La Rioja
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Logroño se mete en la pomada
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Martín Schmitt | 02-02-2018 | 23:37

El Ciudad de Logroño consiguió esta noche un triunfo importantísimo (30-28) ante un rival directo como el Granollers, que al final quedó parcialmente opacado por perder el ‘goal average’ particular con el cuadro vallesano, que en el encuentro de ida venció 30-27. Pero lo realmente destacable es que el equipo de Jota González, que hoy cumplía 46 años de edad, se mete de lleno en la lucha por los puestos europeos. Está en la pomada.

Javi Muñoz, una de las figuras del BM Logroño, marca uno de sus once tantos. Foto: Fernando Díaz

Javi Muñoz, una de las figuras del BM Logroño, marca uno de sus once tantos. Foto: Fernando Díaz

El equipo riojano practicó muy buen balonmano, sobre todo en la primera parte. Un primer tiempo en el que Edu Cadarso tuvo que hacerse cargo del equipo por una lesión de Lazar Kukic. Y bajo la batuta del joven riojano, al que le traicionaron los nervios en un par de jugadas, el equipo marcó sus mejores diferencias.

Marc García trata de frenar a Edu Cadarso, de buen primer tiempo. Foto: F. Díaz

Marc García trata de frenar a Edu Cadarso, de buen primer tiempo. Foto: F. Díaz

El equipo funcionó como equipo. Juan del Arco, uno de los mejores, tiró del carro. Javi Muñoz, autor de once goles, mostró su faceta más letal, con contraataques rapidísimos y grandísimas definciones. Y Rubén Garabaya, incansable luchador, mostró sus galones en ataque y en defensa. Tampoco me quiero olvidar de Gurutz Aginagalde, autor de once paradas, que en los momentos claves apareció para traer tranquilidad al equipo franjivino.

Miguel Sánchez-Migallón celebra uno de sus tres tantos. Foto: Fernando Díaz

Miguel Sánchez-Migallón celebra con rabia uno de sus tres tantos. Foto: Fernando Díaz

Pero más allá de las individualidades, triunfó el trabajo en equipo que permite al Ciudad de Logroño meterse dentro del meollo, en la lucha por los puestos europeos. La única nota discordante de la velada fue la actuación arbitral. Posiblemente la pareja formada por David Monjo y Miguel Martín Soria impidieron con sus (a veces) absurdas decisiones (ojo, perjudicaron a ambos equipos) que el Logroño no tenga el ‘goal average’ perdido con el bloque vallesano. Pero no hay que quedarse con eso sino con el valiosísimo triunfo local que mete al equipo franjivino en la lucha por todo.