La Rioja
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Enseñar a hacer y también a dejar de hacer….
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Rosa Roldán | 24-02-2016 | 07:53| 0

¿Qué pensarías si alguien te dijera que a los perros hay que dejarles hacer, probar y experimentar? Pues básicamente que esa persona se ha vuelto loca.

 

Pero, si lo pensamos un minuto, estamos constantemente indicado a nuestro perro qué debe y qué no debe hacer. “Ven aquí, siéntate, estate quieto, cállate….” Si aún no estás convencido, te proponemos un sencillo experimento que consiste en contar las veces que corriges a tu perro al cabo del día. Si haces la prueba o, incluso si te paras un minuto a pensar en el resultado, seguro que ya imaginas cómo será. Nos repetimos. Llamamos por su nombre sin indicar qué queremos claramente, no cerramos frases pero, en cambio, corregimos, regañamos y elevamos el tono de voz muchas, demasiadas veces que además, provocan que nos enfademos con el perro mientras el animal nos mira con cara de circunstancias pensando casi seguro eso de “A ver si se decide…”

 

Pecamos por exceso del lenguaje hablado, cuando nuestros perros, apenas necesitan vocalizar pero aun así, se entienden perfectamente con otros perros, mediante gestos y posturas faciales y corporales. Los humanos necesitamos aprender idiomas para comunicarnos con personas de otros países. Los perros pueden entenderse perfectamente con otros perros en la otra punta del planeta. ¿Son o no son listos?

 

Por eso, dejarles hacer a los perros, va más allá de que hagan lo que quieran. Son nuestros perros y debemos protegerlos de los peligros de la ciudad pero, también debemos dejarles actuar como lo que son, aunque bajo nuestra supervisión. Ellos juegan de forma diferente, se presentan de forma diferente entre ellos y utilizan unos códigos de comunicación que debemos aprender si queremos respetar su naturaleza. También debemos aprender a dejarles “no hacer”. No es necesario que tu perro esté siempre mostrando conductas (sentado, quieto, etc…) solo por el hecho de que te agrade o porque así parece más educado. Dale descansos para “no hacer”, para estar a su aire, para descansar, para ser perro….

 

A nuestros hijos les educamos para pensar para que identifiquen los peligros y actúen en consecuencia. A los perros se les puede enseñar igual. Llevándoles a conocer sus propios límites para que decidan y piensen. En ambos casos las imposiciones sirven de poco. ¿Cuántas veces nos han prohibido esto o lo otro cuando éramos niños, dándonos motivos adicionales para traspasar la frontera? Pues en el caso, de los perros, más o menos funciona igual.  La confianza es el vínculo más poderoso que existe para que nuestro perro tenga capacidad de hacer (o de no hacer) y actúe de la forma que esperamos de él.

 

Buzz y Norte son dos de los chicos que han encontrado su segunda oportunidad a través de Defensa Animal del Norte. Con ellos hemos trabajado los paseos con calma, la discriminación de señales, la autonomía y la tolerancia al aburrimiento (importante cuando nos vamos de casa y tienen que permanecer solos por unas horas). Como ellos hay muchos más buscando un hogar. Puedes conocerlos en

 

https://www.facebook.com/DanDefensaAnimalesDelNorte/?fref=ts

 

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Llega la hora (felina) de jugar
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Rosa Roldán | 23-02-2016 | 08:07| 1
No es infrecuente que adquieras, con toda la ilusión del mundo, un estupendo modelo de cama gatuna en el que, además te gastas unos buenos euros y, cuando llegas a casa tu gato, se decante por el embalaje que la contiene…. Y es que, está demostrado que, las cajas de cartón suponen un juguete estupendo y muy económico. Si la caja tiene el tamaño adecuado para que el gato quepa dentro, se convierte en un escondite extraordinario para acechar o en una zona de descanso increíble ya que les proporciona seguridad e intimidad. Aunque hay algunos gatos que consiguen “encajarse” con elegancia en espacios relativamente pequeños.
Una simple caja de cartón cerrada con cinta de embalar y a la que hayamos practicado varios agujeros, puede convertirse en un comedero interactivo ya que precisa del esfuerzo de nuestro gato para atrapar la comida.
Si quieres pasar un buen rato con tu felino, no hace falta invertir mucho dinero en complementos. En casa hay un montón de cosas susceptibles de convertirse en juguetes para nuestro gato. Les encantan las bolas de papel normal o las de papel de aluminio, los paños de cocina colgados, los rollos de cartón de papel de cocina, etc. ¿Qué gato casero no ha jugado con el rollo de papel higiénico recién puesto, tapizando de trocitos el suelo de nuestro cuarto de baño?
Si además, somos manitas, podemos fabricar juguetes en casa. Un ejemplo de un juguete hecho en casa para tu gato consiste en rellenar un calcetín viejo con bolitas de papel o trozos de tela añadiendo, además, un cascabel para hacerlo más atractivo a sus sentidos. Ten la precaución de envolver el cascabel con otro trozo de tela. No vaya a ocurrir que rompa el calcetín y se trague el cascabel. Verás cómo se divierte.
Si no eres demasiado manitas, en el mercado podemos encontrar un montón de juegos que estimulan la inteligencia de nuestro gato: Circuitos, tententiesos, bolas que se pueden rellenar con comida y precisan del movimiento para extraer el pienso…
Pero lo más importante es que tú participes en el juego, lanzándole los juguetes, o incitándole con las cañas plumero, por ejemplo. Tener un cesto lleno de juguetes por sí solos no estimulará el juego de tu gato.
Foto: Golfo y su caja de cartón.
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No subas la voz… Mejora tu argumento.
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Rosa Roldán | 19-02-2016 | 07:31| 0

Un error frecuente en el día a día es intentar hacernos “oír” a golpe de grito… Ocurre en muchas facetas de nuestra vida: en casa con la familia, con los amigos, en el trabajo y, por supuesto, también se da frente a los animales de casa.

 

En demasiadas ocasiones, nos enfadamos con nuestros perros porque, a nuestros ojos, se muestran desobedientes y no hacen caso de aquello que le decimos. Le tildamos de cabezotas y testarudos pero, es más que probable que, en esos casos, la mayor parte de la responsabilidad de lo que está ocurriendo sea nuestra y, en concreto de nuestro tono de voz y lenguaje corporal, que nos convierte instantáneamente en “monstruos” a los ojos de nuestro perro.

 

En esos casos debemos pararnos un momento y pensar que quizá, nuestro perro no entiende lo que le estamos diciendo. Tenemos la costumbre de hablar en exceso, elevar el tono de voz y hasta gritar, cometiendo el error de creer que el animal comprende TODO lo que les decimos cuando no necesariamente es así. Si además, tenemos en cuenta que el oído del perro es mucho más sensible que el nuestro, no tiene sentido elevar el tono de voz para hacernos entender. En realidad, cuando le gritamos, el perro advierte que algo no va bien (percibe nuestro enfado) aunque no tenga claro a qué es debido, e intenta poner los medios a su alcance para tranquilizarnos a la manera perruna (moverse despacio, girar la cabeza, olisquear, retrasar la llegada…) lo que a ojos humanos en demasiadas ocasiones y de forma errónea se interpreta como una forma de desobediencia imperdonable.

 

Muchas veces la conexión se rompe por culpa nuestra por no haber puesto el empeño suficiente en ser concretos y coherentes. La comunicación entre perro y propietario es vital y debemos cuidarla, mejorando el argumento, conociendo a nuestro perro y adaptándonos a su naturaleza para hacernos entender de forma clara y sin estridencias.

 

Imagen: http://goo.gl/BQfXv5

 

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¿Está raro o se encuentra mal?
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Rosa Roldán | 17-02-2016 | 07:34| 0

Hay ocasiones en que nuestros perros y gatos de casa pueden mostrar comportamientos extraños e inadecuados y, no necesariamente, se tratan de temas de conducta. Antes de alarmarnos ante el cambio de carácter de nuestro peludo, y pensar que se ha vuelto “rebelde” o ponerle la etiqueta de “desobediente”, debemos preguntarnos si todo va bien.

 

Es decir, antes de preocuparnos por temas de comportamiento, debemos asegurarnos de que físicamente todo está en orden. El dolor o las molestias en espalda, patas, boca… etc., pueden ser la señal de que algo no funciona y se manifiestan a través de cambios de conducta, ya que ellos no tienen otro medio de indicarnos que algo va mal.

 

Nuestro animal no sabe hablar y, es nuestra obligación estar atentos a estos indicios. El profesional encargado de velar por la salud de nuestro mejor amigo es el veterinario y el único que puede diagnosticar el problema y recetar los medicamentos más adecuados, en cada caso. Los síntomas más comunes que indican malestar o dolor, a los que debemos estar atentos y que deben ser revisados por el veterinario son:

 

– Apatía, falta de ganas de jugar o de hacer ejercicio, de saltar…

– Menor apetito o si solo admite comida blanda o de grano pequeño.

– Mayor apetito y/o sed

– Eliminación inadecuada cuando ya tenía el hábito adquirido

– Cojeras

– Rigidez

– Posturas anormales

– Mirarse o mordisquearse una zona concreta del cuerpo, dolor evidente al tocarle la piel.

– Debilidad en las patas traseras o delanteras

– Contracturas musculares y limitación del movimiento

– Quejarse y vocalizar (ladrar o maullar) al hacer determinados movimientos…

 

Descartados los problemas orgánicos, el educador se encargará de poner las pautas más adecuadas en cada caso para que el propietario y el animal trabajen juntos en la solución de cada caso.

 

Imagen: http://goo.gl/jg8ALu

 

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Perros saturados…. Acción y reacción.
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Rosa Roldán | 11-02-2016 | 08:05| 0

Cuando un perro que conocemos de sobra, muestra un comportamiento inadecuado en un momento determinado, debemos parar a pensar qué parte de responsabilidad es del perro y qué parte nos corresponde a nosotros. Lo que vemos en esa situación, es una “foto”, una instantánea que no aporta más información que lo que tenemos delante. Nos suele pillar por sorpresa y, por ello, nos ponernos nerviosos y tendemos a reaccionar de forma aún más exagerada que nuestro perro.

 

Llegados a ese punto, en vez de gritar al perro, lo mejor es sacarlo de la situación (por su seguridad y la seguridad de los otros) y realizar un trabajo de reducción de estrés para recuperar cierta estabilidad emocional. Los juegos de pensar (deductivos) y de olfateo vienen genial pues los centra en una tarea concreta, que exige de su atención en un objetivo certero y alcanzable. En ciertas ocasiones y, en función del tipo de reacción que haya mostrado, es bueno que pueda retomar, en un plazo breve de tiempo, la relación que se acaba de viciar con el otro perro o persona, de forma tranquila y serena a través de un paseo relajante o una actividad grupal de baja intensidad de forma que vuelva el “buen rollo”.

 

Recuperado nuestro perro, es el momento de hacer examen de conciencia y revisar las razones que han llevado al animal a llegar a ese punto (ladrar de forma nerviosa, gruñir a un perro o persona extraña o, incluso redirigir tensión abalanzándose hacia delante de forma ciega, con la intención de ganar espacio propio cuando lo veía perdido) incidiendo en la parte que nos corresponde como guías y responsables de nuestro perro.

 

Solemos pasar inadvertidos los aciertos de nuestro perro (las buenas conductas y la falta de conductas o estados de calma) en la mayoría de las ocasiones, poniendo el foco, única o casi exclusivamente, en los fallos y equivocaciones, felicitando poco y corrigiendo por exceso. Exigimos de más y reforzamos de menos. Y con refuerzo no solo nos referimos a comida puesto que, la motivación social de un perro por compartir tiempo con el guía, aprender y hacer, es en ocasiones, mucho más poderosa que un simple trozo de salchicha.

 

Quizá si lo pensamos detenidamente, le hemos fallado a nuestro perro: Hemos dedicado menos tiempo de calidad a la relación, hemos reducido tiempo de ocio a cambio de un exceso de obligaciones (o simplemente hemos reducido tiempo con el animal sin darle una alternativa a cambio más allá de aburrirse a solas); Hemos podido llevar al perro, a una situación límite, exigiendo más de lo que era capaz, sobreentrenando y/o sobreestimulando, confundiendo y mezclando tipos de entrenamiento (que nosotros podemos llegar a distinguir pero igual a nuestro perro, le puede costar más adaptarse).

 

En muchos casos, estiramos y estiramos hasta que, además del cuerpo, el cerebro del animal está agotado y reacciona de forma instintiva en modo alerta. Pura supervivencia

 

Por eso, si tu perro, al que conoces de sobra, reacciona de forma excesiva, haz examen de conciencia, busca posibles causas y pon soluciones para recuperar la confianza y la relación con tu amigo de cuatro patas. Disfruta de la relación y haz que cada actividad que compartes con tu perro, cuente para ambos.

 

Imagen: http://goo.gl/n9ZoRC

 

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Mi gato no ve bien…
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Rosa Roldán | 02-02-2016 | 14:08| 0

A priori, resulta complicado detectar problemas de visión en nuestros gatos de casa ya que, por lo general, son capaces de desenvolverse con soltura a pesar de la carencia.

 

No obstante, puedes observar si reacciona ante cambios de luz (dilatando o contrayendo las pupilas), si es capaz de seguir la luz de un puntero láser… Etc

 

El veterinario puede realizar diversas pruebas para comprobar la visión, el estado general del ojo y detectar si existen patologías que puedan afectar a la visión como pueden ser el desprendimiento de retina, luxación de cristalino…. etc.

 

Los problemas físicos de cualquier tipo son, al fin y al cabo un tipo de minusvalía que, puede afectar el día a día del animal pero, podemos ayudar a que se sienta seguro y a salvo dentro de su territorio manteniendo el entorno lo más estable posible, es decir, evitando peligros (como cables o enchufes) así como los cambios frecuentes de decoración o de mobiliario, evitado el uso excesivo de ambientadores que puedan “enmascarar” sus caminos de olor (feromonas), lavando la ropa de hogar (cortinas, cojines, colchas…) de forma escalonada para evitar que pierda la referencia conocida y familiar, facilitando el acceso a la comida y bebida en lugares no muy elevados o que no impliquen saltos complicados… Etc.

 

En su momento escribimos una pequeña colaboración al hilo de este tema que puede resultar de ayuda a adoptantes primerizos de este tipo de animales con necesidades especiales.

 

http://perrygatos.es/art%C3%ADculos/notas-de-inter%C3%A9s-sobre-gatos/gatos-ciegos/

 

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Los perros también sueñan
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Rosa Roldán | 29-01-2016 | 08:48| 0

Seguro que, si sois observadores, os habréis fijado en más de una ocasión, que vuestro perro, sueña durante el descanso. En esos momentos, podemos verlo  temblar, pedalear con las patas como si estuviera corriendo, gruñir a pajaritos invisibles e, incluso lanzar bocaditos, reproduciendo un juego. A nivel estructural, el cerebro de un perro es similar al del humano. Los investigadores han utilizado el electroencefalograma (EEG) para demostrar la existencia de actividad cerebral canina. Tras varias pruebas han encontrado que los perros, durante el sueño, tienen ondas cerebrales similares al de una persona y pasan por las mismas etapas de actividad eléctrica que ha sido observada en los seres humanos.

 

¿Qué sueña tu perro?

 

Como no podemos preguntar a los perros qué sueñan durante el descanso, es difícil saber a ciencia cierta lo que pasa por sus mentes aunque, de acuerdo a la observación y a las últimas investigaciones científicas, existen evidencias de que los perros sueñan con actividades que son comunes para ellos. Es probable que los perros sueñen de manera similar a los seres humanos, repitiendo las actividades cotidianas que conforman su existencia, como perseguir posibles presas, jugar y comer. Por ejemplo, quizás cuando el perro ladra o gruñe, probablemente significa que él está reviviendo un recuerdo de una situación que le llevó a ladrar o gruñir en la vida real.

 

No es descabellado pensar que también sufren de pesadillas pues, en algunos casos lo veremos inquieto, moviéndose mucho e incluso, vocalizando. No se puede asegurar a ciencia cierta que, nuestro perro, esté atravesando un mal sueño, pues quizá, lo que vemos sea la consecuencia de estar reproduciendo una persecución en sus sueños o mostrar un excesivo entusiasmo ante un posible juguete nuevo.

 

Al igual que nos sucede a los humanos, los perros tienen fases de sueño diferentes y tras la etapa de sueño ligero, entran en una etapa de sueño profundo en el que su respiración se vuelve más irregular y tienen movimientos oculares rápidos (Rapid Eyes Movement o fase REM). Es durante esta fase de sueño REM en la que realmente se presentan los sueños, con un hilo argumental aunque sea absurdo. y, a menudo, tienen lugar los movimientos involuntarios. Los perros pueden patalear como si se estuvieran jugando y respirar rápidamente o contener la respiración durante períodos cortos.

 

No todos los perros sueñan igualmente. Según los científicos, los perros pequeños sueñan más que los perros más grandes. Un caniche Toy puede soñar una vez cada diez minutos, mientras que un Golden Retriever sólo puede soñar una vez cada 90 minutos. El sueño también parece ocurrir con más frecuencia en los cachorros. Esto puede deberse a que a esa edad están procesando la adquisición de grandes cantidades de información y nuevas experiencias.

 

Déjalo dormir y descansar…

 

Los perros, como los humanos, necesitan dormir sin interrupciones para tener una buena actividad mental y física. Dormir lo suficiente es vital para que tu perro pueda recargar sus baterías y mantenerse saludable. Si alguna vez has sentido tentaciones de despertar a tu perro durante un sueño, trata de contenerte y más si el animal muestra signos de inquietud o de estar soñando de forma activa. Además de resultar muy desconcertante para tu perro, podría hacerte daño o incluso morderte sin querer, si está en plena fase de un sueño activo, así que, mejor, déjalo que duerma.

 

Los perros pueden ladrar durante el sueño y resultar una molestia para ti y los vecinos, pero es mejor dejarlos. Igual tienes que revisar sus rutinas de paseo y ejercicio y controlar aquellas actividades que lo sobreexcitan, sobre todo si se acerca la hora del descanso.

 

El descanso es necesario para ambos así que, a disfrutadlo.

 

Y para este fin de semana os proponemos pensar más en perro. Disfrutar del momento, del paisaje, de la compañía y simplificar.

 

Os aseguro que es un ejercicio estupendo.

 

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Hora de entrenar….
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Rosa Roldán | 26-01-2016 | 15:40| 0

Los perros, al igual que nos ocurre a las personas, tienen su hora “buena”. Si lo pensamos bien, todos sabemos cuándo rendimos más a la hora de trabajar o estudiar y los hay que prefieren madrugar mientras otros son de los que trasnochan hasta altas horas de la madrugada.

 

Esto no quiere decir que nuestros perros, no sean capaces de aprender o trabajar a otras horas del día. Simplemente que hay momentos a lo largo de la jornada, en los que están mucho más receptivos y dispuestos a implicarse al cien por cien en la actividad que le propongas de forma que, si conoces esos periodos y, puedes aprovecharlos, la sesión cunde mucho más y ambos disfrutáis de un trabajo de buena calidad.

 

Ras es de los que prefieren la sesión de tarde.. Al fin y al cabo, si lo pensamos un momento, los perros son animales crepusculares, es decir, su ciclo de sueño y de vigilia funciona de tal manera, que las horas en que despliegan mayor actividad, son durante el amanecer y el atardecer. Por lo tanto y unido al ritmo de trabajo de casi todos los propietarios, no es extraño que casi todos los perros, elijan uno u otro momento del día, para dar lo mejor de sí mismos.

 

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Cosas que pasan cuando bañas a tu perro…
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Rosa Roldán | 25-01-2016 | 14:48| 1

Acabas de bañar a tu perro, sales a pasear con él y lo primero que hace, en cuanto te descuidas, es buscar un lugar donde revolcarse a conciencia.

 

Aunque no existe una única respuesta válida para esta conducta, lo cierto es que muchos propietarios advierten que su perro disfruta de esta actividad y es una manera estupenda de estirar los músculos.

 

Además, es una buena forma de “quitarse” el olor a champú y/o colonia del baño, o de dejar una marca olfativa para otros perros del parque.

 

Muchos perros buscan lugares especialmente desagradables al criterio humano, como excrementos o suciedad maloliente. Lo cierto es que, para el olfato canino, estos aromas, son especialmente atrayentes y, algunos expertos piensan que se trata de una reminiscencia de cuando sus antepasados se camuflaban de esta manera para no espantar a posibles presas. Aunque nuestro perro no tenga intención de cazar, lo cierto es que puede llegar a casa totalmente “camuflado” olfativamente hablando.

 

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La sonrisa de Owen
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Rosa Roldán | 22-01-2016 | 08:12| 0

Los gatos, como cualquier otro ser vivo, también se ponen malitos. Los síntomas de enfermedad en un gato suelen, ser muy sutiles por lo que, hay que ser un observador cuidadoso para detectar a tiempo cualquier problema. Normalmente un gato enfermo, se mueve menos para evitar el dolor y suele pasar más rato en el mismo sitio sin querer interaccionar con nadie.

 

Como propietario y mejor conocedor de tu animal, eres la primera persona en detectar que algo no marcha bien puesto que, ves al gato día a día, lo alimentas y mantienes limpio el cajón de arena. También sabes donde le gusta dormir, la frecuencia de su acicalado, el estado del pelo y el tono físico en general. Eres el único que entiende sus maullidos en todas sus tonalidades, conoces sus juguetes favoritos y sus rutinas diarias.

 

Más que cualquier otra persona, eres quien mejor sabe si tu gato se comporta de forma normal. Tu capacidad de observación es la primera garantía de la salud de tu gato e, incluso, a veces, de salvarle la vida. Ante cualquier síntoma que comprometa su salud, nuestro gato ha de ser revisado por el veterinario. Si se descartan los problemas físicos, deberemos valorar el estado emocional de nuestro gato y si le estamos proporcionando un ambiente enriquecido, buena alimentación y un tiempo de calidad con nosotros. Tu gato necesita algunas cosas básicas para vivir pero, sobre todo te necesita a ti.

 

Os dejamos algunas pistas de en qué detalles debemos prestar especial atención:

 

http://perrygatos.es/art%C3%ADculos/colaboraciones-con-publicaciones/mi-gato-est%C3%A1-raro/

 

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Owen, el compi felino de Elena Recio vuelve a sonreír y a jugar gracias a la rapidez, desvelos y cuidados de su mamá humana que, al primer síntoma se puso manos a la obra y sigue día a día en ello. Tras varias intervenciones, recuperaciones y recaídas y gracias a la labor incansable de profesionales veterinarios de la talla de Alejandro Valls Marco de Clínica Valls, Belen Montoya Jimenez de Gattos Centro Clínico Felino y de Luis García de Clínica Veterinaria Ejea se va viendo algo de luz al final del túnel.

 

http://alacarta.aragontelevision.es/programas/la-madriguera/cap-141-20012016-2132

 

En el vídeo que acompaña la imagen de Owen, un reportaje de La Madriguera sobre los beneficios del uso del láser terapéutico en este tipo de intervenciones y posterior recuperación. Mucho ánimo y mucha fuerza, pareja. Os la merecéis!!!!!!!

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