Los excesos de San Bernabé eran muy peligrosos para mi cuerpo y se cumplieron los pronósticos. Después de una semana en el sur de Francia, bebiendo buenos caldos de Burdeos y buen marisquito, retomé las tres cifras (aumenté 1,2 kilos en ocho días). Lamentablemente así es, aunque ya en Logroño he vuelto a la dieta.

