NO ES LO MISMO COMO QUE MOCO

Dicen que allá por agosto de 1940, tiempos, y lo digo para que conste, en los que yo todavía no había pasado de futuro irregular al presente imperfecto de hoy en día. El destino del segundo conflicto mundial con el que la humanidad se estaba calentando las orejas parecía depender de las posibilidades que tuvieran los chicos de la RAF de, entre porridge va y brownei viene, evitar que los alemanes de la Luftwaffe se paseasen por los cielos de Inglaterra como Otto por su haus, que dirían ellos. Y por lo que la Historia cuenta, y debe de ser verdad porque por aquella época la Historia no la escribían los socialistas españoles, parece ser que los pilotos de la Blanca Albión frenaron a los alemanes, dando así lugar a que aquel abuelete tan simpático que se llamaba Churchill («Iglesia enferma» le hubieran llamado los apaches de nuestras películas infantiles) nos soltara una de esas frases que la Historia no nos permite olvidar. Algo así como: «Nunca tantos debieron tanto a tan pocos» dicho lo cual, y con la misión cumplida, fue a todo correr a fumarse un puro, y esto en el sentido más exacto del término. Bien, pues resulta que ahora que no tengo nada mejor que hacer que escribir, me acabo de dar cuenta de que aquí, en La Rioja, esta región donde tenemos fama de llamar al pan, pan, y al vino, Denominación de Origen, podemos decir casi lo mismo pero al contrario de como lo dijo el gran estadista inglés. Aquí: «Nunca tan pocos vamos a deber tanto a tantos», que por parecer, parece lo mismo, pero que no lo es. Y no lo es porque ¿se han fijado ustedes todas las personas, personajes y personajillos que dicen hacer falta para que las carreteras estén mal, el Ave no pase por Logroño, el primer listo que llegue, sin que nadie le haya llamado, se líe a tirar casas y haga de su capa un sayo con ese casco viejo que tiene más de viejo que de antiguo, los del Ayuntamiento a la vez que nos suben los impuestos se quejan de que los de la Comunidad Autónoma nos bajen los ingresos y viceversa. Gobiernos, ayuntamientos, autonomías, en la ciudad, en los pueblos, congresistas, agentes del orden, a la orden y en orden, senadores, guardaespaldas, chóferes, administrativos, oficinistas, jefes, directores, consejeros… ehhhhhhhh… Ya vale, coño. ¡«Ande» vais, criaturas de Dios! que esto es La Rioja. ¿Se acuerdan? unos 300.000 «cagapoquitos» mal contados. Que estamos en supercrisis y que, como creo que esto no ha hecho nada más que empezar, no es que piense que haya que apretarse el cinturón, es que estoy convencido de que sobran cinturones a punta de pala, por lo menos, por lo menos, los que sujetan las faldas y pantalones de todos aquellos que hacen lo mismo que hacen los que hacen lo mismo que hacen los que hacen lo mismo que hacen ellos. Así que, ya saben, un poco más de formalidad y menos llevárselo crudo, que ahora vienen las vacas flacas y demos gracias a Dios que al menos son vacas, porque ¿se imaginan que viniesen los goloritos flacos? ¡Ah! y a ver si aquí hay alguien que hace algo para ver si somos capaces un día de decir lo que dijo el abuelete del puro. Que no sé yo… Hasta el sábado que viene, si Dios quiere, y ya saben, no tengan miedo.

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La Rioja

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