XAQUIXAGUANA

Estamos muy lejos, en la distancia y en el tiempo. Los españoles, derramando sangre española una vez más, se encontraban un día del mes de Abril de 1548 en la gran llanura de Xaquixahuana, allí, en el Perú de mi alma. Las tropas imperiales, mandadas por el clérigo La Gasca, preparaban su enfrentamiento definitivo contra las tropas rebeldes de Gonzalo Pizarro. Entre estas últimas, un anciano fuerte, incansable, apasionado, cínico y cruel, esperaba tranquilo y sonriente el ataque de las fuerzas imperiales. Este hombre, siempre fiel a los Pizarro, a quien muchos creían hijo natural de César Borgia, y que había teñido de sangre todas las páginas de la historia peruana que le tuvieron como protagonista, se llamó Francisco de Carbajal (o Carvajal). Había nacido en 1464 en Arévalo y, a mal que echemos las cuentas veremos que “El demonio de los Andes”, como también se le llamaba, contaba ya con 84 años cuando esperaba el ataque de las fuerzas imperiales. ¿Miedo? No sabía lo que era. Siempre había defendido a España, unas veces perdiendo en Rávena y otras ganando en Pavía, unas como soldado del Gran Capitán y otras bajo el mando del Condestable de Borbón en aquel famoso “Saqueo de Roma” que arrinconó al Papa Clemente VII en el Castillo de St’Angelo. Nuestro protagonista había estado a gusto con Cortés en La Nueva España y ahora estaba a disgusto, y sólo por su fidelidad a los Pizarro, peleando como un traidor contra las tropas de su imperio, en aquel valle de Xaquixahuana que bosteza su planicie entre altitudes majestuosas a 25 kilómetros de Cuzco. Y pasó que, antes incluso de iniciarse el combate, las fuerzas realistas se fueron nutriendo con los desertores de las fuerzas rebeldes. Y Carvajal, que vio perdida la batalla, fue a decírselo a Gonzalo Pizarro y la respuesta no tardó en llegar. Quitó el mando a su fiel maese de Campo y en su lugar puso a Cepeda para dirigir el combate. Nada que objetar. Por primera vez en segunda línea de combate, un sonriente Carbajal esperó la llegada de los acontecimientos. Y vaya si llegaron. Apenas comenzados los primeros arcabuzazos, Cepeda y el capitán Garcilaso de la Vega, padre del futuro historiador, se pasaron al bando imperialista. El resto del enfrentamiento no fue más que un incesante goteo de tropas que iba aumentando un bando en detrimento del otro. Y viendo Carbajal cumplirse la traición que había pronosticado, montado en su caballo a la jineta, cantaba entre dientes:“Los mis cabellicos, mare / uno a uno se los llevó el aire. / ¡Ay pobrecicos /los mis cabellicos!” Y el caso es que no sé por qué les he contado hoy esto. ¿Unos Presuntos Perdedores? ¿Alguien que, antes de que empiece la confrontación, abandona el campo de batalla? ¿Una geografía militar tantos años equivocada, llena de cabos que creíamos prestigiosos y que sólo han resultado golfos profundos? “Los mis cabellicos, mare / uno a uno se los llevó el aire. / ¡Ay pobrecicos /los mis cabellicos!”. Ya lo dice “El Mariano Compostelano”. Y esperen, que esto no ha hecho más que empezar. Hasta el sábado que viene, si Dios quiere.

Escrito por: julioarmas 8 comentarios 07 Jun 2008 URL Permanente

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

palvarez dijo

Me encantan las historias de los españoles de la época imperial. Qué desperdicio de películas nunca hechas, ¿verdad?

Pero no se preocupe tanto por el PP. Recuerde que el PSOE de la época Borrell-Almunia estaba peor, y ahora ahí anda, gobernando y riéndose de la acera de enfrente. Eso sí: los "cabos que creíamos prestigiosos" igual no lo eran tanto, don Julio. Hay que pasar la prueba del algodón de la oposición para ver quién merece el santoral y quién no.

Saludos.

Julio Armas

Julio Armas dijo

Sin ninguna duda señor "palvarez". Pero ya sabe, hay a quienes hasta les da vergüenza rememorar la Obra de España en el Descubrimiento y Conquista de América. ¡Qué se le va a hacer! La ignorancia es muy atrevida. Un secretario tuve yo en Extremadura se avergonzaba porque decía que su madre era muy fea. De todo tiene que haber. Y con relación a la política, las cosas tienen que ponerse muy mal, para que empiecen a ponerse bien y esto no ha hecho más que empezar. ¿Se acuerda de que íbamos a creer por encima de Europa? ¿Y de que iban a crear dos millones de puestos de trabajo?, pues por lo que dicen ahora, vamos a entrar en recesión en el tercer trimestre del año YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY...es el momento ideal para comprar pisos. No me negará que no es divino gobernar a un pueblo así.
Saludos.

Armand

Armand dijo

Bonita la parábola. En efecto el aparato del PP va a la deriva con ese no hacer oposición en temas capitales o hacer una oposicion tan blanda que se dicen verdades a medias, que es lo mismo que mentiras a medias. Ojalá salga un partido de centro izquierda o derecha que diga laverdad, afornte los problemas y sea capaz de forjar un discurso propio sin complejos y sin arrimarse a los que ordeñan a la vieja España (como los nacionalistas y los socialistas del aparato subvencionado). Esos del pp que se han subido al aparato subvencionado y tienen verguenza de los españoles que defienden a España, los va a votar su abuela. Antes voto a Zapatero que se que me engaña, pero con simpatía.

Julio Armas

Julio Armas dijo

Sr. Armand: ¿Dónde hay que firmar?....menos en lo de votar a Zapatero ok en todo.
Saludos. J.

UPyD

UPyD dijo

Ese partido es UPyD, querido Armand. Otra cosa es que usted quiera votarlo o no, pero poder ha podido hacerlo.

Chapeau

Chapeau dijo

Sr. Armas, me quito el sombrero ante su erudición sobre el imperio español americano. Qué pena que su creatividad no le haya llevado a emular a Arturo Pérez-Reverte, quien a partir de un protagonista ficticio, (capital Alatriste) es capaz de hacer un recorrido por una época de la historia de España.
También puede darse el caso de que se trate de uno de los dos tipos de personas que existen en la comunicación y es que hay quien sabe mucho y lo emplea para mejor hacerse comprender por el prójimo y los que hablan para hacer alarde de sus conocimientos, que este no es su caso, por supuesto.
Aunque dar semejante rodeo, para terminar estableciendo un paralelismo con la situación actual del Partido Popular ya hace dudar un poco, claro que si hay que llenar un espacio con palabras, más que exponer unas ideas con claridad y comprensibilidad, todo es comprensible.
¿Comprendido?

plcm

plcm dijo

Saludos Julio, Interesante columna, y muy bien escrita, de esas que a mi me gusta plantear, sin conseguirlo tan elocuentemente, y que alguien de vez en cuando me recrimina, mucho royo para llegar a la frase final, suelen decir. Pues léete la frase final o no leas nada.

Hablando de esa del final con la P y la P , entiendo se pueda sentir nostalgia por lo huidos, como comprendo desanimo al no ver acometer una oposición mas dura en temas capitales "por cierto merecidísima y que la tienen a huevo.." Como del mismo modo tener reticencias a poder en un futuro, tras el camino recorrido estos últimos años, conformar equipo con ciertos nacionalismos y tendencias, a fin de sumar votos para alcanzar el gobierno.

Pero es lo que hay, o se cambia de estrategia, o LA RESTA NUNCA DARÁ EN SUMA. Yo creo a Rajoy y creo en que los principios no han de variarse por ello, por lo tanto debiéramos dar un natural margen de confianza todos, unos mas si se llaman Mª San Gil, u otros menos como los que llamándonos Pedro ni tenemos carné de afiliado, ni ganas de tenerlo.

Por cierto hablando de Pedros, si le pongo a uno el apellido Sanz (la frase final...) Puedo formular una pregunta ¿ por que no se le ve alinearse en esta ensalada ?.
Será por caballerosidad, Por defender la Rioja, por que no hay nada con que brindar y hacerse una foto...
¿ o por que le gustaría estar en la ensaladera sea el aliño que sea, el que al final la aderece ?...

Tres abrazos
PedroC.

plcm

plcm dijo

Por cierto, aclaro royo, que tras leerlo así escrito parece una falta de ortografía:

ROYO es el palabro que describe una fruta que no están madura o un alimento mal cocido.

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Sobre este blog

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Caras, caretas, carotas

El industrial y escritor Julio Armas (Logroño, 1946) es experto en el descubrimiento de América y autor, entre otros de los libros 'Jirones de un sueño. Los mitos de la conquista de Indias', y 'Las lágrimas de Caxamarca'.

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