La Rioja
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Victoria en tierras vikingas
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Martín Schmitt | 23-10-2016 | 23:31

Nadie había ganado hasta ahora en Elverum. Era territorio maldito. Salvo el Chekhovskie, que había arañado un empate, nadie se había llevado los dos puntos. Ni siquiera Montpellier, que acabó claudicando ante los pupilos de Michael Apelgren, un equipo que juega muy bien y que tiene las ideas claras. Pues el Naturhouse se llevó un gran triunfo esta noche. Un 27-32 que le allana el camino hacia la próxima fase, aunque todavía hay mucho trabajo por delante.

Los jugadores franjivino celebran la victoria en Elverum. Foto: Martín Schmitt

Y trabajo fue el que tuvo hoy la defensa noruega con un Haniel Langaro en estado de gracia. El brasileño está en un estado de forma tremendo. Marcó ocho goles y enloqueció con sus fintas a los grandotes del Elverum. También brilló la defensa de a ratos, no así la portería, que no pudo aportar demasiado. Pero la defensa consiguió robar unos balones decisivos en el tramo final. Además de Langaro, me gustó mucho Garabaya (marca diferencias cuando está en ataque), Albert Rocas (atentos al fly con el que acabó la primera), que marcó seis tantos, Miguel Sánchez-Migallón, que está jugando con mucha soltura, y Pablo Cacheda, que junto a Langaro enloquecieron a los noruegos.

Langaro recibe el premio al mejor jugador. Foto: M. S.

Mañana saldremos más tarde de lo habitual, a las 13.00 horas, aunque llegamos a Logroño pasada la medianoche. Pese a ser un viaje largo, con el triunfo debajo del brazo la vida se ve distinta. A ver si puedo plasmarlo en un vídeo. Hablando de vídeos, os dejo el del viaje a la ida, que estuvo colgado todo el día en larioja.com, en el que los jugadores hablan de su mejor recuerdo en una pista de balonmano.

Y antes de irme a dormir, no quiero dejar de aprovechar la oportunidad para agradecer a los responsables del Elverum, que es el club más hospitalario de todos los europeos que conozco. Y he estado en muchos lugares del continente. Desde el recibimiento a la plantilla franjivina, ayer en Oslo, hasta los detalles con un servidor, facilitándole el trabajo en todo momento. El Elverum es un club señor, con la gente más amable con la que me he topado en mis años de balonmano. Un ejemplo a seguir, al igual que su público, ruidoso como pocos, que también me sorprendieron: en el momento del himno del club, la última parte la cantan a capella, ¡y a dos voces! Un pedazo de coro que le da otro color a este hermoso deporte. Desde aquí, muchas gracias, Elverum.

La afición del Elverum con sus aplaudidores. Foto: M. S.

  • fade

    Que partidazo de nuestro equipo. Esta vez hemos sido capaces de ganar dos veces seguidas fuera de casa. Enhorabuena.