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Eres el guardián de tu perro
Rosa Roldán 25-01-2018 | 9:52 | 0

No sé vosotros pero si alguien me “recomienda” cualquier método de trabajo que no cuadre con mis principios, valores y/o sensibilidad, busco y rebusco hasta dar con otro que SÍ encaje, que responda a necesidades específicas, que demuestre una sistemática sólida y coherente, pero amable y respetuosa, práctica y participativa y que ofrezca explicaciones del por qué y para qué, de cada etapa del proceso.
Suena exigente pero, creo firmemente, que es la premisa necesaria si queremos avanzar. No vale eso de “tienes que hacer esto” porque necesitamos ir más allá y cuestionar todo antes. Teniendo clara la necesidad, se hace imprescindible plantearse el porqué de cada paso, disfrutar del proceso y partiendo de aquello que quiero o necesito conseguir (objetivos), adaptarlo a la necesidad específica de sus protagonistas (aprendizaje continuo) y buscar la forma de hacerlo más eficaz para todas las partes implicadas (técnicas).
Porque es tan sencillo (y tan complicado) como eso. Lo que no te guste para ti bien porque haga daño (física o emocionalmente), merme tu autoestima, resulte desagradable o aversivo, genere desconfianza o malestar contigo o con el resto del entorno o, simplemente, porque no lo tengas claro, no lo permitas tampoco para tu perro, ya que él no lo haría.
La confianza es un pilar básico en toda relación (también con tu perro) y, construirla es un proceso en el que invertimos un tiempo y esfuerzo valiosos que no debemos arriesgar en ningún caso (plantéate, en este punto, cómo te sentirías si aquel que debe protegerte, te maltrata física y/o psicológicamente de forma reiterada…). Porque siempre hay opciones y porque debes ser TU el mejor garante de la seguridad y bienestar físico y emocional de tu compañero de cuatro patas (al fin y al cabo tu elegiste tener perro y no al revés).

Y esto me recuerda al anuncio ese que decía: “Busque, compare y si encuentra algo mejor, CÓMPRELO”. Pues eso….

 

Buzz es de estos perros con “mala suerte” pues hasta ahora no ha dado con la persona adecuada que lo vea tal y como es: Porque Buzz es guapo, de tamaño mediano, adulto y estable, de carácter alegre y sociable con perros, gatos, personas y niños pero es un perro y, como todos, necesita atención, cariño, tiempo para salir a pasear, para hacer ejercicio físico y mental y disfrutar de la vida que se merece como buen perro que es. Si eres esa persona dispuesta a verlo como es, contacta con dan.asociacion@gmail.com  ó si eres de Madrid o para adopciones Internacionales escribe a dan.asociacion.madrid@gmail.com

 

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Llamando a tu perro…
Rosa Roldán 30-03-2017 | 7:59 | 0

Una situación que se repite frecuentemente se da cuando llamamos a nuestro perro en la distancia, para que vuelva a nuestro lado, sin indicar claramente qué esperamos de él. Solemos repetir su nombre muchas veces y el perro incluso nos mira esperando algo más… La respuesta lógica de todo perro al oír su nombre será girarse para averiguar qué queremos de él. La pena es que muchas veces se nos olvida decírselo y los perros, al igual que nos ocurre a nosotros, no saben leer nuestras mentes. No vale decir “Bicho”, “Bicho” diez veces en diferentes tonos si realmente no le estamos informando de lo que queremos de él ,que es “Bicho aquí”. Si desaprovechamos ocasiones para afianzar la llamada, pronto nuestro perro descubrirá que es más productivo estar a otras cosas (al fín y al cabo, te está escuchando como voz de fondo y sabe que estás ahí).

Otro error común es utilizar diferentes palabras para un mismo fin: Ven, vamos, aquí, que te he dicho que vengas, o el famoso “toma”.…. Con lo que terminamos confundiendo cada vez más a nuestro perro al tiempo que nosotros nos vamos enfadando progresivamente ante su aparente “desobediencia”. El resultado suele ser que el perro aún tarda más en venir porque nota que estamos alterados y cuando lo hace, lo suele hacer mostrando señales de apaciguamiento para intentar relajar una situación que no controla (se lame, viene agachado y despacito, gira la cabeza….) señales que nosotros confundimos con arrepentimiento por parte del perro por haberse “portado mal”.

La comunicación entre perro y propietario es vital y debemos cuidarla. Muchas veces se rompe por culpa nuestra por no haber puesto el empeño suficiente en ser concretos y coherentes.

El sábado 8 de Abril aprendemos juntos en una nueva edición de nuestro Taller Paseo y Llamada.

https://www.perrygatos.es/perros/paseo-y-llamada/

 

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Buenos modales caninos
Rosa Roldán 26-07-2016 | 8:39 | 0

La jornada te proporciona decenas de oportunidades de enseñar “buenas maneras” a tu perro. Entrar o salir por las puertas de forma tranquila y a nuestro lado, no deja de ser un ejercicio de habituación esencial que se puede trabajar a lo largo del día varias veces coincidiendo con el paseo. Es importante, no anticipar las salidas sobre todo si nuestro perro es nervioso (Nada de “venga, vamos, a la calle” en tono alto o gritando como si nos fuera la vida en ello).

 

Cuando vayamos a salir y le hayamos puesto la correa, debemos esperar a que el animal esté tranquilo. No quiere decir que estar sentado signifique estar tranquilo. Particularmente, más que dirigir constantemente a los perros, es mejor enseñarles a pensar por ellos mismos y tomar “buenas decisiones” como esperar con nosotros independientemente de si lo hace de pie o sentado.

 

Un perro tranquilo es aquel que no está jadeando y con la lengua fuera dentro de casa. Boca cerrada, cara de curiosidad y correa floja. Puede tardar un segundo o media hora pero debemos ser pacientes y darle un tiempo adecuado para asumir la situación. Y sobre todo, guardando silencio para no interferir su proceso mental.

 

Si trabajas en silencio, dándole la oportunidad de acertar, es un logro para ambos y os anima a repetirlo el resto de ocasiones En casa, en el portal, en la oficina y en el portal, le damos tiempo para que mire, vea la calle y salga con nosotros de forma relajada. Tu perro disfrutará mucho más y tú también.

 

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Mirada, foco y atención
Rosa Roldán 30-06-2016 | 8:41 | 0

Este es un tema que, demasiadas veces pasa desapercibido pero que me gusta trabajar con cada persona que llega a las clases por primera vez con su perro, pero también antes de cada sesión como una forma de “calentar”, prepararnos y preparar al animal antes de entrar en acción.

 

Olvidamos empezar de forma amable, centrando la atención del que tienes enfrente (en este caso el perro) en nosotros. Porque si nos despojamos de todo lo demás (chucherías, comida, juguetes….) solo queda nuestra persona, la relación (buena o  menos buena que hayamos logrado forjar con nuestro perro) y el poder de la mirada y de todo lo que implica…. No cuesta nada “avisar” al animal de que vamos a hacer algo juntos. Una sencilla palabra (“¿preparado?”) basta para ponerlo en antecedentes

 

Y sobre todo, focalizar la mirada….  Porque la mirada es una de las conductas que más debemos reforzar en nuestro perro. Un perro que no nos mira, difícilmente va a atender nuestras peticiones pues cualquier cosa es mucho más llamativa que nosotros….

 

No es difícil pero requiere de práctica y, cuando nos convertimos en el foco de atención de nuestro perro… empieza la magia.

 

Seguro que, llegados a este punto, también te habrás fijado en que tu perro sonríe cuando está feliz…  Si la relación es buena, se mostrará relajado, atento, centrado y trabajará a nuestro lado, durante más tiempo.

 

Diversos estudios demuestran que, los perros, cuentan con las mismas estructuras y hormonas, experimentan los mismos cambios químicos que nosotros (aunque en un estado de madurez temprano), y son capaces de sentir las mismas emociones básicas que un niño de dos años como afecto, felicidad, tristeza, miedo, sorpresa, timidez, desconfianza, aversión, alegría, angustia, excitación… pero no pueden procesar emociones sociales más complejas como el orgullo o la vergüenza.

 

Y tu perro…. ¿Te mira, se queda contigo y también sonríe?

 

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Aprendiendo con mi perro
Rosa Roldán 11-05-2016 | 7:35 | 0

En esto de tener un perro, tan importante es que el animal aprenda a ser educado como que tú te conviertas en su mejor guía y aprendas a enseñarlo de la manera más correcta y disfrutando del proceso

 

Educar es cosa de dos: el que enseña y el que aprende. Y en el mundo canino, en ocasiones, los roles se tornan y el humano se convierte en aprendiz. Cuando pasas mucho tiempo entre perros, aprendes a observar, a abrir la mente y a comprender su lenguaje para poder ayudarle. Los perros no son ajenos a ello y, si notan que eres capaz de leerles, se convierten en guías perfectos y en alumnos aventajados.

 

Aprender puede y debe ser un juego para tu perro, pues educarlo significa algo más que tú des órdenes y que él te obedezca. Básicamente porque, de entrada, no van a comprender tus palabras; Los perros son más visuales que nosotros y comprenden mejor los gestos, es decir, nuestro lenguaje corporal.

 

A eso, hay que añadir coherencia y buena disposición a la hora de compartir ese tiempo con el animal. A nadie le gusta que le griten cuando le piden las cosas y a los perros menos, pues tienen mejor oído que las personas.

 

http://perrygatos.es/art%C3%ADculos/colaboraciones-con-publicaciones/responsabilidad-compartida/

 

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