La copa Davis

Bueno, pues ya está. Ya vino la Davis. La hemos vivido a lo largo de este fin de semana de locura, con su agenda llena de acontecimientos, con su Davis, con su Logrostock, con su carpa de las bodegas de Logroño en la plaza del Mercado, con tal y con cual. Tantas cosas que un fin de semana normal de esta ciudad nos va a parecer un desierto.

¿Y qué? ¿Mereció la pena? Pues depende. Parece que para nuestras autoridades, sí. Afirman que esperaban perder 300.000 euros pero que van a perder menos dinero. Genial. Como el dinero no es suyo, sino nuestro, eso que salimos perdiendo. Ahora aspiran a celebrar una final de la Davis. Ojalá, así las pérdidas serán de 400.000 cuando aspiremos a perder sólo un millón de euros.

Sí, ya lo sé. Más de uno y de dos me hablará de los hoteles, de los bares, del extraordinario ambiente que se respiraba en la ciudad, de la propaganda tan fantástica que ha sido para Logroño, que si la Davis es un escaparate para el mundo entero y bla, bla, bla. Pues depende.

En lo que respecta a los hoteles y los bares de la ciudad… no sé por qué tenemos que pagarles los actos de promoción. Me parece genial que les vaya bien. Me parece de vicio que hagan caja, que tengan beneficios, que ese dinero les permita enmendar un poco sus maltrechas economías. Yo no vivo de un bar, pero mi empresa si depende de los bares. Pero vuelvo a preguntar ¿hay que pagarles los actos de promoción? ¿Por qué? ¿Cual es el límite de dinero razonable? ¿100.000 euros? ¿Por qué no 500.000? Y ya puestos a endeudarnos, hagamos cada 15 días ese despilfarro con actos de promoción. En 10 días celebremos el Festival de las palabras. Invitemos a Carlos Fuentes, a Vargas Llosa, a Paul Auster y Houellebecq y montemos una mesa redonda. Les invitamos a todo, lo anunciamos a bombo y platillo, abrimos la biblioteca 24 horas y damos catas en la sala infantil cerrándola a su uso (no se rían, ya lo hemos hecho con lo de “El vino y los 5 sentidos”). En otros 15 días, sobre cine. Invitemos a Almodovar, a James Cameron, a Woody Allen y a Polanski (por favor, no le detengan). Y a estos les damos otra pasta para que hagan cortos loando las excelencias de nuestra ciudad.

Sobre el ambiente de la ciudad, estoy de acuerdo. Daba gusto pasear por el casco y ver tanto barullo, tanta gente, tanta algarada. Pero la pregunta es la misma, ¿merece la pena pagar por tener ese ambiente? La ciudad brilla con tanta actividad pero este fin de semana que no hay na de na, parecerá un cementerio. Es decir, añoremos este fin de semana con tantos actos y acontecimientos hasta que el sol, que sale gratis, se digne calentar la ciudad y llenarla de nuevo. Ese astro sí que sabe de promoción.

Y lo de la propaganda y aquello del escaparate tan genial para la ciudad… Miren, en Formulatv.com se pueden ver las audiencias de televisión. Nos desglosan hasta los 20 programas más vistos cada día y nos detallan por cadenas cual ha sido la audiencia. Ni el viernes, ni el sábado, ni el domingo aparece entre los 20 primeros algún partido de la copa Davis. ¿Qué esperaban? Es una ronda, no una final. Y es tenis. Y si en España la audiencia ha sido tan baja, no creo que en Suiza haya sido mucho más alta. Y fuera de España y Suiza, ¿creen que Estados Unidos, en Francia, en Singapur, habrá mucho aficionado al tenis que al ver unas imágenes de una cancha de tenis un poco rara (que es lo que verían en la tele) se liarían la manta a la cabeza y se dirían mañana mismo me largo a conocer La Rioja? Lo dudo, pero lo dudo mucho.

Y, ¿por qué esta diatriba? Por motivos de trabajo estuve en la plaza de toros unos días antes del evento. Y pude contemplar la pedazo obra que nuestras autoridades se han cascado allá. Cuando supe que venía la Davis a Logroño y que se celebraba en la Plaza de toros de La Ribera dí por supuesto, iluso de mi, que con poner una tarima, cubrirla de arena y poco más bastaría para adecuar las instalaciones. Pero, horror, descubro que estamos construyendo El Escorial.

Lo que me hace preguntar, ¿si carecíamos de las correspondientes instalaciones por qué hemos querido tener aquí la Davis? ¿Para hacer y deshacer? ¿Para gastar en una obra con vocación de temporalidad? No es que se haya construido un fantástico polideportivo que más adelante se puede emplear. No. Se ha excavado en la plaza de toros retirando su suelo y ahora hay que hacer obra para volver a usar la plaza para lo que se construyó.

Pero ya saben, se lo dije hace tiempo, el dinero público no es de nadie y nuestras autoridades gastan y derrochan como les da en gana. Luego subirán impuestos y pondrán multas con afán recaudatorio. Le dirán que es para pagar los servicios que nos proporcionan, pero no les crean. Es para pagar festejos y patochadas como éste y poder salir en la foto.
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La Rioja

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