La Rioja

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Categoría: Educacion
Jugando con nuestro perro a practicar la llamada

Un juego divertido para practicar con nuestro perro y afianzar la llamada es “El escondite”.

 

Aprovecha las salidas matutinas al parque (mejor si es temprano) cuando hay menos distracciones y aún podemos llevar al perro suelto, sobre todo si vives en una ciudad con normativa al respecto. Este tipo de juego libre es válido si el perro reconoce su nombre o por lo menos tu voz. Para perros recién llegados a casa, o que no tengan una llamada fiable aún, podemos practicar con ayuda de otra persona que lleve sujeto al animal con una correa larga, de unos cinco metros por ejemplo, para evitar fugas y/o accidentes.

 

Supervisa a tu perro y cuando esté absorto olisqueando el entorno, escóndete detrás de algún elemento que haga de pantalla visual (arbusto, columna, farola, árbol…) pero sin perder de vista al animal. Se trata de que él no te vea pero no al revés. Seguro que en un momento dado, levanta la cabeza del suelo y, en cuanto note tu ausencia, empiece a mirar en todas las direcciones buscando una pista. Ese es el momento de llamarlo desde detrás de nuestro escondite.

 

Normalmente, verás que viene rápidamente… Premia su llegada con una chuche o una caricia. Paulatinamente puedes retrasar la llamada dejando que sea el perro el que tome la iniciativa de buscarte. De esta forma, lo acostumbramos a ir pendiente de nosotros de forma amable y positiva.

 

Para que el juego funcione, es recomendable que la relación guía-perro sea buena y consistente. Es decir, estamos practicando y se trata de divertirse pero de lograr objetivos (que acuda a la llamada) que luego se puedan trasladar a otros entornos. Por eso es importante tener un historial previo libre de penalizaciones o castigos cuando el perro se ha retrasado en volver, por ejemplo, si estaba jugando con otros perros en el parque.

 

http://perrygatos.es/art%C3%ADculos/notas-de-inter%C3%A9s-sobre-perros/cuando-le-llamo-y-no-viene/

 

El protagonista de hoy es Eric, un griffon adulto (nacido en 2006) que lleva mucho tiempo esperando que alguien se fije en él. Le encantan los juegos de llamada, los paseos relajados y la compañía humana.

 

Si quieres conocerlo, contacta con: dan.asociacion@gmail.com

 

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Básicos imprescindibles ante la llegada del gatito y cuatro nuevos buscando hogar.

Aunque a veces, se les subestime o no se les valore lo suficiente, los gatos son animales domésticos interesantes, divertidos e inteligentes. Todo un reto para propietarios nóveles pero que te reportaran momentos inolvidables.
Ante la llegada del gatito a casa, hay serie de elementos que debemos preparar para que tenga todo lo necesario para sentirse a gusto. No dejemos esta tarea para el último momento.
Hoy te dejamos un interesante enlace donde te contamos todo y te presentamos a los nuevos de la Residencia, todos ellos buscando hogar.
Clarete la rubita, Vozka la negrita atigrada (tiene un manto espectacular que no se aprecia en las fotos) , Dalton el más mayorcito de los recién llegados y la guapísima Kendall que se lleva bien con todos.

 

 

Si te animas, puedes escribir a dan.asociacion@gmail.com

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Se acabaron las vacaciones

Las vacaciones representan un cambio en la rutina de los animales y, al igual que ocurre con muchas personas, el regreso a casa, no les sienta a todos por igual. La vuelta a la normalidad puede resultar también muy dura para los perros pues es complicado explicarles las diferencias entre tiempo de vacaciones y tiempo de trabajo u obligaciones. A muchos les cuesta asimilar que, de repente, desaparecen los nuevos entornos y olores, se reducen los largos paseos así como el tiempo que comparten con sus dueños.

 

Para nosotros, supone el regreso al trabajo pero, para el perro, la vuelta de las vacaciones se convierte en vuelta al salón y a pasar muchas horas solo en casa.

 

Si durante el verano has tenido la oportunidad de viajar con tu perro y has disfrutado de actividades diferentes, juegos, paseos y más tiempo con él, la vuelta a la realidad seguramente os costará a los dos. Por eso, igual que preparamos la salida, es preciso tener en cuenta la vuelta a la rutina para minimizar el impacto.

 

 

Preparando la vuelta a casa

 

Las vacaciones son para disfrutar así que, lo más probable es que, durante el tiempo de descanso, las buenas costumbres se hayan relajado un poco (o un mucho): No hay obligaciones, disponemos de mucho tiempo libre y no estamos tan pendientes de planificar las jornadas: Los paseos son más largos, no nos preocupamos de la alimentación, se relajan las normas de convivencia y nuestro perro se toma ciertas libertades que en casa no están permitidas (hace más o menos caso, pide comida de la mesa…). Como al fin y al cabo son vacaciones, también nosotros nos relajamos un poco y le damos poca importancia.

 

Sin embargo, nuestra falta de coherencia, puede suponer un problema al regreso, porque a nuestro perro le hemos permitido crear nuevos hábitos (algunos inadecuados) y puede costar recuperar las buenas costumbres. Por eso, si nos hemos relajado, es hora de ponernos manos a la obra y, unos días antes de volver a casa, hay que introducir algunos pequeños cambios para que la transición a la rutina sea lo más llevadera posible: Retomar los paseos habituales, alimentar  al animal de forma regular y volver a tomarse en serio la buena educación canina. Todo ello de forma gradual ya que, de este modo, conseguiremos que el retorno a la normalidad sea más fácil para todos.

 

 

Una vez en casa…

 

Hay que tener un poco de paciencia para ayudar a nuestro perro a readaptarse a los nuevos horarios, así como retomar las buenas costumbres.

 

En ocasiones, tras haber disfrutado tanto tiempo de la compañía de su familia humana, al perro le cuesta volver a acostumbrarse a la soledad y, en algunos casos, nos encontramos con animales que jamás habían dado problemas pero que, a la vuelta de las vacaciones, muestran conductas poco adecuadas como ladridos, mordisqueo de objetos o destrozos. El animal ha perdido la costumbre de quedarse solo en casa y nos pide ayuda de la manera que él sabe. Fastidiarte la vida no entra dentro de los planes de tu perro. Lo que le pasa es que está desentrenado en el apartado de quedarse solo en casa y es una situación que puede llegar a asustarlo.

 

Para evitar estas conductas asociadas a la mala gestión de la soledad, es conveniente mantener al perro ocupado con una estimulación adecuada: ejercicio físico adecuado, juguetes que le mantengan activo (por ejemplo, los que esconden comida), etc. Lo normal es que, al cabo de pocos días, vuelva a comportarse como siempre. Los perros, como las personas, también necesitan su tiempo de habituación pero, si el persiste durante demasiado tiempo en estos comportamientos, es recomendable consultar con el veterinario, puesto que quizá se trate de algo más: De un síntoma de depresión tras las vacaciones.

 

No es conveniente que el perro se sienta el centro de atención de todo, ya que el objetivo es conseguir que se acostumbre a su ritmo habitual y gestione de nuevo sus ratos de soledad. Si queremos anticiparnos al problema, es preciso prevenir, durante los días previos a la vuelta a las rutinas, evitando el exceso de atenciones hacia el perro. Lo ideal es mantener el ritmo habitual del día a día, para evitar problemas de ansiedad, al regreso a casa.

 

La vuelta a la alimentación también es importante. Conviene retomar horarios y raciones antes de la vuelta a casa. En algunos casos, sobre todo perros ansiosos con la comida, podemos ayudarles a reducir esa sensación, repartiendo la comida en más tomas, pero de menos cantidad cada una.

 

El control de esfínteres también puede verse afectado tras el periodo vacacional debido a los excesos culinarios unidos a mucho más tiempo al aire libre. Normalmente, se normaliza en unos días, una vez que se retoma la rutina habitual. De no ser así, es preciso consultar con el veterinario.

 

Algunos perros, pocos afortunadamente, sienten la necesidad de escapar a la mínima oportunidad en busca de acción. Las fugas de los perros son peligrosas, pues pueden acabar en accidentes y atropellos, así que hay que procurar que el perro tenga el nivel de ejercicio físico adecuado para que no sienta la necesidad de buscar nuevas aventuras. Es necesario retomar los paseos habituales y enriquecerlos con nuevas rutas, juegos de busca, estimulación olfatoria o escapadas especiales al campo los fines de semana. Se trata de “explicarle” a tu perro que tras las vacaciones, también se pueden disfrutar de muchos buenos momentos juntos.

 

 

Consejos para una buena vuelta a casa

 

Una buena idea es regresar unos días antes de retomar las obligaciones laborales, para evitar cambios de horarios bruscos nada más llegar. De esta manera, la adaptación se hace de forma paulatina y podemos valorar como lleva nuestro perro, el regreso de las vacaciones.

 

La vuelta a casa, puede ir acompañada de un baño relajante o de una visita al peluquero para sanear y poner guapo a nuestro compañero peludo.

 

Tras las vacaciones, la visita al veterinario es más que recomendable para realizar un chequeo completo con el fin de revisar la condición corporal, descartar espigas en los oídos, dermatitis o pequeños cortes, revisar la existencia de posibles heridas en las almohadillas o las patas. También es conveniente desparasitar y realizar la analítica la leishmaniosis si hemos viajado a zonas de riesgo.

 

Retomar la alimentación habitual unos días antes de la vuelta a la normalidad. Si notamos que el perro está inapetente o decaído, será preciso consultar con el veterinario.

 

Paciencia, largos paseos y mucho cariño pero sin caer en el exceso.

 

Las vacaciones son tiempo extra para perros y personas pero, antes o después, se acaban y, el regreso a casa y a las obligaciones, puede ser mucho más agradable para ambos si lo planificamos de forma progresiva, teniendo en cuenta las necesidades de nuestro perro.

 

Colaboración con la Revista Pelo Pico Pata Nº 107 (Septiembre 2014)

 

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Los gatos también se apuntan a la lectura

El pasado 15 de Agosto, se celebraba el Día Internacional del Gato Callejero. El día de un amplio porcentaje de gatos que siguen en las calles de nuestras ciudades y de muchos otros afortunados, que ahora comparten casa y sofá con nosotros. Todos los gatos que van pasando por mi vida vienen de la calle. Algunos siguen conmigo. Otros ya se fueron tras disfrutar de una buena vida y una vejez digna y otros han seguido su propio camino con estupendas familias que, un día, decidieron dar una oportunidad a un “gato de la calle”.

Pipe, el protagonista de la foto, también apareció en la calle, se plantó delante mio una noche pidiendo ayuda y decidió que no me dejaría marchar, si no venía conmigo. Y aquí está. Acaba de recibir su acreditación de animal de Terapia de Intermountain Therapy Animals tras superar en Junio las correspondientes pruebas en Madrid.

Y no se nos ocurría mejor forma de celebrar un día tan especial y felino que compartir con vosotros una gran noticia. El primer gato acreditado en España para Perros y Letras – R.E.A.D. España por ReadingEducation Assistance Dogs (R.E.A.D.). fue un día un gato callejero. Los gatos tienen poco o nada que ver con la imagen que tiene la mayoría de las personas y Pipe nos va a dar muchas y buenas sorpresas a partir de ahora. El primer gato lector de España es riojano.

Actualmente en la Rioja contamos con tres animales acreditados para esta tarea: Ras (el pionero en La Rioja), Moka una labradora negra y ahora Pipe, el primer gato a nivel nacional que participará en los programas R.E.A.D. de lectura asistida con animales de terapia a partir de Septiembre.

Si quieres saber más sobre nosotros entra en:

http://www.perrosyletras.com/index.php/es/

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Practicando la llamada

Si estos días quieres afianzar la llamada con tu perro, aprovecha los paseos, llámalo de vez en cuando y premia cada vez que acuda (una caricia o una palabra amable puede bastar). Cógele del collar de vez en cuando y vuelve a liberarlo inmediatamente para que siga jugando. Si solo lo llamamos cuando nos volvemos a casa, enseguida aprenderá que nuestra llamada significa fin de la diversión y cada vez remoloneará más ante nuestras demandas. Si cada vez que regresa a nuestro lado, dejamos que pase de largo sin que exista contacto físico, será difícil agarrarlo en caso necesario pues habrá aprendido a zafarse y lo considerará un juego más.

 

http://perrygatos.es/art%C3%ADculos/colaboraciones-con-publicaciones/cuando-le-llamo-y-no-acude/

 

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La sonrisa de la correa

Los perros son capaces de interpretar nuestro nivel de tensión en la mera forma de manejar la correa. Al mantenerla tirante, elevas el nivel de estrés, frustración y excitación de tu perro, que de forma inconsciente, se puede sentir empujado a ejercer la misma fuerza (pero en sentido contrario), esto es, tirando. Sucede mucho cuando nos anticipamos a las situaciones más cotidianas, restringiendo el recorrido de la correa, en previsión de que empiece a tirar cuando se acerca otro perro o persona y no estamos seguros de la reacción de nuestro perro. En ese mismo momento, comienza una lucha por ver quién tira más.

 

Si nos fijamos en nuestro lenguaje corporal, nuestro brazo estará tenso y recogido y cualquier tirón por parte del perro nos hará mucho más daño. Al mantener la cuerda tensa le envías a tu perro el mensaje de que estás tenso, nervioso, alerta, listo para enfrentarte a algo o huir y tu perro responde de la misma forma.

 

Además, si lo piensas un momento, no debe resultar demasiado agradable para tu perro que tires de la correa constantemente, manteniéndolo en estado alerta.

 

Para un perro, caminar atado a una correa es algo muy poco o nada natural, no obstante, es necesario por la seguridad del perro, en primer lugar y por las normas de los diferentes municipios, en segundo.

 

Que la correa vaya sin tensión no quiere decir que el perro haga lo que quiera. Debemos aprender a manejar correctamente este elemento de comunicación para que él aprenda a disfrutar de los paseos y ganándose el derecho a más metros de recorrido, para olisquear o interactúar. Es más probable que un perro caminando con una correa en tensión, ladre o reaccione de forma exagerada incluso en las situaciones sociales más leves. Pero también es cierto que un perro que sabe caminar sin tensión, se comporte de forma más tranquila y relajada.

 

En un paseo la correa debería estar, en todo momento, sin tensión, formando una U. Esto es imposible con una correa corta, por lo que la distancia mínima de la correa debería ser de metro y medio.

 

Aunque no lo creas, la correa debe ser un elemento de comunicación agradable (salimos al parque, damos un paseo, conocemos nuevos lugares, llegas a sitios que te gustan). Sin darnos cuenta, se transfiere una gran cantidad de energía a través de ella. Al trabajar con la correa sin tensión, le haces saber a tu perro que todo está bien, que no hay motivo para sentirse preocupado. Con la cuerda suelta, le trasmites a tu perro que estás calmado, que tienes todo bajo control y así él puede sentirse libre de estar calmado también.

 

No es sencillo de dominar pero tampoco es imposible y merece la pena que la correa refleje una bonita sonrisa cuando caminas con tu perro, pues es muestra de buena relación, complicidad y apoyo.

 

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