Carlos Fuentes

Siempre he dicho que, en mi opinión de mero lector y crítico totalmente inexperto, Carlos Fuentes es el mejor escritor en lengua castellana del pasado siglo XX. Sin ningún reparo. Quizá hay novelas puntuales que me gusten más, como la Saga/Fuga de J.B. de Torrente Ballester. Pero no hay ninguna obra estudiada en su conjunto que me parezca más rotunda, perfecta e inteligente que la de Carlos Fuentes.

Llegué tarde a su lectura. Para cuando comencé a leer algo de Carlos Fuentes ya había leído mucho de García Márquez, de Vargas Llosa o de Cortázar, por ejemplo. Y comencé con una novela menor, La frontera de cristal, que me dejó totalmente extasiado. Entiéndase que una novela menor de Carlos Fuentes sería siempre una gran obra de casi cualquier otro autor. Es menor pues luego uno lee La Muerte de Artemio Cruzy cae totalmente deslumbrado ante el perfecto dominio del lenguaje de su autor o ante la delirante técnica narrativa empleada, tan compleja y excesiva sí, como estimulante una vez haces un pequeño esfuerzo por meterte en ella.

Carlos Fuentes

No era un escritor sencillo en absoluto. Incluso en sus últimas novelas en las que ya no recurría a complejos entramados artificiales para enredar su estilo, exigían a su lector una constante atención y un esfuerzo muy superior a la media. Y esa era una de las cosas que más me gustaba de leer a Carlos Fuentes. No defraudaba. No engañaba. No buscaba la aprobación rápida y sencilla. Era un escritor terriblemente culto e inteligente y exigía de sus lectores atención y esfuerzo para alcanzar esa cultura y esa inteligencia. Con la convicción de que la literatura era un instrumento poderoso para denunciar la realidad, para mostrar los errores de los seres humanos pero también, para la esperanza, para la educación, para la enseñanza, para combatir el olvido. Haciendo un trabajo en la Universidad sobre él leí en un artículo (no recuerdo donde, lo siento) una cita que tengo grabada. Cuando se le preguntaba por la excesiva complejidad de Terra Nostra (doy fe de ello, si hay que escoger una novela realmente compleja de Carlos Fuentes sería esta) él respondía que no escribía para que sus libros se leyeran entre dos paradas de metro. No era prepotencia. Era convicción de que la literatura debe ayudarnos a aprender, debe exigirnos esfuerzos para que las recompensas sean realmente eso, recompensas.

Y así escribió. Ayudando a que comprendamos el mundo. Explicando los lazos que unen a España con América en todas sus novelas o en ensayos excepcionales como El espejo enterrado. Denunciado al poder como en El sillón del Águila o La frontera de cristal, gritando desde sus líneas frente a la atrocidad como en Cambio de piel, decubriéndonos la vida de Frida Kahlo y Diego Rivera y mucho más en la excepcional, triste y esperanzadora (todo al mismo tiempo) Los años con Laura Díaz o causando desasosiego y angustia en Aura. Me dejo muchos libros, todos merecedores de un homenaje y de un recuerdo. Todos brillantes. Todos de Carlos Fuentes.

Ha muerto Carlos Fuentes. Me queda el consuelo de que aún tengo algún libro suyo por leer. Me queda la tristeza de que no habrá más. 

Titulitis

Me siento moralista estos días. Debe ser eso. Si ayer arremetía contra quienes no saben reconocer sus errores y pedir perdón hoy lo haré con los que engañan o tratan de engañar. Vaya cruzada.

El caso es que ayer me enteré, y la noticia no es de ayer, que el CEO de Yahoo!, Scott Thompson, dimitía después de pocos meses al frente de la empresa por haber mentido en su currículum añadiendo una licenciatura (la de informática) a la que sí tenía (algo de dirección de empresas o parecido). Parece ser, buceando un poco por la red, que esto ha sido una campaña de presión por parte de un grupo de accionistas que no estaba muy contento con la designación de este señor como mandamás de la empresa.

Pero me da igual que la noticia de su falso currículum haya sido difundida por unos adversarios empresariales o no. El caso es que este señor, después de unos días y TRAS PEDIR YA PERDÓN, ha tenido que dimitir por haber mentido. Es más, ha dimitido incluso la ejecutiva que le contrató por no haber verificado los datos que este señor presentaba como ciertos. Y estamos hablando de una empresa privada.

Es decir, nadie está dudando de la capacidad o no de Scott Thompson para sacar adelante a Yahoo! (por más que yo no creo que nadie sea capaz de sacar adelante a Yahoo! pero bueno), de lo que le están acusando es de mentir a los accionistas de una empresa. Y, por ello, dimite. Igualito que aquí, claro.

¿Les suena la historia? Sí, seguro que sí. Recientemente hemos tenido el caso de Elena Valenciano, flamante número dos del PSOE, que “maquilló” su currículum. Hemos de creer apelando a toda nuestra buena fe que no ha habido malicia a la hora de poner: “Estudios de…”. A mi me cuesta creerlo, qué quieren que les diga. Yo tengo unas cuantas asignaturas de la Licenciatura de Biblioteconomía y Documentación aprobadas por la UOC y jamás pondría que tengo estudios de Biblioteconomía. Tengo mi Licenciatura de Humanidades y gracias. Y suficiente. No es preciso mentir. Y poner en el currículum que se tiene “Estudios de…” si no es mentir es acercarse mucho al tema. Como mínimo es un intento de aparentar algo que no se es. Por la misma regla de tres yo puedo apuntarme este año a Derecho, el que viene a Filología, el siguiente a Empresariales y, por último, a una Ingeniería (sería la monda verme a mi allí, sin entender nada). Me podría montar un currículum de órdago. Y tampoco me vale que se me diga que sólo le faltan unas pocas asignaturas. ¿Queremos como dirigente a alguien que no ha tenido la constancia de sacarse una carrera después de varios años cursándola? Hablo de la constancia, no de tener la carrera.

El caso de Elena Valenciano no es el único, es el más reciente. Y ha pasado en las filas del PSOE, pero ha pasado en las filas del PP también, no crean ustedes. Y no es el caso concreto de Valenciano en el que me quería centrar. Es en la diferencia. En que aquí un dirigente de un partido político, que es diputada, que ha sido eurodiputada, que vive, en resumidas cuentas, de dinero público y por representar a un nutrido número de españoles, tergiversa su formación académica para vender una formación que no tiene Y NO PASA NADA.

Así nos va. 

¡Sólo disculparse, por dios!

El miércoles hay una rueda de prensa en la que el Ayuntamiento va a explicar qué se va hacer exactamente en la Gran Vía para evitar que cada quince días tengamos que estar arreglando el empedrado. Imagino que como es una rueda de prensa de gente que manda mucho del Ayuntamiento irán hasta dos o tres periodistas de cada medio. Qué suerte tienen algunos. A las ruedas de prensa de otros, en ocasiones, no viene absolutamente nadie. Pero bueno, dejémoslo estar.

Pero volvamos a la Gran Vía. Con una digresión, perdónenme. Acabo de comenzar a ver, por tercera vez, El Ala Oeste de la Casa Blanca. Sé que es una serie y sé que, por mucho que se parezca a la realidad de la política norteamericana, seguro que hay un trecho insalvable entre la fantástica ficción y el cruel día a día. Y son muchas las cosas de la ficción que deberían ser así en el día a día y no lo son. Una de ellas es la de pedir perdón por los errores cometidos.

En la serie hay determinados momentos en la que algún miembro de la administración Bartlet se ve en la tesitura de pedir perdón. Como Josh Lyman (mi héroe) reconoce, son unos arrogantes pero aún así, tragando bilis y pasándolo mal, asumen sus errores cuando los cometen y piden perdón cuando es preciso. Y no de puertas adentro. De cara a la galería. La serie está llena de momentos así. Y, con la distancia antes mencionada, las cosas son parecidas en la vida política norteamericana. El mismísimo Obama ha admitido errores propios, incluso ha llegado a usar la coloquial expresión de “la cagué” (en su variante inglesa, claro).

Aquí no admite errores ni Dios, con perdón de la expresión. A lo más se usan eufemismos sobre evaluaciones equivocadas pero, la mayoría de las ocasiones, se echa la culpa al empedrado. Valga aquí tan acertadamente la expresión.

El tema de la Gran Vía ha estado muy chapuceramente gestionado por los dos partidos que mangonean esta ciudad. Cuando Revuelta (que no se quede libre de pecado el primero en pecar, por favor) no regentaba un partido de nombre dudoso sino que era uno de los líderes del PP nos embarcó en unas obras faraónicas que nos hacían creer que no era Madrid quien se presentaba a los juegos olímpicos sino nosotros. Y, por tanto, fue el PP quien sacó adelante esas obras con ese empedrado tan desafortunadamente puesto en una de las vías con más tránsito de toda la ciudad. Olé, olé y olé. No sé en que estaban pensando. Para mantener esa decoración tan bonita que duró lo justo para pasar las elecciones (y no ganarlas, recuérdenlo) hubiera sido mejor peatonalizar la Gran Vía como se insinuó. El tráfico de Logroño se hubiera ido a hacer gárgaras, sí, pero la calle no se hubiera destrozado. El caso es que gastaron un dineral en construir algo equivocadamente para que nos siguiera costando un dineral sucesivo en cada una de las reparaciones necesarias. ¿Alguien del PP ha pedido perdón por esto? Nadie.

No se queda libre de pecado el PSOE, no crean. Que todos nuestros regidores hacen cosas absolutamente inexplicables. Porque el PSOE llegó al poder poco después de que las obras se terminaran. Es cierto. Ellos no tienen la culpa de haber mandado hacer tal engendro de calle “desmontable”. Pero… ¿por qué dejaron expirar la garantía de las obras antes de pedir que se arreglará lo que ya era evidentemente una chapuza monumental? ¿Para poder poner a parir (con razón) al PP? Sí fue por dejadez o por negligencia es un error grave que ha supuesto y va a suponer un gasto enorme en dinero público, dinero, les recuerdo, que no sólo sale de sus bolsillos sino que al gastarse aquí no se gasta en servicios sociales o en policía. Y si fue por poder poner a parir al PP es mucho más grave aún. Añadirían al derroche de dinero público el haberlo hecho conscientemente demostrando un total desprecio por los sacrificios que hacen los ciudadanos para pagar los impuestos de donde sale ese dinero. El caso es que tampoco nadie del PSOE ha pedido perdón por dejar expirar esa garantía de obra.

Y así estamos. Con una de las calles principales de la ciudad constantemente averiada. Con mucho dinero público gastado en su mantenimiento y reparación y con la perspectiva de volver a gastar más próximamente. Y sin que ninguno de los responsables se moleste siquiera en disculparse. ¡Sólo disculparse, por dios!

A priori, con las víctimas

Como he tenido la suerte inmensa de que el terrorismo no me afectara directamente no soy capaz de comprender la totalidad del dolor que tienen que estar sintiendo las víctimas del terrorismo después del anuncio del PP de ayer. Y, antes de comentar un par de cosas sobre el tema, admitiré que sólo sé dos o tres cosas sobre el programa del PP. Quizá me falta información o perspectiva para valorarlo mejor, no sé.

A priori, si sólo se trata de acercamientos selectivos al País Vasco a los presos puntuales que den ciertos pasos, puedo aceptarlo. Mientras estén en la cárcel y cumplan sus condenas íntegras a mi me da igual que estén en cárceles del País Vasco o en Logroño o en Badajoz. Lo que no me gusta nada son los “ciertos pasos” que deben cumplir esos terroristas y esos criminales para obtener algo que ellos desean (el acercamiento). Si un criminal desea algo y a la autoridad le conviene dárselo lo lógico es que se pidan compromisos y arrepentimiento.

Y a un terrorista, como mínimo, se le ha de exigir que pida perdón a las víctimas y que colaboren con la justicia para resolver los crímenes que quedan pendientes. Concederles cualquier cosa a los terroristas que ellos deseen sin exigirles estos dos requisitos es una necedad por nuestra parte. Aquí, usando su terminología, ha habido un conflicto. Y ese conflicto ha sido provocado sólo por uno de los dos bandos, los terroristas. El otro bando ponía los muertos, los heridos y el dolor. Nada más. Y al bando de la sangre, al bando criminal, fascista y xenófobo que representa el mundo etarra hay que hacerle comprender no sólo que han perdido sino que no tenían razón. Y no hablo de pedir o no la independencia del País Vasco. Hablo de que no tenían ninguna razón cuando se sentían héroes, cuando se sentían los oprimidos siendo los opresores, que no tenían y jamás tenían razón cuando asesinaban. Que no les compense lo más mínimo ninguna de las muertes, ninguno de los heridos, ninguno de los insultos. Que les pese ahora y por mucho tiempo sus acciones.

Y, lamentablemente, parece que no será así. Ya he dicho que no me he informado del todo del plan del gobierno. Lo haré. Pero la postura que siempre he seguido creo que me seguirá acompañando: si a las Víctimas no les gusta, es muy difícil que a mi me guste.

Y por último un inciso. En todos los malditos medios de comunicación de sea cual sea su condición están alabando como algo bueno el consenso entre el PP y el PSOE en este tema pues es bueno que estos dos partidos estén de acuerdo. Eso es, perdón, una gilipollez. Yo he pedido más de una vez que el PP y el PSOE se pongan de acuerdo en muchas cosas necesarias para este país. Pero hay que elogiar o no el contenido del acuerdo. No el acuerdo en sí. ¿Si ahora el PP y el PSOE se ponen de acuerdo en quitarnos el paro, la sanidad gratuita y en poner a sus afiliados un sueldo de 3000 euros lo alabaremos ya que es fruto del consenso? NO. Pues eso. 

Nos toman el pelo

Cómo nos engañan. A lo grande.

Yo creo que, en contra de lo que parece, el PP y el PSOE se ponen de acuerdo antes de los plenos en el Parlamento para ver que tema pueden usar para fingir pelearse y que sea ese el que destaquen los medios de comunicación.

Sesión en el Congreso. Se debaten los (atrasados inútilmente) presupuestos del Gobierno del (ausente) Señor Rajoy. Unos presupuestos ciertamente duros que van a dejar a los ciudadanos temblando. Unos presupuestos a los que se han opuesto todos los grupos parlamentarios (excepto el PP, claro). ¿Qué han oído ustedes de él? ¿Qué han leído en los medios de comunicación si no son voraces lectores que no dejan escapar una línea sin sesudo análisis? Puede que, si han hecho la misma lectura somera que hacemos todos o si sólo se ha informado por la radio o la televisión, se haya enterado de que CiU, al final, no va a apoyar al PP. Cómo si le hiciera falta a este. Pero bueno. Hay que hablar del CiU para no herir sensibilidades.

Cristobal Montoro

Y puede que se haya enterado de que el PSOE y el PP se han encelado sobre quien engañó con el tema del déficit recientemente avalado por la Unión Europea. Este es el tema que a mi me cabrea. ¿Quién nos engañó sobre el tema del déficit?

Antes de responder otra pregunta: ¿Es ese el tema importante ante unos presupuestos tan duros? ¿El tema no sería discutir si el recorte debería ser aquí o allá? ¿Las propuestas no deberían ser, por ejemplo, cerrar tantos canales de televisión autonómicos y nacionales (RTVE tiene un montón de canales más seis emisoras de radio, por favor) en lugar de en otros sitios?

Alfredo Pérez Rubalcaba

Pero no. Si nos ponemos a discutir sobre quien mintió con el “… y tú más” en los labios constantemente podemos distraer la atención de lo verdaderamente importante.

Y es que MINTIERON LOS DOS. ¿Cómo me puedo creer que el PSOE que gobernó hasta diciembre no supiera como estaban las cosas? Y… ¿cómo puedo creer que el PP que gobernaba antes de mayo la mitad de las autonomías y después de mayo la otra mitad tampoco supiera como estaban las cosas cuando sus reyezuelos de Taifas no hacían más que quejarse de la herencia recibida?

Los dos lo sabían. Los dos metían. Ayer el Señor Montoro y el Señor Rubalcaba demostraron su altura política: ninguna. Son miembros de una casta de actores que nos engañan con sus farsas y nos tienen entretenidos. Como tontos. Como grandes tontos. Así nos va. 

Asumir un error

No podría definirme como monárquico sin faltar a la verdad. Pero tampoco soy antimonárquico ni republicano tal cual se comprende el republicanismo en este país. Digamos que soy un republicano laxo o indiferente. La Jefatura del Estado entendida como un jarrón chino (ya sea la monarquía aquí o la república en, por ejemplo, Italia o Alemania) me da tres cuartos de lo mismo. La Jefatura del Estado entendida como en Estados Unidos sí que me convence más, como un poder cameral realmente fuerte y que no tiene problemas con oponerse al ejecutivo cuando lo estima oportuno. Pero vamos, que no me quita el sueño realmente. Creo que España tiene muchos problemas más acuciantes que solventar antes de abordar el tema de la monarquía. Y mientras la Jefatura funcione y haga su trabajo todos tan contentos, ¿no?

Juan Carlos I. Fuente: El Mundo

Claro que lleva un tiempo que las cosas no parecen ir así. Entre yernos codiciosos, disparos en el píe o cacerías las cosas en la Casa Real no son muy atractivas en estos momentos. Y yo creo que las cosas no van bien desde hace un tiempo. El arrebato ante Hugo Chavez defendiendo a Zapatero, que en su momento a mi me pareció bien, visto con perspectiva me parece que fue un error mayúsculo. Enfrentarse a la prensa y acusarla de “querer plantarle un pino en la tripa” fue otra salida de tiesto sin sentido y sin beneficio para la imagen del Rey y de su entorno. Y son errores que el monarca no cometía antes. Son errores, pienso yo, fruto de la edad que ya va teniendo el señor que ejerce la Jefatura del Estado. Y son errores, estimo, que fomentan la idea de una abdicación pronta para evitar nuevos bochornos a la Institución y mantener la función de proporcionar estabilidad al país, que tanta falta nos hace.

Pero a Dios lo que es Dios y al César lo que es del César. Cierto que el Rey se ha disculpado por que el revuelo ha sido mayúsculo. Cierto que a mi no me han terminado de convencer sus disculpas por mucho que algunos digan que su lenguaje no verbal da verosimilitud a sus frases. Cierto también que se disculpa pero no sabemos de qué. ¿De cazar? ¿De cazar elefantes? ¿De irse a África? ¿De dejar que le inviten? ¿De caerse y lesionarse? ¿De que le pillarán? Y cierto es, por último, que tampoco sabemos qué es lo que no volverá a suceder. Si que cace o que le pillen. Sin embargo, en un país donde nadie se disculpa por nada de nada le pillen en la situación en la que le pillen y diga la opinión pública lo que diga, que el Rey lo haga es un gesto que le honra.

No me ha ganado con este gesto para la causa monárquica pero, en mi opinión, ha hecho lo que debía hacer y ha demostrado que se puede ser un personaje público y aceptar que se cometen errores. Ojalá el resto de nuestros políticos, comenzando por el huidizo presidente que tenemos, aprendan la lección también. 

Apostilla a la pataleta

Bueno, debo tener una puntería colosal. El día que despotrico contra el Diario La Rioja por no publicar mi nota resulta que este diario sí lo ha hecho. Parece que ha habido un problema informático por lo que no se había indexado (o algo así, no me pregunten a mi que ya tengo bastante con mi propio ordenador) y no estaba accesible en la web. Razón por la que no he podido encontrar la noticia esta mañana.

Pantallazo de esta tarde

De todas formas si me gustaría reincidir en algo. El post de esta mañana era un desahogo sin más. Una manera de aliviar tensión y de dar rienda suelta a la frustración de ver como el trabajo, mío y de otros, no ve sus correspondientes frutos. Pero creo que no dejo de tener razón por más que hoy nos hayan publicado (al menos en la web). Aunque me gustaría que todas mis notas de prensa tuvieran un eco colosal, entiendo que UPyD es un partido pequeño todavía en comparación con el PP y el PSOE. Pero sigo pensando que los medios en general no nos hacen el caso que deberían siendo como somos la tercera fuerza de Logroño. Puede sonar grandilocuente pero la realidad es que UPyD no entró en el Ayuntamiento sólo por 200 votos. Y se debería respetar a los que sí nos votaron y nos situaron en puertas de las instituciones. Si razonable es que la opinión destacada e incluso buscada por los medios sea la de PP y PSOE pues son por ahora los mayoritarios, también creo que es razonable que cuando desde el diario se estime oportuno dar la voz también a los minoritarios se de la del partido que quedó como tercera fuerza en la capital. También entiendo que, en parte, eso es cosa nuestra. Es cosa de nuestro tesón, de nuestra insistencia y de seguir diciendo cosas que interesen a la gente la que logrará que los medios nos hagan más caso. 

Tengo una pataleta, lo sé.

Pues eso, Permítanme una pataleta. Trato de no hacerlo, trato de no ser un llorón y de afrontar la realidad tal cual viene. Y, sobre todo, trato de no ser un paranoico o un mal pensado (la diferencia entre uno y otro no es más que el mal pensado suele acertar y el paranoico no).

Mis compañeros de partidos son, mayoritariamente, mal pensados. Tienden a creer que la omisión sistemática de citas a UPyD por parte del Diario La Rioja es deliberada. Yo, haciendo a veces un esfuerzo para convencerme de ello, trato simplemente de decirme que no es así. Que somos un partido pequeño y recién llegado. Que aún no tenemos una sólida base social en La Rioja. Que (ya que soy el responsable de mandar las notas) algo estaré haciendo mal para que mis notas y los temas que ellas abordan no les interesen a los periodistas del diario riojano.

Pero hay días en los que me resulta difícil creerme esto y me cabreo bastante con este diario que tanto peso tiene en esta tierra nuestra.

La semana pasada, cuando ya sonaban las trompetas de la subida de precio del billete de autobús, desde UPyD mandamos una nota de prensa sobre el tema que el diario ignoró. Bueno. Vale. ¿Qué le vamos a hacer?

Ayer, cuando ya todos escuchamos esas trompetas acompañadas de una orquesta completa informándonos de que el billete de autobús se iba a subir de golpe en 10 céntimos, volvimos a mandar otra nota. Otra nota distinta que desarrollaba y explicaba el por qué de nuestra oposición al tema. ¿Y que hizo el diario La Rioja en su página web? Publicar la información sobre el billete con opiniones del PP.

Diario La Rioja esta mañana

Y, tienen aquí un pantallazo, asociar a la información la opinión de IU, UPR y CCOO. Con dos huevos. La opinión del PSOE no está, cierto. Pero no duden, y sé que no dudan, que en cuanto hoy cualquier cargo del PSOE se pronuncie, aparecerá en la portada con gran tipografía. Esto sucedió anoche y ya me cabreé bastante. Pero me dije: espera, quizá no les ha dado tiempo a coger la de UPyD y darle forma. Hoy, a las 6.45, el pantallazo sigue siendo el mismo. Ni rastro de UPyD.

Vamos a ver. Antes de las elecciones autonómicas y locales yo defendía al diario pues recordaba que no se sabía que peso, que votos, que respaldo podíamos tener en La Rioja. Pero el tema del autobús urbano es un tema de Logroño. Un tema local. Y en las pasadas elecciones locales UPyD no sólo casi entró en el Ayuntamiento con un representante, sino que se aupó al tercer puesto en número de votos. UPyD, hasta que celebren otras elecciones locales en Logroño, es la tercera fuerza de esta ciudad. Y no estoy usando los datos de las generales que, al no presentarse el PR, pueden ser objetables. Hablo de las autonómicas y locales donde ni IU, ni PR, ni el Revueltazo lograron más votos que UPyD.

Pero ahora, teniendo una nota de prensa de UPyD desde las 19.00 horas del día de ayer, el diario La Rioja estima que la opinión de la tercera fuerza política de Logroño no merece ser conocida por sus lectores. ¿Tan mal escrita está mi nota? ¿Tan irrelevante es nuestra opinión? O… ¿debo empezar a pensar que desde el diario La Rioja, que tanto debe al Gobierno de La Rioja para poder seguir existiendo, están pagando favores ignorando la opinión del tercer partido de Logroño y del partido que más rápido está creciendo no sólo en La Rioja sino en toda España?

Pues eso, perdonen mi pataleta. Pero creo que está justificada. 


Nos lo hemos buscado

Una pequeña anécdota. Ayer, trabajando, me encontré con una profesora de la UR con la que me llevaba especialmente bien. Estuvimos charlando un poco: que si los niños, que si a ver si haces el doctorado (va a ser que no), que si tal o que si cual. Y le comenté que acaba de ser candidato por UPyD al Senado.

A dios gracias ya conocía la existencia de UPyD. Menos mal. No me vi forzado a hablar, como hasta hace dos días, “del partido de Rosa Díez” para que lo ubicara. Pero, en primer lugar, lo primero que me dijo es “ese es de izquierdas, ¿no?”. Bueno, no voy a repetir mi diatriba contra las etiquetas. Véase post justo anterior a este. En segundo lugar me dijo que no tenía ni idea de que me había presentado. Y no, mi ego no sufrió por ello. Lo que me hizo pensar su comentario es en algo que, creo, todos sabemos. En realidad, aunque desde este blog (por ejemplo) no hago más que azotar a los políticos tradicionales por el país que nos están dejando tan hecho unos zorros, no son ellos los únicos culpables. En realidad nos lo hemos buscado entre todos.

Esta profesora era Doctora en su materia. Quizá ya sea hasta catedrática, no sé. Hablaba, cuando me daba clases, cinco idiomas como mínimo. Dominaba el Alemán, se defendía en francés e inglés, y entendía latín y griego clásico. Y logró ser profesora de Universidad bastante joven. Lo que quiero decir es que no es una persona inculta. Su perfil corresponde a lo que en otro país se llamaría “la elite intelectual”. Y una persona así de culta y formada no le ha echado dos minutos a mirar quien se presenta y quien no a unas elecciones generales en su región con lo que ello afecta, por ejemplo, al presupuesto de las Universidades. La excusa de ella es que en estas elecciones no había votado. Imagino, la charla no dio para tanto, que la apatía y la frustración por los dos partidos mayoritarios le llevó a eso. Pero no se preocupó.

Y como ella todos nosotros en tantas cosas durante tanto tiempo. Nos hemos dejado llevar, hemos delegado en unos políticos nuestra responsabilidad de implicarnos, de seguir, de fiscalizar, de preocuparnos, de trabajar para que las cosas en este país vayan mejor. En realidad, repito, nos lo hemos buscado entre todos.

Porque ayer también, poco después de ver a esta profesora, encontré otra noticia que me hizo apuntalar esta reflexión. No he podido encontrarla en su página web pero ayer en la edición en papel del diario La Rioja había una gráfica muy mona sobre el dinero que se estimaba en cada comunidad autónoma que había en negro. En La Rioja el 31%. Una auténtica vergüenza. Uno de cada tres euros que tenemos los riojanos es dinero negro. Mi primer arrebato fue escribir una diatriba contra Pedro Sanz que lleva tropecientos años gobernando y que no ha hecho nada para solucionar este problema (quizá ni tiene competencias para hacerlo, yo qué sé). Pero no. La culpa es nuestra. Sé que mucho de ese dinero se moverá en altas esferas y los riojanitos de a pie ni lo vemos ni lo catamos. Pero también hay mucho dinero a nuestro alcance: esa reforma sin IVA o, directamente, en negro, esa venta de un piso de particular a particular con x cantidad en negro… tantas y tantas cosas. Y hemos sido todos. No se llega al 31%, la tasa más alta de España, sin que la sociedad en pleno colabore.

Así que, repito por tercera vez, nos lo hemos buscado entre todos. Dejamos a nuestros políticos a su libre albedrío sin fiscalizarlos y sin implicarnos en ellos, defraudamos allí donde podemos hacerlo ya sean grandes gastos o pequeños pagos sin mucha importancia cuyo IVA, realmente, no nos causaría quebranto. Y así día a día. Y así otras cosas.

En fin. Que estoy negativo. Disfruten de las fiestas y recen por nuestro alma aquellos de ustedes que sean creyentes. 

Etiquetas

Ayer estuve con una compañera de la carrera tomándome una cerveza. Hacía años que no nos veíamos y me alegró encontrarme con ella. Pero, como siempre desde que estoy en un partido político, la conversación derivó a la política.

Ya cuando estábamos en la universidad yo sabía que no coincidíamos demasiado pero, en aquella época, yo no me mojaba tanto como ahora ni buscaba, casi con deleite, la confrontación (pacífica) de ideas. Y con el tiempo no hemos cambiado demasiado de ideas ni ella ni yo. Ayer mismo ella se definió como a la izquierda del PSOE primero y luego, a lo largo de la conversación, como comunista leninista. Bien por ella (ironía, claro).

Lo que yo sigo sin entender es la necesidad de buscar etiquetas. Por que ella lo que buscaba también en la conversación era definirme también a mi con una etiqueta. Finalmente terminó adjudicándome la etiqueta de, toda una novedad para mi, “conservador liberal” y, ante la necesidad de una explicación, calificó mi postura como la de la derecha europea, queriendo distanciarme de la derecha más anquilosada para ella del PP. Pues vale. No sé cuales son las diferencias entre la derecha europea y la española. No sé sí los gemelos que gobernaron Polonia (descanse en paz el que falleció) son una derecha más avanzada o es que Polonia no es parte de Europa. O Francia, ya que estamos. O Italia.

Por supuesto no me siento calificado con esa etiqueta ni, vaya por delante eso, molesto por ella. El problema es que yo ya no creo en ellas para nada. No dejo de sentir que las etiquetas se usan para poder sentir que algunos son de los míos y que otros no lo son, para poder encontrar ese hueco en el que nos encontramos más a gusto. Y yo ya no necesito ese hueco. Que se me califique de conservador o de progresista, de derechas o de izquierdas, centralista o nacionalista español y muchas otras cosas que me han dicho desde que estoy en UPyD ya no me dice nada. No me gusta lo de fascista, claro. Pero paso de eso ya, desde luego. Que un chaval de IU durante la campaña electoral me dijera que aquel que no se define de derechas o de izquierdas es porque le da vergüenza definirse como de derechas no me provoca más que risa. Siempre he reconocido que he votado al PP hasta que ha llegado UPyD. ¿Por qué tendría que avergonzarme de ello? Puedo lamentar no haber tenido otro partido al que votar en algunos momentos pero poco más.

El acto de clasificar es un acto muy humano. Lo hacemos para casi todo. Clasificar nos permite aprender y conocer mejor. Es sin duda una forma de estructurar la realidad muy adecuada para poder entenderla. Pero la personalidad de una persona es, muchas veces, compleja de clasificar. Cierto que siempre hay personas muy fieles (yo diría acérrimas) a una ideología y viven con ella perpetuamente en la cabeza, pero son las menos. La mayoría de los seres humanos somos más complejos. Uno puede ser muy de izquierdas (según su propia definición) y estar enganchado a los productos de determinada multinacional (paradigma del capitalismo) y donde otros ven incoherencia yo veo el simple hecho de vivir en una sociedad compleja. Uno puede definirse de izquierdas por sus ideas sobre la sexualidad o la educación o el gasto público pero ese ser de izquierdas no tiene por qué impedirle perder un día completo en el FNAC (multinacional francesa) gastándose lo que no debe en libros y discos. Otro puede ser de misa y comunión todos los domingos sin que signifique que daba votar al PP, cosa que mucha gente da por hecho en este país.

Y respecto a las ideas en general el tema es más abstracto todavía. No puedo evitar pensar que hay cosas que me gustan pero que no están en confrontación con otras. Defiendo la enseñanza pública, mis hijos van a un colegio público. Creo en ella y quiero que sea mucho mejor de lo que es ahora. Pero defiendo también la existencia de la concertada y la privada. No creo que sean contrapuestas. El problema no es pública o privada como se suele hacer desde los sindicatos de educación o desde distintos colectivos afines a la pública. El problema es el dinero que se da a educación, punto. Los colegios deben ser templos de saber y para ello hay que quitar dinero no a los concertados sino a las televisiones públicas, a todo tipo de propaganda institucional, a duplicaciones de organismos, a fastos, fiestas y tonterías varias tan de nuestro día a día. O la reforma laboral. Yo puedo estar de acuerdo en una reforma laboral más profunda que la que ha propuesto el PP sin que eso me defina como de derechas pues mis razones son el convencimiento (errado o no) de que un Contrato Laboral Único mejoraría nuestra situación y ayudaría a solucionar (con otras cosas) la terrible carga del paro. Si creyera que la fragmentación del mercado laboral ayudaría más sería lo que apoyaría. Si creyera que darle más poder a los sindicatos en lugar de quitárselo, se lo daría también. Por ejemplo estoy a favor de que los sindicatos vivan sólo de sus sindicados pero que los convenios que los sindicatos logren sólo afecten a quien forma parte del sindicato. Eso… ¿en qué lugar me pone respecto a los sindicatos? ¿A favor pues pido que sus acuerdos tengan peso y que fomente su afiliación? ¿En contra pues quiero que vivan de sus sindicados (como los partidos políticos de sus afiliados, desde luego)?

La clasificación entre derechas e izquierdas, el frentismo en el que tanto entramos con tanta facilidad, cada vez tiene menos sentido. Al menos para mi. Por eso, por supuesto, estoy en UPyD. Para que siendo llave en Asturias lo primero que pida mi partido es que se arreglen PP y PSOE lo que nos haría innecesarios a nosotros. ¿Por qué proponemos algo que a priori nos es perjudicial? Porque no queremos frentes y porque queremos lo mejor para los ciudadanos, nos convenga a UPyD o no

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