Reaccionar ante los problemas y Sua en adopción

Cuando un perro tiene un problema, no hay que darle la espalda. Hay que afrontarlo y recurrir a un profesional, si fuera necesario.

Muchas veces, sin darnos cuenta, somos los primeros responsables del problema que presenta nuestro perro. Un exceso de sobreprotección y afecto desmesurado, una falta de disciplina y de control, la desinformación o la mala información… son los desencadenantes de un perro sobreexcitado, consentido, gruñón o desobediente.

Cuando se trata de perros cuyo origen desconocemos o que adoptamos adultos, en ocasiones el animal, por falta de socialización en edades tempranas, por desconocimiento del nuevo propietario de las características de la especie o  porque aún no se le ha enseñado, puede ocasionar algunos problemas.

Es bastante frecuente que, en perros adoptados a los que los primeros días se les ha prestado una excesiva atención, desarrollen problemas cuando se quedan solos. El perro es un animal social y no entiende estos cambios tan bruscos.

Ante cualquier problema de convivencia, es preciso consultar al profesional. El primero en la lista será el veterinario que descartará todo tipo de problemas físicos y patologías que puedan causar dolor o malestar en el animal y, por tanto, un comportamiento anormal. Una vez chequeado el animal, si no existen causas que expliquen el problema, se recurre al educador que debe hacer un estudio minucioso del animal y del medio en el que se desenvuelve, incluido el propietario.

El profesional no puede hacer nada si el propietario no se implica. La colaboración entre ambos es la base de toda solución a los problemas de comportamiento. El educador o etólogo puede ofrecer las pautas, pero es responsabilidad del propietario, ponerlas en práctica y seguirlas al pie de la letra para que el perro pueda mejorar. El propietario debe ser constante y firme. De lo contrario, nos encontramos que, en presencia del adiestrador, el perro tiene un comportamiento ejemplar, y en cuánto éste sale por la puerta, vuelve a su estado habitual.

Los  cambios de comportamiento son lentos y hay que dar tiempo para que el animal cambie los hábitos y adquiera las rutinas para sentar las bases de una buena convivencia.

Lo mejor es prevenir, conociendo de antemano las peculiaridades de la especie, estableciendo un plan veterinario y educacional que nos ayude a establecer la mejor relación con nuestro perro desde el primer día.

La protagonista de hoy es Sua, una preciosa cachorrita de dos meses que busca hogar. Sua tiene algo especial que inspira ternura y que hace que todo el mundo se fije en ella

molymahony@gmail.com

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