La Rioja

img
Parvovirosis y un pequeño salvado de la muerte
img
Rosa Roldán | 14-01-2013 | 15:00

Hace unos días, a través del blog, se puso en contacto una lectora desde Valencia para hablarme de su familia entre la que se cuentan varios peludos. Uno de ellos, es una gatita de año y medio llamada Wifi recogida en la calle y, que según me cuenta, se ha convertido en la reina de casa. El otro es un periquito, de nombre Felipe, ya mayorcito que es la tentación de la gata. Y el último de la lista es Ruter, un perrito mestizo de 9 meses, con el carácter alegre de todos los cachorros pero que ahora está muy enfermo. A pesar de tener todas sus vacunas en regla y a pesar de las bajas probabilidades de enfermar, ha contraído parvovirus. Las veterinarias están tratando de salvarle la vida y esa es la esperanza a la que se aferra su familia que me ha pedido que escribiera sobre esta enfermedad, sus causas, síntomas, etc.

Me lo piden, más que por ellos, que por desgracia ya lo saben de primera mano, para ayudar a que otros cachorros y sus dueños conozcan esta enfermedad de forma que puedan prevenirla y actuar urgentemente en caso necesario.

¿Qué es?

La parvovirosis es una de las enfermedades contagiosas más frecuentes en los perros. En algunos países también es la enfermedad canina más común.

Está causada por un virus que lleva el mismo nombre y afecta el tracto digestivo de los perros pudiendo afectar el músculo cardíaco en cachorros muy jóvenes.

El parvovirus fue identificado en 1978 y, desde entonces, se han encontrado cepas mutantes del virus. Aunque existe una vacuna para prevenir la enfermedad, algunos perros vacunados enferman.

Transmisión del parvovirus canino

El parvovirus se transmite mediante las heces de perros infectados. Dado que el virus es muy resistente a condiciones ambientales adversas, puede permanecer latente en el ambiente incluso por más de cinco meses.

El virus del parvovirus canino también puede encontrarse en superficies y objetos que han estado en contacto con heces infectadas, tales como las suelas de los zapatos.

Otros animales, como insectos y roedores, pueden servir como vectores de transmisión del parvovirus canino.

Síntomas y diagnóstico del parvovirus canino

Los síntomas del parvovirus canino pueden variar en intensidad para cada individuo. Los perros adultos suelen ser más resistentes a la enfermedad y es frecuente que no presenten síntomas visibles. En cambio, los cachorros menores a seis meses, son altamente susceptibles al parvovirus y es frecuente que enfermen gravemente o incluso mueran, si se contagian esta enfermedad.

Según estudios recientes, algunas razas son más susceptibles al parvovirus que otras. El Dobermann, el Rottweiller y el Labrador suelen ser más susceptibles que otras razas a esta enfermedad.

Los síntomas del parvovirus canino son: vómitos, diarrea, deshidratación y heces con sangre (que pueden verse como heces oscuras). Debido a la fuerte deshidratación del perro o cachorro, la muerte suele ocurrir entre las 48 y las 72 horas desde que ocurren los primeros síntomas.

En casos severos, el parvovirus produce una disminución de los glóbulos blancos.

Debido a que los síntomas del parvovirus canino son comunes a otras dolencias, el diagnóstico preciso requiere de análisis de laboratorio. Sin embargo, las medidas para tratar la deshidratación pueden empezar inmediatamente.

Los cachorros menores de tres meses pueden sufrir inflamación del corazón. En estos casos, no existe diarrea y el cachorro puede morir en unos pocos minutos o en pocos días. Aún si sobrevive por más tiempo, el daño cardíaco es severo y suele conducir a la muerte.

Prevención y tratamiento del parvovirus canino

Actualmente no existe una cura para eliminar el virus en un perro que haya sido contagiado de parvovirus. El único tratamiento posible en estos casos, consiste dar soporte vital al animal para evitar la muerte por deshidratación.

Para tratar el parvovirus canino se suele mantener el balance de líquidos y electrólitos por vía intravenosa (fluidoterapia). En casos menos severos también se pueden emplear inyecciones subcutáneas y reposición de líquidos por vía oral.

La reposición de líquidos y electrólitos es lo más importante en casos de parvovirus, ya que es la deshidratación, lo que conduce a la muerte del perro. Sin embargo, en algunos casos también puede ser necesario administrar antibióticos para prevenir infecciones oportunistas.

Debido a que el tratamiento del parvovirus canino es poco efectivo (existe una alta tasa de mortalidad), la mejor manera de combatir esta enfermedad es mediante la prevención.

La prevención del parvovirus canino se realiza mediante la vacunación del cachorro y perro adulto, y manteniendo la higiene de los lugares en que los perros viven y pasean. El programa de vacunación debe decidirlo el veterinario y debe ser seguido estrictamente para reducir el riesgo de contagio. Aun así, desgraciadamente, algunos perros vacunados contraen el parvovirus canino, por lo que la higiene no debe dejarse de lado.

Fuente: http://www.deperros.org

El protagonista de hoy es este joven perrito recogido inconsciente hace unos días en la carretera de Sagunto, presumiblemente atropellado.

Trasladado de urgencia al hospital veterinario más cercano, comprobaron que no tenía chip, le estabilizaron y a día de hoy ya está totalmente recuperado salvo por el susto y pequeñas contusiones.

Tiene un año y medio, pesa 7 kg, una mirada que derrite hasta al más duro y que refleja que ha recibido demasiados golpes en su corta vida. Además, cuando quieres acariciarlo, te deja que lo hagas, pero se asusta, se hace una bolita y se pega contra el suelo, lo que me confirma que ha sido un perro maltratado.

Sólo necesita una familia que lo quiera y que tenga paciencia para que vaya cogiendo confianza. Se merece lo mejor porque se ha agarrado a la vida con mucha fuerza.

La persona que lo ha recogido me pide ayuda para difundirlo, a ver si hay suerte y encontramos alguien que le de todo el cariño que se merece.

El contacto es Ana: apasrodes2003@yahoo.es o en el 619 382 281.