Que el mundo fue y será una porquería... eso ya lo sé (1). La culpa fue suya; por la noche no se acordó de cambiar la hora en la radio y por la mañana, a las nueve en punto, le despertaron las noticias que le traía el programa 'Cambalache': Una crisis generalizada estaba poniendo en peligro la economía mundial. Como no sabía estar en la cama si no era durmiendo o dormido, se levantó y se fue al cuarto de baño. Allí, accionó el mando a distancia y, por los altavoces del vestidor, siguió escuchando la radio. Parece que una sequía terrible en Abisinia estaba matando a cientos de ancianos y niños que no tenían una gota de agua que llevarse a la boca. Antes de meterse en la ducha, pasó un buen rato cepillándose los dientes con una pasta dentífrica a base de flúor y luego se enjuagó con un aromatizador bucal que le habían traído de Londres. Estaba abriendo la puerta de la ducha cuando la radio dijo que una pobre mujer, medio subnormal, había servido de bomba humana en el Líbano causando la muerte de veintisiete personas que viajaban con ella en un autobús. Tenía que hablar con el fontanero, pensó, le cuesta una enormidad salir al agua caliente. Mientras se enjabonaba oyó que en Afganistán un carro de combate había disparado por error contra una escuela y al parecer había más de doce niños muertos y otros treinta y cuatro heridos. Daños colaterales, pensó. Salió de la ducha y se puso el albornoz. «¿Mira que no habré dicho veces que sólo me borden las iniciales con hilo de alpaca de color azul marino...! Pues nada, no hay forma», refunfuñó. Se estaba haciendo el nudo en su corbata de seda y oyó por la radio que, en Chicago, un estudiante con seis rifles y cuatro pistolas había matado a siete compañeros antes de suicidarse. Quiso ponerse los mocasines marrones, pero al final se decantó por los negros que le parecieron que brillaban más. Todavía a medio vestir, volvió al cuarto de baño, se roció con la colonia inglesa de Bloomsbury y se peinó. Horrorizado, vio algunos pelos bailando entre las púas del peine y enfadado pensó que tenía que hablar con su peluquero; en la radio dijeron no sé qué de que habían encontrado muertas y violadas a dos niñas, una de tres años y la otra de cuatro. Recién peinado se dirigió hacia el comedor, donde el servicio ya le había encendido la televisión y le había puesto el desayuno sobre la mesa. Mientras untaba el pan de pasas danés con la mantequilla que anteayer mismo le habían traído de Holanda, en la pantalla vio escenas de un terremoto habido en Perú. Todo estaba destrozado y se hablaba de miles de muertos. ¿Vaya forma de construir!, pensó. Con el primer sorbo de café se quemó la boca. Llamó a Francisco para decirle que, la próxima vez que se quemase con el café, se iba a la puta calle. «¿No sé adónde vamos a llegar!». No hizo más caso de la televisión y abrió el periódico que le habían dejado, planchado y plegado, en la bandeja del desayuno. Los titulares decían que ya pasaban de cinco mil las victimas en la guerra de Irán. «No tenía que haberme puesto este blazer azul marino; esta botonadura que compré en Londres con mis iniciales no acaba de gustarme». Terminaba de desayunar cuando vio por la televisión que un autobús de niños que iban de excursión se había precipitado por un barranco; no escuchó los muertos habidos porque ya salía de casa, pero esperando al ascensor murmuró: «Estos conductores...». En el portal, José Luis, el portero, le deseó que pasase un buen día; distraído le contestó que gracias y, entrando por la portezuela del coche que le había abierto Rosendo le pidió que le llevase a Serrano que, mira por dónde, hoy le apetecían unas porritas con chocolate... ¡Si uno vive en la impostura, y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón! (1)...
Y hasta el sábado que viene, si Dios quiere.
(1) 'Cambalache', de Enrique Santos Discépolo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario
jcuatrecasas dijo
El siglo XX un despliegue de maldad insolente...y el XXI una orgía.
Saludos
Julio Armas dijo
Mu muy querida Sombra: Perdona que te conteste por aquí, pero no entiendo que es lo que le pasa a este invento del averno que ahora no le funciona el Correo. Ahí te mando lo que me pedías. A mi me encanta. A ver a ti.
Ya sabes qué,
J.
http://www.todotango.com/spanish/biblioteca/letras/letra.asp?idletra=154#
plcm dijo
¡Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador!
¡Todo es igual! ¡Nada es mejor! ¡Lo mismo un burro
que un gran profesor! No hay aplazaos ni escalafón,
los inmorales nos han igualao. Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición, ¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos, caradura o polizón!...
¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!
¡Cualquiera es un señor! ¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches
se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia contra un calefón...
¡Siglo veinte, cambalache problemático y febril!...
El que no llora no mama y el que no afana es un gil!...
Este tango tiene una letra extraordinaria, lo mismo que este relato corto, fotografía exacta, de nuestra dormida sociedad, que es tu articulo del pasado sábado. Acertado el matrimonio de ambos textos.
Todavía recuerdo aquel de la tarde en el jardín y la lluvia.
buena semana.
y tres abrazos
Julio Armas dijo
Tarde..LLuvia?...¡Ah!.....el de la hoja que se va por la boca de la alcantarilla. Sujetad bien, vosotros los jóvenes, las bocas de alcantarilla y que esas hojas no vuelvan a salir NUNCA.
Abrazos afectuosos.
J
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