La Rioja

img
Etiquetas de los Posts ‘

perros

Haré lo que me enseñes…
Rosa Roldán 28-04-2016 | 8:01 | 0

Cuando elegimos incorporar un perro, nadie le pregunta al perro si quiere venirse a vivir con nosotros o no pero, lo que es cierto es que, toda su vida y sus rutinas, están en nuestras manos (comida, bebida, salidas, ejercicio, estimulación, educación, salud…) por lo que, con un mínimo de coherencia por parte del propietario, el perro sabrá a qué atenerse y se pueden prevenir muchos problemas de conducta (sin entrar en los que puedan estar provocados por enfermedades o patologías que deba tratar el veterinario).

 

Nos gusta poner nombre a las cosas y cuando surgen problemas en la convivencia dentro del entorno familiar, hasta hace bien poco, no era infrecuente que, enseguida, etiquetaran al animal de Dominante. Sin embargo, el panorama sobre el papel que se le otorga actualmente a la dominancia o la relación de “superioridad” del perro hacia los dueños, en casos de conductas inadecuadas obre todo dentro de casa, está cambiando y, afortunadamente, se empieza a desterrar la idea de que el perro quiera “mandar” sobre la familia y, en consecuencia, que lo mejor para que no se “suba”, es mantenerlo a raya o dominarlo.

 

Sin lugar a dudas, las conductas agresivas hacia los miembros de la familia (gruñidos, dentelladas, ladridos amenazantes, posturas de ataque…) ha generado y genera muchísimo debate y se ha venido relacionando con un problema de conflicto jerárquico (de ahí el nombre de “agresividad por dominancia”), relacionado a su vez con un problema de competición por recursos, ante el cual el perro respondería de forma agresiva con el fin de defender su supuesto estatus social o la posesión de un recurso.

 

No obstante y a través de muchos estudios, se ha demostrado, tanto en poblaciones de lobos como de primates, que la agresividad no está relacionada con el estatus social, y que un individuo, cualquiera que sea su rango social, puede defender de manera agresiva la posesión de un recurso valioso (incluida la atención del propietario).

 

Por ilustrarlo con un ejemplo sencillo, aunque no seamos el “jefe” en casa, a ninguno nos gusta que nos metan la mano en el plato cuando estamos comiendo y más, si tenemos mucha hambre…

 

En los últimos años se ha cuestionado la visión clásica y se plantea que, en la mayoría de casos, el problema no se trataría de un conflicto jerárquico sino que estaría relacionado con la dificultad del animal para predecir lo que va acontecer en el ámbito de las relaciones sociales y para mostrar una respuesta de amenaza ritualizada. Ahí es donde entra la necesidad del manejo coherente por parte del propietario de los aspectos que engloban el bienestar físico y psicológico del animal.

 

Un libro ameno para leer sobre el tema es “Dominancia, ¿Realidad o ficción?” de Barry Eaton.

 

“¿Tienen nuestros perros una agenda oculta para elevar su estatus sobre nosotros, los humanos, o son simplemente oportunistas que toman ventaja de las situaciones?”

 

http://www.knsediciones.com/es/kns-catalogo/1214-dominancia-realidad-o-ficcion.html

 

maxresdefault

Ver Post >
Paseo fuera vs. Siempre jardines vallados
Rosa Roldán 26-04-2016 | 11:08 | 0

El paseo es una necesidad canina muy importante. Es preciso sacar a pasear a nuestro perro varias veces al día por dos motivos fundamentales: Porque debe hacer sus necesidades con regularidad y porque todos los perros sienten la necesidad de caminar en lugares no cerrados.

 

Los perros de jardín, los de finca y los que viven en recintos cerrados tienen la misma necesidad de salir y olisquear el mundo que los que viven en un piso. Los perros necesitan explorar otros lugares, relacionarse con otros perros, tener diferentes estímulos sonoros y olfativos que lo mantengan en forma.

 

Un jardín muy grande no sustituye al paseo, pero si puede generar conductas inapropiadas para la convivencia con el ser humano (ladridos y persecuciones a todo lo que pasa al otro lado de la valla, reactividad, miedo o fobias,,, etc. muchas veces por falta de estimulación y estrés acumulado). No olvidemos que nuestro perro, igual que nosotros, necesita salir a conocer el resto del mundo.

 

cache_2425695622

Ver Post >
Vuelve la procesionaria
Rosa Roldán 18-04-2016 | 3:13 | 0

La procesionaria o gusano de los pinos es una de las causas comunes de problemas, llegado el buen tiempo.

 

Durante los meses de primavera y verano, las orugas procesionarias comienzan a proliferar en los parques, las zonas de recreo y las áreas al aire libre que frecuentan nuestros perros. Las orugas están recubiertas por unos pelillos urticantes que se dispersan y flotan en el aire. Estos pelos urticantes que revisten la oruga tienen forma de arpón y contienen una sustancia tóxica en su interior, la taumatopeína. Cuando el pelo se rompe, libera el tóxico que, en contacto con la piel o las mucosas, hace que las células corporales liberen histamina produciendo urticaria, inflamación y edema agudos. Son extremadamente peligrosas porque al contacto o lamido de la oruga, podremos advertir síntomas como inflamación de labios, boca y cabeza en general.

 

También hay que tener cuidado con los nidos pues están llenos de estos pelos y pueden ser trasladados por el viento y producir el mismo efecto aún en ausencia de las orugas.

 

Los perros, por curiosidad, suelen acercar la trufa a la oruga o, incluso al nido, y pueden llegar a lamerlas. Inmediatamente se advierte enrojecimiento de la cara e hinchazón en general, babeos, vómitos. El animal intenta rascarse, babeando exageradamente. Intentará ahuyentar el picor frotándose. Si los pelillos urticantes entran en los ojos, pueden causar conjuntivitis y daño corneal.

 

Los síntomas son hinchazón de la cabeza, de los labios, el aire le va faltando y su respiración es más rápida. El problema es que la inflamación es tan grande que puede llegar a necrosar un trozo de lengua o de labio y, en ocasiones, el animal será incapaz de beber y comer por lo que puede desarrollarse fallo renal por deshidratación. La inflamación de la lengua puede causar la asfixia del animal por lo que se trata de una URGENCIA VETERINARIA y hay que trasladar al animal lo antes posible para su tratamiento.

 

La primera medida que pueden tomar los propietarios, antes de acudir al veterinario incluso, es lavar muy bien la zona afectada con AGUA CALIENTE ya que el calor destruye la toxina puesto que es temolábil. Nunca se debe frotar la parte lesionada, ya que así romperemos los pelos dañados diseminando más aún la toxina.

 

Ya en el veterinario y una vez que el facultativo diagnostique la gravedad del caso, lo tratará en la mayoría de los circunstancias con corticoides, antihistamínicos, antibióticos y analgésicos. Es muy importante saber que la celeridad con la que se actúe es fundamental.

 

La principal opción preventiva que está al alcance de todos nosotros es extremar las precauciones en los paseos que realicemos con nuestros perros en la temporada de febrero a abril, evitando las zonas donde haya pinos para así impedir el contacto con la temida procesionaria.

 

Nunca se deben manipular los nidos sin protección en piel y mucosas ni, mucho menos, desprender los bolsones de procesionaria de los árboles con la idea de que así no hay peligro. La retirada debe ser realizada por profesionales para evitar riesgos.

 

El buen tiempo es para disfrutarlo. Revisa las zonas de paseo y controla que tu perro no se acerque a lugares susceptibles de procesionaria.

 

proce-pino-detalle

Ver Post >
De perros y collares…
Rosa Roldán 31-03-2016 | 9:01 | 0

El área de la garganta es una de las más sensibles y vulnerables del organismo del animal aunque solemos pasarla por alto. El mal uso de los collares (y más si son de ahogo, de castigo o “educativos”, es decir, de pinchos), pueden causar multitud de lesiones físicas importantes al comprometer la función respiratoria normal, la oxigenación del cerebro y el normal intercambio de información entre el sistema nervioso central y la actividad motora (si no respiras, difícilmente podrás aprender algo de provecho).

Además, no debemos perder de vista que mucha actividad hormonal (determinante para el equilibrio físico y psicológico del animal), se concentra en zonas concretas del cráneo.

La hipófisis es una glándula ubicada en la base del cerebro del perro muy cerca del hipotálamo las cuales se unen por el tallo hipofisario. Consta de dos partes importantes, la adenohipófisis o lóbulo anterior  y la neurohipófisis o lóbulo posterior. La adenohipófisis segrega las hormonas de la reproducción FSH Y LH encargadas de la maduración folicular en el ovario, también produce la hormona del crecimiento GH, la hormona estimulante de la tiroides la tirotropina, la corticotropina, la prolactina, y la neurohipófisis secreta la hormona oxitocina entre otras.

El sistema Neuroendocrino está interconectado entre sí, de forma que una actividad del eje Hipotálamo-Hipófisis-Supra-renal, puede afectar positiva o negativamente sobre la función tiroidea y gonadal.

http://veterinariaortomolecular.com/neurotransmisores-en-perros/

Hay un par de libros que explican cómo funciona la neuropsicología canina y porqué los problemas de espalda (y cuello) pueden estar detrás de muchos problemas de conducta.

- Neuropsicología canina de James O’Heare http://www.knsediciones.com/es/kns-catalogo/1212-neuropsicologia-canina.html

- Problemas de espalda en perros de Anders Hallgren http://www.knsediciones.com/es/kns-catalogo/1228-problemas-de-espalda-en-los-perros.html

Importante por eso, enseñar a tu perro a andar sin tensión en la correa.

 

12923082_1122723644444632_3594258737287570788_n

Ver Post >
Modo relax vs modo trabajo
Rosa Roldán 23-03-2016 | 10:03 | 0

Nosotros no trabajamos 24 horas al día y nuestro perro tampoco debería… No es necesario ni bueno, que nuestro perro esté continuamente activo ofreciéndonos conductas cada vez que le dirigimos la vista o le prestamos una mínima atención. Los acostumbramos desde pequeños a que se sienten a la mínima que nos ven, antes de salir por la puerta, antes de comer…. Si enseñar a hacer cosas está bien, siempre dentro de unos límites, aprender a desconectar es la mitad necesaria e imprescindible para lograr el equilibrio. Todos disfrutamos de los tiempos de descanso y ellos también lo necesitan. Así los perros dejan de depender continuamente de nuestra presencia y atenciones (que no quiere decir ni mucho menos que dejen de depender de nosotros) y aprenden a estar tranquilos, solos y relajados de forma natural.

 

Como no podemos estar todo el día en “modo trabajo” conviene marcar claramente los inicios y finales en cada sesión de entrenamiento, bien a través de señales verbales o gestuales o cambiando la actividad a otra que les permita liberarse, por ejemplo el juego que, bien utilizado, supone una herramienta poderosísima y a través de la cual, fomentamos además la complicidad y el vínculo con nuestro perro. Un perro que discrimina el trabajo del descanso se siente más seguro y feliz. Los momentos de trabajo exigen concentración pero los descansos le permite interactuar con el medio, con otros perros y otras personas como ser social que es fomentando el necesario equilibrio físico y psicológico. Incluso los perros muy enérgicos que adoran trabajar, agradecen desconectar al finalizar pues les da la posibilidad de quedarse con ganas de más al cambiar de actividad y prepararse para la siguiente con renovadas energías.

 

La influencia que tenemos sobre nuestros perros es enorme y por eso ha de saberse usar con prudencia y respeto, ofreciendo confianza para que el perro pueda evolucionar, empezando siempre en lugares seguros, dando tiempo al animal para que “piense” y ofrezca lo mejor de sí mismo. En los juegos de llamada, se ve claramente. Muchos propietarios llaman enseguida a su animal (aún en recintos cerrados), no se atreven a perderlo de vista, que se aleje demasiado  o que se entretenga con un rastro… Piensan que el perro, para parecer educado, ha de estar a su lado constantemente.  Un perro equilibrado se puede ir lejísimos, aparentemente fuera del alcance de nuestra llamada, olerá, explorará, buscará y seguirá rastros pero, si el trabajo ha sido consistente y coherente respetando, volverá a la señal sin dudarlo pues está unido a nosotros y sabe que podrá irse nuevamente al cumplir con nosotros.

 

Cuando la relación es armoniosa y se establece la necesaria complicidad entre perro y persona, cada uno intentará ajustarse, en la manera de lo posible, a la forma de ser del otro y de ambos depende disfrutar de cada paso del proceso.

 

IMG_3397.JPG

Ver Post >