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Trabajo de discriminación de señales y Norte buscando hogar
Rosa Roldán 19-01-2016 | 8:59 | 0

Cuando empiezas a trabajar con tu perro, llega una etapa dentro de la educación básica, donde el animal ya conoce varias señales (sienta, tumba, patita…) pero es más que probable que las confunda si no las tiene suficientemente interiorizadas y, ante la promesa de comida o juego, te ofrezca todo el repertorio de habilidades que conoce, independientemente de la que le hayas pedido (el perro sabe que en una de ellas, seguro que acierta).

 

Esto no quiere decir que tu perro sea testarudo o desobediente. Simplemente, necesita practicar más para aprender a discriminar entre lo que ya conoce y para eso, precisa de tu ayuda. Sesiones cortas de entrenamiento, progresivas, ayudándolo al principio e introduciendo, poco a poco, más dificultad, a medida que el perro aprende. No debemos perder de vista que lleva tiempo y, a veces, deberemos rebajar la exigencia, si vemos que, nuestro perro, no termina de pillar lo que queremos….

 

Disfruta del tiempo con tu perro. Aprender es el primer paso para ambos pero no el último. Con la práctica se logra perfeccionar ese aprendizaje inicial y se consolidan aquellas conductas que nos interesa reforzar. Y no olvides que siempre hay cosas nuevas por aprender juntos!!! El límite está en tu imaginación.

 

Norte, el protagonista del post es un cachorro en torno al año de edad increíblemente inteligente que llegó lleno de miedos que se va sacudiendo a medida que pasan las semanas. Se lleva bien con otros perros y también con gatos.  Ahora necesita una familia y un hogar definitivo donde seguir aprendiendo.

 

Si quieres verlo en vivo y en directo haz click aquí.
https://www.youtube.com/playlist?list=PLADDNXsA5LK4QCiv5b59GMVN6sym7FPMH

 

Contacto: dan.asociacion@gmail.com

 

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Ritual de aseo felino y Chico en adopción
Rosa Roldán 18-01-2016 | 12:10 | 0

Si alguna vez os fijáis bien en el ritual de acicalamiento de un gato, comprobaréis que siguen un orden concreto. El gato se instala sentado y comienza por lamerse los labios. A continuación, humedece el lateral de una pata y se lava la parte de la cara correspondiente a ese lado nariz, ojos y orejas. Repite la secuencia en el otro lado.

 

Cuando la cara está limpia, empieza por las patas delanteras, hombros y laterales. A continuación, se centra en las patas traseras, primero la parte exterior y luego la parte interior seguido de la zona genital. El proceso concluye con el acicalamiento de la cola, empezando por la base hasta llegar a la punta.

 

Hay zonas donde el gato no puede llegar por sí solo, como por ejemplo, detrás de las orejas y en la base del cuello. Por eso, le encanta que le acariciemos en esos puntos aunque también agradece que otros gatos amigos, se encarguen de la limpieza de esas zonas.

 

Chico es un gato genial, todo un bombón con un carácter increíble y muy sociable tanto con personas, perros como con otros gatos. Vive en acogida con otra gatita también adoptada con la que se lleva así de bien.

 

Contacto: dan.asociacion@gmail.com

 

 

Si quieres ver más fotos o vídeos pincha en:

 

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.763977340338776.1073741919.451669658236214&type=3

 

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Identificando el buen juego
Rosa Roldán 14-01-2016 | 9:19 | 0

Cuando los perros interactúan puede que jueguen o se enfrenten. Comprender la diferencia entre conductas, nos ayuda a entender y saber si necesitamos intervenir o no. Aunque no hay directrices sólidas podemos apuntar algunas que recoge el autor James O ´Heare.

 

En un juego adecuado, ambos perros tienden a usar sutiles señales de comunicación como la reverencia de invitación, o las miradas rápidas (mirando de reojo al otro animal y que se puede identificar si nos fijamos, ya que se puede ver el blanco del ojo)

 

La señal principal de que el juego es adecuado es que todos los perros participan y consienten. Podemos verlos intercambiando roles de perseguidor-perseguido, haciendo paradas frecuentes o jugando con la boca como si les fuera la vida en ello sin llegar a rozar la piel con los dientes.

 

Apoyar la cabeza en el lomo del otro perro, apoyar las patas contra el cuerpo del oponente o los intentos de monta (incluso entre hembras) son otros tipos de juego que pueden observarse. Sin embargo, si se repiten de manera persistente o violenta, pueden envenenar el juego y conviene tener identificado qué le gusta y qué no a nuestro perro y hasta qué punto puede tolerar determinadas cosas. (De ahí la importancia de que el juego, para que sea bueno para todos los participantes, debe ser consentido)

 

Por ello, debemos estar atentos a las señales que nos indican que el juego se está yendo de las manos. Si uno de los perros es siempre perseguido y solo corre intentando escapar, conviene separar a los perros empezando, si es posible, por el perro perseguidor. En todo caso, debemos hacer una parada y rebajar tensión. Si a continuación ambos perros deciden retomar el juego, estaban a gusto. Si uno de ellos intenta escapar o esconderse, es mejor parar la actividad y dejarlo para otra ocasión.

 

Las vocalizaciones (gemidos, gruñidos, chillidos…) también ayudan a identificar lo que es permisible de lo que no. Si un perro gime puede deberse a un accidente (porque el oponente ha sido brusco) o a que el juego está degenerando en una confrontación subida de tono.

 

Normalmente, cuando uno de los perros provoca que el otro termine en el suelo gimiendo (caso relativamente frecuente de los cachorros y perros jóvenes cuando incitan a jugar a perros adultos que no están por la labor de seguirles el ritmo), la respuesta normal es que el perro que causó el gemido o revolcó al perro, se “disculpe” rápidamente, retirándose y dejando distancia entre ambos y/o mostrando comportamientos cut off (a modo de apaciguamiento) también conocidas como señales de calma, tales como girar la cabeza o/y el cuerpo, olfatear, lamerse los labios, bostezar…

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Si el perro que provoca la situación no ceja en su conducta, conviene parar la situación, llamarlo o retirarlo si está muy excitado y alejarlo momentáneamente.

 

Por otro lado, la escala de intensidad de las vocalizaciones también nos puede dar valiosas pistas. El gruñido es normal en el juego, pero si baja de tono y se vuelve profundo, puede que la situación se esté tornando tensa. Si las vocalizaciones se hacen más fuertes, frecuentes o aumentan en intensidad (los gemidos y gruñidos se producen en intervalos cada vez más cortos, se tornan más graves y casi no hay ladridos) la excitación está aumentando y puede descontrolarse.

 

En ese caso, separémoslos unos segundos (podemos llamarlos) y observemos si ambos quieren seguir jugando o no. La pausa también ayudará a bajar el nivel de tensión y excitación.

 

Lo ideal es que nuestro perro aprenda a jugar de forma efectiva. Si rompe las reglas del juego canino, lo ideal es que sepa disculparse adecuadamente y aceptar las disculpas de otros perros. El juego y los conflictos que pueden surgir durante su desarrollo pueden ser buenos si el perro los aprende a manejar bien y por eso conviene dejar que jueguen bajo supervisión. El enfrentamiento y la lucha nunca enseña nada positivo al perro así que, si notamos que la intensidad aumenta o que un enfrentamiento no se resuelve rápida y apropiadamente, debemos intervenir como garantes que somos de la seguridad de nuestro perro.

 

Los protagonistas de la entrada son Tomas (pastor alemán adulto) y Chelu (mestizo mediano de 2 años y medio aprox.) Activos, juguetones y cariñosos buscan familia y hogar.

Contacto: dan.asociacion@gmail.com

 

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Razones por las que tu perro se vuelve loco de alegría cuando llegas a casa
Rosa Roldán 26-11-2015 | 9:14 | 0

Para los humanos puede resultar difícil de entender por qué se alegra tanto su perro cuando llega a casa pero, realmente, es que tienen muchas cosas que celebrar. Ya no están solos, empieza la diversión, el paseo, la atención y, en muchos casos, llegamos llenos de olores y aromas que despiertan la curiosidad de nuestros compañeros peludos.

 

Aunque a priori choque con nuestra forma de ver las cosas, no debemos perder de vista que el ritual de saludo, es esencial para los perros y forma parte de su forma de ser y de obtener información del entorno. Los estudios de Gregory Berns, catedrático de la Emory University School of Medicine de Atlanta, avalan esta afirmación.

 

Los perros tienen vestigios genéticos de sus ancestros lejanos, los lobos. Cuando salían a cazar, al volver a la ‘guarida’ los cachorros recibían a sus padres lamiendo sus hocicos. Esta conducta, además de ser un saludo, estimula a los padres a regurgitar alimento para sus crías, conducta que se mantiene en la actualidad entre progenitores y sus camadas. Los cachorros buscan atención y alimento de sus padres lamiendo sus hocicos.

 

¿Qué significa entonces cuando nuestros perros nos lamen el rostro? No necesariamente buscan comida pues ya tienen la necesidad cubierta. En realidad se trata de un saludo, un gesto de familia, un recibimiento y una demanda de atención pues llevan esperándonos un buen rato para empezar la diversión. Aunque nosotros no regurgitemos comida para ellos y no respondamos con alimento cuando nuestros perros “nos dan besos”, para ellos el saludo, es parte de un ritual y una muestra de afecto.

 

Cuando saltan, tratan de lamer la cara al estilo de los cachorros con sus padres. Aunque en esencia es una forma de saludo, además, buscan “estudiarte” y olerte para saber dónde has estado y qué has hecho. Tienen curiosidad. Si has estado con otros perros o has comido algo, por ejemplo, es más que probable que se empleen en la tarea con más intensidad.

 

Si queremos liberar de estrés a nuestros perros, debemos responder a sus saludos (de forma apropiada a cada caso para no fomentar malos hábitos). Esto choca frontalmente con todo lo que hasta ahora habíamos leído en los casos de ansiedades que recomendaban “ignorar” al perro, cosa que puede resultar cruel e injusta a los ojos del perro. Todo en la vida, ha de hacerse con moderación y en su justa medida.

 

En ningún caso existe una necesidad especial de permitir al perro que nos chupe la cara si no nos gusta –aunque, según algunos científicos, es bueno para nuestra salud–. Sin embargo puede resultar recomendable enseñar al perro a discriminar para evitar disgustos con visitas que se sientan poco inclinadas a los besos perrunos.

 

Con paciencia y entrenamiento, podemos enseñar a nuestros perros a saludarnos de otra forma (evitado además que se suba a nosotros). Lo importante es que entendamos que para los perros el ritual de saludo es muy importante. Y no podemos obviarlo.

 

Buzz es un perro genial. Tiene unos tres años y fue rescatado de la perrera. Está recuperado y ahora busca hogar. Cariñoso y muy sociable, se lleva bien con todo el mundo, perros y gatos incluidos. Le encanta saludar y estar en todas las salsas.

 

Contacto: dan.asociacion@gmail.com .

 

Foto cortesía de Huellitas Fotografía

 

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Qué regalar a tu gato
Rosa Roldán 23-11-2015 | 8:44 | 0

Muchas veces, los regalos que más agradecen nuestros felinos de casa, son los más sencillos, baratos y fáciles de conseguir. En invierno, una simple manta sobre el radiador se convierte en una estupenda cama para ellos y una caja de cartón con un cojín o mantita en el interior en un acogedor refugio, sobre todo, si también está cerca del calor puesto que, no debemos perder de vista que, por su origen desértico, los gatos toleran mucho mejor que nosotros el calor y agradecen estar cerca de él.

Dalton y Vozka son dos de los peques tutelados por Defensa Animal del Norte. Como todos los gatos adoran, las cajas, las mantas y el calorcito además de la compañía. Se llevan bien con otros gatos y con perros.

Contacto: dan.asociacion@gmail.com

 

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