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Una Navidad también para nuestros animales
Rosa Roldán 21-12-2016 | 9:53 | 0

Llegan las fiestas navideñas y muchos hogares se engalanan para las celebraciones familiares que están a punto de llegar.
Vistiendo la casa de navidad….
Si vives con peludos y eres de los que no renuncian al placer de vestir de fiesta tu hogar, hay una serie de precauciones a tener en cuenta en estas fechas:
  • Los árboles navideños son una invitación a saltar, trepar o jugar con ellos. Elige aquellos con una buena base estable que evite este tipo de accidentes.
  • Evita las bolas de plástico o cristal ya que, si consiguen tirarlas, al romperse se convierten en peligrosos objetos cortantes. Escoge a cambio las de fieltro o cuerda, menos peligrosas.
  • Las cintas y espumillones brillantes de plástico, pueden producirles asfixia u obstrucciones estomacales e intestinales en caso de ingerirlas. Extrema las precauciones o evítalas si ves que tus peludos se sienten irremediablemente atraídos a intentar jugar con ellas..
  • Las figuritas de los belenes han de estar alejadas del alcance de niños pequeños y animales pues hay algunas de tamaño lo suficientemente pequeño como para ser tragadas y que nos puedan dar disgustos.
  • Los cables y guirnaldas de luces pueden producir asfixia si se enreda con ellos.
  • Evita que juegue, roa o muerda las luces encendidas puesto que podría sufrir una descarga eléctrica y/o clavarse los cristales de las pequeñas bombillas.
  • Siempre que salgas de casa, deja al animal en un lugar seguro, alejado de los peligros y desenchufa las luces para evitar que las muerdan en tu ausencia y te encuentres un disgusto a tu vuelta.
  • Las típicas plantas navideñas como el muérdago, el acebo o la flor de Pascua (Poinsettia) son tóxicas para ellos. Colócalas en lugares donde no puedan acceder los animales.
Dulces y chocolates…
El chocolate contiene un componente que resulta peligroso para los perros, llamado teobromina. Mientras que los humanos la metabolizamos fácilmente, ellos lo hacen mucho más lentamente, lo que permite que se acumule en su organismo hasta alcanzar niveles tóxicos e incluso mortales.
Se trata de un alcaloide perteneciente a la misma familia que la cafeína y incoloro e inoloro, con un sabor ligeramente amargo. Se encuentra presente en el árbol del cacao, y sus semillas, y por consiguiente en los productos del cacao y sus derivados.
Un perro grande puede ingerir mucho más chocolate que un perro pequeño, sin que presente síntomas de intoxicación aunque bastan poco más de 100 mg de teobromina por kilo de peso vivo, para causar efectos tan graves que llegan a comprometer seriamente la vida del animal.
Conviene recordar que los diferentes tipos de chocolate tienen distintos niveles de teobromina. El cacao amargo, el chocolate para cocinar y el chocolate negro contienen los niveles más altos, mientras que el chocolate con leche y el chocolate blanco tienen los más bajos. Para hacernos una idea, el chocolate negro contiene aproximadamente 1,5% de teobromina, unas diez veces más que el chocolate con leche común.
Si tu perro consume una pequeña cantidad de chocolate, probablemente solo sufra de molestias estomacales. Puede vomitar o tener diarrea.
Sin embargo, cantidades mayores, tendrán efectos más graves. En cualquier caso, ante el menor síntoma de los anteriores, lo mejor es no correr riesgos y trasladar al animal inmediatamente al veterinario ya que se trata de una urgencia y la rapidez es vital en estos casos.
Y qué pasa con los petardos y los fuegos artificiales
Aunque a nosotros nos gusten las fiestas, nuestros compañeros de cuatro patas pueden no ser tan amigos de esta celebración. Con los petardos y los fuegos artificiales, son muchos los perros y gatos que se estresan, y presentan síntomas de ansiedad extrema.
Seguramente más de uno habrá visto perros aterrorizados ante algo que no controlan. Entran en auténtico estado de pánico, no ven aunque lleven los ojos desorbitados y caminan pegados a las paredes y al suelo, tirando de la correa en un intento desesperado de volver a casa cuanto antes.
Se vuelve especialmente importante extremar las medidas de precaución si vivimos con un animal miedoso. En estos casos, evita sacarlo de paseo a las horas más comprometidas y, cuando salgas, asegúrate que lleva el collar bien puesto y agarra bien la correa para evitar que el perro salga corriendo y se escape en caso de pánico.
Si eso ocurriera, la única forma de poder recuperar al animal perdido es, si lleva un microchip identificativo implantado.
Generalmente el perro que siente un miedo irracional ante los fuegos artificiales y los petardos, suele reaccionar de dos formas diferentes en función de la situación en la que se encuentre:
  • Intenta esconderse para evitar el problema
  • Sale huyendo para escapar de la situación que lo aterroriza.

El perro que sale huyendo es el que corre más peligro, puesto que su estado de pánico, provoca que no oiga nada, no vea nada y sufra más riesgo de ser atropellado o de perderse y no saber volver a casa.

En la mayoría de los casos, el propio animal dentro de casa, elige un refugio seguro para pasar el “mal rato” de los petardos o los fuegos. Él solito se va al fondo de la casa (normalmente un baño o aseo), donde todos los ruidos se amortiguan y se queda allí tranquilo hasta que todo vuelve a la normalidad. En casos extremos, si podemos anticiparlo, el veterinario puede aconsejarnos sobre el uso de difusores o collares de feromonas que ayudan a calmarse a nuestro perro.
Si el perro, al asustarse, se esconde en otra habitación o debajo de una silla, sofá, etc. no lo fuerces a salir de su refugio. Ese lugar hace que se sienta más tranquilo y lo ayuda a controlar el miedo. Si mantenemos la calma, al cabo de un rato es más que probable que nuestro perro salga de su escondite una vez superada la situación, es decir, cuando se sienta a salvo.
Ahora es momento de prevenir pero, una vez pasadas las fiestas, es más que recomendable ponernos manos a la obra para ayudar a nuestro perro a superar sus propios miedos y afrontarlos de otra forma más tranquila.
Con unas mínimas precauciones, todos, animales y humanos, disfrutaremos mucho más de las fiestas.
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Año nuevo y petardos
Rosa Roldán 31-12-2014 | 8:44 | 0

Con los petardos y los fuegos artificiales, son muchos los perros y gatos que se estresan, y presentan síntomas de ansiedad extrema. Sienten que su vida peligra, entran en auténtico estado de pánico, no ven aunque lleven los ojos desorbitados y caminan pegados a las paredes y al suelo, tirando de la correa, si están en la calle, en un intento desesperado de volver a casa cuanto antes.

Se vuelve especialmente importante extremar las medidas de precaución si vivimos con un animal miedoso. En estos casos, evita sacarlo de paseo a las horas más comprometidas y, cuando salgas, asegúrate que lleva el collar bien puesto y agarra bien la correa para evitar que el perro salga corriendo y se escape en caso de pánico.

Si eso ocurriera, la única forma de poder recuperar al animal perdido es, si lleva un microchip identificativo implantado.

Generalmente el perro que siente un miedo irracional ante los fuegos artificiales y los petardos, suele reaccionar de dos formas diferentes en función de la situación en la que se encuentre:

– Intenta esconderse para evitar el problema
– Sale huyendo para escapar de la situación que lo aterroriza.

El perro que sale huyendo es el que corre más peligro, puesto que su estado de pánico, provoca que no oiga nada, no vea nada y sufra más riesgo de ser atropellado o de perderse y no saber volver a casa.

En la mayoría de los casos, el propio animal dentro de casa, elige un refugio seguro para pasar el “mal rato” de los petardos o los fuegos.

Él solito se va al fondo de la casa (normalmente un baño o aseo), donde todos los ruidos se amortiguan y se queda allí tranquilo hasta que todo vuelve a la normalidad. En casos extremos, si podemos anticiparlo, el veterinario puede aconsejarnos sobre el uso de difusores o collares de feromonas que ayudan a calmar al perro.

Si el perro, al asustarse, se esconde en otra habitación o debajo de una silla, sofá, etc. no lo fuerces a salir de su refugio. Ese lugar hace que se sienta más tranquilo y lo ayuda a controlar el miedo. Si mantenemos la calma, al cabo de un rato es más que probable que nuestro perro salga de su escondite una vez superada la situación, es decir, cuando se sienta a salvo.

Ahora es momento de prevenir pero, una vez pasadas las fiestas, es más que recomendable ponernos manos a la obra para ayudar a nuestro perro a superar sus propios miedos y afrontarlos de otra forma más tranquila.

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Perros, Nochevieja y petardos
Rosa Roldán 27-12-2012 | 8:25 | 0

Estamos en puertas de la fiesta de fin de año y, al igual que para muchas personas es motivo de fiesta y celebración, para muchos propietarios y, sobre todo, para sus perros, estos días se convierten en una auténtica pesadilla.

Estoy hablando de perros aterrorizados por los petardos, en auténtico estado de pánico, con los ojos desorbitados y tirando de la correa desesperados de vuelta a casa. Desgraciadamente, muchos perros desarrollan un miedo irracional a los ruidos. Puede ser a una sola clase de ruido como los truenos, petardos….; A varios ruidos o a todos los ruidos fuertes en general. No hay un origen definido para este problema, que se suele relacionar con una deficiente socialización temprana o malas experiencias pasadas.

Generalmente el perro que siente un miedo irracional ante los petardos, suele reaccionar de dos formas diferentes en función de la situación en la que se encuentre:

  • Intenta esconderse para evitar el problema
  • Sale huyendo para escapar de la situación que lo aterroriza.

El perro que sale huyendo es el que más peligro corre puesto que el estado de pánico, provoca que no oiga nada, no vea nada y tenga más riesgo de ser atropellado o de perderse y no saber volver a casa.

Teniendo en cuenta las fechas en las que estamos, podemos ayudar a nuestro perro preparando una zona segura desde hoy mismo.

En la mayoría de los casos, el propio perro elige un refugio seguro para pasar el “mal rato” de los petardos. En el caso del perro de mis padres, él solito se va al cuarto del baño del fondo de la casa, donde todos los ruidos se amortiguan y se queda allí tranquilo hasta que todo vuelve a la normalidad.

En casos extremos, el veterinario puede aconsejarnos sobre el uso de difusores o collares de feromonas que ayudan a calmarse a nuestro perro.

¿Cómo reaccionar cuando nuestro perro se asusta por un petardo?

  • Lo primero que debemos recordar es que NUNCA debemos intentar calmar a nuestro perro acariciándolo o hablándole ya que a la larga, lo que conseguimos es que esta conducta se agrave, reforzando inadvertidamente los signos de ansiedad con caricias y abrazos. Debemos mostramos tranquilos y relajados para demostrarle que no pasa nada. Podemos reforzarle acariciándolo cuando deje de mostrar miedo y se haya tranquilizado, premiándole por ser valiente y comportarse normalmente.
  • Si el perro, al asustarse, se esconde en otra habitación o debajo de una silla, sofá, etc. nunca hay que forzarle a salir de su refugio. Ese refugio hace que se sienta más tranquilo y lo ayuda a controlar su miedo. Si intentamos sacarlo, el perro se sentirá amenazado ya que lo estamos despojando de su única protección, su miedo se convertirá en pánico y se agravará la situación. Si mantenemos la calma, no debe extrañarnos que al cabo de un rato, nuestro perro salga de su refugio una vez superada la situación, cuando se sienta seguro.

Si tu perro tiene miedo a algún ruido en particular, debes ser consciente que si no haces nada para solucionarlo, no se le va a pasar con el tiempo. Al contrario de lo que pensamos, el problema se puede agravar. Las fobias no tratadas se hacen más severas cuando se produce una exposición repetida y sin control al estímulo que las causa.

Ahora toca prevenir pero, una vez pasadas las fiestas, es recomendable ponernos manos a la obra con la ayuda de un profesional para ayudar a nuestro perro a superar sus propios miedos y afrontarlos de otra forma más tranquila.

El protagonista de hoy es Pirata que sigue buscando un hogar. Es un cachorrote sociable y afable que se lleva estupendamente con otros perros y con niños. Es un perro enérgico que disfruta con los paseos y la actividad física por lo que es ideal para gente activa. En la foto está con Carmen, su jovencísima madrina con la que se lleva estupendamente.

Para informarte: lauraochoagrande@gmail.com

 

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Noche de San Juan y ruidos
Rosa Roldán 22-06-2012 | 7:38 | 0

Se acerca la noche de San Juan y muchas personas me preguntan cómo reaccionar ante las conductas de sus animales de compañía. Son muchos, los  perros y gatos que se estresan ante los ruidos fuertes y presentan síntomas de ansiedad y hasta pánico. La noche de San Juan es un acontecimiento que, provoca disgustos en más de una ocasión a animales y propietarios.

Cada animal es único y por tanto responde de forma diferente ante los mismos estímulos. Hay factores como la actitud del propietario, la etapa de socialización, el contacto con otros perros miedosos así como el propio carácter y genética, que influyen en su comportamiento.

Si el animal se estresa con facilidad al oír petardos, puede que protagonice situaciones de pánico que le muevan, por ejemplo, a salir corriendo sin control. En este caso, al sacarlo de paseo, nos aseguraremos que el collar esté bien sujeto y que tenemos la correa bien cogida para evitar que el perro salga corriendo y se escape en caso de pánico.

También debemos tomar precauciones en caso que el perro esté en un patio o terraza ya que llegado el caso, puede saltar la valla con bastante facilidad. Un dato que demuestra que hay que tener en cuenta estas pautas, es que tras la noche de San Juan, las protectoras de animales, recogen muchos animales que se han escapado presos del miedo y que no han sabido regresar. En estos casos, la única forma de poder recuperar al animal perdido es, si éste lleva un microchip identificativo implantado.

Otros comportamientos pueden ser esconderse debajo de la cama, u orinar dentro de casa. También puede que tenga más sed de la normal, por ello es importante que siempre tenga agua, o que por el contrario disminuya su apetito. En todos estos casos la recomendación es ser comprensivos ya que, el “mal” comportamiento, se debe a los efectos del estrés que el animal no es capaz de controlar por si mismo. En definitiva, es importante ignorar su actitud lo máximo posible y no intentar calmarlo ni consolarlo para no reforzar ese comportamiento negativo.

En cuanto a las posibles soluciones que se pueden tomar frente a este problema, la más segura y recomendable en los casos más severos es la terapia para desensibilizar al animal de su miedo, en este caso, el ruido.  Esta terapia, siempre conducida por un profesional, expone al animal a sonidos de distinto volumen y frecuencia de manera que su asociación al pánico va disminuyendo. Al finalizar la terapia, el perro llega a asociar los ruidos (por ejemplo de petardos) a algo agradable y por lo tanto desaparece su temor y los comportamientos asociados a él.

Esta terapia requiere meses del trabajo de un etólogo/ educador con el animal y por lo tanto es aconsejable planificarla con suficiente tiempo de antelación.

Fuente: Fundación Affinity

El protagonista de hoy es Jordi un precioso cocker macho joven que busca adopción.

www.animalesrioja.es

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Nochevieja, petardos y perros
Rosa Roldán 28-12-2011 | 10:23 | 0

Se acerca la noche del 31 de Diciembre, Nochevieja, sinónimo de fiesta, de alegría y de petardos. Son muchos los perros que sienten miedo o temor a este tipo de ruidos. El estruendo causado por unos petardos, les puede hacer pasar un rato realmente aterrador.

Muchos de estos animales llegan a morir, literalmente de miedo, otros pueden llegar a entrar en pánico y saltar por la ventana, o perderse en una huida sin fin, y acabar bajo las ruedas de un coche.

El ruido excesivo es una importante agresión para el perro, cuya sensibilidad auditiva es muy superior a la nuestra. Cada año, la noche que precede al Año Nuevo, provoca en miles de perros, crisis de pánico, les desorienta, les ocasiona dolor y miedo.

Como resultado de ello, el perro, aterrorizado, trata de evitar esa situación. Presa del pánico el perro intenta huir, escapa corriendo de nuestro lado buscando un refugio del sonido de los petardos. Así se pierden cada año cientos de perros. El resultado es trágico, pues muchos nunca son recuperados o mueren atropellados.

El sobresalto del perro ante un petardo inoportuno, es en cierto modo natural. Pero si está ligado a una experiencia negativa, (por ejemplo un petardo lanzado justo al lado del animal), ese miedo se transforma en fobia. Un petardo que estalle cerca del animal motivará que, en el futuro, los estallidos le provoquen verdaderos ataques de pánico.

No debemos olvidar que también hay una parte de conducta aprendida en los miedos del perro. Tras el primer petardo, el propietario comprueba que su perro tiembla. Entonces trata de tranquilizarlo con palabras y gestos. El perro, reconfortado, inmediatamente se pone a temblar más, gime con más intensidad, dramatiza la situación. La mejor prevención, en estos casos, consiste en ignorar el miedo del perro y, naturalmente, evitar exponer al animal a esa situación que lo provoca.

Para combatir la fobia una vez instaurada en el perro tenemos varios medios a nuestro alcance, el más natural y recomendable es la desensibilización sistemática del perro, enseñándolo a tolerar el ruido, algo que debe llevar a cabo un profesional.

Sin embargo, si nuestro perro padece acustofobia (fobia a los ruidos), no hay tiempo para nada: Sólo quedan horas. No es momento de prevenir, sino de actuar y solucionar.

Mantén al perro dentro de casa, en una habitación donde el ruido exterior sea lo más atenuado posible y deja las ventanas de toda la casa cerradas. No lo lleves a zonas donde ser prevea pirotécnia, ni lo saques a su hora de paseo cotidiano si éste coincide con el momento de mayor actividad festiva. El perro debe ir en todo momento sujeto con la correa.

Es muy importante evitar la excitabilidad en el ambiente. La voz tranquila, los gestos lentos y medidos, ayudarán a mantener calmado al perro.

Y una vez pasada la Nochevieja, tenemos un año entero por delante para hacer las cosas bien para comenzar un programa de desensibilización y evitar problemas en el futuro.

La protagonista de hoy es Zara, una preciosa hembra de 7 meses, de raza G’os Datura. Se lleva bien con gatos y perros es muy cariñosa y alegre.

Si estas interesado en adoptarla ponte en contacto en animalesrioja@gmail.com

Rosa Roldán

www.perrygatos.es

Comportamiento y educación

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