Paseando a los perros

Todos los días veo personas paseando detrás de sus perros que corren felices ante la idea de algo bueno. Los perros tiran de la correa principalmente por dos motivos… porque nosotros les seguimos y porque su paso natural es muchísimo más rápido que el nuestro.

Cuando paseamos con un perro con la correa en tensión, fomentamos que el perro tire de la correa con más fuerza aún. El perro encuentra refuerzo cada vez que tira, puesto que llega antes al lugar que le interesa y nosotros le seguimos. El perro aprende que tirando, se consigue el objetivo así que tira de la correa porque puede y porque nosotros estamos detrás…

Cuando enseñamos a pasear a un perro sin tensión, no suelo usar las correas extensibles tipo flexi  por varios motivos. En primer lugar, porque ayudan al perro a estar lejos de nosotros y le enseñan a “tirar” más aún. Al sentir tensión constante en el cuello, el perro no aprende cuando lo está haciendo bien (es decir cuando camina sin tensión). La misma presión que ejerce la correa extensible en sentido contrario, anima al perro a tirar aún con más fuerza para obtener más espacio. El tirón constante en el cuello del animal puede causar la aparición de microlesiones que pueden derivar en problemas mayores con el tiempo. Además, el perro se ve reforzado y recompensado por tirar y sigue tirando puesto que, de este modo, recibe más correa. Este tipo de correa y, sobre todo, la distancia que pueden separarles de nosotros, favorece que se descontrolen fácilmente, llegando a  doblar las esquinas sin previo aviso, cambiando de dirección de forma repentina o lanzándose detrás de cualquier cosa que les llame la atención. Otro motivo que me desanima en el uso de las correas extensibles es lo frecuente que resulta que se escapen de las manos, ante un tirón repentino del animal (recordemos que el perro puede estar hasta cinco metros lejos de nosotros con el riesgo añadido que eso supone). Si en esos momentos, perdemos la correa, el soporte, se convierte en un proyectil peligroso que sale disparado tras el perro. Ante animales miedosos o que están aprendiendo, este tipo de experiencias pueden resultar sumamente desagradables puesto que intentan escapar en vano de aquello que los amenaza y además hace un ruido sumamente desagradable cuando roza el suelo por lo que se acrecienta la sensación de pánico del animal que puede salir huyendo despavorido lejos de nosotros y con el riesgo añadido de ir sujeto por una correa que puede quedarse enganchada en un momento dado.

Uno de los principales motivos por el que el perro tira de la correa es para poder acercarse a aquello que le resulta interesante, si nosotros permitimos que se aleje de nosotros de forma libre le estamos animando a que siga tirando sin enseñarle nada alternativo. Con un perro que va con correa extensible hay que estar aún más pendientes. Por eso, en el paseo, me gusta más las correas normales de al menos dos metros que me permiten regular la distancia mientras el animal pasea al lado sin tensión.

Si quieres saber más, participa en nuestro Taller del Paseo y la Llamada

http://www.perrygatos.es/talleres/andar-con-la-correa-sin-tirar/

Chuchito es un amor de perro, muy jovencito y ahora está aprendiendo a andar con correa pues nunca había llevado. Está tutelado por Defensa Animal del Norte y en acogida en la Guardería Lola y Zar en Cañas (La Rioja). Puedes pedir más información en dan.asociacion@gmail.com

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La Rioja

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