HOY ES 31 DE MAYO

Era un treinta de mayo de hace ya demasiados años y era sábado. Cuatro amigos, cuatro compañeros de curso, pedaleaban carretera de Soria arriba. Habían decidido ir a pasar la tarde pescando cangrejos. Nos vamos a mojar. No, seguro que no. Y nos va a coger el guarda. Tampoco. Lo que sí que les cogió, mientras pasaban por el cruce de Albelda, fue algo parecido al diluvio. Se refugiaron en el antiguo Seminario de Escolapios. Cuando escampó un poco, bajaron al río. Arreció el chaparrón. Se refugiaron debajo de unos cerezos. Creo yo que habría que subir hasta el pueblo, esto no tiene pinta de parar. ¡Hala, exagerado! No hace falta ni que sueltes los reteles. El río, en un momento, se había puesto de color chocolate. Tiraron el cebo; olía que apestaba. Un ligero cierzo bailó las hojas de los cerezos y, como quien debajo de hoja se aloja, dos veces se moja... Ese fue el segundo chaparrón del día. Al final, cuando el azul del cielo rompió por un momento los grises nubarrones, en una peña que colgaba sobre el río, se sentaron a merendar. Tortilla de patata, de chorizo y una bota vieja que tenía la virtud de hacer malo el vino bueno. Terminaron la merienda. Nos vamos para casa. Ahora todo es cuesta abajo. Uno de ellos dijo que bajaría despacio porque quería coger unas flores para su madre. Para las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo yo me las subo. Las bicicletas avanzaban solas. Así da gusto ¿eh? Quedaron a las ocho en el fielato de la Estación, al pie de la pasarela del Olimpia. Vale. A medio camino todavía se mojaron un poco; fueron los culpables un par de truenos que, al pasar por el empalme de Sorzano, trajeron el agua. A las ocho, los cuatro amigos estaban en la caseta del fielato. Yo acabo de llegar y me voy para casa, estoy de barro hasta las orejas. ¿Y por qué vienes tan arañado? Las rosas, no veas cómo pinchaban, he tenido que atar el ramo con el cinturón y luego, traerlas en el manillar, ha sido la repera. Pero no sabéis lo más gordo, he parado a beber agua en los viveros y, con las prisas, me las he dejado apoyadas en el pilón. ¡Lo que no te pase a ti! Sólo los tres dieron una vuelta por el Espolón y como el tiempo estaba ni que sí, ni que no, se fueron a casa. La semana que viene operan a su madre en Valdecilla. No lo sabía. Por eso quería llevarle las flores. Al día siguiente era 31, último día del mes de mayo. Amaneció un día espléndido. A las nueve se encontraron entrando a la capilla del Colegio. Se terminaba el mes de Mayo, el mes de las flores, el mes de María. El coro cantó: Adiós Madre del alma, madre del Salvador... En el altar mayor, y a los pies de la Virgen, había un precioso ramo de rosas rojas, atadas con un cinturón, que nadie sabía de dónde habían salido. ¿Has visto? le dijo uno de los amigos al que estaba sentado casi al final de la banca, ¿has sido tú? Pssssss, dijo el Hermano subdirector. Yo no, ¿y tú? Tampoco. Se volvieron a mirar al que estaba en el coro, pero éste se limitó a guiñarles un ojo y a sonreír. No entiendo nada. Ni yo. Psssssss, volvió a insistir el Hermano. El coro siguió cantando: Adiós Madre adorada, adiós Señora, adiós. Pues esta semana ya no le vemos. Habrá que despedirse. Ya me he despedido yo por todos y además es mejor dejarlo, estaba llorando ¿Y qué le has dicho? Hasta el sábado que viene, si Dios quiere.

Escrito por: julioarmas 15 comentarios 31 May 2008 URL Permanente

15 comentarios · Escribe aquí tu comentario

plcm dijo

¡chapó!

y tres abrazos.

Julio Armas

Julio Armas dijo

Gracias PLCM: se te quiere.
Abrazos para todos.
J.
Nota: Díle al rapsoda que voy de cachas para encontrar lo de Duyos, pero yo sigo.

Anónimo

Anónimo dijo

Oye pero si la religión es una mentira, si no existe es para gente con poca cultura o para gente con miedos, no se es raro todo lo que escribe......si es que uno ve lo que son las cosas y a veces digo pero como puede haber gente tan inorante y tan ciega, si es que esta clarísimo.

palvarez dijo

Norabuena, mister Armas. Me ha gustado mucho. Debería cultivar más este palo y dejarse de zetapés, que le van a provocar una úlcera.

Saludos

Julio Armas

Julio Armas dijo

Sr. Palvarez: Muchas gracias. Cositas como esta, me sirven de catarsis.Gracias por su opinión, un respeto para su esposa, un aqbrazo para usted y un mordisco (suavecito) pour le roi.
Saludos afectuosos.
J.

Julio Armas

Julio Armas dijo

Xavier: gracias por leerme

Juan

Juan dijo

Julio: Gracias por escribirnos así.

Julio Armas

Julio Armas dijo

Juan: Las gracias se las doy yo, por leerme.

penelope dijo

Querido don Julio: Siga en esta línea. Estos escritos que fomentan su catarsis son entrañables. Muchas gracias por este dulce momento.

Julio Armas

Julio Armas dijo

Mi querida Penélope: Me alegra que le haya gustado. Lo que no puedo prometerle es que siempre seguiré en esta línea. ¡Me divierte tanto desenmascarar caretas y carotas! Pero bueno haremos lo que mis personajes quieran hacer. No hay otro modo de escribir.
Mi saludo más cortés. J.

plcm dijo

Julio a tu respuesta en mi post de esta semana he dejado comentario y una pregunta.
Abrazos. PedroC.

L M Ochoa

L M Ochoa dijo

Don Julio:Pasabapor aquì, y me he dicho:¿voy a ver si me ha vuelto a borrar Don Julio?. Positivo, sigue usted igual que siempre.

Julio Armas

Julio Armas dijo

Xavier: Gracias por leerme.

Inculto

Inculto dijo

D. Julio, como en los carnavales de Venecia, ¿qué careta social se pone Vd. para escribir y a qué tribu de carotas pertenece?
Le pregunto todo esto porque es sabido que cada ser humano tenemos tres visiones diferentes de nosotros mismos: ´
1.- Cómo nos vemos. 2.- Cómo queremos que nos vean. 3.- Cómo nos ven los demás.
Sin ánimo de aconsejar, a Vd. le veo mejor llevando dos blog diferentes: uno que trate sobre religión, y otro sobre política.
Ambos los puede publicar en Libertad Digital, donde seguramente sería muy bien acogido y ser contertulio en La mañana de la Cope, con Federico y Pedrojota.

Julio Armas

Julio Armas dijo

Señor Inculto: Gracias por leerme. Y gracias también por sus consejos, los seguiré con la misma buena fe, que usted me los envía. Un saludo. J.
Nota: Por cierto. ¿Ud. no se da cuenta de lo ridículo que queda dando clases de "caretas sociales" y firmando con seudónimo? ¿Qué cosas, eh?

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Sobre este blog

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Caras, caretas, carotas

El industrial y escritor Julio Armas (Logroño, 1946) es experto en el descubrimiento de América y autor, entre otros de los libros 'Jirones de un sueño. Los mitos de la conquista de Indias', y 'Las lágrimas de Caxamarca'.

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