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Juego y perros mayores
Rosa Roldán 08-04-2016 | 8:54 | 0

El juego es un refuerzo social muy fuerte pues, desde que son cachorros, los perros aprenden a relacionarse con el mundo a través de esta actividad lúdica. No se trata de ganar o perder y, para que ambos disfrutéis, el juego debe estar basado en premisas sencillas a través de señales verbales o gestuales que tu perro entienda y que os permitan gestionar de forma amable y divertida la situación en todo momento.

 

Demasiadas veces olvidamos la importancia del juego y lo consideramos como algo opcional, sin otro objetivo que pasar un buen rato. Sin embargo, desempeña un papel fundamental en el crecimiento físico y mental de todos los animales.
Y los perros, juegan toda la vida…. Y si no lo hacen, algo está fallando en esa relación.

 

http://perrygatos.es/art%C3%ADculos/colaboraciones-con-publicaciones/juego-premio-que-educa/

 

Eric es uno de los abuelos de Defensa Animal del Norte y lleva mucho tiempo en la residencia donde se ha convertido en uno de los referentes para personas, visitas y acogidos. Participa en las actividades y conoce los secretos de la educación canina (sabe andar perfectamente con correa y todas las señales básicas). Se encarga de recibir a todos los que llegan y es un eterno jovenzuelo que no deja de jugar.

 

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.452764894793357.99933.451669658236214&type=3

 

Si quieres conocerlo, contacta con: dan.asociacion@gmail.com

 

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Enseñar a hacer y también a dejar de hacer….
Rosa Roldán 24-02-2016 | 8:53 | 0

¿Qué pensarías si alguien te dijera que a los perros hay que dejarles hacer, probar y experimentar? Pues básicamente que esa persona se ha vuelto loca.

 

Pero, si lo pensamos un minuto, estamos constantemente indicado a nuestro perro qué debe y qué no debe hacer. “Ven aquí, siéntate, estate quieto, cállate….” Si aún no estás convencido, te proponemos un sencillo experimento que consiste en contar las veces que corriges a tu perro al cabo del día. Si haces la prueba o, incluso si te paras un minuto a pensar en el resultado, seguro que ya imaginas cómo será. Nos repetimos. Llamamos por su nombre sin indicar qué queremos claramente, no cerramos frases pero, en cambio, corregimos, regañamos y elevamos el tono de voz muchas, demasiadas veces que además, provocan que nos enfademos con el perro mientras el animal nos mira con cara de circunstancias pensando casi seguro eso de “A ver si se decide…”

 

Pecamos por exceso del lenguaje hablado, cuando nuestros perros, apenas necesitan vocalizar pero aun así, se entienden perfectamente con otros perros, mediante gestos y posturas faciales y corporales. Los humanos necesitamos aprender idiomas para comunicarnos con personas de otros países. Los perros pueden entenderse perfectamente con otros perros en la otra punta del planeta. ¿Son o no son listos?

 

Por eso, dejarles hacer a los perros, va más allá de que hagan lo que quieran. Son nuestros perros y debemos protegerlos de los peligros de la ciudad pero, también debemos dejarles actuar como lo que son, aunque bajo nuestra supervisión. Ellos juegan de forma diferente, se presentan de forma diferente entre ellos y utilizan unos códigos de comunicación que debemos aprender si queremos respetar su naturaleza. También debemos aprender a dejarles “no hacer”. No es necesario que tu perro esté siempre mostrando conductas (sentado, quieto, etc…) solo por el hecho de que te agrade o porque así parece más educado. Dale descansos para “no hacer”, para estar a su aire, para descansar, para ser perro….

 

A nuestros hijos les educamos para pensar para que identifiquen los peligros y actúen en consecuencia. A los perros se les puede enseñar igual. Llevándoles a conocer sus propios límites para que decidan y piensen. En ambos casos las imposiciones sirven de poco. ¿Cuántas veces nos han prohibido esto o lo otro cuando éramos niños, dándonos motivos adicionales para traspasar la frontera? Pues en el caso, de los perros, más o menos funciona igual.  La confianza es el vínculo más poderoso que existe para que nuestro perro tenga capacidad de hacer (o de no hacer) y actúe de la forma que esperamos de él.

 

Buzz y Norte son dos de los chicos que han encontrado su segunda oportunidad a través de Defensa Animal del Norte. Con ellos hemos trabajado los paseos con calma, la discriminación de señales, la autonomía y la tolerancia al aburrimiento (importante cuando nos vamos de casa y tienen que permanecer solos por unas horas). Como ellos hay muchos más buscando un hogar. Puedes conocerlos en

 

https://www.facebook.com/DanDefensaAnimalesDelNorte/?fref=ts

 

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Trabajo de discriminación de señales y Norte buscando hogar
Rosa Roldán 19-01-2016 | 8:59 | 0

Cuando empiezas a trabajar con tu perro, llega una etapa dentro de la educación básica, donde el animal ya conoce varias señales (sienta, tumba, patita…) pero es más que probable que las confunda si no las tiene suficientemente interiorizadas y, ante la promesa de comida o juego, te ofrezca todo el repertorio de habilidades que conoce, independientemente de la que le hayas pedido (el perro sabe que en una de ellas, seguro que acierta).

 

Esto no quiere decir que tu perro sea testarudo o desobediente. Simplemente, necesita practicar más para aprender a discriminar entre lo que ya conoce y para eso, precisa de tu ayuda. Sesiones cortas de entrenamiento, progresivas, ayudándolo al principio e introduciendo, poco a poco, más dificultad, a medida que el perro aprende. No debemos perder de vista que lleva tiempo y, a veces, deberemos rebajar la exigencia, si vemos que, nuestro perro, no termina de pillar lo que queremos….

 

Disfruta del tiempo con tu perro. Aprender es el primer paso para ambos pero no el último. Con la práctica se logra perfeccionar ese aprendizaje inicial y se consolidan aquellas conductas que nos interesa reforzar. Y no olvides que siempre hay cosas nuevas por aprender juntos!!! El límite está en tu imaginación.

 

Norte, el protagonista del post es un cachorro en torno al año de edad increíblemente inteligente que llegó lleno de miedos que se va sacudiendo a medida que pasan las semanas. Se lleva bien con otros perros y también con gatos.  Ahora necesita una familia y un hogar definitivo donde seguir aprendiendo.

 

Si quieres verlo en vivo y en directo haz click aquí.
https://www.youtube.com/playlist?list=PLADDNXsA5LK4QCiv5b59GMVN6sym7FPMH

 

Contacto: dan.asociacion@gmail.com

 

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Ritual de aseo felino y Chico en adopción
Rosa Roldán 18-01-2016 | 12:10 | 0

Si alguna vez os fijáis bien en el ritual de acicalamiento de un gato, comprobaréis que siguen un orden concreto. El gato se instala sentado y comienza por lamerse los labios. A continuación, humedece el lateral de una pata y se lava la parte de la cara correspondiente a ese lado nariz, ojos y orejas. Repite la secuencia en el otro lado.

 

Cuando la cara está limpia, empieza por las patas delanteras, hombros y laterales. A continuación, se centra en las patas traseras, primero la parte exterior y luego la parte interior seguido de la zona genital. El proceso concluye con el acicalamiento de la cola, empezando por la base hasta llegar a la punta.

 

Hay zonas donde el gato no puede llegar por sí solo, como por ejemplo, detrás de las orejas y en la base del cuello. Por eso, le encanta que le acariciemos en esos puntos aunque también agradece que otros gatos amigos, se encarguen de la limpieza de esas zonas.

 

Chico es un gato genial, todo un bombón con un carácter increíble y muy sociable tanto con personas, perros como con otros gatos. Vive en acogida con otra gatita también adoptada con la que se lleva así de bien.

 

Contacto: dan.asociacion@gmail.com

 

 

Si quieres ver más fotos o vídeos pincha en:

 

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.763977340338776.1073741919.451669658236214&type=3

 

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Identificando el buen juego
Rosa Roldán 14-01-2016 | 9:19 | 0

Cuando los perros interactúan puede que jueguen o se enfrenten. Comprender la diferencia entre conductas, nos ayuda a entender y saber si necesitamos intervenir o no. Aunque no hay directrices sólidas podemos apuntar algunas que recoge el autor James O ´Heare.

 

En un juego adecuado, ambos perros tienden a usar sutiles señales de comunicación como la reverencia de invitación, o las miradas rápidas (mirando de reojo al otro animal y que se puede identificar si nos fijamos, ya que se puede ver el blanco del ojo)

 

La señal principal de que el juego es adecuado es que todos los perros participan y consienten. Podemos verlos intercambiando roles de perseguidor-perseguido, haciendo paradas frecuentes o jugando con la boca como si les fuera la vida en ello sin llegar a rozar la piel con los dientes.

 

Apoyar la cabeza en el lomo del otro perro, apoyar las patas contra el cuerpo del oponente o los intentos de monta (incluso entre hembras) son otros tipos de juego que pueden observarse. Sin embargo, si se repiten de manera persistente o violenta, pueden envenenar el juego y conviene tener identificado qué le gusta y qué no a nuestro perro y hasta qué punto puede tolerar determinadas cosas. (De ahí la importancia de que el juego, para que sea bueno para todos los participantes, debe ser consentido)

 

Por ello, debemos estar atentos a las señales que nos indican que el juego se está yendo de las manos. Si uno de los perros es siempre perseguido y solo corre intentando escapar, conviene separar a los perros empezando, si es posible, por el perro perseguidor. En todo caso, debemos hacer una parada y rebajar tensión. Si a continuación ambos perros deciden retomar el juego, estaban a gusto. Si uno de ellos intenta escapar o esconderse, es mejor parar la actividad y dejarlo para otra ocasión.

 

Las vocalizaciones (gemidos, gruñidos, chillidos…) también ayudan a identificar lo que es permisible de lo que no. Si un perro gime puede deberse a un accidente (porque el oponente ha sido brusco) o a que el juego está degenerando en una confrontación subida de tono.

 

Normalmente, cuando uno de los perros provoca que el otro termine en el suelo gimiendo (caso relativamente frecuente de los cachorros y perros jóvenes cuando incitan a jugar a perros adultos que no están por la labor de seguirles el ritmo), la respuesta normal es que el perro que causó el gemido o revolcó al perro, se “disculpe” rápidamente, retirándose y dejando distancia entre ambos y/o mostrando comportamientos cut off (a modo de apaciguamiento) también conocidas como señales de calma, tales como girar la cabeza o/y el cuerpo, olfatear, lamerse los labios, bostezar…

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Si el perro que provoca la situación no ceja en su conducta, conviene parar la situación, llamarlo o retirarlo si está muy excitado y alejarlo momentáneamente.

 

Por otro lado, la escala de intensidad de las vocalizaciones también nos puede dar valiosas pistas. El gruñido es normal en el juego, pero si baja de tono y se vuelve profundo, puede que la situación se esté tornando tensa. Si las vocalizaciones se hacen más fuertes, frecuentes o aumentan en intensidad (los gemidos y gruñidos se producen en intervalos cada vez más cortos, se tornan más graves y casi no hay ladridos) la excitación está aumentando y puede descontrolarse.

 

En ese caso, separémoslos unos segundos (podemos llamarlos) y observemos si ambos quieren seguir jugando o no. La pausa también ayudará a bajar el nivel de tensión y excitación.

 

Lo ideal es que nuestro perro aprenda a jugar de forma efectiva. Si rompe las reglas del juego canino, lo ideal es que sepa disculparse adecuadamente y aceptar las disculpas de otros perros. El juego y los conflictos que pueden surgir durante su desarrollo pueden ser buenos si el perro los aprende a manejar bien y por eso conviene dejar que jueguen bajo supervisión. El enfrentamiento y la lucha nunca enseña nada positivo al perro así que, si notamos que la intensidad aumenta o que un enfrentamiento no se resuelve rápida y apropiadamente, debemos intervenir como garantes que somos de la seguridad de nuestro perro.

 

Los protagonistas de la entrada son Tomas (pastor alemán adulto) y Chelu (mestizo mediano de 2 años y medio aprox.) Activos, juguetones y cariñosos buscan familia y hogar.

Contacto: dan.asociacion@gmail.com

 

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