03 Jul 2009

Mala cabeza

Probablemente hayas visto demasiadas películas. Ya sabes, de ésas americanas que parecen un videoclip alargado: guitarras eléctricas, chicas demasiado guapas, coches a toda velocidad. En esas pelis, cuando uno pisa el acelerador para huir de la poli, todo mola. Trompos espectaculares, goma quemada en el asfalto, maniobras de circo. Al final el poli acaba contra un carrito de fruta, mientras el chico acelera hacia la puesta de sol.

Lo que pasa, chaval, es que en la vida real las cosas no son así de bonitas. Y no sólo porque las chicas no sean tan guapas. Es que cuando las ruedas chirrían, lo más probable es que acabes estampado en la primera rotonda; y cuando uno se estampa, los huesos que se rompen son reales, y también la sangre que corre. Y que el pobre poli que viene detrás, que a lo mejor es padre de dos niñas, se está jugando la vida por perseguirte. La misma vida que, en otras circunstancias, se jugaría por protegerte.

Fue hace poco, ya lo recordarán. Un pimpollo con más sustancias que sangre se escapó de un control de alcoholemia de la Guardia Civil y acabó estampado en la rotonda de Chile. A su lado se estrelló el guardia civil que le perseguía. Las circunstancias del accidente acabarán en el tribunal, pero por ahora hay algo seguro: sin huida a lo tonto, nada habría pasado.

La vida no es una película, en fin. Mezclar química, alcohol y volante es propio de tontos; de ésos que hacen tonterías, que diría el doctor Gump. Fuera de la pantalla, todo lo que se consigue es dolor, vergüenza y daño. No sé si a estas alturas, chaval, tu mala cabeza tiene solución. Pero espero que al menos sirva para algo: que otros escarmienten.

27 Jun 2009

Noche de miedo

Menuda noche que habrán pasado, las criaturitas. Qué mal rato. Lo mismo no pudieron cenar, y de dormir ni hablamos. Porque, ya se sabe, cuando el miedo entra en el cuerpo no quedan ganas de ná. Y ellos (o ellas) tienen miedo. Por arrobas.

Si es que esas cosas no se hacen, hombre. Ni aunque uno sea presidente del Gobierno. Don Pedro Sanz, mandamás de todos los riojanos, anunció ayer en sede parlamentaria que prepara «un ajuste» en algunas direcciones generales de su ejecutivo. Algunas se unificarán, otras se quedarán como están y otras, en fin... desaparecerán. Lo que viene a ser como un ERE, pero en fino.

Qué desconsideración, la de don Pedro. Las pobres criaturillas están ahora mismo que no les llega la camisa al cuerpo; en su cabeza repasan cada reunión, cada encuentro casual, cada sonrisa. Aquella vez que, jurarían, el jefe les miró con gesto torcido; aquella palmada en la espalda que parecía más un empujoncito hacia la tumba, ahora que lo piensan.

En tiempos de don Paco, los ministros vivían con el miedo a ver parar un motorista de El Pardo ante su puerta. Es de suponer que las cosas se harán ahora de modo más civilizado y como de mejor rollo. Pero cómo me gustaría poder ver la carita de los Ilustrísimos cuando su secretaria les diga: «Tiene una llamada del Palacete».

En fin, todo sea por el ahorro en tiempos de crisis. Y tampoco hay que sufrir excesivamente por ellos, que para eso la mayoría eran funcionarios antes que frailes. Pero la nochecita de miedo no se la quita nadie. Me parece verlos de rodillas ante la cama, rogando al cielo: «Que me quede como estoy...»

22 Jun 2009

Dicen de Garoña

¿Debe el Gobierno de España cerrar Garoña? Está obligado, dicen, porque estaba en su programa electoral. No, dicen, porque es absurdo, se pierde dinero y capacidad de generación eléctrica, cuando todos los informes técnicos aseguran que no hay peligro. Sí, dicen, porque la energía nuclear es un sistema a extinguir mientras no haya qué hacer con sus peligrosos residuos. No, dicen, porque la zona (en la que, por cierto, no hay peces de tres ojos) perdería una fuente de ingresos muy importante en un momento de lo menos oportuno.

Muchos dicen mucho sobre la central nuclear de Garoña. Es un debate vivo y difícil porque todos, partidarios del cierre y del mantenimiento de ese matadero de átomos, tienen una parte de razón. Confieso que es un asunto que sigo con particular interés porque tiene algo que me encanta: política de verdad, ésa que tras el caso concreto esconde un debate de alto vuelo, no una de esas sinsorgeces en las que ocupan tanto tiempo las tertulias.

En el fondo, la cuestión está en qué hacemos con la energía nuclear, ese demonio tradicional de los grupos ecologistas, que ahora, oh paradoja, podría no ser tan mala como el coche que conducimos cada día. Para mí hay una pregunta en el asunto Garoña. Si finalmente no se conceden esos 10 años de prórroga que se solicitan, ¿con qué se sustituirá ese 1% de la electricidad española que sale de allí? Si es con renovables, vale. Si es quemando más gas, o con luz nuclear comprada de Francia, casi que no necesitábamos alforjas para la mudanza.

Que siga el argumentario, pues: con las pocas ocasiones que tenemos para discutir en serio, merecerá la pena.

12 Jun 2009

Cañoncito pum pum

Estar en la playa tiene sus ventajas. Una es la perspectiva. Por ejemplo, desde la orilla del Mediterráneo uno puede corroborar que España se ha convertido en un país feo, feo. Por qué los turistas siguen viniendo a este desastre de costa encementada es un misterio.

Pero además, esa perspectiva que te da la lejanía de Logroño te permite seguir con cierta sorna las polémicas patrias. Vista desde la arena, mientras mi bebé descubre (con franco regocijo) el mar, la historia del cañoncito de San Bernabé es de lo más curiosa.

No me río, Dios me libre, de lo mal que han debido pasarlo los heridos. La mala suerte ronda a cualquiera, y estar en el hospital con quemaduras como las del señor que ayer veía en la foto no es agradable. De la fiesta a Urgencias: no somos nadie, de verdad.

Pero en esta historia hay algunas cosas que no comprendo. La primera es la reacción municipal. Dicen los munícipes que los cañones eran seguros: no lo eran. No me hace falta estar en Logroño para decirlo; si un señor, una mamá y su hija pudieron estar encima de ellos, o incluso provocar (dicen) que se dispararan, está claro que no eran seguros. Además, si lo eran, ¿por qué ahora han aumentado la seguridad?

La segunda es la actitud de los perjudicados. Que salgan en la tele o no es cosa suya; a mi me produciría cierto pudor, pero allá cada cual. Mas me pregunto: ¿qué hacían con los cañones? ¿No se les ocurrió que tocarlos -o mirar por el agujerito- iba a ser mala idea?

El 'cañoncito pum' (con el permiso de Puskas) de San Bernabé sería pequeñito, pero qué fuerte suena. Hasta en la playa se oye.

06 Jun 2009

Mi propio récord

Una vez grabé un disco. De mucho éxito, por cierto, que cienes y cienes de miles de copias vendí en medio mundo. Vendimos: Sabina y yo. Podrán decirme que yo sólo era uno de los diez mil que gritaban en la Plaza de Toros de Logroño en pleno concierto. Pero ahí está mi vocecita: en ese disco canto yo. Toma.

La verdad es que, dejando aparte ese alarde musical, mi lista de grandes éxitos está más bien escasa. Cuando era joven (he cumplido los 36, así que ya no salgo en las estadísticas) pensaba que estaba destinado a algo grande. Es algo que creen casi todos los adolescentes: se miran al espejo y, además de no ver los granos, tampoco ven las limitaciones.

Pero a estas alturas, como no conseguí ser concertista de piano, como no escribí la gran novela española del siglo XX (y el XXI no promete) y como, en fin, veía pasar los días sin un mal paparazzi encaramado a los árboles que hay frente a mi casa, empezaba a pensar que las cosas no iban bien. A ver si voy a acabar no siendo famoso...

Pero héte aquí que en este año que acaba de acabar he batido un récord. Lo dice el INE, que en eso de contar es mejor que el Guiness. El año pasado había en La Rioja 321.025 personas, más que nunca. Una muesca más a mi pistola de orgulloso papá: hemos batido un récord, nene.

Al nene los récords le resbalan. Un bebé no necesita creer que es el centro del mundo, porque efectivamente lo es. Pero estos días, como si se oliera algo, anda por las esquinas diciendo «papá». Y yo ya empezaba a sentirme importante -además de recordman- cuando me di cuenta. Para mi niño, «papá» significa «zapato».

Desagradecido...

29 May 2009

Política de matrícula

El otoño pasado me compré coche. Soy así de oportuno: fue seis meses antes de que se lanzaran las ayudas. En mi descargo he de decir que el niño no me cabía ya en el viejo; y también que, visto como está la cosa, casi prefiero haber pagado.

Ya saben ustedes que el Gobierno nacional (del PSOE, les recuerdo) decidió juntar su pasta con la de las comunidades y la de los fabricantes para dar unos miles de eurillos a quienes quisieran comprarse coche. Medida demandada por el sector, dinerito pal consumidor.

Y probablemente sabrán que el Gobierno de La Rioja (del PP, les recuerdo) dijo que con ellos que no contaran, que nada de poner sus perrillas con las de ZP y que, a cambio, se inventaba un sistema de descuentos en el impuesto de matriculación. Un sistema que es algo parecido a un sudoku: porcentajes cambiantes, decrecientes o crecientes, que no se sabe muy bien a cuántos afectará ni a cuántos dejará de afectar, ni cómo se va a descontar el impuesto de matriculación a vehículos (los más ecológicos) que están exentos de pagarlo.

El Gobierno de La Rioja (con el acompañamiento del de Madrid, pero de ninguno más) ha dado un bonito ejemplo de política de matrícula: ésa en la que primero se mira la placa del de enfrente, y luego lo demás. No hay ningún motivo lógico para que los riojanos tengan que andar haciendo crucigramas para algo que debería ser lo más sencillo posible, y más en situación de crisis.

Ese ansia por no salir en una foto con el enemigo ni aunque sea en una boda no es, por supuesto, patrimonio del PP. Pero no por extendida es menos penosa. Así la política no llega a política: se queda en politiqueo.

22 May 2009

¿Diez años más?

Han pasado 10 años (año arriba, año abajo) desde que el Logroñés empezó a difuminarse. Ha sido una década horrible, en la que los periodistas deportivos de esta región se han especializado en: a) juzgados, quiebras, liquidadores y otras zarandajas y b) un cabreo constante y un enconamiento creciente entre los «buenos» y «los otros». Cosa que variaba según barrios.

Ahora, con esa década a sus espaldas, cuando el CD Logroñés parece (por fin) muertito y cuando uno podía pensar, desde su feliz ignorancia, que se daban las condiciones para que algo nuevo empezara, resulta que no. Que poco a poco la gente del fútbol de esta comunidad está repitiendo todos los errores del pasado. Como en un déjà vu, uno ve acercarse otro verano de despachos, dimes, diretes y nada de fútbol: otro de esos veranos que han hecho que el fútbol logroñés de elite sea lo que es. O sea, nada.

A día de hoy, y sin que se descarten más nacimientos, hay dos iniciativas en marcha. Una, alrededor de la plataforma 'Puerta Cero', enarbola la bandera de las esencias, del partir de cero, de la independencia rabiosa. Otra, alrededor del Varea, cuenta con el apoyo de gente seria (demostrado) y con dinero (más demostrado aún).

Y sin haber rodado un balón ni haberse vendido una entrada, ya se oyen las mismas sinsorgueces de siempre. Ya circulan los guardianes de las esencias, los insultadores profesionales, los anónimos de foro y pedrada. Ya se sospecha de los periodistas simplemente por informar, de los empresarios por serlo, de los aficionados por 'húligans'. Ya, en fin, todo empieza a oler mal: es el olor de diez años de podredumbre. ¿No evitaremos otros diez?

15 May 2009

Miércoles infernal

Soy madridista y monárquico. Hay cosas peores, en fin. Pero me entenderán ustedes si les digo que la noche del miércoles anduvo cerca de mi definición de infierno. No sólo ganó el Barça un título (otro), y no sólo unos cuantos miles de tontos se echaron un buen rato a costa de insultar al Rey, sino que encima la única tele que tengo el derecho a llamar mía (la que pago, como todos) hizo el ridículo más lamentable.

No voy a insistir en lo de los pitos. A fin de cuentas, poco podemos quejarnos los españoles cuando en los partidos de la selección es tan normal ver a nuestros compatriotas silbar los himnos ajenos, ante el normal estupor del pitado. Y lo del Rey, en fin: uno tiene derecho a no sentirse representado por quien no quiera, aunque no sé qué andaban los Paus y los Patxis jaleando a sus equipos para ganar la Copa de ése que tan poco respeto les merece. Pero los nacionalismos, ya se sabe, son ideologías extrañas.

Peor me pareció, eso sí, lo de TVE. Primero, por regalarnos otra de esas retransmisiones horrorosas que tiene a bien dar el Ente. Luego por lograr, con su bonita idea de censurar los pitos, que esos pitos se hayan oído en las últimas horas más que cualquier otra cosa. Después por intentar solucionarlo emitiendo los himnos en diferido, en el descanso y con el audio de ambiente al mínimo, buscando de paso al único tipo del campo que escuchaba el himno con la mano en el pecho.

Ahí lo tienen. Entre envidia (del Barça), desprecio (de los pitos) y cabreo (por TVE) pasé una noche del miércoles muy entretenida. Menos mal que a los del Madrí siempre nos queda Florentino: nos hundiremos, pero con estilo.

12 May 2009

Correr y correr

Les propongo una excursión por el periódico. Cortita: sólo hasta la página anterior a ésta, la 10. Ahí, en la esquina superior izquierda, verán ustedes una lista de los temas más leídos y más comentados en larioja.com de ayer. Es una lista curiosa, porque permite ver cuántas veces lo que gusta (o cabrea) a los lectores no tiene demasiado que ver con lo que creemos los periodistas.

Pero ésa es otra historia. Si han vuelto de su excursión a la página anterior, se habrán dado cuenta de que lo que ayer ganó la carrera del comentario y la lectura fue la misma noticia: la instalación de radares en la Circunvalación logroñesa, limitada a 80 por hora.

Confieso que ayer pasé un día muy divertido siguiendo la evolución de los comentarios que iban cayendo a esa noticia. Quizás divertido no es la palabra: entretenido, mejor. Porque, aún quitando los que claramente venían de las sedes de los partidos o sitios muy cercanos -huelen a kilómetros- me sorprendió, y me preocupó un poco, cómo sigue viviendo la argumentación «anti-multas» en la cabeza de los conductores de a pie.

A estas alturas está clarísimo que la limitación de velocidad, los radares, la amenaza de multas y la vigilancia hacen que muera menos gente. Otras cosas también: pero sobre todo ésa. Cientos de personas no morirán este año simplemente porque Tráfico amenaza con poner más multas. Decir por ejemplo que el Ayuntamiento persigue simplemente recaudar, argumento peregrino, es intentar esconder una verdad simple: que nos gusta correr. Aunque pongamos nuestra vida y la de otros en juego. Tristes somos: nos importa más la bolsa que la vida.

Foto: Díaz Uriel

01 May 2009

El error de Marx

A estas alturas hay que tener mucha fe (o mucha contumacia) para seguir declarándose marxista. Cada uno cree en lo que quiera, claro: otros hay convencidos de que Benedicto, desde el mismo momento en que le nombraron (y no un minuto antes) es infalible.

Mejor le hubiera ido a Marx si hubiera sido así de infalible. Porque el pobre se equivocó. Y se equivocó mucho. Como todo buen economista, acertó plenamente explicando el pasado -las condiciones de la clase trabajadora eran insostenibles- pero falló de pleno prediciendo el futuro.

Porque donde él vio guerra de clases inevitable, sólo ha habido un inevitable crecimiento: el de las condiciones de vida de los obreros. Con agujeros, déficits y desequilibrios, claro. Pero crecimiento. En parte porque el patrón no es tonto, pero también en parte, y parte grande, por culpa de los sindicatos.

No tienen buena prensa, los sindicalistas. Cierto es que entre ellos, como entre todo colectivo humano, hay un porcentaje de tontos significativo. Y cierto es que los clichés obligan al sindicalista, en cuanto se encuentra con un micrófono delante, a soltar algunos tópicos, algunas demagogias y algunas bobadas.

Pero con todo y con eso, en esas generaciones de lucha sindical, con algunos quebrantos y no pocos héroes, florecen muchas de las razones de que este mundo nuestro sea mejor que el que veía Carlos Marx.

Hoy, Primero de Mayo, los sindicatos saldrán a la calle. Muchos de ellos, curiosamente, se declararían más o menos marxistas si se les preguntara. Es curioso: ellos trabajan cada día para que Marx siga equivocándose. Y hacen bien.

Sobre este blog

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Cautivo y desarmado

Nos gustan las noticias, sobre todo si resulta que son noticia. Y nos gusta mirar alrededor, detrás, a los lados. Cautivos y desarmados ante la marea de la actualidad, siempre podremos, al menos, mirar dos veces. Y de vez en cuando, echar unas risas.

Pablo Álvarez es redactor de Diario La Rioja desde el 96. En esos años ha tenido tiempo de hacer encuestas, información municipal, tribunales, política, deportes... Y hasta un blog o dos.

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