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Una buena llamada y Chiqui buscando hogar
Rosa Roldán 04-09-2014 | 8:01 | 0

Quizá la señal más importante en la vida de un perro, es la llamada. Una llamada perfecta puede ahorrarnos mil y un disgustos a los humanos y más de un susto o accidente a nuestro perro.

Durante el paseo, el perro puede llegar a afrontar situaciones de cierto riesgo como, por ejemplo, las carreteras, perros o personas poco amistosas o que sienten miedo ante los animales, zonas de basura donde puede acercarse con intención de comer algo que, con toda probabilidad no estará en buen estado…

Para lograr el objetivo es conveniente atender a una serie de pasos.

  • Practicar la mirada antes de empezar a practicar la llamada. Difícilmente van a entender que les estamos pidiendo si ni siquiera nos miran a la cara cuando les hablamos.
  • Escoger una señal clara y diferente de llamada. Nos gusta mucho la palabra “aquí” unido al nombre del perro. Hay muchas personas que utilizan “vamos” o “toma” pero si reflexionamos sobre el número de veces que usamos esas palabras a lo largo del día, nos daremos cuenta que nuestro perro está cansado de escucharlas.
  • Tener paciencia. Llamar y esperar, cueste lo que cueste, a que nuestro perro acuda a la llamada. Podemos ayudarnos en las primeras fases de una correa larga de campo que ofrece libertad al animal sin peligro.
  • Ayudar al perro en todo lo posible. Cuando se trata de cachorros, solemos llamarlos acompañándonos del cuerpo, agitando los brazos, palmeando las rodillas o inclinándonos hacia delante. Es una forma de hacer más agradable el acercamiento y también podemos usarlo con perros adultos tímidos o que estén empezando a aprender.

Las sesiones de entrenamiento han de ser cortas y, preferiblemente, en el mismo lugar. Es recomendable comenzar a una distancia pequeña e irse alejando progresivamente.

Este sábado toca practicar en nuestro Taller. ¿Te animas?

http://www.perrygatos.es/perros/paseo-y-llamada/

Chiqui es un macho de solo un año de edad y tamaño pequeño. Es un perrito joven sumamente agradecido y cariñoso que parece entender que se salvó por muy poco pues está feliz en su nueva vida, en la residencia en Lola y Zar. Y todo lo que le falta aún por descubrir si alguien se anima a abrirle su casa, para que siga avanzando en sus aprendizajes y pueda pertenecer a una familia de nuevo. Es muy sociable con otros perros y con personas.

Contacto: dan.asociacion@gmail.com

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Los perros son perros y Chipi buscando su lugar
Rosa Roldán 13-08-2014 | 1:59 | 0

Cuando los perros actúan como tal, tenemos lo mejor de ellos mismos.

Si lo pensamos un minuto, estamos constantemente diciéndole a nuestro perro qué debe y que no debe hacer. Ven aquí, siéntate, estate quieto, cállate…. Os proponemos un experimento: Contar las veces que corregís a vuestro perro al cabo del día y, seguro que os sorprende la cantidad pues son muchas, muchísimas, demasiadas veces que además, provocan que nos enfademos con el perro mientras nos mira con cara de circunstancias y seguro que piensa eso de “A ver si se decide…”

Pecamos por exceso del lenguaje hablado cuando nuestros perros, apenas necesitan vocalizar pero aun así, se entienden perfectamente con otros perros, mediante gestos y posturas faciales y corporales. Los humanos necesitamos aprender idiomas para comunicarnos con personas de otros países. Los perros pueden entenderse perfectamente con otros perros en la otra punta del planeta. ¿Son o no son listos?

Son nuestros perros y debemos protegerlos de los peligros de la ciudad pero, también debemos dejarles actuar como lo que son. Ellos juegan de forma diferente, se presentan de forma diferente entre ellos y utilizan unos códigos de comunicación que debemos conocer si queremos respetar su naturaleza.

Chipi es un perro extraordinario que necesita un golpecito de suerte para ser totalmente feliz… El que lo conoce, se enamora irremediablemente y, sin embargo, lleva dos años esperando su oportunidad. Vamos a difundirlo con fuerza a ver si pronto, le llega la suerte de un hogar.

Contacto: dan.asociacion@gmail.com

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Juegos de interior y Chiqui buscando hogar
Rosa Roldán 04-07-2014 | 7:49 | 0

El juego estimula la actividad mental del perro y es una forma de que se sienta más feliz a nuestro lado.

Las cajas de cartón son un buen entretenimiento para los días que no se puede salir demasiado rato. Podemos conseguir que nuestro perro esté entretenido con juegos de interior. Cualquier objeto o propuesta con el perro dentro del hogar puede convertirse en una actividad divertida si se hace con cariño y se tienen ganas de pasarlo bien.

Una opción sencilla es la caja de cartón. Buscamos una caja de cartón o caja de ordenación de plástico, lo suficientemente grande para que el perro pueda meter la cabeza e incluso las patas delanteras. Si cabe entero, mejor que mejor…

En el caso de la caja de cartón, cortamos las solapas para evitar que nuestro perro se lastime al entrar y salir de ella. A continuación, rellenamos con bolas de papel de periódico y lanzamos dentro unos pequeños trozos de salchicha. Con algo tan sencillo ya tienes un juego de busca casero y de interior. Si lo quieres complicar, puedes esconder la comida dentro de las bolas de papel. Si lo quieres complicar aún más, puedes añadir rollos de papel higiénico con los bordes metidos hacia dentro con los trozos de comida dentro.

Más propuestas en:http://perrygatos.es/artículos/notas-de-interés-sobre-perros/juegos-de-perros/

El protagonista de hoy es Chiqui, un perro de tamaño peque y jovencito que no lo ha pasado demasiado bien. Ahora está aprendiendo a llevar collar, a andar con la correa, a recibir mimos y ha disfrutado de su primera sesión de peluquería donde lo hemos dejado todo guapo y limpio. Es simpático, agradecido y se va adaptando a su nueva vida pero necesita un hogar definitivo donde seguir progresando y sentirse querido.

Contacto: dan.asociacion@gmail.com

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Perros de casa y Fosky en adopción
Rosa Roldán 01-07-2014 | 8:12 | 0

Hace años, casi todos los perros (por no decir todos) tenían una misión. Eran pastores, detectores, cazadores, guardas…

Actualmente, la mayoría de los perros de casa, suelen pasar la jornada sin tener nada concreto que hacer, sin un objetivo específico que dote de contenido el día a día, más allá de esperar a que lleguemos a casa para irnos de paseo. Demasiadas horas solo y muy pocas cosas en la cabecita.

Sin embargo, ser perro de casa, no deja de ser una “profesión canina” en sentido estricto, pues todos tenemos más o menos claro lo que queremos de nuestro animal, aunque no siempre sepamos como hacerlo.

Nos gusta que el perro de familia “sepa estar”; Es decir, que se capaz de mantener una conducta higiénica adecuada, llevarse bien con otros animales y personas, ir a su sitio y mantenerse tranquilo durante las visitas y las ausencias… etc.

Sentar las bases, desde el inicio y estar atento a cómo percibe nuestro perro el mundo, dotando de contenido el día a día, favorece que el animal aprenda y minimiza la posibilidad de roces en la convivencia por malos hábitos.

http://perrygatos.es/artículos/colaboraciones-con-publicaciones/confianza-perros-y-personas/

El protagonista de hoy es Fosky, un pequeño cruce de teckel de tan solo cuatro meses y medio y que busca hogar. Sociable con perros, gatos y personas

Contacto: dan.asociacion@gmail.com

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Adolescentes al poder
Rosa Roldán 16-05-2014 | 8:14 | 0

Los perros, al igual que los humanos, también pasan una fase de adolescencia. De hecho, aunque parezcan adultos, los perros maduran antes física que emocionalmente. Alrededor del año de edad, parece que les entrara la locura y muchos propietarios llaman preocupados ante la conducta de su, hasta ese momento adorable cachorro que, de repente, se vuelve obstinado, desobediente y se divierte poniendo a prueba absolutamente todo y a todos.

La adolescencia del cachorro es algo similar a la de los humanos. Empieza y termina a diferentes edades. Depende de cada perro y no hay una fórmula mágica para todas las situaciones. Las razas pequeñas y medianas maduran a temprana edad y las razas grandes y gigantes tardan más tiempo por lo que no existe una cronología válida para todos los animales.

Tras la pubertad, en torno al año de edad y debido precisamente a la revolución hormonal y a la falta de madurez emocional del animal, que llega en torno a los dos años, el todavía cachorro en cuerpo de adulto “cuestiona” el entorno y todo lo conocido y aceptado hasta ese momento. En ese periodo se pueden observar cambios en la conducta habitual que a veces sorprenden a los dueños que piensan que sus perros se han vuelto insolentes, maleducados o desobedientes. De nuestro buen hacer y de ser un buen referente de calma para nuestro animal, depende que esa etapa pase lo antes posible.

Puede desconcertar el hecho de que el cachorro pase de una fase de desarrollo a otra en tan poco tiempo, pero debemos ser conscientes que los perros llegan a la edad adulta en menos de dos años, mientras los humanos necesitamos unos 20 años, o más, antes de poder considerarnos adultos en todos los sentidos.

Para salvar esta etapa de forma tranquila, lo preferible es empezar la educación del cachorro lo antes posible. Al igual que nos ocurre a nosotros, el aprendizaje es una carrera de fondo y ni perros ni humanos dejamos de aprender los unos de los otros. El tiempo de calidad con tu perro y un buen asesoramiento, te ayudarán a anticipar las necesidades adicionales de educación que puede presentar tu perro.

 

Soy un cachorro… necesito aprender

Algo común a muchos propietarios, es crearse expectativas acerca de cómo debe ser su cachorro, demandando comportamientos que el animal aún es incapaz de entender. Es tiempo de juego y, en esta etapa, si les permitimos ejercer de cachorros e interactuar con otros, comienzan a aprender el autocontrol de manera gradual. Hasta las 16-20 semanas, presumen de lo que denominamos “licencia de cachorro”. Es fácil ver cachorros fastidiando a animales adultos, aprovechándose de la ventaja que les proporciona dicha licencia, mientras los adultos les dejan hacer con infinita paciencia.

Hacia las 16-20 semanas de edad, la licencia de cachorro comienza a expirar y se inicia una nueva etapa en la que el cachorro debe aprender gradualmente a controlarse mejor y comportarse de manera más educada.

Por lo tanto, se puede afirmar que, de manera general, los cachorros que crecen rodeados de otros de su especie, aprenden, de forma gradual, el autocontrol que necesitarán cuando sean adultos.

Las Escuelas de Cachorros son una buena opción para los peques entre dos y cuatro meses pues favorecen la interacción segura entre los peques y sientan las bases de la convivencia.

 

Creciendo…

Una vez superada la fase de cachorro estricta, alrededor de los cuatro meses y medio, comienza la adolescencia. Se compone de varias etapas que finalizan hacia los dos años de edad, dependiendo de cada animal, tal y como hemos visto antes. En esta fase se alcanza la madurez sexual y la revolución hormonal despierta instintos hasta ese momento dormidos. Me gusta comparar a los perros jóvenes con los humanos jóvenes. Si recordamos nuestra adolescencia, podemos ver ciertos paralelismos:

  • Les gusta buscar cosas nuevas que hacer, la acción, las carreras y la velocidad.
  • Se aburren fácilmente cuando no pasa nada y están buscando constantemente nuevos retos
  • Carecen de autocontrol y el mundo es un reto constante. Ladran, persiguen objetos cuando nunca lo habían hecho, se muestran retadores frente a otros perros o personas…

En esta fase, las actividades de Educación Básica o la práctica regular de ciertos deportes con tu perro, sientan las bases para una convivencia más feliz y son la puerta a disfrutar de las múltiples actividades que puedes compartir con tu peludo como paseos, juegos y otras muchas…..

 

Sigue la revolución

Un perro adolescente está en fase de transición, y hay un montón de cosas que necesita explorar y probar. Permítele descubrir el mundo de forma controlada pero no dejes nunca de lado la tarea de educar a tu perro a ser un animal social y educado.

La socialización cae muchas veces en picado durante la adolescencia. A medida que los perros se van haciendo mayores, suelen tener menos ocasiones de tratar con personas y perros desconocidos.

Los perros, sobre todo los machos, suelen empezar a adoptar ciertas posturas intimidatorias cuando llegan a la adolescencia. Miradas fijas, gruñidos incluso peleas marcan esta etapa. Es frecuente que los propietarios de perros grandes eviten los encuentros con otros perros para evitar estas conductas ante el temor de que su animal pueda hacer daño, mientras que los propietarios de perros pequeños los evitan, precisamente por el temor que hagan daño a su pequeño gruñón.

Un perro así, puede ser irritante y un auténtico tormento pero no significa necesariamente que tenga intención de hacer daño a nadie. Los gruñidos y peleas son propios del desarrollo normal de un perro pero hacer daño no. Eso no quiere decir que debamos permitir este tipo de comportamientos.

Lo ideal es prevenir su aparición mediante un buen trabajo previo de socialización.

Para fomentar una buena socialización que minimice estos comportamientos, no te centres únicamente en pasear por el barrio. Intenta buscar distintos recorridos para los paseos y diferentes zonas, de manera que se encuentre con muchos perros y personas. La socialización es una carrera de fondo. Para evitar conductas indeseables con otros perros o con personas, el truco está en trabajar con tu perro a diario y la única forma de conseguirlo es proporcionarle situaciones diferentes que le permitan encontrarse con gente nueva, casi a diario.

Mantener los buenos modales de tu perro durante la adolescencia resulta fácil si sabes cómo hacerlo, pero puede resultar extremadamente difícil de otro modo.

Nunca se debe subestimar la dedicación que necesita un perro. No debemos caer en la tentación de prestar menos atención a los perros, una vez que han llegado a la adolescencia con la excusa de que son mayores. Cambia el tipo de requerimientos pero se mantiene la necesidad de invertir tiempo de calidad con el animal.

 

Ayudando a nuestro perro

Para que un perro joven aprenda a controlarse, necesita pasar por un período de adaptación y nosotros podemos ayudarle poniendo un poco de nuestra parte:

Enséñale: El perro desconoce las opciones que tiene. Mediante la educación, aprende a estar tranquilo y descubre que consigue más, eligiendo hacer lo que se le pide en vez de seguir atendiendo únicamente a los instintos saltar, correr tirar de la correa. Podemos y debemos enseñarle y ayudarle a aprender a controlar las diferentes situaciones cotidianas.

Conviértete en referente: Las emociones son contagiosas. El lenguaje de tu cuerpo y tu comportamiento han de adaptarse a lo que esperas de tu perro para convencerle. Movimientos pausados y tranquilos y voz suave para dirigirnos al animal trasmiten calma y control de la situación.

Coherencia: No debemos mezclar autocontrol y fuerza física. Son términos incompatibles. El autocontrol es voluntario, mientras que la fuerza física no. Evita tirones, empujones o forzarle de alguna manera. El castigo físico provoca como reacción un aumento del nivel de estrés.

Trabaja el autocontrol cada vez que puedas. Empieza en zonas libres de distracciones y en sesiones cortas. El aprendizaje debe ser divertido para ambos.

Hay otras formas de ayudarle también, como conocer las señales de comunicación canina y recompensarle cuando muestra una conducta adecuada en una situación estresante (muchas personas o perros, ruidos….).

Ten paciencia: Tu perro necesita tiempo para crecer, igual que nosotros.

Sobre todo, recuerda que la adolescencia es una etapa que se supera y tu perro necesitará de tu ayuda para hacerlo de forma tranquila y sacando el mejor partido del proceso. Eres responsable de un cerebro canino joven y en pleno desarrollo, así que trabaja con él para alcanzar y disfrutar de todo su potencial. Por delante, tienes el gran compromiso y responsabilidad de velar por él, de cuidarlo, atenderlo, dedicarle tiempo y atención, disfrutando de cada paso de la relación que estáis construyendo juntos.

Colaboración con revista Pelo Pico Pata Nº 93 (Julio 2013)

Nico, el protagonista del post, tiene mes y medio y es un cruce de Pomerania. Es el último de una camada recogida donde todos los demás ya tienen hogar.

¿Te animas a adoptar a este peluche?

Contacto: mail@redayudaanimal.es

Web: http://redayudaanimal.es/

Esther: 669 46 71 04

 

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