propia de países tercermundistas, aunque luego nos sorprenda saber que la muy civilizada Suecia la aplicó recientemente al asesino de la Ministra de Asuntos Exteriores.

Su ventaja es que no cierra ninguna de las puertas a la revisión de condena, y sin embargo permite mantener en prisión a una persona que es un peligro social, y que ha cometido un crimen gravísimo, del que además no parece ni arrepentirse.

Alfredo Rodríguez Pérez dijo

Hola,
me reincorporo al blog, y veo que está muy animado.
Las precisiones del Empresario me parecen muy atinadas.
Añado otra: se dice que 30 años es casi una vida. Por supuesto, pero si un pederasta comete un delito antes de los 20 años, por muchos años de prisión que cumpla, saldrá antes de los 50 años. Y si mentiene la misma pulsión, probablemente volverá a delinquir.
Mi planteamiento de la cadena perpetua va en otro sentido. Cuando una persona comete un delito de esta naturaleza, o es un violador múltiple, o un asesino en serie, existe una alta probabilidad de que reincida. En estos casos, y quizás también en el de terrorismo, no parece razonable que se le permita volver a la sociedad; y, si se le permite, no debería ser en igualdad con el resto de los ciudadanos. Es decir, deberían ser sometidos a algún tipo de vigilancia para evitar nuevos delitos; debería haber restricciones, por ejemplo, para su trabajo.
Ponagamos el ejemplo de un pederasta que cumple 15 o 20 años de prsión. A su salida, ¿deberíamos permitirle montar una guardería?; ¿o colaborar con un grupo juvenil?.
Este sería el sentido de condenarles a cadena perpetua. Que sepan, que aunque se les permita reincorporarse a la sociedad, lo harían de forma parcial y bajo vigilancia. Y con medidas accesorias y restricciones legales que impidan que vuelvan a cometer un delito

Alfonso Pérez García

Alfonso Pérez García dijo

El sentido de mi comentario respecto de la cadena perpétua es el siguiente. Si se establece un cumplimiento de las penas, de forma que al que le caen treinta años, esté los treinta en la cárcel y luego, reparado el daño con el cumplimiento de la pena, se prepare al sujeto para la reinserción social, podría corregirse la situación actual sin necesidad de recurrir a la cadena perpétua. El engaño en el que vivimos es que se han desvirtuado las medidas de reinserción, para convertirlas en medidas de reducción de cárcel. Cumplimiento íntegro y medidas adecuadas de reinserción social (si se quiere en el sentido de seguimiento y control que indica Alfredo). En la cárcel de Villabona (Asturias), gracias a la labor de un funcionario, se han ido ganando espacios libres de droga (paradógico ¿no?). Se ha empeñado en que los internos se reinserten y se dedica en cuerpo y alma a ello. Los resultados son evidentemente muy satisfactorios. La cuestión es que, oficialmente, jamás se reconocerá su trabajo, ni que es una línea adecuada porque, para empezar, ¿cómo reconocer que en una cárcel pueda haber drogas? Admitir la existencia de espacios libres de droga supone admitir la permisividad y la delincuencia dentro de la propia cárcel, por eso, su trabajo, oficialmente no existe. Es preferible establecer contratos con empresas, a bajo coste, en el que los internos se sacan un pequeño sueldo que, en muchos casos se emplea para adquirir sus dosis de droga. Es preferible mantener los centros externos de cumplimiento de fines de semana, donde, se sabe, existe más delincuencia que en la propia calle, etc., etc. El sentido de mi comentario es que hay que aplicar bien lo que ya tenemos.

Jose Francisco Gutiérrez Lazpita dijo

A Alfonso Pérez García, que parece entendido en cuestiones de leyes, con todo el respeto del mundo desde mi total ignorancia del mundo de la Justicia.

Ningún colectivo profesional, excepto uno, pretende imponer su lenguaje técnico al común de los mortales. ¿Por qué el judicial sí?

Hoy, en San Sebastián de los Reyes, un hombre ha matado a su pareja con un gran cuchillo de cocina en presencia de los compañeros de trabajo de la víctima.

Bien que para el personal jurídico que vaya a tener relación con el agresor, éste sea, de momento, un presunto asesino.

Pero para los testigos del asesinato, que son personas de la calle, y que han visto como clavaba el cuchillo en el cuerpo de la víctima, cómo ésta caía al suelo y como se desangraba hasta morir, ¿acaso el agresor no es un asesino sin necesidad de ningún calificativo?

Si no es así, ¿no deberíamos decir también el presuno agresor? Y rizando el rizo, ¿no deberíamos decir el presunto hombre, puesto que no llevaba a la vista sus atributos sexuales?

Alfonso Pérez García

Alfonso Pérez García dijo

Contesto, si puedo, a José Gutiérrez

Todo el mundo se rasga las vestiduras cuando pronuncia la palabra Constitución. La Constitución, como Ley de leyes, establece unos principios generales, unos Derechos Fundamentales. Entre esos derechos está el del acceso a la Justicia y el de tener un juicio justo. Nadie puede ser condenado sin un juicio justo. No me cabe duda de que al asesino de San Sebastián de los Reyes le van a juzgar justamente (lo que significa que será juzgado por el juez predeterminado por la ley y con el respeto a las garantías relativas a la defensa por un abogado, la aportación de pruebas, etc.) y, como existen pruebas suficientes que destruyan la presunción de inocencia (supongo que todos los testigos indignados acudirán a dar su testimonio ante el Juez), será condenado sin duda alguna. Lo que yo pretendo explicar es que, cuando, como en el caso de ayer, no existe duda de la identidad de la persona, ni de los hechos cometidos por la misma, no cabe hablar de presunto asesino, sino de asesino.
Es difícil de entender, pero “para el personal jurídico que va a tener relación con el agresor”, éste no es un presunto asesino, sino que se le presume su inocencia hasta que se demuestre que es culpable, lo que se hará en el juicio y, como existen pruebas suficientes, la sentencia está clara. Pero la prensa publica la noticia haciendo referencia al presunto asesino, lo cual es falso pues, como tú dices, la víctima está ya muerta sin remedio. La víctima ha sido asesinada, no presuntamente asesinada. Pero como existe el riesgo (no en este caso, supongo) de que, por “la interpretación” de la ley, las teorías fantásticas sobre la prueba, conceptos jurídicos, etc., etc., el que fue tachado de presunto por la prensa, quede en libertad, si en lugar de presunto, se le califica de asesino, resulta que éste puede querellarse por calumnias contra el medio que difundió la noticia. Para curarse en salud, se dice entonces “presunto asesino”, pero el término es inaceptable en nuestra sociedad. En la lectura de mi, quizás, largo comentario, se puedan perder datos o no entender en sentido global del mismo, pero en él decía textualmente: “Asimismo, cuando se habla de la víctima, es corriente oír y ver escrito “los padres del presunto asesinado o la presunta víctima de asesinato...” ¿Cómo que presunto asesinado? ¿Es que su hijo no está ya enterrado? El fallecido fue asesinado sin ningún género de dudas...”, lo que parece coincidir con lo que tú dices.
Por eso, un periódico no puede hablar ni de presunto asesino, ni de presunta víctima. Se debería hablar de víctima asesinada y de individuo detenido y acusado de asesinato, lo que pasa es que se meten a introducir términos técnicos incorrectamente.

Todos los colectivos profesionales utilizan tecnicismos, lo que pasa es que, en cuanto sabes lo que es una biela, un diferencial, una protusión discal, un craneofaringioma, una espita, un émbolo, una tarraja, una llave grifa, etc, ya no necesitas saber más pues su concepto no varía. Pero en materia de Justicia, los conceptos están sometidos a “interpretación” y, como también decía en mi anterior comentario la interpretación es una gran palabra que, a modo de arma, se utiliza a discreción y de forma desigual, por eso hay que tener cuidado al utilizarlas de forma incorrecta. No olvidemos que el conocimiento que la generalidad de los ciudadanos tiene de la Justicia, es el que le dan los medios de comunicación y, si éstos lo hacen erróneamente, difícilmente se podrá opinar con conocimiento de causa.

Otro ejemplo. No es infrecuente leer noticias en las que se dice “prisión incondicional sin fianza”. La noticia pretende enfatizar el hecho de que se ha adoptado una medida ejemplar pues nada menos que es “incondicional y sin fianza”. El término jurídico no existe. La prisión es prisión sin más. Cuando se mete a alguien en la cárcel, se hace sin condición alguna. Sería absurdo pensar en decir “vas a la cárcel si...”. No, vas a la cárcel porque cometiste un delito. Por tanto, la condición es previa, si cometes el delito vas a la cárcel. Pero, cometido, no hay condición que valga. Lo que la ley somete a condición es la posibilidad de librarse de la cárcel si se paga una fianza que fija el juez según el caso. Y la fianza puede ser de dos tipos (que pueden concurrir), la que ya dije, como condición para obtener la libertad condicional, y la que se fija para asegurar las responsabilidades civiles derivadas del acto delictivo cometido. A un profano en la materia no se le puede exigir que conozca estos términos, pero a un profesional dedicado a publicar noticias especializadas en materia jurídica, sí. Sobre todo si se tiene en cuenta que, además de informar, está cumpliendo una labor educativa.

Hoy, en El País, se publica una noticia con el siguiente titular: “Detenido el alcalde de Torre Pacheco por presunta corrupción”. Estoy seguro de que quien provocó la detención tiene datos suficientes para determinar que ha existido corrupción y, como relaciona los datos con la persona que necesariamente debió tener relación con los hechos, formulará su denuncia o querella y, para ello, no podrá referirse al alcalde como “presunto corrupto”, sino como corrupto. Cuando se denuncia un hecho se hace personalmente y se refieren hechos concretos: tal persona me ha agredido produciéndome lesiones; tal otra, esgrimiendo una pistola efectuó dos disparos produciendo la muerte de su víctima, etc. En una denuncia no cabe hablar de presunciones, tiene que haber hechos concretos imputables a personas concretas.

Aún creo que no se me entiende.

Alfredo Rodríguez Pérez dijo

Hola, nos hemos ido desviando de lo que yo quería que fuese el tema de discusión, probablemente por mi torpeza al escribir el artículo inicial.
Sobre el tema del lenguaje y lo políticamente correcto, prefiero no entrar. Yo también pertenezco a un colectivo que oscurece bastante las palabras.
Pero, bueno, vamos al grano.
Mi intención no era denunciar que esta niña había sido asesinada como consecuencia de un error judicial. Eso es una obviedad; además, sea como sea el Código Penal, SIEMPRE va a haber errores, porque la administración de justicia es una activodad humana, y por tanto sujeta a errores, que deben ser reparados y castigados, etc.
Mi intención era poner de manifiesto, que aunque no haya errores, la forma en que la sociedad española, y concretamente su sistema penal, afronta determinados delitos es insuficiente.
En los comentarios de Alfonso, subyace que él cree que si es adecuado porque se pueden poner condenas largas.
Mi opinión es contraria porque considero que el meollo de la cuestión no es la duración de la condena, si no que este tipo de delitos necesitan una vigilancia intensa cuando el penado se reincorpora a la sociedad, y que esa reincorporación no puede ser de forma completa, si no limitada. Y que, a mi juicio, la cadena perpetua, puede ser un método eficaz, aunque eso no implica que el recluso deba estar TODA la vida en la cárcel; que podría estar en un régimen abierto, pero siempre bajo la vigilancia del Estado.
Y que además, este tipo de delitos deberían ser subsidiarios de tratamiento o seguimiento por psicólogos. No solo por disminuir el riesgo de reincidencia, si no para que podemos conocer mejor a este tipo de delincuentes

Carlos Emparan García de Salazar dijo

Buenas noches, recuperado de un sincope psicológico que he mal llevado hasta hoy me reincorporo al foro. Como parece que en este blog la gente se enrolla bastante más que en el mío que es bastante más pasional, me enrollaré un poco. El tema de la condena por delitos de sangre especialmente execrables y en los que el encausado ha demostrado o demuestra una incapacidad para la reinserción social o el abandono de sus motivos es especialmente polémico. ¿Por qué no se puede poner en el mismo rasero de valoración de actos execrables a un violador en serie, a un asesino pederasta o... a De Juana Chaos? el hecho es que los periodos de condena impuestos mo se adecuan al contenido final del motivo de la misma... indemnizar de una manera u otra al agredido y rehabilitar al asesino. Cuando el modelo de reinserción falla debemos considerar que la terapia social debería continuar, al menos hasta que el inculpado demuestre fehacientemente y ante un tribunal adecuado, que los motivos que le impulsaron a realizar semejantes actos ya no existen. En oncología se considera que hay determinados cánceres que no se curan nunca, se convive con ellos... y se les controla estrechamente por periodos de tiempo que pueden considerarse cadenas perpetuas... este tipo de asesinos a los que me he referido debería considerarse que sufren enfermedades de por vida... y como tales ser tratados.

Alfonso Pérez García

Alfonso Pérez García dijo

Puntualización. En mi comentario no subyace la idea de que la forma en que nuestra sociedad, y concretamente el sistema penal, afronta determinados delitos es adecuada porque se pueden poner condenas largas. Es cierto que hay delitos cuyas penas no guardan relación con la alarma social que generan y, dado que la regulación debe ir acorde con los tiempos, debería haber una reforma adecuada. En mi comentario subyace la idea de que treinta años de condena son suficientes como castigo y que, estando conforme con lo que dice Alfredo, deben existir medidas dirigidas a la reinserción distintas a las que en la actualidad sirven para reducir la condena. Si el establecimiento de la cadena perpetua no va a significar que el recluso deba estar toda la vida en la cárcel, ¿para qué dicha condena? (Pensar que la dureza de la pena puede evitar que un violador viole es una ingenuidad). La idea de la cadena perpetua es esa, la duración indefinida de la condena, lo que supone establecer unas medidas rígidas de revisión de la pena, un examen exhaustivo del individuo antes de decidir la redención y, posteriormente un seguimiento de su conducta en libertad. La verdadera cuestión de fondo, no sólo en España, sino en todo el Mundo, es la labor de la cárcel como institución de reclusión de delincuentes. ¿Es para cumplimiento de un castigo o para reeducar antes de reinsertar? La segunda opción es más progresista y humanitaria y, sobre todo, políticamente correcta, pero lo cierto es que lo que rige es la primera opción. Se reinserta quien adopta esa opción personal, pero lo hace sin ayuda alguna. Crear centros penitenciarios que dediquen su tiempo a reeducar al delincuente es difícil y costoso. Es más fácil tener al recluso en su celda, darle los minutos reglamentarios de paseo y comida y hasta aquí hemos llegado. Si el recluso limpia su celda, supongo que será para no vivir en una pocilga, dudo que esta actitud sea una demostración de que se está reinsertando y merezca una reducción de la condena. Debemos partir del hecho de que NINGÚN PRESO se considera culpable, aunque le hayan cogido en el momento justo de introducir el puñal en el cuerpo de su víctima. Por eso, la labor de psicólogos, educadores, etc. debe comenzar desde dentro y debe ir dirigida a la reinserción de todos los delincuentes, no sólo de los autores de los delitos a los que se refiere Alfredo. Si alguien decide robar, aunque sea de guante blanco, demuestra un desprecio por lo ajeno que, por lo general, responde a un problema psicológico. Se debe enseñar a vivir en sociedad.

Alfredo Rodríguez Pérez dijo

Pregunta:
Si el establecimiento de la cadena perpetua no va a significar que el recluso deba estar toda la vida en la cárcel, ¿para qué dicha condena?
Respuesta:
Para que la puesta en libertad del preso no dependa simplemente del paso de los años, si no que el Estado tenga la potestad de tener apartadode la sociedad a un tipo mientras considere que es muy probable que vaya a cometer un nuevo delito.
Un ejemplo: un pederasta de 64 años viola a un niño de 7 años; otro, de 21 años, comete idéntico delito.
¿Les dejamos 30 años en la cárce a cada uno de ellosl o, les condenamos a cadena perpetua a ambos y les permitimos volver a la sociedad con determinadas medidas cuando la posibilidad de reincidencia sea baja?
Este es el "conceto" que diría el inolvidable Pazos de "Air Bag" (también lo dice José Blanco, pero con menos gracia)

AnnePashtur

AnnePashtur dijo

Hola
Esta el blog muy animado, interesante leer las opiniones de Empresario Circense, y de Alfonso, se vislumbra un hombre de leyes y uno de letras.

LOS PEDERASTAS NO SE CURAN NUNCA

Alfonso Pérez García

Alfonso Pérez García dijo

Respuesta para Alfredo. Se supone que la reinserción en la sociedad no tiene que producirse cuando la "posibilidad de reincidencia sea baja", sino cuando esa posibilidad sea nula, pues, de lo contrario, ni el castigo de la cárcel, ni esas "determinadas medidas" han sido eficaces. Por tanto, penas duras sí, pero sobre todo, medidas de reinserción eficaces.
Cuando respondes a la pregunta diciendo “Para que la puesta en libertad del preso no dependa simplemente del paso de los años...”, estás aludiendo precisamente al fallo del sistema penitenciario y coincidiendo con lo que yo decía cuando me preguntaba si la cárcel es un centro que sirve para el cumplimiento de un castigo o para reeducar antes de reinsertar y afirmaba que la segunda opción es más progresista y humanitaria y, sobre todo, políticamente correcta, pero lo cierto es que lo que rige es la primera opción, es decir, lo que tú dices, el simple paso de los años.
Por supuesto que tiene que haber medidas de control posteriores al cumplimiento de la pena, pero necesariamente tienen que existir medidas reeducadoras en los centros penitenciarios, de lo contrario no comprendo cómo pueden corregirse determinadas conductas.

Comentario sobre el comentario de AnnePasthur. Es cierto que los pederastas no se curan nunca. Tampoco los violadores. Los alcohólicos tampoco se curan, serán siempre alcohólicos, pero aprenden a convivir con su enfermedad y a evitar la bebida. De igual forma hay que educar a esos delincuentes, de manera que reconozcan su enfermedad y aprendan a evitar el delito reconociendo el derecho del menor y de cualquier persona a ser respetado en su integridad sexual.

P.d.: me gustaría ser calificado de letras y leyes y, si me apuras, más de letras que de leyes.

Empresario circense

Empresario circense dijo

Gracias a AnnePashtur por la parte que me toca.

En cuanto a Alfonso, nuestra discrepancia es si 30 años son suficientes o no. Yo creo que o son demasiados o demasiado pocos.

No se puede medir a Mario Onaindía y a De Juana Chaos por el mismo rasero. Si Mario Onaindía hubiese asesinado a alguien, imagino que los familiares hubieran querido su muerte, e imagino también (quizá sea mucho fantasear), que no les hubiera parecido bien que saliera de la cárcel. El deseo de veganza de la familia es natural, pero no debe obligar al Estado.

En el caso de De Juna Chaos, el deseo de los familiares de que no vuelva a salir de prisión no sólo se corresponde con la gravedad de su delito, sino con su actitud. El número de asesinatos cometidos por De Juana Chaos y su actitud, sólo tiene, desde mi punto de vista, una pena justa y no vengativa: la cadena perpetua.

Eso no invalida ninguna medida de reinserción o de reeducación, pero permíteme que dude del carácter benéfico de la mayor parte de las medidas que se arbitran.

En cuanto a que los pederastas son como los alcohólicos, lo dudo. El alcoholismo no creo que sea la naturaleza de nadie, su ser, pero creo que sí de los pederasta. Creo que la mayor parte de los pederasta y de los violadores (los que fundamentalmente gozan con el dolor ajeno), son irrecuperables.

Alfredo Rodríguez Pérez dijo

A ver Alfonso, que Puerto de Vega tampoco está tan cerca de Galicia. No me contestas: tratamos a los dos igual, 30 años a cada uno.
Cuando digo un riesgo bajo, me refiero a que razonblemente se puede pensar que no va a cometer un delito.

Estoy de acuerdo en que la reinserción debe ser el objetivo. Pero en ésto también hay mucha hipocresía. Alguién señaló que si éste fuera el único fin del sistema judicial, muchos presos no ingresarían en prisión.

También hay castigo; y, ahora mismo, sobre todo hay castigo, en la mejor acepción del término. No como venganza, si no como reparación.
Y yo creo que también tiene que haber protección para las posibles víctimas

Pachucha

Pachucha dijo

He asistido impresionado al debate. No tengo conocimientos legales mas que los propios de la intuición natural, pero al hilo de vuestros comentarios se me ocurren cosas que no sé si merecen vuestra respuesta.
En un comentario inicial se ha dicho que ciertos delincuentes no merecen ningún respeto humano. Me alegro que no haya seguido por ahí, porque el siguiente planteamiento sería la justificación de la pena de muerte.
Yo tengo la impresión que en nuestro sistema judicial falta una figura de importancia que creo que existe en otros sistemas judiciales occidentales, y es la figura de la víctima. Carlos y algún otro han comentado que una de las funciones de la justicia es el resarcimiento de la víctima, pero ese aspecto creo que no está recogido en nuestro sistema penal, sino que la víctima puede reclamar un resarcimiento civil (económico, corrijanme si estoy errado). Yo como padre imagino cual puede ser la necesidad y la intención de resarcimiento del padre de la niña asesinada (no presuntamente asesinada). Evidentemente nada va a devolverle a su hija, pero seguramente querrá que esta persona llegue a entender el sufrimiento que ha provocado y que nunca mas lo pueda provocar. Para eso ¿cuántos años se necesitan? ¿Es un número determinado?
Por otra parte el resto de la sociedad, conmocionados por la noticia, pero no afectados directamente ¿qué podemos querer de la justicia en este caso? Sin duda que funcione de forma coordinada para que haya los mínimos errores posibles, pero sobre todo que nos defienda de estas situaciones (violaciones, asesinatos...) antes de que ocurran.
Yo pienso que hay personas que no pueden vivir en sociedad. Están incapacitados y la sociedad debe defenderse de ellos. Si eso es cadena perpetua o condena de tiempo indefinido con un mínimo de 30 años... creo que es meramente semántico. Posiblemente nadie deba estar en la carcel a partir de cierta edad, vease... 80 años. Por lo tanto el estado, para defender a la sociedad de personas que no pueden vivier integradas en ella debe disponer de los medios para la valoración de esa persona y los medios para mantener separado de la sociedad a esta persona. A lo mejor no tiene que estar toda su vida en un agujero inmundo, pero si en determinadas residencias, o con un régimen abierto controlados por GPS o algo parecido. Por tanto, como ves, Alfredo, no sé cual será la idea mayoritaria de tu partido, pero yo estoy de acuerdo contigo.

Dos últimas cosas. La primera. No habeis hablado de la cadena de errores judiciales, que me parece interesante porque habla de la gestión de la justicia en nuestro país. No me sirve con "ha ocurrido y esto pasa pocas veces". ¿Por qué ha ocurrido? ¿Qué vamos a hacer para que no ocurra? Si la justicia está saturada por casos "rosas" ¿cómo castiga la sociedad a quien abusa de la justicia como medio de resolver todos sus problemas saturándola y no dejándola actuar en donde realmente importa?

La segunda. Quería proponerle a Alfredo un tema para su blog de política general. ¿Cómo es posible en nuestra democracia que una persona que por titulación no puede ser presidente de una mesa electoral pueda ser ministro o presidente de una comunidad autónoma? ¿Es totalmente cierto que en democracia todos somos iguales?

Un saludo a todos. Habeis hecho una discusión inteligente y agradable de leer.

Alfredo Rodríguez Pérez dijo

Gracias Pachucha.
Veo que coincidmos en muchas cosas. Pero insisto en la pregunta que le hice a Alfonso: ¿que hacemos con un pederasta, o un violador múltiple o un sesino en serie de 25 años, cuando cumpla los 55 años?. Ponerlo directamente en la calle. ¿Y si encuentra empleo de bedel en un colegio?. ¿Que hacemos?
También tienes razón en que es necesario aclarar porque se han producido esa cantidad de errores en cadena.
El problema no es que se produzcan; si no que no haya elementos para detectarlos.
Hoy asistimos a otro hecho lamentable. La anulación por parte del T. Supremo de la condena del grapo que asesinó a un policía. Cada uno de los elementos implicados (policía, fiscal, jueces) ha aportado su granito de arena para que la consecuencia final sea que un asesino quede en libertad (no está en la calle, porque tiene otras condenas, pero creo que se ha acortado bastante su estancia en la cárcel).
Lo que no es de recibo es la fría respuesta del ministro, sobre todo ante el desastre de la Administración de Justicia.
Para ir un poco más allá, todo esto es el resultado de un sistema de elección del CGPJ que hace que los miembros del Consejo se dediquen a hacer política y no a solucionar los problemas que tiene la Justicia.
Ese es, al final, en mi modesta opinión, la causa de todos los problemas

Alfredo Rodríguez Pérez dijo

Añado un video de Rosa Díez sobre la constitución de la Cámar.
Creo que es muy ilustrativo sobre el deterioro de la democracia

E.R. Murrows

E.R. Murrows dijo

Interesante debate este. Yo estoy con Carlos, aunque puedo entender a Pachucha como madre de familia. Por cierto, y a cuenta del video que has añadido... ¿a quien votó el único diputado de todasl las legislaturas? Alfonso Guerra... quien me iba a decir a mí qué le iba a defender sus pelotas!!!!

Alfonso Pérez García

Alfonso Pérez García dijo

(Eu son galego, neno, nun ves que Ribadeo ta’l otru llau de la ría. Qué i vamos facer).

Mi opinión es la siguiente:

1º.- Treinta años de condena son suficientes como castigo... pero hay que cumplirlos.

2º.- Deben existir medidas dirigidas a la reinserción distintas a las que en la actualidad sirven para reducir la condena (psicólogos, psiquiatras, educadores). Las existentes en la actualidad no sirven.

3º.- Crear centros penitenciarios que dediquen su tiempo a reeducar al delincuente.

Y no estaba oculto en mi comentario, sino textualmente, tal cual lo pongo ahora.

Por lo que respecta a la comparación que introduje entre pederastas, violadores y alcohólicos, si bien dudo que sea una condición natural antes que una desviación psicológica producto de una mala o inexistente educación, lo cierto es que, una vez que se es pederasta o violador, la enfermedad es irrecuperable y eso es lo que decía, que no se curan nunca, al igual que el alcohólico, y aludía a la necesidad de educar a esos delincuentes, de manera que reconozcan su enfermedad y aprendan a evitar el delito reconociendo el derecho del menor y de cualquier persona a ser respetado en su integridad sexual (es verdad que ignoro si esto es posible con éxito). Probablemente emplear a un pederasta como bedel de un colegio sea como emplear a un alcohólico como camarero. Ahí es donde deben entrar las medidas de seguimiento y control posteriores a la fase de condena y reeducación, medidas necesarias y hoy por hoy inexistentes.

Pelotudo

Pelotudo dijo

Hombre. Guerra pelotas, pelotas... no se si tiene mucho.
Lo que tiene es unas tragaderas enormes.
ZP ha ido apartando a los disisidentes poco a poco. Al de Coruña lo mando a besar manos de cardenales y a Dr. Bono/Mr. Hyde lo ha puesto de florero en el Congreso.
Ambos están encantados. A Guerra no se le ha ocurrido sitio, sobre todo ahora que ha cerrado el Tomate. Porque ese puesto le va como anillo al dedo

Anónimo

Anónimo dijo

Ha cerrado el tomate?

Alfredo Rodríguez Pérez dijo

Hola,
me conecto después de un pequeño parón.
Por cerrar temas, sobre lo que dice Alfonso estoy casi por completo de acuerdo: suscribo los puntos 2 y 3, aunque es difícil (por no decir imposible

Alfredo Rodríguez Pérez dijo

sigo, le he dado sin querer
(por no decir imposibe); es casi utópico.
Pero el desacuerdo sigue en el punto 1: 30 años pueden sr muchos (lo son, de hecho) pero pueden ser muy pocos para algunos criminales.

Ven Ur

Ven Ur dijo

No me resisto a poner este artículo. Pido disculpas por interrumpir vuestro diálogo, pero desde que Pilar Ruiz le dijo a Arzallus que éso no se atrevía a decirselo a la cara, no me había sentido tan recompensado de tantos años de infamia.

A veces, una mujer

SANTIAGO GONZALEZ
7 de abril de 2008

A veces, sólo a veces, una voz de mujer se eleva en el páramo vasco para hablar en nombre de la humanidad. Por encima de las conveniencias, por encima del silencio que han adoptado como norma sus compatriotas masculinos, una mujer vasca se atreve a lo que no osa la mayoría de los hombres. El sábado fue Ana Iríbar, hace cinco años, Maite Pagazaurtundua, y en medio un largo etcétera de nombres: la madre de esta última, Pilar Ruiz Albisu; Mapi de las Heras y Pilar Elías, viudas de Fernando Múgica y Ramón Baglietto; mujeres curtidas de funerales que han hecho de la política su oficio: María San Gil, Rosa Díez y tantas otras.

Fue Maite Pagaza la primera Antígona que se atrevió a negar a Ibarretxe un lugar en el velatorio de su hermano. Su madre se plantó, no ya ante Creonte, sino ante un Patxi López que entonces no se atrevió a exigir al PNV la destitución del alcalde de Andoain, por la villanía de aceptar el asesinato de un subordinado suyo: el jefe de la Policía Municipal, Joseba Pagaza. Ahora ha sido Ana Iríbar la que ha subido a una tribuna para expresar su desprecio a un gobernante que no supo estar a la altura. Trece años después del asesinato del popular Gregorio Ordóñez, el Parlamento vasco ha puesto una placa de bronce con su nombre junto a la del socialista Fernando Buesa. En el mismo Parlamento en el que el entonces portavoz del PNV, José Antonio Rubalkaba, se dirigió a los escaños que ocupaban los partidos de ambas víctimas para reprocharles: «Ustedes no hicieron nada (por la paz) mientras otros nos estábamos jugando el bigote», en un escalofriante juego de inversión. Hay que recordar a Regina Otaola, alcaldesa en ejercicio de Lizarza, pueblo que en el mandato anterior fue regido por Joseba Egibar. El dirigente nacionalista tomó posesión de la alcaldía el 14 de junio de 2003. Dio un paseo por el pueblo, mientras los paisanos le gritaban «¡lapurra!» (ladrón), y no volvió en los cuatro años siguientes. Los asuntos municipales que requerían su firma eran despachados por él con la secretaria del Ayuntamiento en un hotel de Tolosa.

Hay que hablar también de Itziar Lamarain, esa concejal de Mondragón sola frente a los insultos radicales para exigir a la alcaldesa de ANV que condenara el asesinato del socialista Isaías Carrasco. Incomprensiblemente, los cuatro concejales del PSE, ausentes, anunciaban que no acudirían a ningún pleno hasta que el PNV se comprometa a suscribir la moción de censura contra Galparsoro. En el País Vasco hay 34 ayuntamientos presididos por ANV. En ninguno de ellos ha condenado el alcalde el crimen de Mondragón, sin que se haya detectado plante alguno por los compañeros de partido de la víctima.

Hay que citar con respeto a Cristina Cuesta, la primera víctima que levantó su voz en un acto público de San Sebastián para reclamar la unidad y la palabra. El legendario matriarcado vasco ha soportado sobre sí la fantasía de un pueblo indomable cuando, en realidad, son mayormente mujeres las personas que resisten. Euskadi es la demostración de la inanidad científica de una leyenda universal: la que relaciona cualidades como el coraje y el heroísmo con la hombría, atribuyéndolas erróneamente a la actividad del par de glándulas de secreción interna que suele colgar de la entrepierna a los varones.

Las mujeres vascas, Ana Iríbar, todas las citadas y muchas más, no necesitaban paridades. Ellas han acreditado en cuantas ocasiones han tenido un valor y un sentido de la dignidad mucho más altos que el de sus pares masculinos en la triste sociedad vasca. Muy superior, incluso, al de sus dirigentes. Bienaventuradas sean

Alfredo Rodríguez Pérez dijo

La aportación es bienvenida. Hay una generación de mujeres en el País Vasco que acabarán por darle la vuelta a la situación política.
Y entre ellas Rosa Díez (iba a decir a la cabeza, pero creo que no sería justo destacar a ninguna: son todas maravillosas

Jose Francisco Gutiérrez Lazpita dijo

En el siglo VI, en la actual Francia coexistían tres reinos: Austrasia, Neustria y Borgoña, en las que reinaban tres reyes francos hermanos: Sigeberto, Chilperico y Gontrán, respectivamente. Los tres unas malas bestias, sobre todo Chilperico.

Al mismo tiempo en Toledo, una corte mucho más culta y civilizada, reinaba el godo Atanagildo, que tenía dos hijas, Brunequilda y Galswinta, de las cuales, al menos la primera era bellísima y muy culta.

Sigeberto se enamoró de Brunequilda y la pidió en matrimonio, la llegada de la princesa visigoda a la corte de Austrasia fue como la entrada de una flor en una pocilga.

Chilperico, a pesar de que tenía una amante, Fredegonda, que era bella, muy inteligente y una fiera en la cama, tuvo envidia de su hermano y pidió la mano de Galswinta.

Cuando Fredegonda conoció a su sustituta, conociendo a Chilperico, se dio cuenta de que aquello iba a durar solo unos meses; obrando con mucha inteligencia, se apartó, espero un tiempo y cuando se dio cuenta de que había llegado la monotonía se deslizo en la cama de Chilperico que la recibió encantado.

El código legal franco admitía una figura, que se llamaba el "mallberg", según la cual todo crimen tenía un precio en dinero, pagado el cual, el crimen quedaba olvidado.

Sabiéndolo, Fredegonda sugirió a Chilperico: "Tu mujer nos va a resultar un coñazo, ¿por qué no la matas, pagas el "mallberg" y a otra cosa mariposa?

A Chilperico le pareció bien y lo hizo. Cuando Brunequilda se enteró de lo que habían hecho con su hermana montó en cólera, opinó que el "mallberg" era una atrocidad, lo cual era cierto para la mentalidad visigoda, y exigió que se aplicase el código de justicia visigodo, según el cual el asesinato de una reina había que pagarlo con la muerte.

¿Cuál de los dos códigos era menos malo? Yo no sabría decirlo, el caso es que Fredegonda y Brunequilda se odiaron a muerte y la disputa entre dos sistemas judiciales se saldó con una guerra entre Austrasia y Neustria que duró hasta la muerte de ambas mujeres.

Juligan

Juligan dijo

Alfredo maete, ya te vale.
Deja de tocarte los eggs y a ver si escribes algo.
Menuda caña le metio la Rosa Diez al tontolaba de ZP.
Lo de Fredegonda y el Chichirico no lo acabo de pillar

Anonimo

Anonimo dijo

Yo lo de Fredequilda y Brunechichi tambien sigo sin pillarlo... debo estar en el blog nivel avanzado...

Otro anónimo

Otro anónimo dijo

Hala, hala, niños, no me molestéis al señor profesor. Perdone a estos rapaciños José Francisco, que es que son producto de la ESO

Luis María Madrid

Luis María Madrid dijo

Con evidentes días de retraso, acabo de leer el intercambio de ideas provocado por Alfonso Pérez García. Le felicito por sus aportaciones al blog.

Alfredo Rodríguez Pérez dijo

Hola,
parece que el tema esta cerrado.
Hoy nos reunimos en CAJARIOJA para elegir a la nueva coordinadora de UPyD en La Rioja. Esta tarde colgaré un nuevo post.
Sobre el tema que cuenta J. Francisco, me parece muy interesante. La justicia debe tener como misión reparar los daños, proteger a las víctimas y recuperar al criminal. Me parece que ese es un buen camino para ser justos (y benéficos, como decía la Pepa en 1812)

Alfonso Pérez García

Alfonso Pérez García dijo

Gracias a Luis María Madrid.

Venga, Alfredo, anímate que esto se mueve.

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El Bosque de Birnam

Cuando Macbeth pregunta a las brujas por su futuro, éstas le advierten que "seguirá invicto y con ventura, si el gran bosque de Birnam no se mueve y, subiendo, a luchar con él se atreve en Dunsinane, allá en la misma altura".
La respuesta tranquiliza al tirano porque nadie ha visto nunca que un bosque se mueva.
Los seguidores de Duncan, el anterior rey asesinado por Macbeth, se reúnen en el bosque y camuflándose con ramas atacan el castillo del regicida, le derrotan y proclaman como nuevo rey al hijo de Duncan, Malcolm.

En Unión, Progreso y Democracia también aspiramos a conseguir lo imposible. Entre todos conseguiremos que el bosque se mueva

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