Mundo del Cazador: Notas sobre el celo del jabalí.

.
Vista: http://www.canalcazador.com donde podrás visionar más de 120 videos de caza.
.
A pesar de la espesa coraza defensiva que es su piel, el jabalí no está inmunizado a contra las flechas de eros. Llega un momento en que el solitario gruñón, feroz y brutal, que vive solo en su bañil, siente la necesidad de acercarse a sus congéneres del sexo contrario. Es entonces, cuando en busca de hembras realiza largas correrías por los bosques, desplazándose sin cesar hasta el momento de encontrar a la bella que acceda a compartir sus ardores.
Pero con frecuencia, esta hembra se encuentra ya rodeada de pretendientes, dispuestos a complacerla, y que forman un cortejo muy solícito de amables jeovenzuelos, excitados también por el aguijoneo de la carne. ¡Qué desbandada debe producirse entre ellos cunado, de pronto, aparece un mastodonte con defensas cortantes, jeta formidable, cuello musculoso y compacto, que subyuga a las jabalinas enamoradas con su apuesta presencia!
Ningún ejemplar joven se atreve a hacer frente al solitario. Todos huyen ante él. Pero si junto a la bella que codicia, se encuentra otro jabalí, asimismo bien armado, empieza un combate homérico. Las terribles defensas tratan de perforar la armadura del adversario, dibujando en la misma largos tajos, sin que en la mayoría de los casos, le sea posible atravesarla. Por el contrario, muchas veces tales defensas quedan rotas. Puede uno imaginar cómo, situados a respetuosa distancia, el círculo de jóvenes contempla, no sin un estremecimiento de pavor, este combate de titanes.
Por fin, uno de los aspirantes resulta vencido y cede su plaza al rival. Mientras se retira avergonzado y confuso bajo las miradas de los espectadores, la amable jabalina objeto de la lucha se acerca a acariciar a quien la ha conquistado y se somete a su voluntad.
.

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login