La Rioja
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Los habitantes invisibles de la ciudad
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Rosa Roldán | 05-09-2017 | 10:20

El fin de semana me llegaban las imágenes que ilustran el post. Puede parecer un gato más de los, más que probablemente, cientos de gatos y gatitos que habitan calles, callejas, jardines, solares abandonados y/o en construcción, huertas cercanas… etc. de nuestra ciudad.

 

Son los otros habitantes de la ciudad, los invisibles, los que por mucho que algunos se empeñen en negarlos, están y no van a desaparecer así por así porque, una zona abandonada, es un territorio donde encuentran un hábitat propicio para refugiarse, alimento en muchas ocasiones (roedores y otras pequeñas alimañas que abundan en esos entornos) y un grupo de personas de buena voluntad empeñadas en no dejarlos abandonados a su suerte, aunque sea a costa de muchos sacrificios.

 

Y ahí radica la cuestión. Teniendo los elementos, sería el momento de ordenarlos y darles forma para habilitar zonas controladas donde los gatos puedan vivir en unas condiciones de salubridad óptimas, sin reproducirse indiscriminadamente (mediante campañas de esterilización más baratas y humanas que el sacrificio) y dando facilidades a los cuidadores que ya están ahí, para llevar a cabo su labor de forma digna, pública y sin temor a represalias.

 

Porque gatos ha habido siempre y habrá. Quitarlos no es solución porque vendrán otros en su lugar (por abandonos o por cuestiones naturales de reproducción de los ejemplares que sobreviven). Establecer un control de población es un primer paso para evitar asistir a gatos enfermos, y disponer de entornos donde poder disfrutar de su presencia, como ya ocurre en otras ciudades, mientras ellos disfrutan de unas condiciones de vida adecuadas a su especie.

 

Diferentes entidades y asociaciones vienen solicitando esto mismo desde 2012, que se presentó el primer proyecto escrito en el Registro Municipal del Ayuntamiento de Logroño sin que hasta ahora, por unas u otras cuestiones, se hayan podido sentar unas bases mínimas para acometer este proyecto que, cada vez, parece más necesario y urgente, pues no hace falta fijarse mucho para descubrir lugares donde hay colonias de gatos, y cuidadores, también “invisibles”, luchando cada día por ellos.

 

Volviendo al gato del post, aprovecho para pedir difusión y un poco de esperanza para él. Me contaban que busca el afecto de sus cuidadores y personas afines (característica que se repite en otros gatos de otras colonias, que crean un vínculo especial con su cuidador o cuidadora). Se ha difundido en redes sociales sin mucho éxito hasta ahora, pero no pierdo la confianza en que encuentre a ese ser especial dispuesto a darle una oportunidad. Por privado puedo dar más datos sobre él y aprovecho para agradecer a la persona que paró a hablar con los cuidadores anónimos y hacer las fotos que ponen cara a la angustia.

 

En nada, iniciamos nuevo curso escolar y, en el caso de protección animal, sigue habiendo demasiadas “asignaturas pendientes” de año en año. Esperemos que este sea el curso donde aprobar, con nota, todas las que quedan.

 

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