La Rioja

img
Etiquetas de los Posts ‘

perros

Ojo con el chocolate estas fiestas
Rosa Roldán 16-12-2014 | 8:32 | 0

Y la recomendación no está pensada en nosotros ni en evitarnos empacho de dulces y kilos de más. Está pensada en nuestros peludos. El chocolate no es bueno para nuestros perros de casa y, si lo dejamos a su alcance (y más estos días que se avecinan de fiesta) nos podemos llevar un disgusto más o menos serio. Lo que nos puede parecer una trastada del perro, se puede convertir en una auténtica tragedia si no conocemos el alcance tóxico que representa el cacao para nuestros perros. El componente del chocolate que resulta tóxico para ellos, es la teobromina. Mientras que los humanos la metabolizamos fácilmente, los perros lo hacen mucho más lentamente, lo que permite que se acumule en su organismo hasta alcanzar niveles tóxicos e incluso mortales.

 

La teobromina es un alcaloide perteneciente a la misma familia que la cafeína. Es una sustancia incolora e inolora, con un sabor ligeramente amargo. Se encuentra presente en el árbol del cacao, y sus semillas, y por consiguiente en los productos del cacao y sus derivados.

 

Y aquí el tamaño sí importa. Un perro grande puede ingerir mucho más chocolate que un perro pequeño, sin que presente síntomas de intoxicación. Bastan poco más de 100 mg de teobromina por kilo de peso vivo, para causar efectos tan graves que llegan a comprometer seriamente la vida del animal.

 

También conviene recordar que los diferentes tipos de chocolate tienen distintos niveles de teobromina. El cacao amargo, el chocolate para cocinar y el chocolate negro contienen los niveles más altos, mientras que el chocolate con leche y el chocolate blanco tienen los más bajos. Para hacernos una idea, el chocolate negro contiene aproximadamente 1,5% de teobromina, unas diez veces más que el chocolate con leche común.

 

Si tu perro consume una pequeña cantidad de chocolate, probablemente solo sufra de molestias estomacales. Puede vomitar o tener diarrea. Sin embargo, cantidades mayores, tendrán efectos más graves. La mayor parte de los signos de toxicidad grave están relacionados con el sistema nervioso central. En cantidades suficientes, la teobromina puede producir temblores musculares, convulsiones, un latido cardíaco irregular, hemorragias internas o un ataque al corazón.

 

En cualquier caso, ante el menor síntoma de los anteriores, lo mejor es no correr riesgos y trasladar al animal inmediatamente al veterinario ya que se trata de una urgencia y la rapidez es vital en estos casos.

 

Seguramente habréis visto que, en las tiendas de complementos para nuestros animales, actualmente hay golosinas sabor chocolate para los perros. Aunque lleven ALGO de chocolate, están formuladas con una cantidad tan baja que no cause reacción pero, en cualquier caso, conviene leer la etiqueta del envase para tener claro cual es la cantidad máxima recomendada en función del peso del animal y no sobrepasarla. Así todos podremos disfrutar del placer del chocolate.

La protagonista de hoy es Kate, una preciosa perrita cruce de Spaniel del 2007. Muy buena y cariñosa, se nota que la vida no se lo ha puesto nada fácil pero, sin embargo ella sigue adelante y agradece cada caricia o gesto amable.

Si te animas a darle un hogar, contacta con dan.asociacion@gmail.

Ver Post >
Preparando la llegada de un bebé a una casa con perro
Rosa Roldán 12-12-2014 | 9:29 | 0

Se ha hablado mucho de la llegada de un bebé a una casa con gatos pero, el otro día, una alumna me preguntaba sobre la llegada de un bebé a una casa con perro y, así surgió la idea de escribir sobre el tema.

 

Para muchos propietarios, los perros han sido sus “primeros niños” pues han disfrutado de una vida llena de atenciones. Ahora les toca ceder espacio al nuevo y hay que ser cuidadosos. Realmente hay mucha confusión sobre cómo debemos comportarnos en esta situación y, ciertamente, un recién nacido en casa supone un gran cambio para toda la familia y, por supuesto, este cambio, también es vivido por nuestros perros. Lo más normal es que el perro acepte al bebé como un miembro más de la familia, un cachorro al que debe soportar y, probablemente, proteger. No hay que temer la curiosidad del animal, y siempre y cuando se guarden las medidas higiénicas y de seguridad, podrá acercarse al recién nacido.

 

La base del éxito es actuar con naturalidad y, sobre todo, ser coherentes. Nos sentimos ilusionados ante la llegada del recién nacido pero, lo que es seguro es que nuestro perro, está al tanto de que algo sucede. Intuye el cambio y son capaces de detectarlo, incluso antes, que la futura mamá. Lo mejor a mi criterio, es dejarlo participar en todo el proceso. Desde los preparativos dentro del hogar hasta los cambios que atraviesa el cuerpo de la futura madre.

 

Antes de la llegada del bebé


Los preparativos para recibir al nuevo miembro de la familia deben comenzar siempre unos meses antes del parto, para que el perro no asocie los cambios, con la llegada del bebé.

  • Debemos asegurarnos de que el animal está perfectamente sano, vacunado, y libre de parásitos internos o externos. También podemos repasar las uñas. De ese modo, evitaremos que pueda arañar al bebé si, por accidente, lo tocara con las patas.
  • Antes de que el bebé llegue, deberemos acostumbrar al perro a un horario realista y que podamos mantener una vez esté el niño en casa. Comenzaremos cuanto antes a dar de comer y a disfrutar de los paseos a las horas que estemos convencidos de poder hacerlo cuando el bebé esté con nosotros. El horario casi seguro variará y es mejor que el perro no sufra todos los cambios a la vez, coincidiendo con la llegada del niño.
  • Siempre es bueno acostumbrar al perro a pasar menos tiempo con la futura madre, ya que tras el nacimiento es probable que tenga que dedicarse mucho más al bebé, al menos, durante los primeros meses. De esta manera, el perro pasa al cuidado de otra persona de la familia (el padre por ejemplo), sintiéndose querido y cuidado y, por tanto, no excluido o disminuido en sus atenciones.
  • Podemos invitar a casa a amigos que tengan niños pequeños o bebés, para que nuestro perro se vaya acostumbrando al trato y presencia.
  • Es importante permitir que el perro entre en contacto con los nuevos muebles y objetos del bebé, para que se familiarice con ellos. Dejar que participen de todos los preparativos es bueno para todos pero, recomiendo que sea en nuestra presencia. Cuando no podamos supervisarlos podemos colocar una puerta de seguridad para niños para impedir la entrada cuando no estemos con él. Este tipo de barreras, le permiten ver y escuchar lo que sucede dentro cuando llegue el bebé. Hay que acostumbrarlo unos meses antes del parto de forma que pueda reconocer los límites sin sentirse aislado de la familia.
  • Podemos enseñarle a nuestro perro el nombre del bebé que viene en camino. Es una forma de incluirlo en las rutinas que se avecinan.
  • Otra opción es acostumbrar al perro a los ruidos propios de los bebés. Nos podemos ayudar con grabaciones de llantos de bebé, con la música de sus juguetes, etc. Al mismo tiempo, podemos premiar con golosinas o jugar con el can, para que asocie estos ruidos con experiencias buenas y agradables.
  • Es bueno habituar al perro con los olores nuevos del bebé antes de que llegue. Podemos dejarlo participar de los nuevos aromas: colonias, lociones, talco, etc. Para ello, los podemos usar en nosotros mismos.
  • Para evitar que el perro decida dormir o saltar sobre la cuna y muebles del bebé, podremos hacer uso de las barreras de seguridad o poner cinta adhesiva de dos bandas sobre los muebles. De este modo entienden rápidamente el mensaje de que no pueden estar allí.
  • En el momento del parto, siempre es recomendable que el perro se quede al cuidado de alguien de confianza.

 

Buenos modales
Durante los meses previos al parto, es el momento de enseñarle buenas maneras a nuestro perro: sienta, quieto, tumba, coge y suelta. Aprovecha el tiempo antes de la llegada del niño. Para cuando llegue el bebé, el perro debería responder a estas órdenes verbales con rapidez.

 

Reserva a lo largo del día 5-10 minutos de atención sólo para el perro. Este periodo será un tiempo de calidad para el animal y no hacen falta más de una o dos veces al día. Aprovecha el momento para acariciarlo, cepillarlo, jugar con sus juguetes, etc.

Mantén una rutina con el perro, disfrutando de vuestro tiempo más o menos a la misma hora, todos los días. Es conveniente asegurarnos de poder mantenerlo, una vez llegue el niño.

Antes de que el bebé llegue, deja al perro entrar en su habitación y en la zona de cambiador. No lo dejes fuera de las habitaciones del bebé todo el tiempo, los olores nuevos le atraerán y debe acostumbrarse a ellos lo más rápido posible.

Si intenta coger algo del futuro bebé, desvía su atención hacia uno de sus juguetes y prémielo por ello. Es el momento de que aprenda a diferenciar qué está permitido y qué no lo está. Si el perro tiene juguetes de peluche o de goma, parecidos a los del futuro bebé, puede crearle confusión así que tengamos cuidado a la hora de elegir juguetes para nuestro perro y para nuestro bebé.

 

La presentación del nuevo bebé a nuestro perro. La llegada a casa.

 

El primer contacto

Ha llegado el momento. Madre y niño vuelven a casa y empieza una nueva etapa. El perro mostrará una curiosidad natural ante la llegada del bebé y excitación por el retorno de la madre. Por ello, es importante actuar de forma que el perro investigue al nuevo miembro de la familia y, al mismo tiempo, evitar que pueda, sin querer, hacerle daño.

 

Es el momento de comenzar las presentaciones y, suelo recomendar que sean llevadas a cabo entre dos personas. Una de ellas se sienta en el sofá con el bebé sobre las rodillas. La otra persona queda libre para controlar al perro. Le dejaremos olisquear al bebé, acercarse e investigar. Recomiendo el uso de la correa si no estamos seguros de cómo va a reaccionar, si es inquieto o algo brusco, si muestra timidez o reacciona con miedo ante el bebé. No le obligaremos, ni le acercaremos el bebé más de lo que pueda tolerar.
No se puede tener a un bebé en brazos y a la vez evitar a un perro que se abalanza a saludar, o se cruza en nuestro camino para perseguir una pelota. Lo mejor es tenerlo controlado con una correa larga, para que pueda moverse por la habitación mientras nos mira, pero que no alcance al bebé si de repente le entran ganas de investigarlo más de cerca o jugar con él. Algunos consejos son:

  • Es importante actuar de la forma más relajada posible. De lo contrario, podemos transmitir nuestra excitación al perro.
  • No debemos castigar al perro por querer investigar al bebé. Si lo hiciéramos, el perro podría asociar la presencia del niño con algo negativo.
  • Debemos dejar que el perro se acerque al niño con calma. Puede ser una buena idea premiar la calma con chuches.
  • Si el perro es de gran tamaño o muy nervioso una buena idea es mantenerlo sujeto con la correa de paseo hasta que su ímpetu por oler al niño se reduzca.
  • Si el perro se acerca al bebé y lo huele de una forma calmada, debemos premiarlo con caricias y palabras suaves. Debe evitarse siempre el tono de voz que pueda excitar al perro, por ejemplo, el que utilizamos para jugar.
  • Si las cosas han ido bien, no debemos alargar en exceso el primer contacto. Es importante no forzar la interacción entre el perro y el niño y permitir que el proceso se lleve a cabo de forma gradual.

 

Muy importante

Nunca debemos dejar al niño y al perro juntos, ni un instante sin nuestra supervisión directa. Un perro puede sin querer hacerle daño al niño, por ejemplo, apoyando sus patas y volcando la cuna.

Ten en cuenta que nuestro perro aprovechará cualquier descuido para acercarse a investigar sin su supervisión, y cuando se tiene un niño, esto ocurre varias veces al día sin nosotros darnos cuenta: suena el teléfono, llaman a la puerta, estamos preparando un biberón por la noche… estos periodos cortos de tiempo libre, son los que puede aprovechar el perro para hacer una trastada.

Una vez que el perro se ha acostumbrado al bebé, y se muestra cariñoso y sociable con él, no hay ningún problema en que te siga por casa mientras atiendes al niño. Podemos crear unas rutinas de prácticas para que nuestro perro esté permanentemente entrenado.

Bajo ningún concepto se dejará al perro dormir en la misma habitación que el bebé. Usa un monitor, una radio, o una puerta de bebés, para poder dejar al niño sólo en su habitación.

Lo que nunca hay que hacer:

  • Descuidar al animal y dedicarse de lleno al recién nacido
  • Reñir al perro cuando se acerca al niño
  • Mantenerle encerrado por miedo a contagios
  • Ofrecer al perro los juguetes viejos o estropeados del niño.

 

Llegan las visitas:

Muchas personas pasarán por casa durante los primeros días para conocer al recién nacido. Aunque es fácil de imaginar que vienen por el bebé, esto no significa que no dispongan ni de unos segundos para prestarle atención también al perro.
Debemos intentar que las personas que vienen a casa le hagan un poquito de caso a nuestro perro. Puede ser algo tan sencillo como darle una golosina, lanzarle un par de veces la pelota y acariciarlo de vez en cuando.

 

Evitar los “celos”

Y pongo celos entre comillas porque un perro no presenta este tipo de comportamiento puramente humano. Sin embargo, la falta de atención puede generar cierta ansiedad en nuestro perro

La llegada de un bebé suele absorber gran parte de nuestro tiempo. Los ratos en que estamos más tranquilos, por ejemplo cuando el niño duerme, pueden ser aprovechados para jugar y prestarle atención a nuestro perro. De este modo, intentamos que el perro no se sienta desplazado.
Sin embargo, los perros no siempre interpretan las cosas de la misma forma que nosotros. En este caso en concreto, la interpretación del perro va a ser tan sencilla y tan lógica como la que sigue:

  • Cuando está el niño delante, no me hacen apenas caso.
  • Cuando el niño no está, vuelvo a recuperar la atención de mis dueños.

 

Si deseamos evitar los celos debemos conseguir que el aprendizaje del perro sea el adecuado, podemos proceder de la siguiente manera:

  • Si el niño está presente debemos, en la medida de lo posible, prestarle atención también al perro. Todos los juegos, las caricias y las golosinas deben ser entregadas en presencia del niño.
  • Si el niño no está “en escena”, debemos de forma deliberada reducir el grado de caricias y atenciones que recibe el perro.

 

En otras palabras, el perro sólo obtendrá cosas de nosotros en presencia del niño, y no al revés como ocurría antes.
Ahora el aprendizaje del perro será:

  • cuando está el niño delante me hacen caso y me divierto como siempre.
  • cuando el niño desaparece me aburro y ellos me ignoran.

 

Cómo educar al niño

Con el tiempo, será el niño el que buscará el contacto con el perro. En muchas cosas, el niño trata al perro como a un juguete más y no es consciente de que el animal puede sentir dolor.

El objetivo de los padres es enseñarle al niño que el perro no es un juguete y que estirarle las orejas, el pelo o la cola puede no ser la mejor forma de relacionarse con él.

  • Actúa con tu perro de forma coherente, y trate de que todos los integrantes de la familia hagan lo mismo: permitir y prohibir las mismas cosas.
  • Hay que tener especial cuidado desde el momento en que el bebé comienza a moverse o a gatear, pues en esta etapa, se desplaza de manera imprevisible y puede perder el equilibrio, cayendo sobre el animal, que puede asustarse y reaccionar instintivamente.
  • Hay que enseñarles a convivir con el animal, y a respetar sus momentos de sueño, de comida, de cansancio o de juego. De este modo, lograrás una excelente relación entre su hijo o hija, y el perro.
  • Nunca dejes al bebé/niño jugar o interactuar con el perro sin supervisión, hasta que el niño no sea lo suficientemente mayor para comportarse adecuadamente con el perro y esto, puede ser hasta que tenga unos diez años.
  • Educa a tu hijo a convivir con su perro: Enséñale a respetar la comida y los momentos de descanso del animal, a mostrarse cariñoso y acariciarlo.
  • Especial precaución con perros viejos, con artrosis, otitis u otros dolores crónicos que pueden reaccionar con miedo o dolor al contacto.
  • Muchísimo cuidado si el niño es muy activo o brusco.

 

RESUMEN: las 5 claves para una buena convivencia.


1. Realizar los preparativos con antelación.
2. Actuar con calma.
3. Presentar el niño al perro de forma gradual.
4. Supervisar a ambos en todo momento.
5. Conseguir que el perro relacione la presencia del niño con cosas positivas.

 

Colaboración en Revista Pelo Pico Pata Nº 91 (Mayo 2013)

 

Ver Post >
Perros mayores
Rosa Roldán 02-12-2014 | 3:01 | 0

Tu perro se hace mayor. Ya le ves las primeras canas y no es lo que era. Sus paseos son más tranquilos y prefiere largas sesiones al sol y a tu lado, que irse a jugar con los nuevos del parque.

Actualmente, debido a los cuidados que le proporcionamos y a los avances veterinarios, la madurez de nuestro perro de casa, constituye una etapa cada vez más prolongada de su vida que puede disfrutar con buena salud, si lo ayudamos de forma adecuada.

A partir de los siete u ocho años, es cuando se empiezan a producir los primeros cambios aunque, suelen ser tan sutiles que, normalmente, en esta primera fase, pasan desapercibidos puesto que, en muchos casos, no se observan signos externos de envejecimiento. Es a partir de los 10 años, cuando se producen los cambios más importantes.

Conviene recordar, no obstante, que no todos se hacen mayores a la misma edad. El envejecimiento no se manifiesta de repente, ni tampoco a una edad, ni con un tamaño concreto. Es un proceso gradual que está íntimamente relacionado a la genética del perro y a la calidad de vida que haya disfrutado

Mientras que un perro de raza pequeña, hasta los diez kilos en su etapa adulta, puede convertirse en un animal senior a los doce años de edad, por regla general, los animales de mayor tamaño envejecen antes.

Diferentes etapas

En términos generales se debe considerar mayor a cualquier animal que haya iniciado su proceso de envejecimiento, teniendo en cuenta que hay que variará según raza y estilo de vida:

  • Etapa Sénior: desde los 6-7 años hasta los 9-10 años.
  • Etapa Geriátrica: desde los 10-11 años hasta los 14-15 años.
  • Etapa Supergeriátrica: a partir de los 14-15 años.

No hay que olvidar que los perros senior, aun presentando un buen estado de salud general, pueden estar desarrollando enfermedades crónicas asociadas al envejecimiento. Los controles veterinarios periódicos favorecen su manejo y control, mediante la detección precoz, aportando calidad de vida a nuestro compañero.

 

Nuestro perro se hace mayor

Con el paso de los años, los sentidos del perro (oído, vista y olfato) pueden empezar a deteriorarse pero, cada animal envejece de un modo diferente. Muchos de estos cambios pueden pasar desapercibidos, en un primer momento, ya que el animal se adapta a ellos. (Se mueve menos, evita movimientos bruscos, pasa más tiempo descansando…).

Otros cambios pueden ser más obvios como el mal aliento que provocan las enfermedades dentales que, con el paso de los años, requieren más atención y control veterinario.

A partir de los 10-12 años, los signos se hacen evidentes. Se produce el envejecimiento celular que, conlleva un progresivo deterioro de los órganos y funciones vitales del perro (corazón, riñón, pulmones…etc.), a la par que disminuyen las capacidades cognitivas y sensoriales en la mayor parte de los casos.

Muchos perros senior pierden masa muscular, de modo que pueden parecer más delgados. Otros, en cambio, tienden a la obesidad porque siguen consumiendo las mismas calorías al tiempo que su actividad se ha reducido de forma notable.

El pelaje se vuelve más seco y quebradizo a la par que la piel es menos flexible. Con el paso de los años, necesita más de nuestra ayuda para mantener la piel y el pelo en buenas condiciones.

Normalmente, a medida que madura, el animal muestra más interés por descansar o que duerma mucho más tiempo. En cualquier caso, son aspectos a vigilar. El desinterés por el mundo que lo rodea puede ser indicativo de que algo no va bien, al igual que un nivel de energía excesivo.

Los cambios de comportamiento en perros mayores son, a menudo, el resultado de problemas de salud por lo que conviene estar atento y pedir asesoramiento veterinario a la menor duda.

Aunque nos parezca que nuestro perro senior está cómo siempre, no debemos perder de vista su edad y debemos anticiparnos en todo lo relacionado con la prevención: Alimentación, revisiones periódicas….

 

Cambios asociados al envejecimiento y sus signos clínicos relacionados

Las patologías relacionadas con el envejecimiento, hacen acto de presencia debido a los cambios físicos, metabólicos o de conducta. El animal se vuelve más sensible.

La prevención, en estos casos, pasa por supervisar, de acuerdo con el veterinario, los cambios que se van produciendo para aportarle aquellos cuidados específicos que precise. En esta etapa, las revisiones veterinarias periódicas son más importantes aún, para anticiparnos y proporcionarle una buena calidad de vida a nuestro animal.

 

Entre los cambios generales que podemos observar, destacan:

  • Metabolismo reducido: Actividad reducida.
  • Capacidad de termorregulación disminuida: “demasiado calor al sol, demasiado frío a la sombra”.
  • Sensibilidad disminuida a la sed: tendencia a la deshidratación.
  • Cambios en los patrones del sueño: “siestas” frecuentes, irritabilidad.
  • Incremento de la relación grasa corporal/músculo: pérdida de masa muscular, debilidad, especialmente en las extremidades.
  • Cambios en la piel: elasticidad reducida.
  • Mayor producción de sebo: tacto grasiento, olor rancio.
  • Disminución de la alerta mental: más “despistado”, interactúa menos.
  • Disminución de la sensibilidad y de los sentidos: puede perder vista, oído y olfato progresivamente.

En esta etapa debemos ser tolerantes con nuestro compañero senior. Los cambios físicos y cognitivos provocan que nuestro perro pueda estar desorientado o irritable ante situaciones que antes eran cotidianas. En algunos casos, puede volver a eliminar de forma inadecuada dentro de casa o ladrar angustiado durante la noche al despertar sobresaltado. Es la hora de adaptarnos a sus necesidades y favorecer que disfrute de la edad dorada que merece.

 

Entre los cambios específicos que debemos controlar de acuerdo con nuestro veterinario, podemos observar:

  • A nivel de cavidad oral hay un aumento de la incidencia de placas dentales y enfermedad periodontal, lo que provoca la pérdida de piezas dentales.
  • Disminuye la función hepática, la absorción intestinal y la motilidad del colon que provocan malas digestiones, flatulencia y estreñimiento.
  • Si el sistema cardiovascular empieza a fallar, podemos observar tos persistente (sobre todo por la noche), menor tolerancia al ejercicio, taquipnea y pérdida de peso. Es imprescindible que el veterinario ponga los controles que considere necesarios para monitorizar la evolución.
  • A nivel del aparato urinario puede aparecer poliuria/polidipsia, incontinencia y nicturia: Es decir, orina más, bebe más agua y se producen durante la noche.
  • A nivel del sistema endocrino pueden desarrollarse enfermedades como diabetes mellitus, con sus síntomas asociados como poliuria, polidipsia, polifagia y/o pérdida de peso.

 

Cuidando higiene y alimentación

Una dieta adecuada a las diferentes etapas vitales de nuestro animal senior, favorecerá el aporte adecuado de los nutrientes necesarios para una mejor calidad de vida. La alimentación específica para perros en estas edades, tiene un menor aporte en calorías y sirve para prevenir la aparición de factores de riesgo asociados a la edad, lo que asegura un retraso en el envejecimiento y una menor incidencia de la aparición de patologías.

Nuestro perro agradecerá enormemente que cepillemos periódicamente su pelo para eliminar nudos y mantenerlo limpio. El masaje también es una buena terapia pues alivia zonas doloridas y es una fuente de complicidad y afecto. No debemos olvidar extremar la limpieza de ojos, orejas y boca y revisar periódicamente las uñas ya que, si se mueve menos, también las desgasta menos y será preciso cortarlas de vez en cuando.

Además es preciso también, velar por su comodidad. Una cama mullida con un colchón especialmente adaptado a sus necesidades articulares, es algo básico para todo animal mayor, que en ningún caso, debería dormir en el suelo.

 

Ejercicio adaptado

Los cuidados que nuestro animal ha disfrutado durante la juventud, marcan de forma determinante su salud, durante la vejez. Los paseos diarios deben mantenerse cuando éste se hace mayor, si bien es preciso adaptarlos a su estado y ritmo. El perro senior necesita ejercicio y también juegos para mantenerse en forma y cuidar de su salud, tanto física como mental.

El ejercicio moderado del perro mayor, puede ayudar a prevenir enfermedades degenerativas como la artritis, que ataca a las articulaciones. Tampoco debemos perder de vista que la actividad física, reduce el riesgo de que el perro padezca sobrepeso durante su vejez.

Pero no todo se basa en pasear. Otra buena forma de estimular a nuestro perro a mantenerse en forma, son las actividades de olfateo, busca o rastro. Proporcionan cierto ejercicio pero, sobre todo, ponen en marcha los sentidos del animal y ayudan a frenar el deterioro cognitivo.

 

Seguir aprendiendo

Todos los perros tienen la capacidad de aprender cosas nuevas independientemente de su edad. Sólo hace falta tener claro el objetivo y saber adecuarnos a sus capacidades para lograrlo. Y ellos disfrutan enormemente compartiendo juegos y habilidades con nosotros.

 

Necesidades emocionales

Cualquier actividad que compartáis es tiempo de calidad para ambos. Los mimos, cuidados, palabras de cariño y muestras de afecto hacia nuestro perro son importantes durante todas las etapas de la vida, pero en especial durante su vejez. Aportan seguridad al animal que sabe que nos ocupamos de su bienestar.

Es importante mantener rutinas de aseo, alimentación, ejercicio (físico y mental) ya que aportan seguridad al animal.

No suele ser el momento de grandes cambios (mudanzas, introducción de nuevos perros y otros animales…etc.) El animal nos demanda estabilidad para tener asegurado su entorno y no sentirse desorientado.

En esta etapa, nuestro perro, se puede sentir inseguro ante las novedades por lo que  tampoco se debe quedar solo en lugares desconocidos. Al igual que ocurre cuando era un cachorro, el animal mayor se vuelve más vulnerable y debemos velar por él.

 

En resumen

La vejez es una etapa más en la vida del perro, no una enfermedad. Esta etapa llega en diferentes momentos a distintos perros. Por lo general las razas pequeñas son más longevas que las razas grandes.

Para ayudar y cuidar de forma adecuada a nuestro abuelo canino, no debemos olvidar claves tan necesarias como adecuar el ejercicio físico a su estado de salud, estimular mentalmente mediante juegos, mantener rutinas para aportar seguridad, vigilar su alimentación, darle el cariño que precisa e incrementar los chequeos veterinarios.

Convivir con un perro mayor puede aportar experiencias enriquecedoras y placenteras para ambos y, nuestro perro se ha ganado el derecho de envejecer a nuestro lado.

Colaboración con la Revista Pelo Pico Pata Nº 103 (Mayo 2014)

Eric nació en 2006 y, desde entonces lleva esperando una familia y un hogar. Si quereís conocerlo, puedes escribir a dan.asociacion@gmail.com ó si eres de Madrid y para adopciones Internacionales escribe a dan.asociacion.madrid@gmail.com

Ver Post >
Perros que leen con niños
Rosa Roldán 26-11-2014 | 6:53 | 0

A pesar de llevar tiempo desarrollando esta actividad, hasta ahora, no me había dado por hablar de ella. Sin embargo, cada día despierta más interés entre profesores y psicólogos que se animan a preguntar e interesarse por nuestros perros lectores. Y es que, curiosamente, por muy sorprendente que nos resulte, los perros son capaces de ayudar a los niños en sus tareas escolares, mejorando las habilidades lectoras y fomentando el hábito.

Muchos niños tienen dificultades con la lectura y aún se ponen más nerviosos, cuando les toca hacerlo ante otras personas, aunque se trate de sus compañeros de clase. Cuando los niños leen al perro en voz alta, en lugar de hacerlo ante un adulto, consiguen relajarse, experimentando el placer de la lectura. Niños y animales disfrutan de la compañía mutua, se convierten en profesor y alumno, generándose un entorno cálido y confortable, donde el aprendizaje se produce sin dificultad ni presiones. Los niños están contando una historia a un amigo de cuatro patas, que les mira con cara de adoración como si realmente entendieran las palabras que oye.

A partir de ese momento, la lectura se convierte en un acto lúdico y divertido, donde todo va a discurrir alrededor del animal, estimulando la motivación, concentración e imaginación del niño, de una forma totalmente natural y distendida.

Los perros no juzgan ni critican por la forma de leer, por el ritmo o la entonación. No les importa si la pronunciación es correcta pero “escuchan” de forma que trasmiten confianza al niño, contribuyendo a que se sienta más tranquilo y cómodo ante la tarea, liberándolo del miedo a equivocarse o hacerlo mal, pudiendo volver hacia atrás y corregir en cualquier momento. Todo ello, facilita en gran medida el aprendizaje, ya que el niño, trabaja de forma autónoma y se siente responsable de la tarea. Se crea la responsabilidad de hacerlo lo mejor posible ante el peludo que los escucha atentamente.

Hay niños que, tras aprender a leer a nuestros perros, siguen haciéndolo en casa y se han acostumbrado a estudiar con sus animales de compañía a los que les cuentan la lección. La repetición y la lectura en voz alta, contribuyen a memorizar y comprender el texto que se está leyendo. Se fomenta el hábito de estudio que le acompañará el resto de su vida y que le servirá en su futuro académico.

Además, al leer al animal, que se convierte en parte activa del proceso de aprendizaje, la tarea, se convierte en una actividad placentera, que motiva mucho más, a la hora de mantener el gusto por la lectura, incluso cuando es adulto.

El Programa R.E.A.D. de Lectura con Perros (Reading Education Assistance Dogs Program) mejora las habilidades de lectura de los niños mediante la intervención de perros especialmente adiestrados para leer con ellos.

El éxito del Programa radica en la conexión emocional que se establece entre el perro y el niño o niña que lee para el animal. 

Los perros son los acompañantes ideales para la lectura porque ellos:

  • Escuchan atentamente
  • Ayudan a relajarse y disminuyen la ansiedad
  • No juzgan, no se burlan, no critican
  • Son menos intimidantes que los compañeros de clase o que los adultos
  • Dejan que el niño vaya a su propio ritmo
  • Es muy agradable (los niños pueden acariciar al perro, tumbarse sobre él…)
  • Leer con el perro es visto por el niño como un juego, no como una obligación.

 

Los perros de terapia que participan en el Programa R.E.A.D  son muy especiales, y tienen unas características determinadas, que los hacen únicos. Están específicamente adiestrados para las sesiones de lectura, pudiendo actuar como si leyeran con el niño.

Son perros especialmente dispuestos para el trabajo con personas, especialmente niños, por su carácter pacífico y su predisposición al contacto físico y las caricias.

Con carácter previo a su participación en un programa de lectura, cada perro tiene que aprobar un examen de comportamiento y obediencia, que acredite que cumple con los requisitos exigidos para ser perro de terapia. Los perros deben examinarse cada dos años, con el fin de garantizar, en la medida de lo posible, que mantienen las condiciones adecuadas para su trabajo.

http://www.perrygatos.es/r-e-a-d/

Ver Post >
Aprender debe ser divertido
Rosa Roldán 24-11-2014 | 5:17 | 0

Aprender puede y debe ser un juego para tu perro, pues educarlo significa algo más que tú des órdenes y que él te obedezca. Básicamente porque, de entrada, no van a comprender las palabras; Los perros son más visuales que nosotros y comprenden mejor los gestos, es decir, nuestro lenguaje corporal. A eso, hay que añadir coherencia y buena disposición a la hora de compartir ese tiempo con el animal. A nadie le gusta que le griten cuando le piden las cosas y a los perros menos, pues tienen mejor oído que nosotras las personas.

Las palabras vienen después y, ciertamente, hay perro que llegan a discriminar muchísimas pero es cuestión de tiempo y de trabajo, como todo lo demás.

Al igual que con los niños, empieza por tareas fáciles y ve incrementando el esfuerzo que debe realizar el animal. A nadie se le ocurre que un niño de 3 años sea capaz de estar sentado y atento durante periodos largos de tiempo… Se trata de variar actividades, dando orden y sentido para que se conviertan en rutinas agradables y aceptables.

Nunca des por hecho que tu perro no va a ser capaz de hacer algo (los perros nos sorprenden continuamente) y, sobre todo, nunca pienses que algo  es tarea imposible. Quizá debas pedir ayuda pero no te rindas. Como guía y responsable del animal es tu obligación ser una buena referencia para tu perro y velar para que sepa comportarse correctamente en sociedad frente a otras personas y/o animales.

Gracias a todos los perretes y sus guías que nos han acompañado este fin de semana en las diferentes actividades, desde la Escuela de Cachorros, el Taller de Paseo y Llamada o el final del Curso de Educación Canina que celebramos ayer domingo por todo lo alto con agility, entrega de diplomas y un buen almuerzo para recuperar fuerzas.

Ver Post >