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Buenos modales caninos
Rosa Roldán 26-07-2016 | 8:39 | 0

La jornada te proporciona decenas de oportunidades de enseñar “buenas maneras” a tu perro. Entrar o salir por las puertas de forma tranquila y a nuestro lado, no deja de ser un ejercicio de habituación esencial que se puede trabajar a lo largo del día varias veces coincidiendo con el paseo. Es importante, no anticipar las salidas sobre todo si nuestro perro es nervioso (Nada de “venga, vamos, a la calle” en tono alto o gritando como si nos fuera la vida en ello).

 

Cuando vayamos a salir y le hayamos puesto la correa, debemos esperar a que el animal esté tranquilo. No quiere decir que estar sentado signifique estar tranquilo. Particularmente, más que dirigir constantemente a los perros, es mejor enseñarles a pensar por ellos mismos y tomar “buenas decisiones” como esperar con nosotros independientemente de si lo hace de pie o sentado.

 

Un perro tranquilo es aquel que no está jadeando y con la lengua fuera dentro de casa. Boca cerrada, cara de curiosidad y correa floja. Puede tardar un segundo o media hora pero debemos ser pacientes y darle un tiempo adecuado para asumir la situación. Y sobre todo, guardando silencio para no interferir su proceso mental.

 

Si trabajas en silencio, dándole la oportunidad de acertar, es un logro para ambos y os anima a repetirlo el resto de ocasiones En casa, en el portal, en la oficina y en el portal, le damos tiempo para que mire, vea la calle y salga con nosotros de forma relajada. Tu perro disfrutará mucho más y tú también.

 

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Mirada, foco y atención
Rosa Roldán 30-06-2016 | 8:41 | 0

Este es un tema que, demasiadas veces pasa desapercibido pero que me gusta trabajar con cada persona que llega a las clases por primera vez con su perro, pero también antes de cada sesión como una forma de “calentar”, prepararnos y preparar al animal antes de entrar en acción.

 

Olvidamos empezar de forma amable, centrando la atención del que tienes enfrente (en este caso el perro) en nosotros. Porque si nos despojamos de todo lo demás (chucherías, comida, juguetes….) solo queda nuestra persona, la relación (buena o  menos buena que hayamos logrado forjar con nuestro perro) y el poder de la mirada y de todo lo que implica…. No cuesta nada “avisar” al animal de que vamos a hacer algo juntos. Una sencilla palabra (“¿preparado?”) basta para ponerlo en antecedentes

 

Y sobre todo, focalizar la mirada….  Porque la mirada es una de las conductas que más debemos reforzar en nuestro perro. Un perro que no nos mira, difícilmente va a atender nuestras peticiones pues cualquier cosa es mucho más llamativa que nosotros….

 

No es difícil pero requiere de práctica y, cuando nos convertimos en el foco de atención de nuestro perro… empieza la magia.

 

Seguro que, llegados a este punto, también te habrás fijado en que tu perro sonríe cuando está feliz…  Si la relación es buena, se mostrará relajado, atento, centrado y trabajará a nuestro lado, durante más tiempo.

 

Diversos estudios demuestran que, los perros, cuentan con las mismas estructuras y hormonas, experimentan los mismos cambios químicos que nosotros (aunque en un estado de madurez temprano), y son capaces de sentir las mismas emociones básicas que un niño de dos años como afecto, felicidad, tristeza, miedo, sorpresa, timidez, desconfianza, aversión, alegría, angustia, excitación… pero no pueden procesar emociones sociales más complejas como el orgullo o la vergüenza.

 

Y tu perro…. ¿Te mira, se queda contigo y también sonríe?

 

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Aprendiendo con mi perro
Rosa Roldán 11-05-2016 | 7:35 | 0

En esto de tener un perro, tan importante es que el animal aprenda a ser educado como que tú te conviertas en su mejor guía y aprendas a enseñarlo de la manera más correcta y disfrutando del proceso

 

Educar es cosa de dos: el que enseña y el que aprende. Y en el mundo canino, en ocasiones, los roles se tornan y el humano se convierte en aprendiz. Cuando pasas mucho tiempo entre perros, aprendes a observar, a abrir la mente y a comprender su lenguaje para poder ayudarle. Los perros no son ajenos a ello y, si notan que eres capaz de leerles, se convierten en guías perfectos y en alumnos aventajados.

 

Aprender puede y debe ser un juego para tu perro, pues educarlo significa algo más que tú des órdenes y que él te obedezca. Básicamente porque, de entrada, no van a comprender tus palabras; Los perros son más visuales que nosotros y comprenden mejor los gestos, es decir, nuestro lenguaje corporal.

 

A eso, hay que añadir coherencia y buena disposición a la hora de compartir ese tiempo con el animal. A nadie le gusta que le griten cuando le piden las cosas y a los perros menos, pues tienen mejor oído que las personas.

 

http://perrygatos.es/art%C3%ADculos/colaboraciones-con-publicaciones/responsabilidad-compartida/

 

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Si tu perro pudiera elegir…..
Rosa Roldán 13-04-2016 | 5:03 | 0

Si los perros pudieran elegir cómo les gustaría pasear, seguro que la mayoría elegían ir sueltos o, en su defecto, con arneses cómodos y correas que les dieran cierta libertad y la posibilidad de tomar algunas decisiones como ir a olisquear, coger cierta distancia de nosotros para hacer sus necesidades, evitar un encuentro que no le agrada…. Las correas largas me gustan. Dotan de autonomía al perro para ejercer como tal, a la vez que seguridad al guía al cumplir con la normativa de llevar al animal sujeto y evitar accidentes en el caso de perros miedosos, recién llegados a la familia, con una llamada poco fiable o con los que estamos empezando a trabajar en zonas abiertas.

 

Al hilo de una sesión donde hemos recuperado la correa larga para trabajar con un perrete joven que está aprendiendo a acudir a la llamada en zonas abiertas, hoy recupero un post con una propuesta de juego para aprovechar la tarde…

 

http://perrygatos.blogspot.com.es/2015/09/jugando-con-nuestro-perro-practicar-la.html

 

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¿Está raro o se encuentra mal?
Rosa Roldán 17-02-2016 | 8:34 | 0

Hay ocasiones en que nuestros perros y gatos de casa pueden mostrar comportamientos extraños e inadecuados y, no necesariamente, se tratan de temas de conducta. Antes de alarmarnos ante el cambio de carácter de nuestro peludo, y pensar que se ha vuelto “rebelde” o ponerle la etiqueta de “desobediente”, debemos preguntarnos si todo va bien.

 

Es decir, antes de preocuparnos por temas de comportamiento, debemos asegurarnos de que físicamente todo está en orden. El dolor o las molestias en espalda, patas, boca… etc., pueden ser la señal de que algo no funciona y se manifiestan a través de cambios de conducta, ya que ellos no tienen otro medio de indicarnos que algo va mal.

 

Nuestro animal no sabe hablar y, es nuestra obligación estar atentos a estos indicios. El profesional encargado de velar por la salud de nuestro mejor amigo es el veterinario y el único que puede diagnosticar el problema y recetar los medicamentos más adecuados, en cada caso. Los síntomas más comunes que indican malestar o dolor, a los que debemos estar atentos y que deben ser revisados por el veterinario son:

 

- Apatía, falta de ganas de jugar o de hacer ejercicio, de saltar…

- Menor apetito o si solo admite comida blanda o de grano pequeño.

- Mayor apetito y/o sed

- Eliminación inadecuada cuando ya tenía el hábito adquirido

- Cojeras

- Rigidez

- Posturas anormales

- Mirarse o mordisquearse una zona concreta del cuerpo, dolor evidente al tocarle la piel.

- Debilidad en las patas traseras o delanteras

- Contracturas musculares y limitación del movimiento

- Quejarse y vocalizar (ladrar o maullar) al hacer determinados movimientos…

 

Descartados los problemas orgánicos, el educador se encargará de poner las pautas más adecuadas en cada caso para que el propietario y el animal trabajen juntos en la solución de cada caso.

 

Imagen: http://goo.gl/jg8ALu

 

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