AL BUEN ENTENDEDOR

Las noticias que nos iban llegando eran cada vez más alarmistas. Al principio habíamos decidido ignorarlas, pero luego, cuando vimos que el problema podía ser serio, decidimos prestarles toda nuestra atención. Tres eran los más significados para dirigir la nueva singladura de nuestro país, pero de los tres sólo uno podía ser el elegido. Así que me reuní con los demás consejeros. Poco tiempo pasó hasta que nuestra actitud comenzó a enervar al auditorio, pero a pesar de todo decidimos afrontar el problema y resolver el dilema de la elección de sólo uno de los tres candidatos». Hasta miedo me da preguntárselo, ¿ustedes han entendido algo? Pues claro, vaya bobada: que las noticias eran cada vez peores, que al principio decidieron no tenerlas en cuenta, pero que, cuando vieron que aquello podía ponerse mal, decidieron tomar cartas en el asunto y elegir al nuevo responsable y que como tardaban en llegar a un acuerdo, la gente se fue poniendo nerviosa y al final decidieron elegir a uno de los tres candidatos. Bueno, pues si es eso lo que han entendido, permítanme que les diga, eso sí con todo respeto, que no han entendido ni patata de lo que les he escrito. ¿Qué por qué? Pues muy sencillo, verán qué interesante. Para empezar: han de saber que las noticias NO pueden ser alarmistas, sino alarmantes. Alarmistas son las personas que hacen cundir las noticias alarmantes. Ignorar NO es pasar por alto una cosa, sino no saber algo o no tener noticia de ello. Una singladura NO es una nueva dirección, sino la distancia recorrida por una nave en 24 horas. Enervar NO es ponerse nervioso, sino todo lo contrario: es debilitar o quitar las fuerzas. Dilema NO es, entre otras acepciones, saber qué decisión tomar; es elegir una cosa entre dos. Y así podríamos seguir escribiendo algo que nosotros creemos que quiere decir una cosa y ustedes entendiendo lo que les de la gana, cosa que de todas formas son muy libres de hacer. Esta es una de las riquezas y de las miserias de esa lengua que tenemos, tan maravillosa, y que es el español. Aunque no hay que preocuparse; si esto se complica, siempre nos queda la posibilidad de hablar en riojano y decir cosas así: «Tengo en mi cacho un manzano añero que está con arañuelo. Y un golorito laminero se le come el pulgón, luego va a beber agua a la tajadera y de postre a picotear las manzanas de la mandruguera. Y aunque a los obreros les digo que dejen de mirar al golorito y que naveguen, parece que a los jodidos, el trabajo les aunece». ¿Y el que no lo entienda... que se jibe! Hasta el sábado que viene, si Dios quiere.

Escrito por: julioarmas 0 comentarios 23 Feb 2008 URL Permanente

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Caras, caretas, carotas

El industrial y escritor Julio Armas (Logroño, 1946) es experto en el descubrimiento de América y autor, entre otros de los libros 'Jirones de un sueño. Los mitos de la conquista de Indias', y 'Las lágrimas de Caxamarca'.

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