La Rioja
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Fecha: octubre, 2015
Bajo en grasa…. y del azúcar no hablamos?
Paula Fernández Giménez 28-10-2015 | 8:00 | 0

De nuevo un domingo por la noche (momento perfecto para los buenos propósitos del día siguiente) veo un spot publicitario, que ya ni me llama la atención, más de lo mismo… pero me puede la curiosidad y lunes me voy al supermercado a comprobar la etiqueta del producto.

 

Si vemos el vídeo del anuncio, que comienza haciéndonos una pregunta: ¿todavía renuncias al placer? Yo creo que nos tratan de convencer de que un producto como éste puede incluirse en nuestra dieta (esa que vamos a retomar el lunes).

 

 

Ya queda claro en las imágenes que apenas nos aporta un 1,6% de grasa, que por si nos quedan dudas nos lo dicen,  bajo en grasa. Efectivamente lo es. Según el reglamento nº 1924/2006 sobre declaraciones nutriciones, el contenido en grasa es el que corresponde para poder alegar “bajo en grasa”

 

“Por fin”, bueno, por fin no, que hace tiempo que comercializan yogures con este contenido en grasa, no es nada nuevo en lo que a grasa se refiere. Recuerdo haber hecho una mención en mi página de Facebook hace casi un año sobre este tema, a raíz de otro anuncio. Esto me hace pensar en la importancia del marketing, debe ser que en esta época del año muchas mujeres se ponen a dieta, y digo mujeres porque siempre van dirigidos a nosotras estos mensajes publicitarios.

 

Volvamos al concepto que yo quiero aclarar en realidad, el contenido en azúcar; esta sustancia añadida en tantos alimentos pero que no nos mencionan…

Ya imaginaba que el azúcar sería un ingrediente imprescindible, si quitamos grasa, algo tendremos que añadir para que esté sabroso (y personalmente no estoy de acuerdo, me gustan los yogures naturales sin ingredientes añadidos, incluso los de esta marca).

Lo que no imaginaba es que la parte láctea del producto no es la única que contiene azúcar, sino también la “irresistible capa de fruta”.

 

No me extiendo más, creo que queda entendido mi mensaje.

 

A la marca comercial yo le recomendaría lo siguiente: pongan ustedes un anuncio que proponga uno  de sus productos sin azúcar añadido (un yogur natural, por ejemplo) mezclado con frutas y frutos secos, buenísimo en mi opinión y absolutamente recomendable por un Dietista-Nutricionista. De esta manera, nuestro colectivo se ahorrará mucho trabajo contraindicando a los pacientes y os apoyará en el consumo de vuestros productos.

 

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Día Mundial de la Alimentación 2015
Paula Fernández Giménez 16-10-2015 | 2:34 | 0

Hoy, 16 de octubre, se celebra el Día Mundial de la Alimentación.

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) ha elegido como lema este año “Protección social y agricultura, para romper el ciclo de la pobreza rural”, con la finalidad de destacar la importancia de la protección social para garantizar el acceso a los alimentos.

 

Las oportunidades de empleo, el suministro de alimentos, los recursos económicos, la formación… son soluciones que se emplean para ayudar a determinados grupos vulnerables a salir de la pobreza y el hambre.

La protección social es fundamental no solo porque evita que las personas pasen hambre a corto plazo sino también porque fomenta la producción y proporciona una mayor estabilidad de ingresos a largo plazo, lo cual reduce la inseguridad alimentaria y la pobreza.

 

Y es que una alimentación, no sólo saludable sino también sostenible es fundamental para el desarrollo de programas cuyo objetivo es disminuir el hambre.

Uno de los grandes desafíos para las próximas décadas, es, por ejemplo, aumentar la producción de alimentos con un consumo menor de agua.

 

La ONG de los Dietistas-Nutricionistas, Alimentacción, también se hace eco de esta campaña y de la importancia de estos profesionales en los programas de protección social en la agricultura. Este colectivo es un agente clave en los programas de protección social para la capacitación de las personas en un patrón alimentario más sostenible.

Precisamente este asunto se desarrollará ampliamente en el congreso mundial de Dietética organizado en Granada para el próximo año, cuyo título es “Hacia una alimentación sostenible”, donde se defenderá la profesión del Dietista-Nutricionista en relación a la protección social y los derechos de la población mundial y del planeta.

 

“Los profesionales de la salud, y los Dietistas en particular, pueden y deben tomar parte en la prevención de un daño mayor al medio ambiente, permitiendo así que la población mundial se desarrolle eficazmente, con los mayores estándares de salud a nivel personal y del medio ambiente. ICD2016 quiere contribuir, con el conocimiento y la experiencia de los Dietistas a nivel mundial, con el eslogan: “GoingtoSustainableEating!”; para que sea una realidad”

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Pérdidas nutricionales en la manipulación de alimentos
Paula Fernández Giménez 02-10-2015 | 7:04 | 0

Vamos a empezar sin rodeos, hablando del mito más extendido (o eso me parece) respecto a este tema; el zumo de naranja. ¿Cuántas veces nos habrán obligado nuestras madres a consumir el zumo rápidamente para que no pierda la vitamina?
Pues no es así. Las vitaminas presentes en el zumo (predominantemente la vitC) no se evaporan, no desaparecen, se mantienen en el zumo durante horas. Únicamente pueden destruirse si sometemos este zumo a altas temperaturas, y hablamos de más de 100°C, es decir, de cocinar el zumo. Eso sí, el sabor puede verse alterado.

Tras esta imprescindible aclaración, sigamos por partes.

Congelación:
Este método de conservación no modifica el contenido nutricional de los alimentos. Si la congelación se realiza de forma correcta y respetando la cadena de frío, la calidad del producto y sus propiedades nutricionales pueden ser las mismas que antes de congelarlos.

En general, el almacenamiento influye en las características organolépticas, es decir, el color, sabor, aspecto… pero no en los nutrientes.
Pueden disminuir ligeramente algunas vitaminas, mientras que otras pueden aumentar su concentración, pero si existen pérdidas, éstas son mínimas.

Conservas:
En cuanto a esta técnica, lo único que debemos tener en cuenta es el mayor contenido en sodio frente a los alimentos frescos, por lo que tienen que tener precauciones las personas hipertensas o con problemas circulatorios.

Cocción:

 

Las pérdidas de nutrientes en el cocinado dependen de la temperatura y el tiempo de exposición a este calor, además del agua.

Por tanto, un hervido o guiso de larga duración sí provoca pérdidas de vitaminas y minerales en el líquido de cocción. Podemos guardar el agua para realizar otra receta y aprovechar estos nutrientes.

Atendiendo a esta condición, si queremos mantener las propiedades del alimento, elegiremos métodos como el horno, la olla exprés, microondas… técnicas que acorten el tiempo de cocinado y no necesiten agua o caldos de cocción.

Además, el corte de alimentos puede influir, por lo que las piezas mejor grandes o enteras.

Fritura:

Afecta muy poco al contenido nutricional, es más, el aceite de oliva aporta vit E al alimento que se está cocinando.

 

Ya que hemos comenzado con un mito, podemos terminar con otro también muy extendido.

El alcohol no se evapora completamente al cocinarlo. Si se hierve durante mucho tiempo a una temperatura alta, podemos conseguir la evaporación de 95%, pero nunca todo. Con métodos ordinarios puede mantenerse más del 50% en el plato.

Debido a esto, no es adecuado utilizar alcohol en recetas que vayan a probar personas cuyo consumo este contraindicado, como niños, determinadas religiones o patologías asociadas.

 

 

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Soy Diplomada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad de Navarra y en la actualidad tengo mi propio centro de nutrición y dietética Nutrium. Afortunadamente, mi pasión coincide con mi trabajo. Como Dietista-Nutricionista mi profesión abarca todos los campos de la nutrición y alimentación, aunque en este momento me encuentro más ligada a la nutrición infantil, dietoterapia (prevención y tratamiento de enfermedades) y nutrición deportiva. El objetivo de este blog es dar a conocer aspectos relacionados con la alimentación y la salud, de una manera cercana y comprensible, tratando diversos temas, como gastronomía (mi pequeña gran debilidad), mitos alimentarios, dietas milagro, lectura de los etiquetados… en resumen, todo aquello que me preguntan mis amigos y familiares en la mesa.