02 Jul 2008

¡ COSA MAS GRANDE !

La verdad es que a un servidor, el presidente Zapatero no le cae muy bien. Nada grave. Tampoco me cae muy bien el hermano del carnicero y sin embargo ahí estamos los tres sujetando como podemos el palo del sombrajo. Pero por si acaso esta tarde, le sacan los colores (avergonzarle no pueden por puras razones semánticas) hablándole de la crisis económica, a la que él eufemísticamente llama “ligeras perturbaciones”, me voy a permitir aquí y ahora darle un consejillo. Ya sabemos que todo va de culo, eso no lo vamos a negar, que hace un par de meses, aquí mi primo, prometió crear dos millones de puestos de trabajo y hoy han dado los datos de que el paro, por primera vez desde las Navas de Tolosa, ha vuelto a subir, que...que...que...¡bobadas señor Presidente!. Usted ya sabe, cuando le hablen de algo de eso, usted conteste de lo que le venga en gana y si se ponen muy tontos enséñeles ese LIBRO BLANCO que tiene y en el que está escrito todo lo bien que hemos ido, que vamos y que vamos a ir. Y punto en boca. Y no se preocupe que hay once millones de españoles a los que no les importa estar bien jodidos, con tal de que ustedes estén donde están. ¡Cosa más grande!

Escrito por: julioarmas 14 comentarios 02 Jul 2008 URL Permanente

28 Jun 2008

EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS, EN EL ESPOLÓN

Con las suelas desgastadas de tanto sobar caminos, y los estómagos más vacíos que el alma de un caramillo, por el camino que Dios quiso traernos, llegamos, Chirinos y yo, hasta la orilla de aquel venturoso río que separa las tierras navarras de las castellanas. “Brava ciudad aquella, cuyas torres despuntan en la otra orilla, amigo Chirinos, y poco he de equivocarme si sin acabar de recorrer la segunda torre almenada de aqueste puente, nos sea tan esquiva la diosa fortuna que no haga que en aquel Santo Hospital que al fondo se ve, se nos obsequie con un poco de alojamiento y un mucho de alimento, porque has de tener en cuenta que tan importante es cuidar del cuerpo como del alma”. Así que, decididos a cruzar el puente y someternos al fielato de las tres torres que nos esperaban, recompusimos un poco nuestras ropas y con nuestros cayados en la mano y las veneras colgando del pecho, nos hicimos pasar por peregrinos del Camino. Habíamos terminado de enrollar nuestros salvoconductos cuando, acercándonos a la última de las torres, con harto disimulo dije: “Chirinos, poco a poco, estamos ya en el pueblo, y éstos que aquí vienen deben de ser, como lo son sin duda, el Gobernador y los Alcaldes. Salgámosles al encuentro, y date un filo a la lengua en la piedra de la adulación; pero no despuntes de aguda.”(1) Y, efectivamente, tomándonos gobernador y alcalde por lo que no éramos, y mientras yo imaginaba por dónde salir de este nuevo embuste, invitándonos a entrar a la ciudad por la Puerta de San Francisco, poco tiempo pasó sin que nos preguntaran cuál era el objeto de nuestra visita. “Yo señores míos soy Montiel, el que trae el Retablo de las Maravillas”(1) y “¿Qué quiere decir Retablo de las Maravillas?”(1), me preguntó el gobernador mostrando la sorpresa en su cara. “Por las maravillosas cosas que en él se enseñan y muestran, viene a ser llamado Retablo de las Maravillas; el cual fabricó y compuso el sabio Tontonelo debajo de tales paralelos, rumbos, astros y estrellas, con tales puntos, caracteres y observaciones, que ninguno puede ver las cosas que en él se muestran, que tenga alguna raza de confeso, o no sea habido y procreado de sus padres de legítimo matrimonio; y el que fuere contagiado destas dos tan usadas enfermedades, despídase de ver las cosas, jamás vistas ni oídas, de mi retablo.”(1) Y tras iniciarse en la esquina de la plaza la contemplación de aquello que nada era, hasta el mismo gobernador, hombre de sano juicio y mejor sentencia, acabó por decir: “Basta: que todos ven lo que yo no veo; pero al fin habré de decir que lo veo, por la negra honrilla”.(1)(2) Y al fin, y gracias al ingenio, Chirinos y yo pudimos llenar las andorgas y al preguntarnos cuándo sería la nueva función de aquel maravilloso retablo, haciendo mil reverencias dijimos que no habría otra representación hasta el sábado que viene, si Dios quiere.

(1) Textos del “Retablo de las Maravillas” de D. Miguel de Cervantes.

(2) La obra "libera, saca a la luz la forma hasta entonces oculta, y con ella los valores de convivencia, libertad y tolerancia que, de vez en cuando, son conculcados sin miramiento alguno." (Palabras del ministro de Cultura el día de la inauguración del Monumento a las Víctimas del Terrorismo)

(3) Para todas las víctimas del terrorismo, mi mayor consideración, respeto, estima y oraciones. (El autor)

Escrito por: julioarmas 14 comentarios 28 Jun 2008 URL Permanente

27 Jun 2008

Sebastián, lo tuyo tiene muchos cogollos

"BUENO PARA ESPAÑA Y PARA EL PLANETA"


Sebastián sube la tarifa eléctrica y echa la culpa al PP

El Consejo de Ministros ha aprobado la subida de la tarifa eléctrica anunciada por el ministro de Industria, Miguel Sebastián, quien ha explicado que es "buena para España y para el Planeta". A su juicio, esta nueva tarifa ayudará a bajar la inflación, ya que fomenta el ahorro y reduce nuestra dependencia energética del exterior, así como las emisiones de CO2 y el déficit de la tarifa eléctrica que originó el PP. Sin embargo, la subida no ha dejado contento a nadie.

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La repanocha. Encarecer el producto fomenta el ahorro. ¡Con dos cogollos! Sebastián.

Hace muchos años oí decir a José Luis Coll que iba a poner un bar e iba a cobrar medio millón de pesetas por una caña de cerveza. Si la vendía, se forraba de pasta y si no la vendía, le importaba tres cojones, porque por una caña de cerveza más o menos no se iba a volver loco.

Después de leer tus declaraciones pienso que tú también lo oíste. Lo que pasa es que a lo mejor no te diste cuenta que era una broma.

Nota: ahí te mando otra idea, pero apúntatela, no digas que no es tuya que es muy buena. Se apaga la luz. A joder, todos café, el que quiera ver que se compre velas...Viva el socialismo, poco a poco todos igual de pobres.

Escrito por: julioarmas 0 comentarios 27 Jun 2008 URL Permanente

25 Jun 2008

LO COMPRENDO

Comprendo que el país no vaya bien, años enteros de gobierno socialista suelen acabar con casi todo. Comprendo que Solbes hace cuatro días dijera cifras que se desvían en un mes y medio en 23.000 millones de euros (a peor, claro) , había que ganar las elecciones y además los españoles somos tontos. Comprendo que los cálculos de PIB se hayan ido a freir puñetas, suele ocurrir cuando en lugar de decir lo que se piensa, no se piensa lo que se dice. Comprendo que se haya pinchado la burbuja inmobiliaria, ya hace años, repito años, que los organismos financieros internacionales vienen avisando a España que o cambia de actitud o se va a meter una chufa de campeonato. La chufa ha llegado. Comprendo que las familias esté preocupadas, las últimas estadísticas dicen que como media tienen comprometido cerca del 65% de su sueldo. Comprendo que la venta de pisos haya caído casi un cuarenta por ciento, ya van años en los que se viene avisando que no hay dinero para todo: casas, coches, vacaciones....comprendo muchas cosas y además de comprenderlas no ando buscando a quien echarle la culpa de la situación, para mi está clara, pero lógico es que no todos pensemos igual. SÓLO hay una cosa que no comprendo, que no soy capaz de entender, que me tiene hablando sólo. En cada foto, en cada comparecencia, en cada programa de televisión, ¿ustedes pueden decirme de qué cojones se ríe el presidente Zapatero?

Escrito por: julioarmas 9 comentarios 25 Jun 2008 URL Permanente

21 Jun 2008

LAS COMEDIAS

Hoy, sábado 21 de Junio, minuto arriba, minuto abajo, rompe el verano. Hora es de quitarnos el capote, cerrar el paraguas y contemplar extasiados el volar de los vilanos. La vida despierta, las chimeneas dejan de humear y es el momento de disfrutar de ese gran teatro del mundo que el gobierno, en un gesto humorístico sin precedentes, tiene a bien ofrecernos cada día. Imagínenselo: la plaza del pueblo, al anochecido, cielo estrellado, las abuelas con la silla en la mano corren a coger sitio cerca del escenario; los críos, sentados en el suelo con las piernas cruzadas, esperan en primera fila que empiece la función. Los actores, con tiempo suficiente han venido, en una furgoneta traqueteante, a montar el escenario; es un atardecer rojizo. Un mocete, antes del comienzo, pasa una cestita en la que cada parroquiano deja los cuatro céntimos que le cobran por poder presenciar la mascarada. Aurelio, el del bar, ha cerrado antes y el alguacil despacha a cuatro “frescos” que se habían sentado en el sitio reservado a las autoridades. Cuando las luces del atardecer se van yendo, van viniendo las del escenario. Por los altavoces suena la voz de Ana Belén “España camisa blanca de mi esperanza, la negra pena nos amenaza...”. ¿Premonición? Se levanta el telón; un decorado mil veces parcheado deja ver una fila de setos que terminan en una fuente. La música baja el volumen y el primer actor de la compañía, el insigne Sr. Rodriguez, sale al escenario y con grandilocuentes gestos dice que, a su juicio, España no atraviesa una crisis sino un "periodo de dificultades objetivas"(sic) . El público se desternilla de risa y la intervención es muy bien acogida. Cuando todavía los aplausos no han cesado, aparece una actriz. Hace de ministra de Fomento y se la ve entregar, a fecha 7 de mayo, la Medalla al Mérito del Transporte Terrestre al presidente y al secretario general de FENADISMER "por haber destacado de forma relevante” (sic). Diez días más tarde los de la medalla se sumarían a la huelga de transportes que por poco desabastece al país. La actriz, antes de hacer mutis por el foro declama: “Y es que en los tiempos de las bárbaras legiones // de lo alto de las cruces colgaban a los huelguistas,// pero hoy, en pleno siglo del progreso y de las luces,// del pecho de los huelguistas cuelgan las cruces.”. El número es muy celebrado; la actriz tiene que saludar repetidas veces y los aplausos atronan por los soportales de la plaza. Al final todos los asistentes esperan el número estrella de la función. Cuando el silencio invade la plaza, sale al escenario el cómico invitado y cuenta un chiste. Eran dos amigos, cuenta, que estaban hablando. Llega un tercero y le dice a uno de ellos que le va a partir la cara. No será delante de mí, le responde Pepe, amigo del amenazado. La bofetada se oye hasta por las eras. Levántate Ramiro, le dice Pepe muy serio. Y ahora mire usted si tiene lo que hay que tener para volver a dar otra bofetada a mi amigo. En esta ocasión el guantazo se oye hasta en el pueblo de al lado, y tanto es así que Ramiro, levantándose del suelo como puede, se abraza a su amigo y le dice “Por Dios, Pepe, por mí no te comprometas...” Pues lo mismo pasa hoy en España, dice el cómico. Yendo como vamos, ha salido Pepe Blanco y ha dicho que “no se está en situación de crisis, sino en un problema de dificultades” (sic) y que el gobierno está “tomando decisiones” (sic)

y al unísono, todo el mundo grita lo mismo: “¿Decisiones?, por Dios, Pepe, por nosotros no te comprometas...” Imagínense las carcajadas y hasta el domingo que viene, si Dios quiere.

Escrito por: julioarmas 4 comentarios 21 Jun 2008 URL Permanente

14 Jun 2008

UN CHISTE PARA LLORAR

José Luis estaba solo en casa; hacía diez días que su mujer se había ido a hacer una turné con el coro. Estando en Murcia, la esposa recibió un telegrama de su marido: El gato se ha caído del tejado y se ha matado. Stop. Besos. Stop. Al poco, José Luis recibió una llamada telefónica. La bronca fue de campeonato. ¡No tienes corazón! ¡Por poco me muero del disgusto! ¿No sabes maquillar un poco la noticia? Un día me mandas un telegrama y me dices: El gato se ha subido al tejado. Stop. Dos días más tarde me dices: Está lloviendo mucho y las tejas están muy resbaladizas. Stop. Cuatro días más tarde me mandas otro y me dices: El gato se ha caído del tejado. Stop. Lo he llevado al veterinario. Stop. Dice que no lo ve muy bien. Stop. Y ya por fin me mandas el último: No ha habido nada que hacer. Stop. El gato se ha muerto. Stop. Como ser, es lo mismo, pero así, a poquitos, no me sobresalto tanto ¿Entiendes, animal? Lección aprendida. A los diez días, cuando el coro se hallaba en Cantabria, la mujer de José Luis recibió un telegrama que decía: Tu padre se ha subido al tejado. Stop. Es un chiste para reír que me recuerda a otro, para llorar. Presidente, España está en crisis. ¡No tienes corazón! ¡Por poco me muero del disgusto! ¿No sabes maquillar un poco la noticia? ¿Cómo quieres que les diga yo esto a los españoles? ¿Quieres que se desmoralicen más? A ver si vas aprendiendo de una vez. Un día me dices: Ha dicho Trichet, Presidente del Banco Central Europeo, que el Euríbor va a seguir subiendo el mes que viene. Dos días más tarde me dices: ha subido el paro. Cuatro días más tarde me dices: ha vuelto a subir el IPC y ya está por encima de los límites de 1995. Otro día vienes y me dices que todas las profesiones de la lista adjunta están en huelga. Y ya, cuando yo me vaya acostumbrando a oír todas esas cosas, pues llegas un día y me dices: Presidente, España está en crisis. Lección aprendida. A los diez días, durante la celebración de un Consejo de Ministros, del ministro de Economía salió un papelito blanco, doblado, que de mano en mano llegó hasta las del presidente. Continuaba el debate sobre el asunto que en ese momento estaban tratando cuando el presidente abrió el papel y leyó lo que en él ponía. Eran sólo seis palabras: El Psoe ha ganado las elecciones. Stop. Hasta la semana que viene, si Dios quiere.

Escrito por: julioarmas 15 comentarios 14 Jun 2008 URL Permanente

07 Jun 2008

XAQUIXAGUANA

Estamos muy lejos, en la distancia y en el tiempo. Los españoles, derramando sangre española una vez más, se encontraban un día del mes de Abril de 1548 en la gran llanura de Xaquixahuana, allí, en el Perú de mi alma. Las tropas imperiales, mandadas por el clérigo La Gasca, preparaban su enfrentamiento definitivo contra las tropas rebeldes de Gonzalo Pizarro. Entre estas últimas, un anciano fuerte, incansable, apasionado, cínico y cruel, esperaba tranquilo y sonriente el ataque de las fuerzas imperiales. Este hombre, siempre fiel a los Pizarro, a quien muchos creían hijo natural de César Borgia, y que había teñido de sangre todas las páginas de la historia peruana que le tuvieron como protagonista, se llamó Francisco de Carbajal (o Carvajal). Había nacido en 1464 en Arévalo y, a mal que echemos las cuentas veremos que “El demonio de los Andes”, como también se le llamaba, contaba ya con 84 años cuando esperaba el ataque de las fuerzas imperiales. ¿Miedo? No sabía lo que era. Siempre había defendido a España, unas veces perdiendo en Rávena y otras ganando en Pavía, unas como soldado del Gran Capitán y otras bajo el mando del Condestable de Borbón en aquel famoso “Saqueo de Roma” que arrinconó al Papa Clemente VII en el Castillo de St’Angelo. Nuestro protagonista había estado a gusto con Cortés en La Nueva España y ahora estaba a disgusto, y sólo por su fidelidad a los Pizarro, peleando como un traidor contra las tropas de su imperio, en aquel valle de Xaquixahuana que bosteza su planicie entre altitudes majestuosas a 25 kilómetros de Cuzco. Y pasó que, antes incluso de iniciarse el combate, las fuerzas realistas se fueron nutriendo con los desertores de las fuerzas rebeldes. Y Carvajal, que vio perdida la batalla, fue a decírselo a Gonzalo Pizarro y la respuesta no tardó en llegar. Quitó el mando a su fiel maese de Campo y en su lugar puso a Cepeda para dirigir el combate. Nada que objetar. Por primera vez en segunda línea de combate, un sonriente Carbajal esperó la llegada de los acontecimientos. Y vaya si llegaron. Apenas comenzados los primeros arcabuzazos, Cepeda y el capitán Garcilaso de la Vega, padre del futuro historiador, se pasaron al bando imperialista. El resto del enfrentamiento no fue más que un incesante goteo de tropas que iba aumentando un bando en detrimento del otro. Y viendo Carbajal cumplirse la traición que había pronosticado, montado en su caballo a la jineta, cantaba entre dientes:“Los mis cabellicos, mare / uno a uno se los llevó el aire. / ¡Ay pobrecicos /los mis cabellicos!” Y el caso es que no sé por qué les he contado hoy esto. ¿Unos Presuntos Perdedores? ¿Alguien que, antes de que empiece la confrontación, abandona el campo de batalla? ¿Una geografía militar tantos años equivocada, llena de cabos que creíamos prestigiosos y que sólo han resultado golfos profundos? “Los mis cabellicos, mare / uno a uno se los llevó el aire. / ¡Ay pobrecicos /los mis cabellicos!”. Ya lo dice “El Mariano Compostelano”. Y esperen, que esto no ha hecho más que empezar. Hasta el sábado que viene, si Dios quiere.

Escrito por: julioarmas 8 comentarios 07 Jun 2008 URL Permanente

31 May 2008

HOY ES 31 DE MAYO

Era un treinta de mayo de hace ya demasiados años y era sábado. Cuatro amigos, cuatro compañeros de curso, pedaleaban carretera de Soria arriba. Habían decidido ir a pasar la tarde pescando cangrejos. Nos vamos a mojar. No, seguro que no. Y nos va a coger el guarda. Tampoco. Lo que sí que les cogió, mientras pasaban por el cruce de Albelda, fue algo parecido al diluvio. Se refugiaron en el antiguo Seminario de Escolapios. Cuando escampó un poco, bajaron al río. Arreció el chaparrón. Se refugiaron debajo de unos cerezos. Creo yo que habría que subir hasta el pueblo, esto no tiene pinta de parar. ¡Hala, exagerado! No hace falta ni que sueltes los reteles. El río, en un momento, se había puesto de color chocolate. Tiraron el cebo; olía que apestaba. Un ligero cierzo bailó las hojas de los cerezos y, como quien debajo de hoja se aloja, dos veces se moja... Ese fue el segundo chaparrón del día. Al final, cuando el azul del cielo rompió por un momento los grises nubarrones, en una peña que colgaba sobre el río, se sentaron a merendar. Tortilla de patata, de chorizo y una bota vieja que tenía la virtud de hacer malo el vino bueno. Terminaron la merienda. Nos vamos para casa. Ahora todo es cuesta abajo. Uno de ellos dijo que bajaría despacio porque quería coger unas flores para su madre. Para las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo yo me las subo. Las bicicletas avanzaban solas. Así da gusto ¿eh? Quedaron a las ocho en el fielato de la Estación, al pie de la pasarela del Olimpia. Vale. A medio camino todavía se mojaron un poco; fueron los culpables un par de truenos que, al pasar por el empalme de Sorzano, trajeron el agua. A las ocho, los cuatro amigos estaban en la caseta del fielato. Yo acabo de llegar y me voy para casa, estoy de barro hasta las orejas. ¿Y por qué vienes tan arañado? Las rosas, no veas cómo pinchaban, he tenido que atar el ramo con el cinturón y luego, traerlas en el manillar, ha sido la repera. Pero no sabéis lo más gordo, he parado a beber agua en los viveros y, con las prisas, me las he dejado apoyadas en el pilón. ¡Lo que no te pase a ti! Sólo los tres dieron una vuelta por el Espolón y como el tiempo estaba ni que sí, ni que no, se fueron a casa. La semana que viene operan a su madre en Valdecilla. No lo sabía. Por eso quería llevarle las flores. Al día siguiente era 31, último día del mes de mayo. Amaneció un día espléndido. A las nueve se encontraron entrando a la capilla del Colegio. Se terminaba el mes de Mayo, el mes de las flores, el mes de María. El coro cantó: Adiós Madre del alma, madre del Salvador... En el altar mayor, y a los pies de la Virgen, había un precioso ramo de rosas rojas, atadas con un cinturón, que nadie sabía de dónde habían salido. ¿Has visto? le dijo uno de los amigos al que estaba sentado casi al final de la banca, ¿has sido tú? Pssssss, dijo el Hermano subdirector. Yo no, ¿y tú? Tampoco. Se volvieron a mirar al que estaba en el coro, pero éste se limitó a guiñarles un ojo y a sonreír. No entiendo nada. Ni yo. Psssssss, volvió a insistir el Hermano. El coro siguió cantando: Adiós Madre adorada, adiós Señora, adiós. Pues esta semana ya no le vemos. Habrá que despedirse. Ya me he despedido yo por todos y además es mejor dejarlo, estaba llorando ¿Y qué le has dicho? Hasta el sábado que viene, si Dios quiere.

Escrito por: julioarmas 15 comentarios 31 May 2008 URL Permanente

24 May 2008

¿ Nos chupamos el dedo ?

A diferencia de lo que algunas veces pasa con la de los hombres, la justicia divina es ecuánime, recta y neutral. Ni se anda con amparos, ni se refugia en abandonos. Y es por eso y no por otra cosa, por lo que a todos se nos ha dado, rasgo arriba, rasgo abajo, la cara de lo que somos. Miren, les pongo algunos ejemplos y verán como no exagero. Pepiño Blanco, Bermejo o De la Vega, no pueden negarme que cada uno tiene absolutamente cara de lo que es, pero, no teman, no les voy a hablar de los tres; mi crueldad no llega a tanto. Hoy sólo les voy a hablar de uno que, a más de alardear de “rojo” lo es hasta en el apellido materno: Don Mariano Fernández Bermejo, flamante ministro de Justicia. Pues resulta que este caballero, como vio que sin demasiado esfuerzo nos metió a los españolitos la berza aquella de que si no se hacían unos arreglillos de 40 millones de pesetas en su ático, él no podría vivir en el mismo sitio en el que hasta entonces había vivido la Trujillo de Vivienda, ha decidido ahora meternos no ya una berza, sino un berzal de seis o siete fanegas por lo menos. Verán, como todo el mundo sabe, y según lo dictaminado por el Consejo General de Poder Judicial (que no es que yo lo diga), hay en estos momentos en España algo más de un cuarto de millón de sentencias de lo penal sin ser aplicadas. (¡Bah, cuatro chorradilllas de nada!) y como el colapso empieza, además de ser preocupante, a preocupar, pues el señor ministro compareció el otro día en el Ministerio para dar una explicación de lo que estaba pasando. Y lo malo no es que diera una explicación, lo malo es que dio varias, gracias a lo cual y aunque seguimos sin saber lo que está pasando, sí hemos empezado a saber cómo es el señor ministro y por qué tiene esa cara que Dios le ha dado. Lean un pequeño resumen, mejor o peor extractado, de lo que contaron los periódicos sobre las explicaciones que dio el del arreglillo del ático : 1º.- En la justicia española no hay un problema de “colapso”, dijo, sino un problema “endémico de retraso”, (¡Menos mal! o sea, que no es que el gato esté paralítico, es que tiene un pequeño defecto físico que no le impide reptar. Entendido.) 2º.- Que otra parte del problema del colapso (bueno, del retraso endémico, para entendernos,) es debido a la Justicia heredada del franquismo que era una Justicia “adecuada a un sistema no democrático", que resultaba "raquítica". (¡Jóder, don Mariano! que su excelencia cascó en el 75 y después de él ha habido 20 años de gobierno socialista. Y qué pasa, que no han tenido tiempo... ¿no?) 3º.- Que otra parte del problema es, en su opinión, que no se ha sabido "crear las bases de la modernización" (se debe de referir al ex ministro socialista Aguilar, ministro de Justicia anterior a él) que "tienen que ver con esfuerzos insuficientes, métodos de trabajo obsoletos, una estructura que no se adapta a la situación del país y que no ha incorporado las nuevas tecnologías", lo que supone "el gran reto de esta legislatura" (o sea, que López Aguilar debió de estar todo el día tocándose la pera limonera ¿no? Pues, aunque así haya sido, cállese, coño, no sea chivato) . Y ahora viene cuando la matan 4º.- La solución está en "La Justicia on line". El ministro ha asegurado que "con la mayor brevedad posible" se va a llevar a cabo la aplicación informática de la Justicia. (Con lo que, en lugar del caso de doña Filomena Marturano, se va a tratar del caso de filo/17-08/0023/ano). Pues si este es su plan, un consejo y además gratis: Ministro, en tiempo de inundación, no hacer mudanzas. Ya me callo y le prometo que, en cuanto me levante del suelo y se me pasen las risas, seguiré tragándome las berzas, para que usted pueda organizar todo como Dios (perdón, el camarada Stalin) manda, por mí no se despreocupe. Hasta el sábado que viene, si Dios quiere.

Escrito por: julioarmas 29 comentarios 24 May 2008 URL Permanente

17 May 2008

LA PRIMERA COMUNIÓN

Llegaron a la iglesia y se encontraron con todas las plazas del aparcamiento ocupadas. Como no era tarde pensaron que la Misa anterior todavía no habría acabado. Al abrir la puerta del templo se dieron cuenta de su error. La iglesia estaba abarrotada. Había Comuniones. ¿Y qué más da? -pensaron inocentemente. Una señora, que parecía ser la que dominaba la logística del acto, se acercó a ellos para preguntarles si eran parientes de alguno de los comulgantes. “No”. Pues pónganse allá, en la penúltima fila -les ordenó con gesto prusiano. Se pusieron. No era mal sitio. Se sentaron y a los dos segundos tuvieron que levantarse porque, en dos filas, con las manos juntas y por el pasillo central, entraban los “comulgacantanos”. Un aluvión de flaxes se dispararon a un tiempo. Los niños, angelicalmente atentos en buscar a sus familiares, al fin se dieron cuenta de que habían llegado al altar y ocuparon sus puestos. Por el movimiento de boca del sacerdote supusieron que algo estaba diciendo. Las mamás vestían sus mejores galas; los papás sus mejores trajes azul marino; las niñas que iban a comulgar parecían la princesa Rosalinda y los niños iban disfrazados de Gene Kelly en “Un día en New York”. Mientras la Misa transcurría, un niño pequeño, con un paraguas plegable en las manos, se entretenía en dar paraguazos a la señora que tenía delante. Una catequista salió a leer la Epístola y luego el sacerdote, al parecer, leyó el evangelio. No se oyó ni una cosa ni la otra. El charloteo en la iglesia era sorprendente. Terminadas las lecturas se pidió, a los que pudieran hacerlo, que se sentaran. El oficiante, tras saludar a los fieles, se dirigió a los niños y les explicó la importancia del día y luego les hizo una serie de preguntas del estilo de ¿Quién es quién más os quiere? Las respuestas no tardaron en llegar: mis padres, mi abuela, mi prima Aurora la de Santander... nada, no dieron ni una. A medida que avanzaba el sermón, el niño del paraguas había salido al pasillo central y amenizaba la función con una serie de danzas mahoríes. Otro niño, con un sable de plástico en la mano, se dedicaba a revolotear sablazos entre los feligreses. A nuestros protagonistas les tocaron dos: a él, en un ojo y a ella, que seguía arrodillada, detrás de la oreja. Desde el inicio, los niños que iban a comulgar se habían ido acercando sucesivamente al micrófono para leer lo que seguramente les habrían preparado sus catequistas, pero, o porque el alboroto del templo impedía cualquier transmisión de sonidos, o porque el micrófono parecía tener vida propia y nunca acababa por encontrarse frente a la boca del niño, allí nadie oyó nada. La verdad es que tampoco parecía importar mucho. Lo importante era ver a los niños, lo guapos que iban, y hacerles muchas fotos. Se acercó el momento de darse la paz. El sacerdote, que se la veía venir, pidió que se hiciera con respeto. “Daros fraternalmente la paz”, dijo. ¡Sálvese quien pueda! -entendieron los asistentes. Una locura colectiva se apoderó de la feligresía. Aunque aquello parecía la guerra, todos se desearon la paz. Los niños del altar bajaron a besar a sus familias, los hermanos de los niños, saltando por encima de los bancos y de las personas que los ocupaban, se besaban entre risas mientras se entretenían en pisar la cabeza de sus abuelitos. El coro cantó algo. Se acabó la misa. El sacerdote dio su bendición y todos aplaudieron a los niños. Verdaderamente la función había sido todo un éxito. Y es que, para un padre y una madre, no hay alegría mayor que ver hacer a sus hijos la primera comunión. Y si no, que se lo pregunten a Juanito Valderrama. Hasta el sábado que viene, si Dios quiere.

Nota: Parece ser que los niños a pesar de todo, hicieron su Primera Comunión. Algo es algo.

Escrito por: julioarmas 21 comentarios 17 May 2008 URL Permanente

Sobre este blog

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Caras, caretas, carotas

El industrial y escritor Julio Armas (Logroño, 1946) es experto en el descubrimiento de América y autor, entre otros de los libros 'Jirones de un sueño. Los mitos de la conquista de Indias', y 'Las lágrimas de Caxamarca'.

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