TODOS LOS MONSTRUOS

Sí, seguro que usted también. Todos poseemos un minúsculo compartimento oculto dentro de nosotros mismo. Una zona en penumbra en el ángulo más apartado del cerebro. Un espacio tan íntimo como inocuo del que siempre cuelga un velo para evitar mostrarlo a nadie más por pudor o simple vergüenza.

La recámara de Josef Fritzl medía poco más de 35 metros cuadrados. A diferencia de la de otros, la suya estaba repleta de crueldad y no se conformó con preservarla en su mente sino que la trasladó hasta el sótano de su casa en Amstetten. Allí, en lo que había tomado forma de zulo sin apenas luz ni oxígeno, guardó durante 24 años todo aquello que nunca se hubiera atrevido a compartir porque haría vomitar al resto de sus congéneres.

Fritzl reconstruyó en aquel habitáculo las perversiones que había criado en el doble fondo de su cabeza durante años. Vejaciones, cautiverio, incesto, tortura, muerte. Un cóctel putrefacto para el que, a falta de encontrar una víctima propicia que se prestara a reproducirlo, escogió a su propia hija como forzada actriz protagonista de una película que rozaba tanto la ficción que durante un cuarto de siglo fue puro realismo.

Desde que lo descubrieron, los medios de comunicación van descorriendo poco a poco la cortina para ver lo que pasó en aquel recóndito archivo personal de Fritzl. Ahora es él quien se justifica y dice que las cosas no son como parecen. Que podría haber jugado de otra forma con las piezas que fue colocando en el lúgubre receptáculo que tenía para sí. «Podría haberlos matado a todos; nada hubiese pasado y nadie me habría descubierto», declaró a su abogado. «No soy un monstruo», repite desde una cárcel seguramente más confortable que la que fabricó para su hija.

Si no es monstruoso alguien capaz de acumular tanta mierda en su rincón secreto, sólo queda una posibilidad para salvar el honor de la humanidad y desmarcarse: que todos los demás seamos monstruos.

Escrito por: esaenzrioja 9 comentarios 12 May 2008 URL Permanente

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

probertoj

probertoj dijo

"Todos poseemos un minúsculo compartimento oculto dentro de nosotros mismos".

Al hilo de eso, Teri, te recomiendo esta canción de Sufjan Stevens, basada en John Wayne Gacy Jr, otro personaje digno de protagonizar de principio a fin este post:

http://youtube.com/watch?v=otx49Ko3fxw

Tremenda la frase con la que Sufjan Stevens cierra la canción, que es casi idéntica a la que tú utilizas para iniciar el artículo:

And in my best behaviour
I am really just like him
Look beneath the floor boards
For the secrets I have hid

Perdón por el spam, pero la historia que da origen a la canción también tiene su miga:
http://www.elruidodelacalle.com/wordpress/?p=208

Los peores asesinos y las personas más repugnantes siempre tienen vecinos que dicen: "parecía un hombre encantador, muy normal". Por eso me da tanto miedo la 'normalidad'.

Un saludo.

esaenzrioja dijo

Deliciosa canción; inquietante historia. Además de mostruos, debemos estar orgullosos por ser anormales.

plcm dijo

Menuda bestia parda, ese Josef Fritzl, y que sociedad tan vergonzante que no detecta sucedan cosas así, o mas incluso que es capaz de juzgarlas con benevolencia.
Eleuterio un abrazo.

Raquel dijo

La normalidad consiste en saber ocultar y fingir lo que verdaderamente se siente.
Me encanta ser anormal y, sobre todo, transparente.

Seres humanos, primates, ¿seres humanos?

Ufff..

esaenzrioja dijo

¿Qué me dices del efecto dominó de estas noticias? Cuando el primer bull dog mordió a un niño, al día siguiente aparecieron otra docena de perros que habían mordido a otra docena de mocetes. Lo que parecía inimaginable es que el descubrimiento de la atrofia mental de Fritzl destapara a otros psicópatas con sus respectivos zulos y sus correspondientes niñas listas para ser vejadas.

Raquel

Raquel dijo

Exactamente igual a lo que pasó con el maltrato a la mujer. Recuerdo hace no mucho tiempo cuando nunca se escuchaban noticias de ese tipo, ni mucho menos se contabilizaban las víctimas.

Tal vez cuando se comenzó a hacerlo se "destaparon" otros tantos casos que en realidad eran muertes a mano de maltratadores, y se habían tratado como "accidentes" o, simplemente asesinatos.

Tal vez la constante noticia de este tipo de casos incitó a otros tantos a culminar la desgracia de sus mujeres.

Tal vez tanta noticia violenta hace que ya la imaginación no tenga barreras y que nos hayamos acostumbrado a ver como cotidiano algo que no lo es.

Un día, miras al televisor y escuchas barbaridades. Crees que nada las puede superar, pero, no hay que engañarse, sólo hay que volver a encender la televisión al día siguiente... para ver cómo se destapan otros casos, o como la noticia del día anterior inspiró al próximo asesino o perturbado.

granizo

granizo dijo

Lo más inquietante de estos asuntos, es que cuando salen a la luz este tipo de historias, casi siempre todo el mundo del entorno declara que era una persona normal, con un comportamiento común. Siempre nos queda cierta sospecha al final, de si el vecino, o el funcionario de correos serán de ese tipo de personas que ocultan algo y ese detallito de atar al perro a una farola para tomarse un vino en un bar o esa pitada que te pega el de atrás cuando acaba de ponerse el semáforo en verde, serán signos de comportamiento psicópata. Dentro de poco llegaremos a Marte pero jamás lograremos entrar en lo profundo del cerebro humano.

esaenzrioja dijo

Quizás Marte, la Tierra, Mercurio y el resto de los planetas del sistema solar y los millones de galaxias que desconocemos sólo sean pequeñas neuronas de un gran cerebro del que formamos (sin saberlo) una minúscula parte.

granizo

granizo dijo

pues mira, puede que tengas razón, pero es algo tan inmensamente complicado que no me da para alcanzarlo, sólo me da para descifrar de vez en cuando las complicadas estrategias de un partido de fútbol. Pero hilando con el tema, me asustaun poco no tener los mecanismos adecuados para desenmascarar a uno de estos individuos cerca de mis hijos o en mi bloque de pisos. Siempre son gente normal porque si se comportasen de forma extraña los pillaríamos a la primera. Aunque aquí el amigo austríaco tiene una mirada que te eriza los pelillos (cierto que después de conocerse todo).

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login

Sobre este blog

Avatar de esaenzrioja

Chucherías y quincalla

Teri Sáenz es el autor de este nuevo blog de larioja.com. Es periodista y escritor.

ver perfil »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):