La Rioja

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Fecha: enero, 2013
Ansiedad, angustia y Pirata buscando hogar
Rosa Roldán 31-01-2013 | 9:48 | 0

Al igual que algunos niños pequeños que sufren una gran angustia en su primer día de colegio (lloran, patalean, sienten miedo….), hay perros que sienten lo mismo, cuando los dejamos solos por primera vez. Tanto unos como otros,  son seres sociales que buscan modelos y no es de extrañar que cuando pierden la referencia, sientan una gran angustia que desemboca en una ansiedad por separación.

Normalmente, a los pocos días, tanto niños como perros han aprendido a lidiar con esa situación y todo vuelve a la normalidad. En el caso de los perros que no pueden hablar, antes de hablar de trastorno de ansiedad por separación conviene cerciorarnos de que realmente persiste esa angustia inicial a quedarse solos (esto se consigue mediante grabaciones). A partir de ese punto y, en aquellos casos en que realmente exista trastorno, debemos iniciar cuanto antes una terapia para ayudar al animal a superar esa ansiedad y aprender a soportar momentos de soledad  de forma tranquila.

Pirata, nuestro guapísimo peque en acogida sigue buscando hogar: pequeño, alegre y joven, promete darte todo el cariño del mundo a cambio de un hogar y de una familia. Sociable con perros, gatos y con un amor incondicional a los niños.

Sólo tiene 10 mesitos y pesa 17 kilitos.

Contacto: lauraochoagrande@gmail.com

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Virus de Inmunodeficiencia felina y Yogui buscando hogar
Rosa Roldán 30-01-2013 | 9:35 | 0

El virus de la inmunodeficiencia felina (FIV) fue aislado por primera vez en 1986, en un criadero de California, cuando muchos de sus gatos empezaron a caer enfermos con síntomas similares a los del virus de la inmunodeficiencia humana, causante de la enfermedad del SIDA (descubierto poco antes, entre los años 1983 y 1986.) El FIV, desde entonces, ha sido informado en todos los países y los científicos creen, que el virus ha estado presente muchos años antes de que fuera documentado por los veterinarios.

El virus de la inmunodeficiencia, al igual que en el caso del virus humano, se replica en las células de defensa del gato (leucocitos), destruyéndolas y haciendo que el animal se encuentre muy debilitado frente a otras enfermedades, que suelen ser, las que al final le ocasionan la muerte.

Los gatos contraen el virus FIV, fundamentalmente, por mordeduras profundas causadas por otros felinos infectados. Es habitual el contagio entre gatos machos no castrados que luchan por lograr el apareamiento o por los derechos territoriales. Esta circunstancia por sí sola es una buena razón para recomendar la esterilización de los gatos domésticos. Es importante recordar que el aseo mutuo no propaga el virus entre los gatos.

Los síntomas que nos alertan de la enfermedad son muchos y variados:

  • Fiebre.
  • Pérdida de apetito con disminución de peso lento y progresivo que acaba en un grave enflaquecimiento a medida que avanza la enfermedad.
  • Manto empobrecido y sin brillo
  • Infecciones de todo tipo: encías (gingivitis), mucosa bucal, piel, sistema urinario, sistema respiratorio, sistema digestivo (diarreas). Además, suelen ser infecciones repetitivas.
  • Incremento del riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, como linfomas (aunque ese riesgo siempre es mayor en el caso de gatos infectados de Leucemia).
  • Aborto y problemas reproductivos en gatas fértiles infectadas.
  • En algunos casos, aun no siendo tan frecuente: convulsiones, deterioro mental y otros desórdenes neurológicos.

Cuando una madre FIV positiva da a luz, los cachorros heredan los anticuerpos pero no necesariamente el virus. No obstante, en las analíticas, los gatitos suelen dar positivo por lo que se recomienda repetir las analíticas más adelante cuando no tenga los anticuerpos maternos (Entre los cuatro y los seis meses de edad).

Una vez detectada la enfermedad, lo más importante es proteger al gato y evitar su exposición a cualquier posible agente infeccioso que pudiera causarle una grave enfermedad o incluso la muerte, ya que se trata de un animal cuyo sistema inmunológico padece una disfunción grave.

No dejar salir al gato de casa es la única forma de evitar que la enfermedad se contagie a otros animales (que podrían ser mordidos) y que cualquier bacteria, virus, germen o elemento patógeno comprometa la vida de nuestro gato.

El uso de medicamentos antimicrobianos para controlar las infecciones de tipo fúngico o bacteriano, suele tener un éxito moderado y es preciso reforzarlas cada cierto tiempo, pues de lo contrario, se producirán nuevas infecciones y/o reinfecciones.

Con frecuencia serán necesarios cuidados de mantenimiento específico veterinario, como el suministro de fluidos intravenosos (hidratación), transfusiones sanguíneas y suplementos dietéticos de elevado contenido calórico.

Con una dieta saludable, cariño, cuidado veterinario regular, y un ambiente tranquilo, un gato FIV-positivo pueden disfrutar de una buena calidad de vida durante muchos años.

La transmisión directa, gato-a-gato, del VIF en criaderos, residencias y/o casas donde conviven varios gatos, es bastante improbable si los gatos no se pelean. No obstante, la recomendación ante cualquier gato que padezca una enfermedad infectocontagiosa, es aislarlo del resto de la colonia felina.

Aunque el VIF es estructuralmente similar al VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana causante del SIDA) y provoca en los gatos una enfermedad semejante al SIDA humano, es un agente específico y afecta únicamente a los felinos por lo que el contagio entre especies está totalmente descartado.

Hoy os pido ayuda y difusión para Yogui. Está en casa de acogida de una persona especial que lleva colaborando más de 10 años acogiendo gatos. Algunos han acabado quedándose. Ahora necesita toda la ayuda del mundo porque el caso actual es un poco especial, no puede quedarse para siempre en esa situación y no encuentra solución.

Si no podéis adoptar o acoger, por favor haced que circule a ver si encontramos entre todos un hogar a Yogui.

bridgetaloft@gmail.com

Asociación Protectora de Animales de La Rioja. www.aparioja.org

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Cómo parar una pelea de perros y Braiton buscando hogar
Rosa Roldán 29-01-2013 | 9:49 | 0

Los perros, al igual que ocurre con los humanos, de vez en cuando tienen sus diferencias. Llegados al punto del contacto, veremos un abanico de boca, dientes, pelos erizados y gruñidos varios. Las peleas entre perros casi siempre suelen parecer más feroces de lo que realmente son.

En muchos casos la discusión se basa en ladridos, gruñidos y revolcones. Nos puede dar la sensación de que los perros están matándose, pero al cabo de unos segundos, dan por concluida la refriega. Lo normal es que ambos salgan indemnes o, en algunos casos, con heridas superficiales en orejas, patas y lomo.

Las peleas entre cachorros no revisten importancia si se trata de animales de similares pesos y constitución. En realidad están jugando a ser mayores. Están aprendiendo a inhibir la mordida y aún no controlan por lo que es preciso supervisar en el caso de juegos-peleas entre cachorros de edades, pesos y tamaños diferentes puesto que pueden llegar a hacerse daño sin querer.

Cuando se trata de disputas entre adultos y cachorros, siempre que el adulto tenga la fuerza física para vencer, no habrá problema entre ellos. Una hembra equilibrada jamás lastimaría un cachorro por pesado que se ponga. No obstante, los cachorros tienen “licencia de cachorros” hasta determinada edad. Un animal de 8 meses ya no es un “cachorro” para los perros adultos.

Los perros machos cuando pelean entre sí, por lo general, inhiben su mordida y no desean causar daño serio. Suelen ser peleas poco serias y que se suelen resolver por sí solas sin intervenir. Cuando el enfrentamiento se produce entre un macho y una hembra, debemos recordar que un macho equilibrado jamás lastimaría a una hembra, incluso a expensas de su propia vida, independientemente de que sea más grande y tenga más envergadura que ella. Las perras, por el contrario, cuando pelean entre sí, no inhiben la mordida como los machos. En general no existe gran predisposición a pelear entre las hembras, por lo que este tipo de peleas, si bien raras, pueden llegar a ser peligrosas cuando ocurren y es preciso supervisarlas por si es necesario intervenir.

Lo normal es que pasados unos segundos, los mismos animales den por zanjado el asunto, retirándose a lados opuestos, girando el cuerpo o poniéndose a olisquear. Si, por el contrario, pasados unos segundos vemos que la pelea sube de tono, que hay intentos de morder fuerte y ataques directos a las patas, es el momento de intervenir para separarlos.

No obstante, la pregunta del millón es ¿Cómo separarlos si la pelea es seria? La respuesta no es fácil pues depende de la situación y del estado de ánimo de las personas presentes. Aquí van unos consejos:

  • Debes tener en cuenta que NUNCA debes ponerte en medio de la pelea o intentar agarrar a tu perro del collar para separarlo. En ese momento, el perro no te reconoce por la tensión del momento y puedes acabar con un buen mordisco.
  • No es nada conveniente llamar a gritos a su perro puesto que lo único que conseguirás será echar leña al fuego y enardecerlos. E pleno fragor de la batalla es más probable que no te oiga o que incluso piense que estás animándolo.
  • Puedes producir un sonido fuerte (arrojando algo al suelo o golpeando lo que tengas a mano). Normalmente el estruendo consigue hacerles parar el tiempo suficiente como para poder agarrarlos. Ten en cuenta que serán unas décimas de segundo así que hay que aprovecharlas para sacarlos de la situación
  • Arrojar una manta, abrigo o cualquier otra prenda sobre ellos también ayudará, aunque es más que probable que termine destrozada. Es particularmente efectivo con los animales pequeños o medianos.
  • También podemos hacerlo entre dos personas. Cada uno agarrará firmemente y a la vez a cada perro por las patas traseras, y levantarán a la vez las patas del suelo (no a todo el perro, sólo las patas trasera), y lo hará caminar hacia atrás alejándose de la escena. Bajo ninguna circunstancia soltarán a los perros hasta pasados el tiempo suficiente hasta que notemos que se han calmado.
  • La tradicional manguera o cubo de agua es una buena manera de separarlos.

Sin embargo, la mejor manera de evitar situaciones incómodas o peligrosas como pueden ser las peleas, es PREVENIRLAS. Si tienes un perro que tiende a mostrase inquieto con los de su especie hay que observar cómo reacciona ante otro perro.

Este pequeño es Braiton tiene un añito y sabe lo que es pasarlo mal en la vida. Busca una familia donde le quieran y le ayuden a terminar de recuperarse. Su casa de acogida nos cuenta que se porta estupendamente,  duerme “del tirón” y está aprendiendo a eliminar fuera de casa. Con la correa pasea muy bien y no es ladrador. Se lleva muy bien con otros perros pero no es apto para estar con gatos.

Se necesita licencia de PPP

Braiton se entregará con chip , cartilla y esterilizado

Contacto Noelia: 646001626

caniscat@hotmail.es

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Perros pequeños ladradores y Lezo buscando hogar
Rosa Roldán 25-01-2013 | 9:16 | 0

Nunca perdamos de vista que un perro, siempre es un perro por pequeño que sea. Muchos perros pequeños, ladran y se muestran desagradables cuando se les acercan personas u otros perros.

A pesar de parecer agresivos, en realidad tienen miedo y se sienten inseguros ya que nunca han aprendido a gestionar este tipo de encuentros puesto que, muchos propietarios, con la excusa de protegerlos, los sacan demasiado pronto de estas situaciones, a menudo en brazos, impidiendo que se socialicen con otros perros y personas.

Con esta actitud lo que hacen, inconscientemente, es enseñar a sus perros a tener miedo a todo lo que se les acerque y fomentan que reacciones ladrando y, en ocasiones, mordiendo. Recuerda permitir a tu perro ser lo que en realidad es y disfrutar plenamente de su condición.

Lezo tiene dos años y pico y es uno de esos perros pequeños que busca una familia. Pesa tan solo cinco kilos y medio y es ideal para un piso. Rescatado de la perrera, nos cuentan que es muy bueno. De primeras un poco miedoso pero enseguida se le pasa. Se lleva bien con personas y otros perros.

www.animalesrioja.es

animalesrioja@gmail.com

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Principios de educación
Rosa Roldán 24-01-2013 | 8:31 | 2

Nadie enseña a sentarse a un perro. Los perros saben sentarse al poco de nacer. Es una forma cómoda de observar el mundo y aprender. Por eso, ellos mismos adoptan, de forma inconsciente, esa postura.

Cuando educamos a un perro, el objetivo es poner señal a determinados comportamientos naturales del perro como sentarse o tumbarse, de modo que podamos usar esa señal en los momentos que nos interese que el perro adopte determinada postura ya sea porque estamos con más gente y necesitamos que el perro esté tranquilo o por la seguridad del propio perro. Y no hablo de órdenes, hablo de señales ya sean gestuales o verbales. Me gusta trabajar a favor del perro ya que para mí es un compañero. Orden significa autoridad y yo creo más en la colaboración.

Por eso, al empezar a trabajar con un perro, es importante recordar que ya cuenta con unas habilidades naturales y que, de nuestra capacidad y pericia, depende desarrollarlas.

Logan es un perro magnífico que sigue buscando un hogar. Sociable, busca la palabra amable y la caricia y se deshace en mimos al encontrarla.

rosamrol@gmail.com

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