EL "YAQUE"

Bueno, pues resulta que el señor ministro de Justicia, que es rojo por propia confesión y Bermejo (¿qué insistencia, no?) por parte de madre, como parece que iba largo de pasta pensó que lo mejor era meterse a hacer unas chapucillas en el pequeño ático en el que vive (unos 250 metros cuadrados, en pleno corazón de los madriles). Y claro, el pobre ex cirro bajista (¿Esbirro socialista? me pregunta mi amigo Pepe, que es un poco duro de oído). No, coño; ex cirro bajista, le contesto. ¿Y qué es eso? Pues que este señor, cuando era joven, pertenecía a un grupo musical que se llamaba Los Cirros y èl era el bajista del grupo. ¿El más pequeñín? No, hombre, el que tocaba el bajo. Vale, pero me estabas contando no sé qué de un ático... ¡Ah sí! pues eso, que se ha metido a hacer unas obras en el ático donde vive porque, según propia declaración, tenía goteras y ya sabes lo que pasa siempre que metes a los albañiles en casa, que al presupuestar lo que te van a costar las obras te olvidas del “yaque” y a este pobre hombre... pues se le olvidó. ¿Y qué es el “yaque”? Pues eso, que dices... voy a arreglar las goteras del cuarto de los escoltas; y “ya que” estás arreglando las goteras, pues le dices al albañil: ¡Oiga, arrégleme también las jardineras! Y “ya que” está con las jardinerías le dices: pues de paso cámbieme también las tapicerías. Total, que entre goteras y “yaques”, pues que nos han soplado cuarenta y dos kilos de los de antes. ¡Ostras! No, marisco parece que no hubo. Pero ¿y si el ático tenía goteras, por qué no las pagó el Seguro o la Comunidad de vecinos? Oye, tu eres un poco facha ¿no? ¿Yo? Pero, de todas formas ¿No les da vergüenza a los socialistas meter al pobre ministro de Justicia en un cubil que ¡cómo estaría! que para arreglarlo nos hemos tenido que gastar ese pastón? No, pero si ya estaba en uso; allí vivía, hasta que la echaron, la ministra Trujillo. Ya, pero ésa a lo mejor de pisos no tenía ni puta idea. ¡Pues era la ministra de la vivienda...! ¡Ahí va la madre, ahora sí que me has jodido! Bueno, pues oye, ¿sabes lo que te digo? que la culpa no es del pobre ministro; en todo caso será del que le ha dado permiso para hacer las obras. Ya, pero es que ahora dicen que la reforma millonaria del piso del titular de Justicia se llevó a cabo sin solicitud alguna. Vaya, pues lo dejamos, que ya veo que a este paso no me va a quedar más remedio que darle la razón al gitano. ¿Y qué decía el gitano? Pues mira, cuando le dijeron que pidiera lo que quisiera, que lo que pidiera se lo iban a dar, dicen que contestó: “A mí que no me den, a mí que me pongan donde haya”. Entendido. No se hable más. Hasta el sábado que viene, si Dios quiere.

Escrito por: julioarmas 0 comentarios 24 Feb 2008 URL Permanente

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login

Sobre este blog

Avatar de julioarmas

Caras, caretas, carotas

El industrial y escritor Julio Armas (Logroño, 1946) es experto en el descubrimiento de América y autor, entre otros de los libros 'Jirones de un sueño. Los mitos de la conquista de Indias', y 'Las lágrimas de Caxamarca'.

ver perfil »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):