La Rioja
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Rosa Roldán | 15-03-2016 | 11:28| 0

Tu perro, te busca; Necesita tu referencia y tu guía. Si no somos capaces de encontrar el modo de establecer una relación sólida, basada en el respeto y en el cariño, él la buscará en otro lado (Otras personas o los perros del parque por ejemplo).

 

Las relaciones entre perro y persona, se deben basar fundamentalmente en el afecto (al fin y al cabo, hemos elegido tener perro), además de otras cosas como alimento y cobijo a las que se les suele dar preponderancia, en detrimento precisamente del vínculo que es, justo aquello que marca la diferencia.

 

Un ejemplo claro está en la práctica de cualquier habilidad. Cuando tratamos de enseñarle algo nuevo, solemos recurrir a los premios de comida porque son fáciles y atractivos.

 

Eso no quiere decir que si enseñamos al perro, usando premios, conseguiremos un animal egoísta que únicamente trabaje en función de la posible recompensa. Las relaciones son mucho más complicadas y el perro puede empezar cogiendo confianza con el bocadito de premio pero, si el vínculo y la complicidad existen, la comida pronto pasa a un segundo plano y queda reservada para nuevas habilidades. Al fin y al cabo, a todos nos gusta aprender cosas nuevas.

 

Está más que demostrado que los premios y felicitaciones generan, en todos los seres vivos, un estado emocional positivo que predispone a la cooperación, aumenta la motivación e, incluso, puede cambiar la percepción negativa o de miedo frente a algo.

 

Por poner un ejemplo, es difícil que un perro se enfrente con éxito la primera vez al ejercicio de pasar por un tubo de agility o una pasarela, sobre todo si son perros con componente de miedos (adultos que nunca han practicado, perros rescatados de perreras y aquellos con antecedentes de maltrato). Aunque vean el otro lado, el cambio de superficie y la sensación de estar rodeado, causa miedo. Si el animal confía en su propietario, es mucho más rápido que aprenda a enfrentarse a su temor y consiga superarlo. Si reforzamos esa conducta con un premio de comida o una felicitación, estamos generando entusiasmo al perro para volverlo a intentar.

 

Este tipo de actitud es esencial cuando queremos generar nuevas conductas apropiadas reforzando la relación, disfrutando de cada avance y, sobre todo, evitando miedos innecesarios.

 

Cuando la relación es armoniosa y se establece la necesaria complicidad entre perro y persona, cada uno intentará ajustarse, en la manera de lo posible, a la forma de ser del otro, disfrutando plenamente de cada paso.

 

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Caminando en terreno conocido….
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Rosa Roldán | 14-03-2016 | 15:22| 0

Os habréis fijado que, normalmente, nuestro gato, “marca” sus zonas favoritas restregando la cabeza o el lateral del cuerpo contra paredes, muebles o, incluso, nosotros mismos. Es su forma especial de asegurarse que, su terreno, huele como debe ser. Las feromonas son las encargadas de este tipo de marcaje invisible.

 

Los gatos necesitan asegurar, de este modo, su terreno para sentirse cómodos y a salvo. Para nosotros, las marcas olorosas que usan los felinos son invisibles e inodoras (salvo las realizadas con orina en el caso de gatos enteros, un motivo más para pensar en esterilizarlo, minimizando el riesgo de este tipo de marcas)

 

Cada gato reacciona de forma diferente y, mientras algunos apenas acusan los cambios, otros sin embargo, lo pasan realmente mal. Reconocer las señales de alarma de nuestro gato, puede ayudarnos a entender la situación y lo que le ocurre al animal.

 

http://perrygatos.es/art%C3%ADculos/notas-de-inter%C3%A9s-sobre-gatos/marcando-terreno/

 

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Mi perro escarba….
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Rosa Roldán | 10-03-2016 | 08:20| 0

Seguro que ya sabíais que casi todos los perros (y también muchos gatos) son, en cierto modo, jardineros vocacionales pues no hay maceta que se les resista. Cada especie lo hace, impulsada por diferentes motivaciones (enterrar o desenterrar “tesoros”, placer por jugar y mover la tierra, por simple “deporte”…), pero con casi idéntico resultado…

 

Y seguramente, también os habéis preguntado más de una vez qué significado tiene escarbar para nuestro perro.

 

Los perros escarban por instinto. En más de una ocasión tu propio perro, habrá intentado escarbar el suelo o la alfombra, ¿verdad?

 

Si te fijas en las uñas de tu perro, advertirás que tienen forma roma (sin punta). Es decir, están preparadas para escarbar, correr y andar.

 

El olfato es el sentido canino más desarrollado y puede estar detrás de muchas “excavaciones”. Los perros escarban con énfasis tras un rastro de olor hasta llegar a crear un gran agujero en el suelo de nuestro jardín.

 

Muchos perros excavan la tierra al terminar de eliminar. Al contrario que los gatos, que lo hacen para ocultar sus deyecciones de posibles enemigos, los perros añaden marcas visuales con las zarpas, señalando precisamente el lugar, como si de una tarjeta de visita se tratara. Realmente están marcando el territorio, dando a conocer que han estado allí para “informar” al resto de los perros del parque y es una conducta absolutamente natural que no debe ser castigada.

 

En plena época de calor, un perro puede escarbar para crearse un lecho fresquito sobre el que acostarse. Las piscinas para perros pueden ser una buena alternativa a estos agujeros.

 

También pueden excavar por otros motivos como aburrimiento, imitación (si tenemos un jardín y nos ve plantando semillas) o para esconder sus “tesoros”.

 

Si tenemos jardín y queremos evitar que se convierta en un campo de agujeros, lo ideal es reservar un espacio para el perro y enseñarle a respetarlo, de manera que el resto del terreno quede a salvo de sus instintos naturales. En el caso de un perro aburrido, es necesario revisar sus rutinas y ofrecerle alternativas.

 

Son muchos los motivos que pueden llevar a un perro a excavar. Se trata de observar atentamente al animal para  averiguar las causas de este comportamiento y, en su caso, proporcionar alternativas válidas y seguras

 

No hay dos perros iguales como tampoco hay dos personas iguales. Toca observar a nuestro perro, si escarban por esconder tesoros, por ansiedad o aburrimiento o porque buscan el fresquito.

 

En todos los casos, proporcionarle al perro un espacio seguro respetando la naturaleza del animal, además de crearle unas rutinas adecuadas de ejercicio físico y estimulación mental ayudarán en los casos de aburrimiento o compulsión.

 

Cuando se vuelve un problema

 

Las experiencias que suceden sin previo aviso o las situaciones traumáticas, pueden llegar a provocan estrés en los perros. Una mudanza, falta de atención, un miembro nuevo en la familia o simplemente soledad, pueden provocar nerviosismo en el animal, y empujarlo a buscar un forma para desahogarse. Algunos perros muerden los muebles, otros destrozan zapatos, y otros cavan agujeros.

 

Lo primero y más importante para controlar esta costumbre es proporcionar al animal un área adecuada para que disfrute sin miedo a represalias. Una caja de arena para niños, como las del parque, o un lugar concreto del patio, son buenas opciones para esto. La cuestión es tener ese lugar para él, donde pueda cavar sin estar destruyendo el resto de la propiedad, y enseñarle a hacer agujeros allí.

 

Para enseñarlo a usar y disfrutar de su rincón, puedes empezar enterrando algunos juguetes o mordedores a poca profundidad en el lugar elegido. Juega con tu perro, excava con él para encontrar los tesoros escondidos. Enseguida le pillará el truco y te darás cuenta de lo bien que se lo pasa, al hacer esto contigo y no solo.

 

De este modo, el perro aprende, a controlarse y esperar el momento de disfrutar de la actividad contigo. Además enseguida asumirá los lugares donde puede hacer agujeros y enterrar juguetes, y dónde no.

 

Por supuesto es un proceso y no debemos esperar cambios inmediatos. Si tu perro cavaba por todas partes, tendrás que hacer gala de una gran dosis de paciencia y evitar las tentaciones tapando los agujeros que no te interesan. Con un poco de voluntad y aganas de ver a tu mascota disfrutando seguro que puedes conseguirlo.

 

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Comida, juguetes y gatos en forma
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Rosa Roldán | 08-03-2016 | 14:48| 0

Nuestro gato doméstico realiza varias pequeñas comidas repartidas a lo largo del día (entre 18 y 20 tomas diarias, es decir, el equivalente a unas 15 presas pequeñas). En la naturaleza, debe “emplearse” a fondo en cazar la comida pero en casa, lo tienen mucho más fácil.

 

No obstante, la vida sedentaria provoca que muchos gatos de casa sufran de sobrepeso por lo que, una buena forma de ayudar a nuestro gato a mantener la línea, es convertir la hora de la comida en un juego, emulando la actividad de caza que se daría en la naturaleza. Para ello, os dejamos unas cuantas recomendaciones:

 

– Deja alimento seco a libre disposición en varias ubicaciones para favorecer que se mueva. Es sencillo pero, precisa de cierta malicia para cambiar los lugares frecuentemente y evitar que el animal “aprenda” donde dirigirse.

 

– El uso de juguetes interactivos dispensadores de comida permite al animal comer más lentamente al mismo tiempo que ejerce cierta actividad física. En este punto hay que ser constantes y usar únicamente el juguete como si fuera el comedero. Si tiene más puntos de alimentación fáciles, es muy posible que pase del juguete y vaya a lo seguro. En el mercado podemos encontrar un montón de juegos que estimulan la inteligencia y el movimiento de nuestro gato: Circuitos, tententiesos, bolas que se pueden rellenar con comida y precisan del movimiento para extraer el pienso… Una simple caja de cartón con agujeros puede servir…. De esta manera, estimulamos la conducta de caza y exploración del animalito mientras se gana la comida.

 

Si es preciso poner al gato a régimen, consulta con el veterinario sobre el alimento más conveniente. Más que restringir, se trata de buscar la opción que menos le engorde pero que no le cree ansiedad. No hay peor cosa para un gato que la ansiedad por la falta de alimento.

 

Si tu gato come sin control hasta el punto de ponerse enfermo, consulta con tu veterinario para descartar patologías como diabetes o hipertiroidismo que pueden ser tratadas y ayudan a mejorar la calidad de vida del animal.

 

Chico es un gato gordito que está poniendo todo de su parte para lograr ponerse en forma, siempre bajo control y supervisión. Está en acogida donde se porta estupendamente mientras espera una familia definitiva. Guapo, ronrón y de lo más cariñoso, está acostumbrado a la compañía humana y peluda.

 

Contacto: dan.asociacion@gmail.com

 

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No me gusta lo que veo… me rasco
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Rosa Roldán | 03-03-2016 | 08:09| 0

Cuando tu perro se rasca no siempre significa que tenga picores ni, mucho menos, que necesite una desparasitación que, recordemos, debemos renovar periódicamente de acuerdo a nuestro veterinario.

 

Un perro que se rasca sin motivo aparente, en realidad nos está pidiendo “tiempo muerto” o mostrando cierta preocupación por una potencial situación de conflicto.

 

Se puede observar cuando estamos tratando de enseñar cierta habilidad nueva y no respetamos sus tiempos (se rasca para darse una pequeña pausa) o cuando se enfrenta por primera vez a un perro desconocido y del que no tiene claras las intenciones, como una forma de evitar la mirada y por tanto el enfrentamiento directo.

 

Imagen: http://goo.gl/7WdpAx

 

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Hablando felino….
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Rosa Roldán | 02-03-2016 | 08:30| 0

Ningún gato necesita un manual para aprender a comunicarse con su especie, ni tampoco con los humanos. Nuestros gatos pueden comunicarse estupendamente entre sí y con otros animales. Para los que aún dudan de la comunicación entre especies, solo hace falta recordar lo bien que los perros comprenden el significado de advertencia de un gato con el lomo arqueado y erizado.

 

Los perros pueden entender a los gatos y viceversa y, ambas especies son mucho más capaces que nosotros los humanos, de interpretar las pautas no verbales.

 

Si al lenguaje corporal, añadimos la capacidad verbal de los gatos, con su amplio espectro de maullidos, bufidos, ronroneos…) deberíamos replantearnos la absurda idea de que los gatos no hablan. Muy al contrario de lo que muchos piensan, nuestro gato habla. Lo malo es que no los entendemos.

 

http://perrygatos.es/…/gatos-c%C3%B3mo-entender-su-lenguaje/

 

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Imagen: https://www.dropbox.com/…/r591fa…/AAAsoy9Qdvc5QxfOqLOJMHzRa…

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Motivos de orgullo….
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Rosa Roldán | 01-03-2016 | 07:34| 0
“Si no puedes volar entonces corre, si no puedes correr entonces camina, si no puedes caminar entonces arrástrate, pero sea lo que hagas, sigue moviéndote hacia adelante” – Martin Luther King

Así, avanzando poquito a poco pero a paso firme, en nuestros grupos de los fines de semana… Estos son los verdaderos protagonistas que llenan de color cada jornada y actividad.

 

 

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Perros, parques y desconocidos….
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Rosa Roldán | 25-02-2016 | 08:13| 0

No me cansaré de decirlo…. Los perros no son peluches. Son seres vivos sensibles y no es ni normal, ni amable, abalanzarse en plena calle sobre ellos con el pretexto de acariciarlos, sin mediar siquiera una palabra con el guía o propietario que acompaña al animal.

 

Afortunadamente, cada vez más niños, solicitan permiso antes de acercarse a acariciar a un perro y sin embargo, son demasiados los adultos que se saltan las reglas de buena convivencia y se agachan a acariciar a todo perro con apariencia simpática que pasa por el parque, y en el peor de los casos, a regalarles, además, todo tipo de golosinas aduciendo “que les encantan los animales”.

 

Hay perros y perros por lo que, ante estas situaciones, unos lo llevan mejor y otros peor… Luego nos extraña ver perros evitando a las personas desconocidas, poniendo tanta tierra de por medio como les sea posible o, si van atados, gruñendo bajito, para intentar alejar la posible “amenaza” (el perro no sabe que solo lo quieren acariciar y lo puede interpretar como una posible agresión pues no tiene opción de alejarse si va con la correa). Y muchos propietarios, ante esta situación, se apresuran a corregir a su perro cuando empieza a mostrar signos de incomodidad ante ese estímulo que le asusta o pone nervioso.

 

Para evitar llegar a “enfadarnos con el perro”, es importante es entender el proceso de aprendizaje que sigue el animal, olvidarnos de castigos y empezar por respetar y hacer respetar el espacio crítico del animal (eso implica estar atento en todo momento a todo lo que nos rodea), enseñándole progresivamente a enfrentarse con éxito a situaciones que, en un inicio parecían insuperables para él.

 

Por ello, en el parque soy de las que van a mi aire, acompañada por mi perro y de vez en cuando algún amigo humano y/o perruno, disfrutando juntos del paseo, sin prisas, sin móvil y concentrados en observar y aprender. Y os aseguro que es un estupendo ejercicio de análisis que proporciona muchísima información sobre nuestros perros.

 

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Enseñar a hacer y también a dejar de hacer….
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Rosa Roldán | 24-02-2016 | 07:53| 0

¿Qué pensarías si alguien te dijera que a los perros hay que dejarles hacer, probar y experimentar? Pues básicamente que esa persona se ha vuelto loca.

 

Pero, si lo pensamos un minuto, estamos constantemente indicado a nuestro perro qué debe y qué no debe hacer. “Ven aquí, siéntate, estate quieto, cállate….” Si aún no estás convencido, te proponemos un sencillo experimento que consiste en contar las veces que corriges a tu perro al cabo del día. Si haces la prueba o, incluso si te paras un minuto a pensar en el resultado, seguro que ya imaginas cómo será. Nos repetimos. Llamamos por su nombre sin indicar qué queremos claramente, no cerramos frases pero, en cambio, corregimos, regañamos y elevamos el tono de voz muchas, demasiadas veces que además, provocan que nos enfademos con el perro mientras el animal nos mira con cara de circunstancias pensando casi seguro eso de “A ver si se decide…”

 

Pecamos por exceso del lenguaje hablado, cuando nuestros perros, apenas necesitan vocalizar pero aun así, se entienden perfectamente con otros perros, mediante gestos y posturas faciales y corporales. Los humanos necesitamos aprender idiomas para comunicarnos con personas de otros países. Los perros pueden entenderse perfectamente con otros perros en la otra punta del planeta. ¿Son o no son listos?

 

Por eso, dejarles hacer a los perros, va más allá de que hagan lo que quieran. Son nuestros perros y debemos protegerlos de los peligros de la ciudad pero, también debemos dejarles actuar como lo que son, aunque bajo nuestra supervisión. Ellos juegan de forma diferente, se presentan de forma diferente entre ellos y utilizan unos códigos de comunicación que debemos aprender si queremos respetar su naturaleza. También debemos aprender a dejarles “no hacer”. No es necesario que tu perro esté siempre mostrando conductas (sentado, quieto, etc…) solo por el hecho de que te agrade o porque así parece más educado. Dale descansos para “no hacer”, para estar a su aire, para descansar, para ser perro….

 

A nuestros hijos les educamos para pensar para que identifiquen los peligros y actúen en consecuencia. A los perros se les puede enseñar igual. Llevándoles a conocer sus propios límites para que decidan y piensen. En ambos casos las imposiciones sirven de poco. ¿Cuántas veces nos han prohibido esto o lo otro cuando éramos niños, dándonos motivos adicionales para traspasar la frontera? Pues en el caso, de los perros, más o menos funciona igual.  La confianza es el vínculo más poderoso que existe para que nuestro perro tenga capacidad de hacer (o de no hacer) y actúe de la forma que esperamos de él.

 

Buzz y Norte son dos de los chicos que han encontrado su segunda oportunidad a través de Defensa Animal del Norte. Con ellos hemos trabajado los paseos con calma, la discriminación de señales, la autonomía y la tolerancia al aburrimiento (importante cuando nos vamos de casa y tienen que permanecer solos por unas horas). Como ellos hay muchos más buscando un hogar. Puedes conocerlos en

 

https://www.facebook.com/DanDefensaAnimalesDelNorte/?fref=ts

 

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Llega la hora (felina) de jugar
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Rosa Roldán | 23-02-2016 | 08:07| 1
No es infrecuente que adquieras, con toda la ilusión del mundo, un estupendo modelo de cama gatuna en el que, además te gastas unos buenos euros y, cuando llegas a casa tu gato, se decante por el embalaje que la contiene…. Y es que, está demostrado que, las cajas de cartón suponen un juguete estupendo y muy económico. Si la caja tiene el tamaño adecuado para que el gato quepa dentro, se convierte en un escondite extraordinario para acechar o en una zona de descanso increíble ya que les proporciona seguridad e intimidad. Aunque hay algunos gatos que consiguen “encajarse” con elegancia en espacios relativamente pequeños.
Una simple caja de cartón cerrada con cinta de embalar y a la que hayamos practicado varios agujeros, puede convertirse en un comedero interactivo ya que precisa del esfuerzo de nuestro gato para atrapar la comida.
Si quieres pasar un buen rato con tu felino, no hace falta invertir mucho dinero en complementos. En casa hay un montón de cosas susceptibles de convertirse en juguetes para nuestro gato. Les encantan las bolas de papel normal o las de papel de aluminio, los paños de cocina colgados, los rollos de cartón de papel de cocina, etc. ¿Qué gato casero no ha jugado con el rollo de papel higiénico recién puesto, tapizando de trocitos el suelo de nuestro cuarto de baño?
Si además, somos manitas, podemos fabricar juguetes en casa. Un ejemplo de un juguete hecho en casa para tu gato consiste en rellenar un calcetín viejo con bolitas de papel o trozos de tela añadiendo, además, un cascabel para hacerlo más atractivo a sus sentidos. Ten la precaución de envolver el cascabel con otro trozo de tela. No vaya a ocurrir que rompa el calcetín y se trague el cascabel. Verás cómo se divierte.
Si no eres demasiado manitas, en el mercado podemos encontrar un montón de juegos que estimulan la inteligencia de nuestro gato: Circuitos, tententiesos, bolas que se pueden rellenar con comida y precisan del movimiento para extraer el pienso…
Pero lo más importante es que tú participes en el juego, lanzándole los juguetes, o incitándole con las cañas plumero, por ejemplo. Tener un cesto lleno de juguetes por sí solos no estimulará el juego de tu gato.
Foto: Golfo y su caja de cartón.
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