Sueño de una tarde de invierno

Hoy es veintinueve. Frente a la chimenea, y sentado en mi mecedora, no aparto los ojos de unas pálidas llamas que dulcemente van lamiendo la incandescente herida de un tronco, como el del poeta, carcomido y polvoriento. Cierro los ojos y me dejo acariciar por el olvido y la música de Bach. Se está nublando. Un solano rabioso ha comenzado a arremolinar con furia el polvo de la calle, y allí, en la lejanía, donde la tierra se confunde con el cielo, un trueno sonoro y ronco ha roto el silencio de la tarde. El siguiente suena más cerca y los primeros gorriones vienen a guarecerse entre las cárdenas hiedras otoñales. Sentado en la terraza, dejo de leer y veo cómo se va acercando el nublado. El viento, fatigado de tanto bramido, parece que ha decidido sosegar un poco su furia y un relámpago blanco azulado se descuelga fugaz por detrás de los tejados. El último remolino ventoso, mientras una tórtola se ampara en el magnolio y las acacias baten sus amarillentas flores, ha dejado bajo la acera una página de periódico con la relación mágica de toda la maldad, hipocresía, vileza y estupidez que este año 2007 nos ha traído. Cuando el viento cesa, la imponente almazuela celeste, recosida con mil parches azulones y grises, comienza a derramar sus primeras lágrimas de plata. Sobre la hoja del periódico, que todavía aletea descansando de su mareante vuelo, las gotas de lluvia parecen tocar el tamboril. La lluvia arrecia y, ante su insistencia, unos sucios charcos comienzan a formarse sobre el mal rasado asfalto. Como cada vez el agua va cayendo con más fuerza, la tórtola del magnolio abandona decepcionada su escaso refugio y busca mejor abrigo en la chimenea tiznada de amparos. Y el agua, que no deja de caer, comienza bajo la acera a formar un regatillo al que, una aquí y otra allá, le van brotando ampollitas transparentes de cristal. La lluvia no ceja y aunque más blanda que en su inicio, sigue anegando torrenteras y desagües. Y el regatillo, que en su raudo deslizar calle abajo, ya se ha hecho regato, ha levantado nuestra hoja del periódico, esa que contiene la mágica relación de toda la maldad, hipocresía, vileza y estupidez que este año 2007 nos ha traído y como si de una balsa se tratase, la está haciendo navegar por el cauce que él mismo está recorriendo. Llevado por el viento del Este, el nublado se va trasladando hacia el Oeste; las hojas de los árboles dejan de aplaudir y los gorriones más atrevidos, sacudiéndose con nerviosos movimientos las gotas de agua que cubren su pardo plumaje, comienzan a abandonar las frondosas hiedras. La tormenta ha pasado. Un inconfundible olor a tierra mojada aromatiza el ambiente y la precavida tórtola deja su oscuro refugio, para volver a las ramas del magnolio. El regato, apenas sin fuerza, está llegando a ese final de recorrido, donde le espera una redonda boca de alcantarilla que bosteza suciedad y barro. Y por ella las últimas gotas arrastran a nuestra mágica página, hasta hacerla deslizarse mohínamente camino de las negras soledades abismales. Cuando me despierto, sólo quedan unos rescoldos en la chimenea y Bach ha dejado de sonar. Faltan un par de días para que se acabe el año. Sean felices, háganme el favor, y hasta el sábado que viene, si Dios quiere.

Escrito por: julioarmas 9 comentarios 29 Dic 2007 URL Permanente

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

FARREL

FARREL dijo

Muy bonito..........pero que no contesta............

Pedro Crespo

Pedro Crespo dijo

Igualmente feliz 08 y que esa hoja de periódico se la lleve el cauce del Ebro para no volver, no pudiendo así dar malos ejemplos a la que en blanco espera las 12 uvas...

Dos abrazos

Julio Armas

Julio Armas dijo

D. Pedro: El Ebro y la madre que lo parió... y como dice el artículo, que con ella se vayan todos los idiotas. Fíjate, que hay manicomios para los locos, pero no hay casas de recuperación mental para los idiotas. Caso de que la hubiese, ¿te imaginas el tamaño que tendría que tener el edificio?
Un abrazo. J.

FARREL

FARREL dijo

Usted sabrá el tamaño de la casa donde vive.............
Y le recuerdo que sigue sin contestar.......

plcm dijo

Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.

lo dijo Albert Einstein y que razon tenia.

FARREL

FARREL dijo

Que te lo digan a ti.............

Pedro Crespo

Pedro Crespo dijo

Aviso a navegantes: uno cuando desde su nombre en anónimo escribe, su palabro a seudónimo, queda reflejado en letra de color negro, puesto no esta dado de alta en ninguna parte de este periódico.

Pero cuando desde anónimo, alguien lo hace pero si esta dado de alta en alguna parte de este periódico, y tiene hecho el login, su palabro o seudónimo sale en azul.

Como el saber no ocupa lugar, 2 frases:

La primera a un firmante de AZUL, por alusiones tras mi post en el articulo anterior, la que será para el mi ultima palabra, puesto dejare de perder tiempo con lo que escriba.

La estupidez insiste siempre.
Albert Camus.

La segunda al titular del blog:

Todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que esté de moda.
Jean de la Fontaine.

Paciencia y hasta el año que viene.

FARREL

FARREL dijo

No te quiero disgustar....pero una de dos o eres daltonico o en esto de los colores andas un poco perdido....
Para intentar dar clases de algo,por lo menos estudiate bien la lección que
estas un poco perdido....
Don paciente,contigo si que hay que tener paciencia....citador.....

xabier aramburu

xabier aramburu dijo

Tu vena poetica me sorprende............agradablemente. Feliz 2.008.

Buru-Buru

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Sobre este blog

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Caras, caretas, carotas

El industrial y escritor Julio Armas (Logroño, 1946) es experto en el descubrimiento de América y autor, entre otros de los libros 'Jirones de un sueño. Los mitos de la conquista de Indias', y 'Las lágrimas de Caxamarca'.

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