La Rioja

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Categoría: Consejos
Guía de cuidados para tu primer cachorro

¡Enhorabuena! Tu cachorro por fin ha llegado a casa y, si la espera ya ha sido emocionante, ahora llega lo realmente bueno. No hay nada más divertido que disfrutar de esa bolita de pelo llena de energía que, en ocasiones, puede llegar a agotarnos.

 

Eres su padre/madre, cuidador, modelo de conducta y referencia. Todo eso implica conocer las necesidades y conductas naturales de tu nuevo compañero. Ahora que vais a compartir mucho tiempo y experiencias juntos, es el momento de reflexionar y aprender sobre todo lo que os hace falta para que vuestra vida, juntos, sea estupenda.

 

Si bien es importante elegir el cachorro que mejor pueda adaptarse a nuestras expectativas (por tamaño, carácter y exigencias de ejercicio y/o espacio) así como preparar su llegada a casa, en este artículo, nos centraremos más concretamente, en el momento mágico en el que el pequeño aterriza en nuestro hogar.

 

Escogiendo nombre

 

Elige un nombre que te guste y consensua la decisión con el resto de la familia. Es necesario que todos lo llaméis de la misma manera para evitar confundirle. Tu perro no sabe su nombre y debemos enseñárselo pero, para ello, ha de ir asociado a cosas buenas. Empieza llamándolo en aquellas situaciones agradables para ambos: Juego, comida, cuando descansa a tu lado mientras le rascas… El objetivo es que el animal asocie su nombre a experiencias positivas por lo que debes evitar usarlo para regañarle o perderá todo el sentido.

 

El cachorro llega a casa.

Antes de la llegada, es preciso tener en cuenta algunos preparativos. La primera recomendación a tener en cuenta es disponer la casa a prueba de cachorros

  • Prepara la camita y ten lleno el cuenco de agua (es probable que llegue con sed). Asegúrate de situar la cama en un lugar cálido y aislado de corrientes.
  • El cachorro en esta etapa de crecimiento y desarrollo, necesita muchos nutrientes. Es importante administrar comida de calidad y especialmente formulada para su edad. Hay veces que no sabemos qué estaba comiendo hasta que llega al hogar pero, en general, disponemos de esa información. En caso de querer cambiar el alimento, recuerda hacerlo de manera gradual para evitar desarreglos digestivos.
  • Define un lugar donde quieres que elimine. Los escapen son frecuentes durante los primeros meses y, lo adecuado, es proporcionar un lugar “válido” para esos accidentes.
  • Seguridad ante todo: Retira los cables y protege los enchufes que puedan quedar a su alcance. Infórmate de si las plantas que tienes son tóxicas. No dejes productos tóxicos a su alcance y ten la precaución de vaciar siempre cualquier cubo que contenga detergentes.

 

Todo es nuevo: olores, ruidos, objetos… Déjale explorar por las diferentes habitaciones y permítele que husmee bajo tu atenta supervisión.

 

Es importante que, tan pronto como sea posible, el cachorro pase revisión veterinaria. Lo ideal sería poder visitar la consulta por primera vez, sin tener que realizar ningún tipo de intervención como, por ejemplo, vacunar, o administrar pastillas. De esa forma, acostumbramos a nuestro pequeño a lugares y olores nuevos sin necesidad de asociarlos a una amenaza. Una buena forma de crear una asociación positiva a la consulta veterinaria, es ofreciendo varios premios en forma de bocaditos apetecibles al animal, mientras permanece en la consulta.

 

Cómo crece tu cachorro

 

La conducta de tu perro debe ser interpretada de acuerdo a la etapa o periodo en que se encuentra. Desde el punto de vista de la educación, las etapas más sensibles son las comprendidas entre el periodo prenatal y el periodo juvenil puesto que afectan de forma decisiva al comportamiento del perro adulto.

 

Podemos dividir el desarrollo del perro en las siguientes etapas:

1.- Periodo prenatal (desde la concepción hasta el parto)

2.- Periodo neonatal (desde el nacimiento hasta los 12 días)

3.- Periodo de transición (desde los 12 días a los 21)

4.- Periodo de socialización (desde los 21 días a los 3 meses)

5.- Periodo juvenil (desde los 3 meses hasta la pubertad)

6.- Periodo de madurez (desde la pubertad hasta la vejez)

7.- Periodo de vejez

 

Cada periodo requiere de unas atenciones y cuidados determinados y concretos.

 

Durante el periodo de socialización (desde los 21 días a los 3 meses) se desarrolla la percepción visual, auditiva y el movimiento. Es el momento de descubrir el mundo.

 

  • Identifica la especie a la que pertenece.
  • Reconoce a los humanos como especie amiga.
  • Reconoce las demás especies con las que convivirá (aves, gatos, caballos, Etc.).

 

Sobre el mes de edad empieza  el destete, comenzando a comer comida sólida. El destete es completo a los dos meses. Durante este periodo el cachorro aprende a hacer las necesidades en un lugar concreto.

 

Durante el periodo juvenil del perro, que va de los tres meses hasta la pubertad aproximadamente, destaca la excesiva curiosidad del cachorro. No tiene miedo a nada y puede llegar a poner en peligro su propia seguridad por ese motivo. Además, durante esta etapa, el cachorro usa la boca como los niños usan sus manos para explorar todo lo que hay a su alcance. Es la época de los destrozos y del mordisqueo. Es extremadamente juguetón pero también es el momento de empezar a poner límites sobre lo que son sus juguetes y lo que no lo son.

 

La socialización y la estimulación ambiental en cachorros y perros jóvenes son carreras de fondo que deben llevarse a cabo de forma progresiva pero continuada hasta que el perro sea adulto. El periodo que comprende desde la llegada a casa, hasta las 16 semanas de vida, es muy importante ya que durante este tiempo quedará fijado el modo de relacionarse del cachorro, con el mundo que le rodea. En esta etapa los cachorros son unos valientes inconscientes por lo que hay que darles la oportunidad de explorar, asegurándonos de que sea de forma progresiva y que cada experiencia sea agradable y positiva para el pequeño.

 

Otro punto a tener en cuenta, son los miedos. Todos los cachorros atraviesan diferentes etapas y es importante hacer las cosas con tranquilidad y armarnos de paciencia para ayudarle a superarlos. No debemos perder de vista que ha sido separado de su madre y hermanos, ha viajado en muchos casos y ha llegado a una casa desconocida llena de olores y estímulos desconocidos que debe asimilar.

 

Trabajando la socialización

 

Aunque tu perro no pueda caminar por la calle hasta que tenga al menos las primeras vacunas, debería acompañarte en muchas de tus salidas al exterior, en brazos, para que se acostumbre a la gente, las caricias, ruidos, coches, motos, autobuses, camiones de la basura, persianas de garajes, puertas, sirenas de ambulancia o policía, gritos, movimientos de niños en el parque y a todos aquellos estímulos que formarán parte de su vida en el mundo humano.

 

En el momento que sea posible, es necesario ampliar los horizontes de tu pequeño y para ello, lo ideal es que esté en contacto, no sólo con cachorros, sino también con perros adultos. Es necesario que el cachorro esté en contacto con perros durante el período de socialización.

 

Es recomendable tener en cuenta también que los perros con los que entre en contacto el cachorro, además de estar vacunados, tengan un comportamiento apropiado, para evitar que el cachorro tenga malas experiencias que puedan condicionar su comportamiento hacia otros perros en el futuro.

 

Durante el período de socialización el cachorrito, debe habituarse a estímulos y situaciones que encontrará cuando sea adulto. Para que se produzca la habituación, la exposición al estímulo debe hacerse de manera paulatina.

  • Ruidos comunes de la casa (timbre, teléfono, aspirador…)
  • Manipulaciones frecuentes. Es bueno acostumbrarlo a “jugar a los médicos”, intentado emular una revisión veterinaria y manipulando boca, orejas…
  • Veterinario.

 

Debemos tener en cuenta que una falta de socialización no es la única causa por la cual un perro puede tener un problema de miedo, pudo haber tenido una experiencia traumática.

 

Las Escuelas de Cachorros son una buena opción para los pequeños entre dos y cuatro meses pues favorecen la interacción segura entre los peques y sientan las bases de la convivencia. El objetivo que se persigue a través de estas clases es triple:

 

  • Socializar al cachorro con personas y con otros perros.
  • Habituar al cachorro a los estímulos ambientales.
  • Explicar a los propietarios el  comportamiento  natural  del  perro  y  las  pautas  básicas  de educación.

 

Seguridad, contacto y atención

 

Un cachorro en casa es como un niño pequeño. Necesita atención y supervisión continua. Es recomendable reservarnos unos días de vacaciones para poder atender al pequeño durante su adaptación. También es recomendable evitar demasiadas visitas los primeros días hasta que el cachorro se sienta seguro en su nuevo hogar.

 

Ahora que eres su padre o madre, debes asegurarte de dar al cachorro toda la seguridad, atención y contacto que necesita para fomentar un adulto tranquilo, confiado y seguro.

 

La nueva situación le generará cierto estrés, puesto que tendrá que acostumbrarse a un nuevo lugar, a nuevas normas de convivencia y a una nueva familia. Algunos cachorros son especialmente sensibles y pueden estresarse mucho con todos los cambios asociados al traslado por lo que, es relativamente fácil que coma poco o, incluso, no coma los primeros días y sufra episodios de diarrea. Dale la máxima tranquilidad, mucho cariño, comprensión, espacio vital y libertad para investigar su nuevo entorno y acostumbrarse a él.

 

Permite al cachorro que descanse todas las horas que necesite. El sueño ayuda a recuperarse y gestionar adecuadamente el estrés asociado a todos los cambios. Bajo ningún concepto molestes al pequeño mientras duerme. Es su momento de relax y debemos respetarlo.

 

No llores cachorrito…

 

Durante las primeras semanas, es importante que el cachorro pueda estar cerca de ti si lo necesita, para ayudarle a sentirse a salvo. Al fin y al cabo, está en un sitio nuevo y desconocido, alejado de su madre y hermanos y eso, resulta aterrador.

 

Acabas de asumir la labor de cuidador y tu responsabilidad ahora es trasmitir seguridad. Hasta que se acostumbre al nuevo hogar, convendrá que pueda disfrutar de tu presencia y compañía en todos los momentos posibles, pero no de una atención continuada. Sitúa la cama del cachorro cerca de ti por la noche para que puedas atenderlo si lo necesita. No permitas que el pequeño se duerma llorando alejado de tu referencia. Es cruel y puede generar problemas de ansiedad. A medida que el cachorro se sienta seguro y tranquilo, y sea capaz de pasar las noches sin buscar consuelo, puedes ir desplazando la cama al lugar que ocupará definitivamente.

 

Más adelante, deberá aprender, gradualmente, a experimentar momentos de soledad para que, en un futuro, no muestre comportamientos destructivos cuando se quede solo en casa.

 

Ayudando al cachorro a descubrir el mundo

 

El cachorro es un bebé. Sabe aún muy poco del mundo que le rodea y debemos enseñarle a descubrirlo. Más que educar, se trata de ayudarlo a comportarse como el ser social que es (acudir a la llamada, no subirse a nuestras piernas, no mordisquear manos…) Aún es pronto para hablar de obediencia y es mejor introducirlo gradualmente en normas simples de convivencia.

 

Las sesiones han de ser muy cortas, de segundos. Trabajar con un cachorrito de unos dos meses de edad, es como hacerlo con un niño de unos tres años, es decir, debemos adaptarnos ya que su capacidad de concentración es muy baja y las exigencias, por tanto, han de ser igualmente bajas. Me gusta usar el juego como forma de educar de forma que aprende lo que nos interesa, de forma lúdica y sin enterarse.

Una forma de enseñar a nuestro cachorro, por ejemplo, a hacer sus necesidades en un lugar determinado, es creando rutinas y anticipando la demanda.

 

Es decir, si el perro sabe los horarios de sueño, juego, comida…, su ciclo vital está sujeto a cierta regulación que “obliga” al organismo, a eliminar lo que sobra. De este modo podemos empezar a crear pautas.

 

Normalmente, los cachorros sienten necesidad de eliminar, al poco de despertar, de comer o de realizar ejercicio físico y juego. Así podemos “preparar” la situación, para tener al pequeño, justo donde nos interesa, cuando siente la necesidad y poder premiar el acierto, convirtiéndolo en una rutina más.

 

Si además, sabemos identificar su lenguaje corporal y verbal (gimen, andan en círculos encogidos…etc) tenemos la oportunidad de animarle a ir al sitio adecuado.

 

Ayudando a calmarse

 

Aunque nos cueste creerlo, un cachorro cansado, se comporta como un niño cansado: Ambos aumentan la intensidad de la actividad que se vuelve, incluso violenta. En estos casos, debemos detener inmediatamente lo que estemos haciendo y ayudar al animal a recuperar la calma antes de que se desate la histeria. Intenta anticiparte para evitar esta situación.

 

Esta situación se da frecuentemente durante los paseos cuando los cachorros comienzan a morder compulsivamente la correa como señal de agotamiento. Si te ocurre, para un momento y busca el camino más corto para volver a casa a paso tranquilo (en brazos, si el perro es muy pequeño aún). Los cachorros no pueden andar tanto como nosotros por lo que deberemos planificar la actividad para no pasarnos.

 

Otra forma de relajar al cachorro es usando juguetes adecuados como premios de comida para morder o masticar durante largos ratos, nudos o juguetes de caucho que proporcionan horas de diversión y cierta paz cuando empiezan a apuntar los dientes definitivos (en torno a los tres y medio o cuatro meses de edad). Este tipo de actividad sirve durante toda la vida del animal como forma de descargar energía y ayudarle a relajarse.

 

El cachorro crece. Debemos adaptarnos.

 

Algo común a muchos propietarios, es crearse expectativas acerca de cómo debe ser su cachorro, demandando comportamientos que el animal aún es incapaz de entender. Es tiempo de juego y, en esta etapa, si les permitimos ejercer de cachorros e interactuar con otros, comienzan a aprender el autocontrol de manera gradual. Hasta las 16-20 semanas, presumen de lo que denominamos “licencia de cachorro”. Es fácil ver cachorros fastidiando a animales adultos, aprovechándose de la ventaja que les proporciona dicha licencia, mientras los adultos les dejan hacer con infinita paciencia. Es bueno y necesario porque le permite explorar e investigar el mundo que le rodea.

 

Cuando los perros adultos corrigen al pequeño, lo hacen de forma moderada y debemos inspirarnos en esta conducta, para saber reaccionar de forma adecuada cuando el cachorro haga algo desagradable o peligroso, sin violencia y de forma justa. No es deseable ni justificable que el cachorro nos tenga miedo.

 

Hacia las 16-20 semanas de edad, la licencia de cachorro comienza a expirar y se inicia una nueva etapa en la que el cachorro debe aprender gradualmente a controlarse mejor y comportarse de manera más educada.

 

Por lo tanto, de manera general, los cachorros que crecen rodeados de otros perros bien socializados y tranquilos, aprenden, de forma gradual, el autocontrol que necesitarán cuando sean adultos.

 

La norma es la coherencia. Paciencia para repetirle las mismas pautas la cantidad de veces que sean necesarias. No le bombardees con órdenes. Si no avanza, es señal de que vamos muy deprisa para él. Párate, reflexiona retrocede para ponerte a la altura de la capacidad de trabajo de tu perro.

 

 

Dientes de cachorro….

 

Al igual que los niños pequeños usan las manos, los perros mordisquean todo para investigarlo. Recaban información agarrando todo, zarandeando, tirando de juguetes y cualquier cosa que se ponga a su alcance… Todo lo anterior son conductas totalmente normales en el perro pero pueden convertirse en una pesadilla para los propietarios, sobre todo cuando juega a mordisquearnos a nosotros o a los niños como si fueran hermanos de camada. Es recomendable enseñarle al cachorro desde pequeño qué está permitido (sus juguetes) y qué no y, para ello, lo mejor cuando iniciamos la educación del animal, es mantener a buen recaudo las cosas de valor y no jugar con las manos.

 

Ante cualquier intento de mordisquear nuestras manos o cualquier otra cosa de valor que, por despiste, hayamos dejado a su alcance, lo mejor es redirigir la conducta hacia otras permitidas construyendo un comportamiento alternativo al que nos desagrada.

 

Identifica el lenguaje de tu cachorro

 

Una buena comunicación es clave: En este punto es importante conocer el lenguaje de los perros. Comprender las señales verbales y corporales de tu cachorro os ahorrará a ambos muchos malentendidos. Los perros nos hablan fundamentalmente a través de su lenguaje corporal mientras que nosotros, en demasiadas ocasiones, obviamos estas señales y abusamos de las palabras. Para empezar a entender qué quiere decir tu perro, necesitas pararte a observarlo y aprender a “leerlo”. La postura y el movimiento de su cuerpo, cómo nos observa, la posición de orejas, cola, etc…, te dará una idea de cómo se siente tu perro ante diferentes situaciones y cómo puedes ayudarlo en cada una.

 

Los perros utilizan un enorme repertorio de señales para calmar situaciones y expresar un amplio abanico de emociones, ya sea entre ellos o con nosotros. Se trata de las llamadas señales de calma que sirven para vivir pacíficamente, evitar conflictos y mitigar o prevenir que ocurra algo, evitar las amenazas de personas o de otros perros, reducir el miedo o el nerviosismo asociado a acontecimientos indeseados y para tranquilizarse uno a otro.

 

Los perros usan estos signos para calmarse ellos mismo cuando se sienten inseguros, para transmitir calma a otros perros, para hacer amistad o resolver conflictos. También usan este sistema de comunicación con los humanos pero a menudo, estas señales son ignoradas o mal interpretadas por los propietarios. Por ejemplo, el propietario llega a casa, encuentra una micción y cuando riñe al perro y éste adopta una postura de sumisión, el propietario interpreta que el animal se siente “culpable”. Esta interpretación es totalmente errónea. El perro entiende que el propietario está enfadado pero no por qué.

 

Algunas de estas señales son:

  • Girar la cabeza o mirar de reojo.
  • Girarse o dar la espalda.
  • Relamerse el hocico.
  • Inmovilizarse.
  • Hacer movimientos lentos.
  • Olisquear (Cuando no hay nada en el suelo).
  • Realizar posiciones de juegos.
  • Interponerse (Ya sea entre perros, personas…).
  • Mover la cola.
  • Cerrar los ojos.
  • Pestañear.
  • etc…

Perros y personas hablamos lenguajes distintos, por lo que es necesario encontrar un canal de comunicación con el que podamos entender sus necesidades emocionales y él nuestros requerimientos.

  • Háblale con mimo y dulzura. El tono importa más que las palabras.
  • Acaríciale suave pero intensamente desde la nuca hasta la cola. Identificarás rápidamente las zonas que más le gustan a tu perro.
  • Cógele el morrito con tu mano y frótale los lados. Haz lo mismo con sus orejitas. Enséñale a tolerar determinadas manipulaciones de forma que parezcan un juego.

 

Es sorprendente la naturalidad con la que un perro se comunica con nosotros o con otros perros usando este particular lenguaje.

 

No olvides que también tienen sentimientos…..

 

Los perros también sienten, quizá no de la misma forma que las personas pero, se ha demostrado que cuentan con las mismas estructuras, las mismas hormonas y experimentan los mismos cambios químicos que nosotros durante las diferentes emociones.

 

Las investigaciones sugieren que la mente de un perro equivale a la de un niño de unos dos años y medio. A esa edad, los niños tienen emociones, aunque no todas y parece claro que, ocurre igual en los perros que son capaces de sentir las mismas emociones básicas como afecto, felicidad, tristeza, miedo, sorpresa, timidez, desconfianza, aversión, alegría, angustia, excitación… pero no son capaces de procesar las emociones sociales complejas como culpabilidad, orgullo o vergüenza.

 

Sabiendo esto, se desmonta la idea de que nuestro perro nos mira con cara de culpable cuando le “pillamos” en falta.

 

Resumiendo….

 

Convivir con un perro te garantiza muchos momentos de diversión aunque también implica una enorme responsabilidad. Vas a disfrutar de un compañero fiel, encantado de recibirte moviendo alegremente el rabito a la vuelta a casa, de acompañarte en largos paseos y excursiones, de hacerte reír cada vez que aprenda algo nuevo y de hacerte sentir el centro del universo para él. Debes corresponderle siendo un buen referente y aportándole la seguridad y confianza que se merece.

 

Colaboración con la Revista Pelo Pico Pata Nº 111 (Enero 2015)

 

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Tu perro te habla y Bruno buscando hogar

El perro es un animal social por excelencia, además de un gran comunicador. Si nos fijamos bien, es capaz de expresar sus emociones claramente, mediante gestos, actitudes y vocalizaciones. Para una buena convivencia, es necesaria la comunicación y, por tanto la interacción entre persona y animal.

A veces, el equilibrio, se rompe por diversos motivos: hemos tenido un mal día, estamos cansados… pero nuestro perro no lo sabe y espera el momento de ser el protagonista de nuestro tiempo. Si no dejamos atrás el mal rollo, cualquier cosa que haga, nos molesta, nos enfadamos y lo termina pagando el animal.

En estos casos, nuestro perro nos intentará calmar por todos los medios: Caminando lento y/o en círculo, lamiéndose los labios, bostezando…. Si no somos capaces de interpretarlo, estaremos perdiéndonos la oportunidad de comunicarnos con él.

Seguro que habéis tenido más de un mal día, al intentar practicar alguna habilidad nueva con vuestro perro. ¿Cuántas veces eres consciente de que no es el momento, que no estás “fino” y que es mejor dedicarse a otra cosa?….

Nos pasa a nosotros y, en ocasiones, le pasa a nuestro perro. No todos los días son iguales y hay ocasiones en que, precisamente, menos es más y, simplemente un buen paseo relajante, haga maravillas en ambos. Ya dejaremos la sesión de entrenamiento para otro rato que estemos más animados.

http://perrygatos.es/art%C3%ADculos/colaboraciones-con-publicaciones/ayudando-a-nuestro-perro/

Bruno busca un hogar!! Recogido de la calle, tiene un añito y es la mar de simpático y bueno. No tiene miedos y con perros y gatos se lleva fenomenal. También le gustan los niños y no le agobian nada!!!!

No ladra ni rompe cosas y es extraordinariamente obediente!!!!

Es un pequeñuelo mestizo de teckel que está deseando dar y recibir amorrrrrr!!

dan.asociacion@gmail.com

 

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Los gatos también quieren jugar y Merlín buscando un hogar

Algo está cambiando en la conducta social de nuestros gatos domésticos

 

A tu gato le gusta jugar y tú lo sabes. Aunque siempre se ha pensado que el gato es un ser independiente y antisocial, que prefiere vivir en soledad, para aquellos que convivimos con uno o varios felinos, no hay nada más alejado de la realidad.

 

Los gatos domésticos que han sido socializados desde pequeños para vivir con humanos, con perros o con otros gatos, son seres que, de forma normal, buscan la compañía de otros miembros de la familia, por los que sienten afinidad. No necesariamente va a mantener la misma relación con todos porque, al igual que las personas, ellos también tienen sus preferencias.

 

Lo que está claro es que a nuestros gatos les encanta jugar entre ellos y con nosotros y, es nuestra responsabilidad proporcionarles el juego y la diversión que necesitan para sentirse queridos.

 

Nunca con las manos

 

El gato es cazador y como tal, uno de sus juegos preferidos es el del acecho y la caza. Debemos conocer la forma de fomentar este juego de una forma agradable para nuestro amiguito, pero segura para nosotros.

 

No me cansaré de repetirlo jamás. No debemos acostumbrar al gatito pequeño a jugar con las manos NUNCA. Puede parecernos gracioso cuando los dientecitos de leche apenas son agujitas pero, cuando nuestro precioso cachorrito crezca y se convierta en un gatazo con la dentición completa y desarrollada, el juego no será tan agradable para nosotros aunque, para él, seguirá siendo un juego. Y no entenderá que nos enfademos por algo que nosotros mismos hemos consentido.

 

Lo mejor es ser coherentes desde el principio y jugar siempre utilizando los juguetes adecuados que mantengan nuestras manos alejadas de las garras y dientes de nuestro gato.

 

Podemos usar los plumeros o las cañas que simulan presas porque, lo que está claro es que nuestro gato adora el movimiento y, en cuanto paramos de jugar con él, la actividad pierde interés y se marcha a hacer cualquier otra cosa.

 

Una forma de evitar el juego de caza y acecho de los gatitos empeñados en “cazarnos” los bajos de los pantalones, las faldas o las zapatillas en movimiento cuando vamos de un lado para otro de la casa, consiste en desviar su atención hacia algo mucho más atractivo. No sería la primera vez que termino con un ratoncito de vivos colores y con plumas atado con una cuerda larga a mi cintura para que sea la presa a caza cuando me mueva por la casa.

 

Los gatos disfrutan enormemente con esta actividad y aprenden a diferenciar lo que es juguete de lo que no lo es. Las mopas también son una estupenda presa para algunos gatos aunque resulta algo incómodo si estás limpiando la casa en ese momento.

 

También puedes colgar una pelota, amarrada con una cuerda, a una altura que invite a tu gato a brincar para moverla y lo mantenga ocupado tratando de bajarla.

 

Juegos y juguetes para todos los gustos

 

A la hora de jugar, aunque cada gato tiene sus propios gustos, en general a la mayoría les gusta aquellos que simulan pequeñas presas y que sean pequeños y ligeros, por ejemplo, ratones o pelotas blanditas que pueden atrapar con la boca y las garras.
También suele gustarles que hagan ruido cuando se los toca aunque hay algunos que rehúyen este tipo de juguetes.

 

Todo gato doméstico necesita un rascador. Es parte de su ser el rascar y afilarse las uñas así como el marcar el territorio mediante pequeños depósitos de olor. Si no le facilitamos uno, el gato buscará un sustituto por su cuenta que normalmente suele ser el sofá puesto que cumple todas las exigencias para ser un excelente rascador.

 

El juguete rascador podemos comprarlo o fabricarlos nosotros mismos pero debemos tener en cuenta que sea estable y firme. También debe ser tan largo que permita estirarse a nuestro gato completamente. No suelen servir aquellos que se cuelgan de las puertas, puesto que, si se mueve o se desestabiliza durante su uso, jamás volverá a usarlo. Tampoco sirve colocarlo al fondo de la casa puesto que el gato volvería a buscar un lugar sustituto en un sitio más preferente. Ha de estar en la zona caliente del hogar pues es un claro indicador de que en en esa casa viven gatos.

 

Las cajas de cartón suponen un juguete estupendo y muy económico. Si la caja tiene el tamaño adecuado para que el gatito quepa dentro, se convierte en un escondite extraordinario para acechar o en una zona de descanso increíble ya que les proporciona seguridad e intimidad.

 

Una simple caja de cartón cerrada con cinta de embalar y a la que hayamos practicado varios agujeros, puede convertirse en un comedero interactivo ya que precisa del esfuerzo de nuestro gato para atrapar la comida.

 

En casa hay un montón de cosas susceptibles de convertirse en juguetes para nuestro gato. Les encantan las bolas de papel normal o las de papel de aluminio, los paños de cocina colgados, los rollos de cartón de papel de cocina, etc. ¿Qué gato casero no ha jugado con el rollo de papel higiénico recién puesto, tapizando de trocitos el suelo de nuestro cuarto de baño?

 

En el mercado podemos encontrar un montón de juegos que estimulan la inteligencia de nuestro gato: Circuitos, tententiesos, bolas que se pueden rellenar con comida y precisan del movimiento para extraer el pienso…

 

Si además, somos manitas, podemos fabricar juguetes en casa. Un ejemplo de un juguete hecho en casa para tu gato consiste en rellenar un calcetín viejo con bolitas de papel o trozos de tela añadiendo, además, un cascabel para hacerlo más atractivo a sus sentidos. Ten la precaución de envolver el cascabel con otro trozo de tela. No vaya a ocurrir que rompa el calcetín y se trague el cascabel. Verás cómo se divierte.

 

Pero lo más importante es que tú participes en el juego, lanzándole los juguetes, o incitándole con las cañas plumero, por ejemplo. Tener un cesto lleno de juguetes por sí solos no estimulará el juego de tu gato.

 

Observa cómo tu gato disfruta y juega. Se creativo y sorpréndelo. Ofrécele muchas opciones de juego y cámbialas con regularidad para que tu gato no se aburra y desarrolle toda su inteligencia.

 

Los gatos también juegan entre ellos

 

Aunque hay gatos que no se juntan nunca a otros gatos a pesar de vivir en el mismo hogar, hay otros gatos que no saben vivir solos y que buscan a sus compañeros para todas las actividades del día a día, incluido el juego.

 

Estos gatos suelen descansar pegados cuerpo con cuerpo, saludarse o recibirse tocándose la nariz, acicalarse entre ellos y por supuesto jugar y correr juntos.

 

Los puedes ver compartiendo juguete o lanzándoselo entre ellos para perseguirlo, cazarlo y volver a empezar.

 

El descanso del pequeño guerrero

 

El poder de una caricia es más efectivo que el de las palabras y qué duda cabe que nuestros gatos saben mucho de esto. Tras un rato de juego intenso, suele buscar los mimos y las carantoñas de nuestras manos.

 

Cuando tu gato se frota contra ti además del contacto físico, se crea un intercambio de olores entre ambos que además le sirve para tranquilizarse y relajarse. Nosotros no podemos apreciar esta fragancia felina, pero para ellos este ritual es muy importante, puesto que es una forma de acercarse más a nosotros y marcarnos con su olor.

 

Podemos aprovechar este momento para masajear suavemente a nuestro gato. Es algo que nos relajará a los dos. Si observas atentamente el lenguaje corporal de tu minino, verás que pone a tu alcance aquella parte de su cuerpo que desea que sea acariciada.

 

Si le acaricias en este momento, empujará su boca contra tu mano o restregará la parte superior de la cabeza.

 

En definitiva, tanto el juego como el descaso tras él, es una forma de complicidad y afecto que merece la pena disfrutar con nuestro gato. Y sentirse querido y aceptado por nuestro gato es una sensación muy especial.

 

Colaboración con la Revista Pelo Pico Pata (Febrero 2013)

 

Merlin es un joven gatito (Fecha de Nac May 2014) simpatico y jugueton.

Es muy bueno y sociable con otros gatos. Negativo Fiv-Felv

Contacto: dan.asociación@gmail.com

 

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Día Internacional del Gato

En casa lo celebramos todos los días pero es bueno que tengan uno especial marcado en el calendario.

 

 

Si quieres adoptar, visita https://www.facebook.com/DanDefensaAnimalesDelNorte/app_194893130542005 

 

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De paseos y correas

No debemos perder de vista la novedad (y la limitación) que supone para un perro la primera vez que le ponemos la correa, sobre todo, si inmediatamente a continuación, salimos de casa con él. Al no estar acostumbrado es fácil que muerda la correa, se pare en seco, tire de repente y, en definitiva, haga del paseo, un auténtico suplicio para ambos.

En estos casos, enfadarse con el animal no sirve de nada. Al fin y al cabo, no podemos pretender que sepa hacer algo que nadie le ha enseñado así que, para evitar disgustos, lo mejor es aprovechar a practicar con la correa en casa como si de un juego más se tratara ayudándonos de la pared. Al ser un espacio limitado, es más fácil controlar la situación y minimizar errores mientras el animalito se acostumbra al nuevo elemento que le supone una promesa de paseo.

PANCHITA, es una perrita mini de solo 6 kg y muy jovenzuela 1,5 años. Recogida de la perrera, aprende en su casa de acogida todo lo que debe saber para convertirse en la compañera ideal.

Contacto: dan.asociacion@gmail.com ó si eres de Madrid y para adopciones Internacionales a dan.asociacion.madrid@gmail.com

Y aquí podéis ver a Panchita en vivo y en directo!
http://www.youtube.com/playlist?list=PLADDNXsA5LK62VY7CIQEIbN_3ECMthOOu

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Facilitando las cosas al gato recién llegado y Esperanza buscando hogar

Para lograr el mejor entorno para los gatos recién llegados, debemos conocer las necesidades de los gatos, sus expresiones más frecuentes así como examinar detenidamente el ambiente y nuestra forma de comportarnos para adecuarlo a los requerimientos felinos.

Consejos cuando llega a casa el gato a casa:

  • Minimiza el estrés y las prisas. Debemos estar tranquilos, relajados, y comprobar que el animal también lo está.
  • Minimiza el ruido. Los gatos oyen increíblemente bien. No hace falta hablarles alto para que te escuchen
  • Deja que siempre sea el gato el que inicie el contacto. Tendemos a poner las manos rápidamente sin conocer al animal y eso es una descortesía por nuestra parte. Debemos permitirle que nos huela y se frote contra nuestra mano en señal de aceptación. Si no lo hace, nunca fuerces el contacto.
  • Respeta sus horarios de sueño. No es amable despertar a los gatos cuando duermen.
  • Enséñale a jugar de forma adecuada y nunca con las manos, sobre todo si es un cachorro. Evitarás problemas de juego inadecuado cuando llegue a adulto.

Consejos para preparar la casa al modo felino:

Una vez en casa, será necesario proveerle una zona segura (libre de peligros) donde debe permanecer cuando no esté supervisado, sobre todo al principio, que incluya:

  • Zona de descanso. Para ello le proporcionaremos una cama, con techo preferentemente. A veces, nuestro gatito nos sorprenderá, dejando de lado la estupenda camita de lujo que le hemos comprado, e inclinándose por nuestra cama, nuestro sofá o la estantería más alta a la que pueda llegar. Que no nos extrañe. Muchas veces, su transportín o una simple caja de cartón con una toalla pueden ser camas estupendas.
  • Zona de alimentación. Un bebedero y un comedero, preferiblemente de acero inoxidable y, por supuesto, alejados de la bandeja sanitaria.
  • Zona de eliminación. Para ello elegiremos una bandeja sanitaria de bordes bajos (alejada del comedero y el bebedero). Debe ser lo suficientemente amplia como para que el gatito, cuando crezca, quepa entero y pueda moverse dentro con facilidad. Son muchos los gatos que rechazan la bandeja por ser demasiado pequeña o incomoda.
  • Zona de juego que, enriqueceremos, con juguetes apropiados y, muy importante, un rascador estable donde pueda afilarse las uñas, estirarse y escalar. El rascador debe ser firme y estable. No suelen servir aquellos que se cuelgan de las puertas, puesto que, si se mueve o se desestabiliza durante su uso, el gatito jamás volverá a usarlo.

Se puede favorecer la aceptación de la bandeja tomando las siguientes medidas:

  • La bandeja debe ser, preferiblemente, descubierta, de bordes bajos y de tamaño suficiente para favorecer la entrada y salida del gatito.
  • Los desechos deben ser limpiados diariamente y toda la arena debe ser reemplazada al menos 1 vez por semana.
  • La bandeja sanitaria, siempre debe estar alejada del comedero y del bebedero, en lugares tranquilos y de fácil acceso para el gato.
  • Debe haber suficiente cantidad de bandejas para el número de gatos.
  • Los gatos están “programados” para usar la bandeja. Cualquier uso inadecuado, debe ser tenido en cuenta, pues puede deberse a diversos motivos.

Alimentación:

Es probable que durante los tres o cuatro primeros días el gato coma menos de lo que debería o que, incluso, deje de comer. Simplemente es una consecuencia de su cambio de vida. Dale tiempo a que se adapte pero si pasa un día entero sin probar bocado, consulta al veterinario pues su salud puede correr riesgo.

  • Cambia progresivamente el tipo de pienso.
  • No hagas el cambio de pienso radicalmente.
  • A la semana introduce, poco a poco el nuevo pienso mezclado con el actual.
  • Progresivamente ve aumentando la cantidad del nuevo.

Importante:

  • Las desparasitaciones internas y externas deben hacerse cada tres meses o con la frecuencia que tu veterinario te recomiende.
  • Revacúnale cada año. Sigue a rajatabla las pautas del calendario de vacunación que te dicte el vete.
  • Mantén una buena higiene de su piel y pelaje, ojos, oídos, nariz y uñas.
  • Consulta al veterinario si observas síntomas como: ojos llorosos o conjuntivitis, secreciones nasales y oculares purulentas, fiebre, estornudos, tos, úlceras en la boca, pérdida de apetito, decaimiento, diarrea, vómitos, estreñimiento, pérdida de interés en su aseo, pérdida de peso sin motivo justificado, o cambios bruscos de carácter o comportamiento.
  • Nunca le des aspirina a tu gatito, ya que es altamente tóxica y puede, incluso, causarle la muerte.
  • Controla su peso y toma medidas ante el menor síntoma de obesidad

Esperanza es esta preciosa gatita y busca casa. Es tímida muy sociable y jugetona con personas y otros gatos. Negativa Fiv-Felv. Si quieres adoptarla escribe a dan.asociacion@gmail.com

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