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Aprendiendo con mi perro
Rosa Roldán 11-05-2016 | 7:35 | 0

En esto de tener un perro, tan importante es que el animal aprenda a ser educado como que tú te conviertas en su mejor guía y aprendas a enseñarlo de la manera más correcta y disfrutando del proceso

 

Educar es cosa de dos: el que enseña y el que aprende. Y en el mundo canino, en ocasiones, los roles se tornan y el humano se convierte en aprendiz. Cuando pasas mucho tiempo entre perros, aprendes a observar, a abrir la mente y a comprender su lenguaje para poder ayudarle. Los perros no son ajenos a ello y, si notan que eres capaz de leerles, se convierten en guías perfectos y en alumnos aventajados.

 

Aprender puede y debe ser un juego para tu perro, pues educarlo significa algo más que tú des órdenes y que él te obedezca. Básicamente porque, de entrada, no van a comprender tus palabras; Los perros son más visuales que nosotros y comprenden mejor los gestos, es decir, nuestro lenguaje corporal.

 

A eso, hay que añadir coherencia y buena disposición a la hora de compartir ese tiempo con el animal. A nadie le gusta que le griten cuando le piden las cosas y a los perros menos, pues tienen mejor oído que las personas.

 

http://perrygatos.es/art%C3%ADculos/colaboraciones-con-publicaciones/responsabilidad-compartida/

 

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Si tu perro pudiera elegir…..
Rosa Roldán 13-04-2016 | 5:03 | 0

Si los perros pudieran elegir cómo les gustaría pasear, seguro que la mayoría elegían ir sueltos o, en su defecto, con arneses cómodos y correas que les dieran cierta libertad y la posibilidad de tomar algunas decisiones como ir a olisquear, coger cierta distancia de nosotros para hacer sus necesidades, evitar un encuentro que no le agrada…. Las correas largas me gustan. Dotan de autonomía al perro para ejercer como tal, a la vez que seguridad al guía al cumplir con la normativa de llevar al animal sujeto y evitar accidentes en el caso de perros miedosos, recién llegados a la familia, con una llamada poco fiable o con los que estamos empezando a trabajar en zonas abiertas.

 

Al hilo de una sesión donde hemos recuperado la correa larga para trabajar con un perrete joven que está aprendiendo a acudir a la llamada en zonas abiertas, hoy recupero un post con una propuesta de juego para aprovechar la tarde…

 

http://perrygatos.blogspot.com.es/2015/09/jugando-con-nuestro-perro-practicar-la.html

 

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¿Está raro o se encuentra mal?
Rosa Roldán 17-02-2016 | 8:34 | 0

Hay ocasiones en que nuestros perros y gatos de casa pueden mostrar comportamientos extraños e inadecuados y, no necesariamente, se tratan de temas de conducta. Antes de alarmarnos ante el cambio de carácter de nuestro peludo, y pensar que se ha vuelto “rebelde” o ponerle la etiqueta de “desobediente”, debemos preguntarnos si todo va bien.

 

Es decir, antes de preocuparnos por temas de comportamiento, debemos asegurarnos de que físicamente todo está en orden. El dolor o las molestias en espalda, patas, boca… etc., pueden ser la señal de que algo no funciona y se manifiestan a través de cambios de conducta, ya que ellos no tienen otro medio de indicarnos que algo va mal.

 

Nuestro animal no sabe hablar y, es nuestra obligación estar atentos a estos indicios. El profesional encargado de velar por la salud de nuestro mejor amigo es el veterinario y el único que puede diagnosticar el problema y recetar los medicamentos más adecuados, en cada caso. Los síntomas más comunes que indican malestar o dolor, a los que debemos estar atentos y que deben ser revisados por el veterinario son:

 

- Apatía, falta de ganas de jugar o de hacer ejercicio, de saltar…

- Menor apetito o si solo admite comida blanda o de grano pequeño.

- Mayor apetito y/o sed

- Eliminación inadecuada cuando ya tenía el hábito adquirido

- Cojeras

- Rigidez

- Posturas anormales

- Mirarse o mordisquearse una zona concreta del cuerpo, dolor evidente al tocarle la piel.

- Debilidad en las patas traseras o delanteras

- Contracturas musculares y limitación del movimiento

- Quejarse y vocalizar (ladrar o maullar) al hacer determinados movimientos…

 

Descartados los problemas orgánicos, el educador se encargará de poner las pautas más adecuadas en cada caso para que el propietario y el animal trabajen juntos en la solución de cada caso.

 

Imagen: http://goo.gl/jg8ALu

 

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Perros saturados…. Acción y reacción.
Rosa Roldán 11-02-2016 | 9:05 | 0

Cuando un perro que conocemos de sobra, muestra un comportamiento inadecuado en un momento determinado, debemos parar a pensar qué parte de responsabilidad es del perro y qué parte nos corresponde a nosotros. Lo que vemos en esa situación, es una “foto”, una instantánea que no aporta más información que lo que tenemos delante. Nos suele pillar por sorpresa y, por ello, nos ponernos nerviosos y tendemos a reaccionar de forma aún más exagerada que nuestro perro.

 

Llegados a ese punto, en vez de gritar al perro, lo mejor es sacarlo de la situación (por su seguridad y la seguridad de los otros) y realizar un trabajo de reducción de estrés para recuperar cierta estabilidad emocional. Los juegos de pensar (deductivos) y de olfateo vienen genial pues los centra en una tarea concreta, que exige de su atención en un objetivo certero y alcanzable. En ciertas ocasiones y, en función del tipo de reacción que haya mostrado, es bueno que pueda retomar, en un plazo breve de tiempo, la relación que se acaba de viciar con el otro perro o persona, de forma tranquila y serena a través de un paseo relajante o una actividad grupal de baja intensidad de forma que vuelva el “buen rollo”.

 

Recuperado nuestro perro, es el momento de hacer examen de conciencia y revisar las razones que han llevado al animal a llegar a ese punto (ladrar de forma nerviosa, gruñir a un perro o persona extraña o, incluso redirigir tensión abalanzándose hacia delante de forma ciega, con la intención de ganar espacio propio cuando lo veía perdido) incidiendo en la parte que nos corresponde como guías y responsables de nuestro perro.

 

Solemos pasar inadvertidos los aciertos de nuestro perro (las buenas conductas y la falta de conductas o estados de calma) en la mayoría de las ocasiones, poniendo el foco, única o casi exclusivamente, en los fallos y equivocaciones, felicitando poco y corrigiendo por exceso. Exigimos de más y reforzamos de menos. Y con refuerzo no solo nos referimos a comida puesto que, la motivación social de un perro por compartir tiempo con el guía, aprender y hacer, es en ocasiones, mucho más poderosa que un simple trozo de salchicha.

 

Quizá si lo pensamos detenidamente, le hemos fallado a nuestro perro: Hemos dedicado menos tiempo de calidad a la relación, hemos reducido tiempo de ocio a cambio de un exceso de obligaciones (o simplemente hemos reducido tiempo con el animal sin darle una alternativa a cambio más allá de aburrirse a solas); Hemos podido llevar al perro, a una situación límite, exigiendo más de lo que era capaz, sobreentrenando y/o sobreestimulando, confundiendo y mezclando tipos de entrenamiento (que nosotros podemos llegar a distinguir pero igual a nuestro perro, le puede costar más adaptarse).

 

En muchos casos, estiramos y estiramos hasta que, además del cuerpo, el cerebro del animal está agotado y reacciona de forma instintiva en modo alerta. Pura supervivencia

 

Por eso, si tu perro, al que conoces de sobra, reacciona de forma excesiva, haz examen de conciencia, busca posibles causas y pon soluciones para recuperar la confianza y la relación con tu amigo de cuatro patas. Disfruta de la relación y haz que cada actividad que compartes con tu perro, cuente para ambos.

 

Imagen: http://goo.gl/n9ZoRC

 

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Hora de entrenar….
Rosa Roldán 26-01-2016 | 4:40 | 0

Los perros, al igual que nos ocurre a las personas, tienen su hora “buena”. Si lo pensamos bien, todos sabemos cuándo rendimos más a la hora de trabajar o estudiar y los hay que prefieren madrugar mientras otros son de los que trasnochan hasta altas horas de la madrugada.

 

Esto no quiere decir que nuestros perros, no sean capaces de aprender o trabajar a otras horas del día. Simplemente que hay momentos a lo largo de la jornada, en los que están mucho más receptivos y dispuestos a implicarse al cien por cien en la actividad que le propongas de forma que, si conoces esos periodos y, puedes aprovecharlos, la sesión cunde mucho más y ambos disfrutáis de un trabajo de buena calidad.

 

Ras es de los que prefieren la sesión de tarde.. Al fin y al cabo, si lo pensamos un momento, los perros son animales crepusculares, es decir, su ciclo de sueño y de vigilia funciona de tal manera, que las horas en que despliegan mayor actividad, son durante el amanecer y el atardecer. Por lo tanto y unido al ritmo de trabajo de casi todos los propietarios, no es extraño que casi todos los perros, elijan uno u otro momento del día, para dar lo mejor de sí mismos.

 

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