Si a esta foto se le une ésta otra…
O ésta otra…
…tenemos lo que tenemos. Es decir, excesos. Y muchos. Después de un verano movidito y tres semanas de vacaciones, hoy tocó control con la nutricionista… Y los resultados han sido desastrozos. En veinte días subí 2,3 kilos (estoy en 101,9), pero sin ninguna culpa. Ne4cesitaba descansar y no pensar en las calorías que me metía entre pecho y espalda. Pero el peso no es lo peor. También subí de pecho un centímetro (ahora, 115), 2,5 de cintura (109), dos de ombligo (113) y dos en el abdomen (111). Por supuesto que ya he vuelto a la abstinencia, pero quién me quita lo ‘bailao‘.


ste, abatido, no lo voy a negar. No es porque me haya saltado la dieta y me haya metido una ración de embuchados, qué más quisiera yo. Resulta, estimado lector, que soy culé. Sí, soy un gordito culé (qué mal ha sonado eso, ¿no?) y no puedo creer haber quedado afuera de la Champions con el mejor equipo del mundo y perdernos jugar la final en el Bernabeu. En fin, anoche me dieron ganas de abrir una bolsa de patatas fritas y ponerme morado, para levantar mi alicaído ánimo y enviar al suicidio mi régimen. Pero no, pese a todo me mantuve firme.
